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Prueba: Opel Insignia 2.0 CDTi Ecoflex, afán de superación

En el nuevo Opel Insignia hay mucho por descubrir. Aunque de inicio sólo anunciaba una puesta al día tecnológica y visual, en carretera prácticamente nos encontramos con una nueva generación. Importantes novedades en motor y chasis hacen que hoy sea una berlina más cómoda, refinada y eficiente. Otro escalón hacia arriba.
Jordi Moral.

Twitter: @JordiMoralp. Fotos: Mikael Helsing. -

Prueba: Opel Insignia 2.0 CDTi Ecoflex, afán de superación

Desde luego, hay mucho trabajo de fondo en el nuevo Opel Insignia. Y no es que hasta ahora no fuera ya una gran berlina. De hecho, el empaque, la prestancia y su buen comportamiento le llevaron el pasado año a liderar el segmento generalista por encima incluso del Volkswagen Passat. Claro que, para convertirse en un producto redondo, aún le quedaban ciertos asuntos pendientes.

 

Hoy, tras su segundo restyling (curioso, cuando la mayoría de marcas apuestan a uno sólo), Opel solventa la mayoría de sus defectos… Hasta el punto de hacernos ver casi más un cambio completo de generación. Con la excusa, por tanto, de una puesta al día estética y tecnológica (el interior gana mucho, digitalizado, con nueva instrumentación por pantalla central TFT y con nuevos sistemas de info-entretenimiento que se completarán a lo  largo de este año), su paso por fábrica deja así importantes huellas. Y una de ellas, nos lleva directamente al motor.

 Prueba Opel Insignia 2.0 CDTi Ecoflex

A la espera de la nueva generación gasolina SIDI y del próximo 1.6 CDTi (que ya ha estrenado el Opel Meriva), el Insignia conserva en Diesel hoy su veterano bloque 2.0 CDTi. Eso sí, totalmente renovado, sobre todo en su sistema de inyección, en esta versión intermedia ya de 140 CV (10 más que antes) casi parece un milagro.

 

Récord de aerodinámica

Criticada con razón Opel en los últimos años por la aspereza de sus Diesel, hoy este 2.0 CDTi no sólo suena claramente menos desde su puesta en marcha a ralentí; también nos muestra mucho más carácter desde la arrancada. Entre 1.500 y 3.500 rpm mejora hasta un 15 por ciento su entrega de par, siendo por tanto mucho más rápido pero, sobre todo, más agradable que antes. Y es que el  Opel Insignia, sobre todo en sus versiones Ecoflex (que hoy, por cierto, añaden además parrilla activa y bajos carenados para anunciarse ya, con un Cx de 0,25, como la berlina de 5 puertas más aerodinámica del mundo) pagaba unos desarrollos larguísimos de cambio con los que no podía. Hoy los conserva (mueve una 6ª de 65 km/h por 1.000 rpm, que hasta nos impide sacar recuperaciones en esa marcha desde 50 km/h), pero hay mucho más motor para tirar de ellos sin tener que recurrir una y otra vez a una marcha menos.

 

Para que te hagas una idea: pesando 65 kg más hoy este Opel Insignia 2.0 CDTI por mayor equipamiento, adelanta ahora hasta 2,5 segundos más rápido que antes… aunque, eso sí, sigue siendo más lento ahí que unos rivales más ajustados en desarrollos. Pero eso, junto al bajo régimen y a la mejor aerodinámica, se traduce también en unos excelentes consumos. Como viene siendo habitual, olvídate eso sí de los 3,7 l/100 km de récord que homologa oficialmente: en condiciones reales de uso son una quimera. Pero este Opel Insignia 2.0 CDTi permite movernos en carretera por debajo de los 5 l/100 km, lo que entre sus rivales sólo consigue hoy precisamente el Volkswagen Passat 2.0 TDi con paquete BlueMotion.

 Prueba Opel Insignia 2.0 CDTi Ecoflex

Locomotora alemana

Velocidad, agrado, consumo… hasta aquí todo parecen mejoras en el nuevo Opel Insignia, pero en marcha hay más. La verdad es que siempre me pareció una berlina muy dinámica, ágil y con mucha personalidad. Ahora, me parece también por fin un familiar con gran calidad de rodadura. Tras su actualización, el Opel Insignia filtra y absorbe vibraciones mucho mejor que antes, y supera baches y juntas de asfalto de forma exquisita. Ya no me parece que un VW Passat, un Mazda 6 o un Peugeot 508 sean aquí mejores.

 

Consulta técnica y, en efecto, ingenieros de Opel me confirman que el 60 por ciento de los componentes de la suspensión son hoy nuevos. Nuevos amortiguadores y brazos, muelles de recuperación específicos, estabilizadoras más gruesas… hay mucha afinación. El Opel Insignia es así una auténtica locomotora alemana en vías rápidas, bien aislada y con un impresionante aplomo. Mientras que en curva lenta nada parece cambiar: solventa su elevado peso con una gran precisión de guiado y un tren delantero muy rápido. Es realmente ágil.

 Prueba Opel Insignia 2.0 CDTi Ecoflex

Junto a la suspensión electrónica Flexride (en opción, por 866 €), que tiene parte de efecto placebo aunque en modo Tour sí suelte algo más la carrocería en extensión, el nuevo Opel Insignia se convierte por tanto en una de las berlinas más completas. Lástima sólo que, aprovechando su profunda actualización, Opel no haya ganado algún centímetro extra de altura en sus siempre limitadas plazas traseras, que apenas ofrecen 86 cm de cota: como un pequeño utilitario.

 

Y es que, si a todo lo mencionado, sumas hoy en el Opel Insignia un avanzado equipamiento (con lo último en sistemas opcionales de asistencia, conexión a Internet y seguridad –atención aquí al paquete Park&Go que, por 1.010 €, incluye aviso de cambio de carril involuntario, cámara trasera, asistente de aparcamiento, control de ángulo muerto y alerta de tráfico transversal-) y el mismo precio prácticamente de antes, estamos sin duda ante una de las berlinas más interesantes del momento.

 

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