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El Opel Astra frente a sus rivales

Con el Astra, el segmento de los compactos cierra el ciclo de renovaciones, a la espera de que Ford vuelve a abrirlo con la tercera generación del Focus. Aspirantes todos a superventas y plagados de cualidades para ello, la elección se ha vuelto más difícil que nunca.
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El Opel Astra frente a sus rivales
Todos los segmentos del mercado han evolucionado enormemente a lo largo de los últimos años, sin embargo, en el caso de los compactos es quizá donde más patente resulta esta evolución. Es donde las marcas se la juegan, porque aquí se consigue el mayor número de ventas. Por ello la competencia es durísima, pues todos tienen mucho que ofrecer. Para la ocasión hemos elegido versátiles carrocerías de cinco puertas, impulsadas por eficientes mecánicas turbodiésel de entre 105 y 125 CV, los más vendidos y más demandadas por los conductores y las que proporcionan una mayor economía de uso.

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Son propuestas apetecibles y prácticas, gracias a un tamaño contenido, pero que logra buen compromiso en capacidad interior y maletero, además pueden equiparse exhaustivamente para adaptarse al gusto personal de cada cual. Pero si en algo destacan particularmente y por encima de todo, es en el apartado del comportamiento dinámico. Éste ha llegado a unos niveles difíciles de superar, lo que aporta una gran seguridad, tanto por límites de agarre, como por facilidad de conducción. El Opel Astra ha sido el último en llegar y viene dispuesto a marcar nuevas referencias. Su tamaño es mayor que el resto, y también su poco contenido peso, aunque dispone de unos cuantos caballos extra que deberían compensarlo, aunque esto se deja notar en un consumo algo superior que el de sus contrincantes. Lástima que sea el único del conjunto que no logra rebajar la ansiada barrera de emisiones de CO2 de 120 g/km, traspasada la cual queda obligado a pagar Impuesto de Matriculación. Por lo demás, se nota un salto abismal respecto al anterior Astra; es un coche que dará que hablar.

El renovado Seat León Ecomotive, justo al otro lado de la balanza en cuanto a planteamiento, también se lleva gran parte del protagonismo. Su austeridad interior contrasta con la sofisticación del Astra pero, a cambio, con el nuevo 1.6 TDI logra, ahora sin perder una gota de refinamiento, unos consumos muy contenidos, aunque no tanto como nos habría gustado —de hecho ha empeorado en este sentido respecto a su antecesor—. Es el único que incorpora sistema de arranque y parada automático del motor, con lo que se consigue disminuir el gasto de combustible mientras estamos detenidos en los semáforos o en un atasco. Con este mismo propulsor ’common-rail’, el Golf, sin ser la versión ultra eficiente BlueMotion, se ha revelado un auténtico ahorrador gracias a unos consumos medidos por nuestro Centro Técnico equivalentes a los del Focus Econetic, pero sin el potencial aún del AutoStop&Start: las diferencias son de décimas a favor del coche de Ford, cuyos consumos son realmente espectaculares. Sigue siendo, incluso en esta versión de discretas prestaciones, un punto de referencia en funcionalidad y agrado de uso. Otro motor, más veterano pero con unas cualidades demostradas y una merecida reputación se encarga de animar a otros tres modelos de este difícil duelo: C4, Focus y 308. Se trata del 1.6 de Ford-PSA, con turbo de geometría variable y 110 CV, todavía Euro4. En los dos franceses asociado a un cambio manual pilotado (CMP), es decir, sin pedal de embrague ya que éste es robotizado, lo que supone una atractiva opción que mejora el agrado de conducción gracias a su conseguido funcionamiento. Aporta además buena respuesta, pues cuenta con seis marchas acertadamente escalonadas. En el caso del Ford, estamos ante la nueva variante Econetic, teóricamente aligerado respecto al anterior, con el eficiente Stop&Start como valor añadido y con ruedas de estructura ecológica, que si bien aportan ahorro, también penaliza la capacidad de frenada y el límite de adherencia en curva, tal como hemos comprobado. En su haber, eso sí, hay que destacar su capacidad rutera y hecho de haber cumplido con lo prometido, toda vez que los consumos reales han bajado considerablemente hasta el punto de convertirse en una nueva referencia a batir en la categoría. Entre su equipamiento hay que destacar la posibilidad de incorporar cámara de aparcamiento trasera, así como un enchufe convencional de 230 voltios; no renuncia a nada, ni siquiera a sus típicas maneras del bastidor, caracterizadas por un cierto toque de deportividad. Por último, y con la mecánica de menor cilindrada, el Renault Mégane 1.5 dCi es capaz de hacer frente sin complejos a estos duros adversarios. Sin recurrir a “trucos” de alargar los desarrollos del cambio —son los menos largos del lote— para reducir consumos, el buen rendimiento de su motor permite extraer un buen número de kilómetros por cada gota de gasóleo. Cuenta con el mayor maletero de la categoría sin prescindir de la rueda de repuesto de tamaño normal y, como opción, la posibilidad de incorporar un navegador que avisa de los radares, y que nos informa de la velocidad máxima permitida del tramo por el que circulamos. Esto último también lo hace el Astra, pero en este caso por medio de una cámara que reconoce las señales, cuyo funcionamiento —al menos sin lluvia— merecería un premio. Es además, el que mejor comportamiento ofrece, aunque en este apartado cualquiera de los 7 está a un nivel extraordinario, por encima de lo exigible por la inmensa mayoría de los conductores. Todos los segmentos del mercado han evolucionado enormemente a lo largo de los últimos años, sin embargo, en el caso de los compactos es quizá donde más patente resulta esta evolución. Es donde las marcas se la juegan, porque aquí se consigue el mayor número de ventas. Por ello la competencia es durísima, pues todos tienen mucho que ofrecer. Para la ocasión hemos elegido versátiles carrocerías de cinco puertas, impulsadas por eficientes mecánicas turbodiésel de entre 105 y 125 CV, los más vendidos y más demandadas por los conductores y las que proporcionan una mayor economía de uso. Son propuestas apetecibles y prácticas, gracias a un tamaño contenido, pero que logra buen compromiso en capacidad interior y maletero, además pueden equiparse exhaustivamente para adaptarse al gusto personal de cada cual. Pero si en algo destacan particularmente y por encima de todo, es en el apartado del comportamiento dinámico. Éste ha llegado a unos niveles difíciles de superar, lo que aporta una gran seguridad, tanto por límites de agarre, como por facilidad de conducción. El Opel Astra ha sido el último en llegar y viene dispuesto a marcar nuevas referencias. Su tamaño es mayor que el resto, y también su poco contenido peso, aunque dispone de unos cuantos caballos extra que deberían compensarlo, aunque esto se deja notar en un consumo algo superior que el de sus contrincantes. Lástima que sea el único del conjunto que no logra rebajar la ansiada barrera de emisiones de CO2 de 120 g/km, traspasada la cual queda obligado a pagar Impuesto de Matriculación. Por lo demás, se nota un salto abismal respecto al anterior Astra; es un coche que dará que hablar.

El renovado Seat León Ecomotive, justo al otro lado de la balanza en cuanto a planteamiento, también se lleva gran parte del protagonismo. Su austeridad interior contrasta con la sofisticación del Astra pero, a cambio, con el nuevo 1.6 TDI logra, ahora sin perder una gota de refinamiento, unos consumos muy contenidos, aunque no tanto como nos habría gustado —de hecho ha empeorado en este sentido respecto a su antecesor—. Es el único que incorpora sistema de arranque y parada automático del motor, con lo que se consigue disminuir el gasto de combustible mientras estamos detenidos en los semáforos o en un atasco. Con este mismo propulsor ’common-rail’, el Golf, sin ser la versión ultra eficiente BlueMotion, se ha revelado un auténtico ahorrador gracias a unos consumos medidos por nuestro Centro Técnico equivalentes a los del Focus Econetic, pero sin el potencial aún del AutoStop&Start: las diferencias son de décimas a favor del coche de Ford, cuyos consumos son realmente espectaculares. Sigue siendo, incluso en esta versión de discretas prestaciones, un punto de referencia en funcionalidad y agrado de uso. Otro motor, más veterano pero con unas cualidades demostradas y una merecida reputación se encarga de animar a otros tres modelos de este difícil duelo: C4, Focus y 308. Se trata del 1.6 de Ford-PSA, con turbo de geometría variable y 110 CV, todavía Euro4. En los dos franceses asociado a un cambio manual pilotado (CMP), es decir, sin pedal de embrague ya que éste es robotizado, lo que supone una atractiva opción que mejora el agrado de conducción gracias a su conseguido funcionamiento. Aporta además buena respuesta, pues cuenta con seis marchas acertadamente escalonadas. En el caso del Ford, estamos ante la nueva variante Econetic, teóricamente aligerado respecto al anterior, con el eficiente Stop&Start como valor añadido y con ruedas de estructura ecológica, que si bien aportan ahorro, también penaliza la capacidad de frenada y el límite de adherencia en curva, tal como hemos comprobado. En su haber, eso sí, hay que destacar su capacidad rutera y hecho de haber cumplido con lo prometido, toda vez que los consumos reales han bajado considerablemente hasta el punto de convertirse en una nueva referencia a batir en la categoría. Entre su equipamiento hay que destacar la posibilidad de incorporar cámara de aparcamiento trasera, así como un enchufe convencional de 230 voltios; no renuncia a nada, ni siquiera a sus típicas maneras del bastidor, caracterizadas por un cierto toque de deportividad. Por último, y con la mecánica de menor cilindrada, el Renault Mégane 1.5 dCi es capaz de hacer frente sin complejos a estos duros adversarios. Sin recurrir a “trucos” de alargar los desarrollos del cambio —son los menos largos del lote— para reducir consumos, el buen rendimiento de su motor permite extraer un buen número de kilómetros por cada gota de gasóleo. Cuenta con el mayor maletero de la categoría sin prescindir de la rueda de repuesto de tamaño normal y, como opción, la posibilidad de incorporar un navegador que avisa de los radares, y que nos informa de la velocidad máxima permitida del tramo por el que circulamos. Esto último también lo hace el Astra, pero en este caso por medio de una cámara que reconoce las señales, cuyo funcionamiento —al menos sin lluvia— merecería un premio. Es además, el que mejor comportamiento ofrece, aunque en este apartado cualquiera de los 7 está a un nivel extraordinario, por encima de lo exigible por la inmensa mayoría de los conductores. Todos los segmentos del mercado han evolucionado enormemente a lo largo de los últimos años, sin embargo, en el caso de los compactos es quizá donde más patente resulta esta evolución. Es donde las marcas se la juegan, porque aquí se consigue el mayor número de ventas. Por ello la competencia es durísima, pues todos tienen mucho que ofrecer. Para la ocasión hemos elegido versátiles carrocerías de cinco puertas, impulsadas por eficientes mecánicas turbodiésel de entre 105 y 125 CV, los más vendidos y más demandadas por los conductores y las que proporcionan una mayor economía de uso. Son propuestas apetecibles y prácticas, gracias a un tamaño contenido, pero que logra buen compromiso en capacidad interior y maletero, además pueden equiparse exhaustivamente para adaptarse al gusto personal de cada cual. Pero si en algo destacan particularmente y por encima de todo, es en el apartado del comportamiento dinámico. Éste ha llegado a unos niveles difíciles de superar, lo que aporta una gran seguridad, tanto por límites de agarre, como por facilidad de conducción. El Opel Astra ha sido el último en llegar y viene dispuesto a marcar nuevas referencias. Su tamaño es mayor que el resto, y también su poco contenido peso, aunque dispone de unos cuantos caballos extra que deberían compensarlo, aunque esto se deja notar en un consumo algo superior que el de sus contrincantes. Lástima que sea el único del conjunto que no logra rebajar la ansiada barrera de emisiones de CO2 de 120 g/km, traspasada la cual queda obligado a pagar Impuesto de Matriculación. Por lo demás, se nota un salto abismal respecto al anterior Astra; es un coche que dará que hablar.

El renovado Seat León Ecomotive, justo al otro lado de la balanza en cuanto a planteamiento, también se lleva gran parte del protagonismo. Su austeridad interior contrasta con la sofisticación del Astra pero, a cambio, con el nuevo 1.6 TDI logra, ahora sin perder una gota de refinamiento, unos consumos muy contenidos, aunque no tanto como nos habría gustado —de hecho ha empeorado en este sentido respecto a su antecesor—. Es el único que incorpora sistema de arranque y parada automático del motor, con lo que se consigue disminuir el gasto de combustible mientras estamos detenidos en los semáforos o en un atasco. Con este mismo propulsor ’common-rail’, el Golf, sin ser la versión ultra eficiente BlueMotion, se ha revelado un auténtico ahorrador gracias a unos consumos medidos por nuestro Centro Técnico equivalentes a los del Focus Econetic, pero sin el potencial aún del AutoStop&Start: las diferencias son de décimas a favor del coche de Ford, cuyos consumos son realmente espectaculares. Sigue siendo, incluso en esta versión de discretas prestaciones, un punto de referencia en funcionalidad y agrado de uso. Otro motor, más veterano pero con unas cualidades demostradas y una merecida reputación se encarga de animar a otros tres modelos de este difícil duelo: C4, Focus y 308. Se trata del 1.6 de Ford-PSA, con turbo de geometría variable y 110 CV, todavía Euro4. En los dos franceses asociado a un cambio manual pilotado (CMP), es decir, sin pedal de embrague ya que éste es robotizado, lo que supone una atractiva opción que mejora el agrado de conducción gracias a su conseguido funcionamiento. Aporta además buena respuesta, pues cuenta con seis marchas acertadamente escalonadas. En el caso del Ford, estamos ante la nueva variante Econetic, teóricamente aligerado respecto al anterior, con el eficiente Stop&Start como valor añadido y con ruedas de estructura ecológica, que si bien aportan ahorro, también penaliza la capacidad de frenada y el límite de adherencia en curva, tal como hemos comprobado. En su haber, eso sí, hay que destacar su capacidad rutera y hecho de haber cumplido con lo prometido, toda vez que los consumos reales han bajado considerablemente hasta el punto de convertirse en una nueva referencia a batir en la categoría. Entre su equipamiento hay que destacar la posibilidad de incorporar cámara de aparcamiento trasera, así como un enchufe convencional de 230 voltios; no renuncia a nada, ni siquiera a sus típicas maneras del bastidor, caracterizadas por un cierto toque de deportividad. Por último, y con la mecánica de menor cilindrada, el Renault Mégane 1.5 dCi es capaz de hacer frente sin complejos a estos duros adversarios. Sin recurrir a “trucos” de alargar los desarrollos del cambio —son los menos largos del lote— para reducir consumos, el buen rendimiento de su motor permite extraer un buen número de kilómetros por cada gota de gasóleo. Cuenta con el mayor maletero de la categoría sin prescindir de la rueda de repuesto de tamaño normal y, como opción, la posibilidad de incorporar un navegador que avisa de los radares, y que nos informa de la velocidad máxima permitida del tramo por el que circulamos. Esto último también lo hace el Astra, pero en este caso por medio de una cámara que reconoce las señales, cuyo funcionamiento —al menos sin lluvia— merecería un premio. Es además, el que mejor comportamiento ofrece, aunque en este apartado cualquiera de los 7 está a un nivel extraordinario, por encima de lo exigible por la inmensa mayoría de los conductores. Todos los segmentos del mercado han evolucionado enormemente a lo largo de los últimos años, sin embargo, en el caso de los compactos es quizá donde más patente resulta esta evolución. Es donde las marcas se la juegan, porque aquí se consigue el mayor número de ventas. Por ello la competencia es durísima, pues todos tienen mucho que ofrecer. Para la ocasión hemos elegido versátiles carrocerías de cinco puertas, impulsadas por eficientes mecánicas turbodiésel de entre 105 y 125 CV, los más vendidos y más demandadas por los conductores y las que proporcionan una mayor economía de uso. Son propuestas apetecibles y prácticas, gracias a un tamaño contenido, pero que logra buen compromiso en capacidad interior y maletero, además pueden equiparse exhaustivamente para adaptarse al gusto personal de cada cual. Pero si en algo destacan particularmente y por encima de todo, es en el apartado del comportamiento dinámico. Éste ha llegado a unos niveles difíciles de superar, lo que aporta una gran seguridad, tanto por límites de agarre, como por facilidad de conducción. El Opel Astra ha sido el último en llegar y viene dispuesto a marcar nuevas referencias. Su tamaño es mayor que el resto, y también su poco contenido peso, aunque dispone de unos cuantos caballos extra que deberían compensarlo, aunque esto se deja notar en un consumo algo superior que el de sus contrincantes. Lástima que sea el único del conjunto que no logra rebajar la ansiada barrera de emisiones de CO2 de 120 g/km, traspasada la cual queda obligado a pagar Impuesto de Matriculación. Por lo demás, se nota un salto abismal respecto al anterior Astra; es un coche que dará que hablar.

El renovado Seat León Ecomotive, justo al otro lado de la balanza en cuanto a planteamiento, también se lleva gran parte del protagonismo. Su austeridad interior contrasta con la sofisticación del Astra pero, a cambio, con el nuevo 1.6 TDI logra, ahora sin perder una gota de refinamiento, unos consumos muy contenidos, aunque no tanto como nos habría gustado —de hecho ha empeorado en este sentido respecto a su antecesor—. Es el único que incorpora sistema de arranque y parada automático del motor, con lo que se consigue disminuir el gasto de combustible mientras estamos detenidos en los semáforos o en un atasco. Con este mismo propulsor ’common-rail’, el Golf, sin ser la versión ultra eficiente BlueMotion, se ha revelado un auténtico ahorrador gracias a unos consumos medidos por nuestro Centro Técnico equivalentes a los del Focus Econetic, pero sin el potencial aún del AutoStop&Start: las diferencias son de décimas a favor del coche de Ford, cuyos consumos son realmente espectaculares. Sigue siendo, incluso en esta versión de discretas prestaciones, un punto de referencia en funcionalidad y agrado de uso. Otro motor, más veterano pero con unas cualidades demostradas y una merecida reputación se encarga de animar a otros tres modelos de este difícil duelo: C4, Focus y 308. Se trata del 1.6 de Ford-PSA, con turbo de geometría variable y 110 CV, todavía Euro4. En los dos franceses asociado a un cambio manual pilotado (CMP), es decir, sin pedal de embrague ya que éste es robotizado, lo que supone una atractiva opción que mejora el agrado de conducción gracias a su conseguido funcionamiento. Aporta además buena respuesta, pues cuenta con seis marchas acertadamente escalonadas. En el caso del Ford, estamos ante la nueva variante Econetic, teóricamente aligerado respecto al anterior, con el eficiente Stop&Start como valor añadido y con ruedas de estructura ecológica, que si bien aportan ahorro, también penaliza la capacidad de frenada y el límite de adherencia en curva, tal como hemos comprobado. En su haber, eso sí, hay que destacar su capacidad rutera y hecho de haber cumplido con lo prometido, toda vez que los consumos reales han bajado considerablemente hasta el punto de convertirse en una nueva referencia a batir en la categoría. Entre su equipamiento hay que destacar la posibilidad de incorporar cámara de aparcamiento trasera, así como un enchufe convencional de 230 voltios; no renuncia a nada, ni siquiera a sus típicas maneras del bastidor, caracterizadas por un cierto toque de deportividad. Por último, y con la mecánica de menor cilindrada, el Renault Mégane 1.5 dCi es capaz de hacer frente sin complejos a estos duros adversarios. Sin recurrir a “trucos” de alargar los desarrollos del cambio —son los menos largos del lote— para reducir consumos, el buen rendimiento de su motor permite extraer un buen número de kilómetros por cada gota de gasóleo. Cuenta con el mayor maletero de la categoría sin prescindir de la rueda de repuesto de tamaño normal y, como opción, la posibilidad de incorporar un navegador que avisa de los radares, y que nos informa de la velocidad máxima permitida del tramo por el que circulamos. Esto último también lo hace el Astra, pero en este caso por medio de una cámara que reconoce las señales, cuyo funcionamiento —al menos sin lluvia— merecería un premio. Es además, el que mejor comportamiento ofrece, aunque en este apartado cualquiera de los 7 está a un nivel extraordinario, por encima de lo exigible por la inmensa mayoría de los conductores. Todos los segmentos del mercado han evolucionado enormemente a lo largo de los últimos años, sin embargo, en el caso de los compactos es quizá donde más patente resulta esta evolución. Es donde las marcas se la juegan, porque aquí se consigue el mayor número de ventas. Por ello la competencia es durísima, pues todos tienen mucho que ofrecer. Para la ocasión hemos elegido versátiles carrocerías de cinco puertas, impulsadas por eficientes mecánicas turbodiésel de entre 105 y 125 CV, los más vendidos y más demandadas por los conductores y las que proporcionan una mayor economía de uso. Son propuestas apetecibles y prácticas, gracias a un tamaño contenido, pero que logra buen compromiso en capacidad interior y maletero, además pueden equiparse exhaustivamente para adaptarse al gusto personal de cada cual. Pero si en algo destacan particularmente y por encima de todo, es en el apartado del comportamiento dinámico. Éste ha llegado a unos niveles difíciles de superar, lo que aporta una gran seguridad, tanto por límites de agarre, como por facilidad de conducción. El Opel Astra ha sido el último en llegar y viene dispuesto a marcar nuevas referencias. Su tamaño es mayor que el resto, y también su poco contenido peso, aunque dispone de unos cuantos caballos extra que deberían compensarlo, aunque esto se deja notar en un consumo algo superior que el de sus contrincantes. Lástima que sea el único del conjunto que no logra rebajar la ansiada barrera de emisiones de CO2 de 120 g/km, traspasada la cual queda obligado a pagar Impuesto de Matriculación. Por lo demás, se nota un salto abismal respecto al anterior Astra; es un coche que dará que hablar.

El renovado Seat León Ecomotive, justo al otro lado de la balanza en cuanto a planteamiento, también se lleva gran parte del protagonismo. Su austeridad interior contrasta con la sofisticación del Astra pero, a cambio, con el nuevo 1.6 TDI logra, ahora sin perder una gota de refinamiento, unos consumos muy contenidos, aunque no tanto como nos habría gustado —de hecho ha empeorado en este sentido respecto a su antecesor—. Es el único que incorpora sistema de arranque y parada automático del motor, con lo que se consigue disminuir el gasto de combustible mientras estamos detenidos en los semáforos o en un atasco. Con este mismo propulsor ’common-rail’, el Golf, sin ser la versión ultra eficiente BlueMotion, se ha revelado un auténtico ahorrador gracias a unos consumos medidos por nuestro Centro Técnico equivalentes a los del Focus Econetic, pero sin el potencial aún del AutoStop&Start: las diferencias son de décimas a favor del coche de Ford, cuyos consumos son realmente espectaculares. Sigue siendo, incluso en esta versión de discretas prestaciones, un punto de referencia en funcionalidad y agrado de uso. Otro motor, más veterano pero con unas cualidades demostradas y una merecida reputación se encarga de animar a otros tres modelos de este difícil duelo: C4, Focus y 308. Se trata del 1.6 de Ford-PSA, con turbo de geometría variable y 110 CV, todavía Euro4. En los dos franceses asociado a un cambio manual pilotado (CMP), es decir, sin pedal de embrague ya que éste es robotizado, lo que supone una atractiva opción que mejora el agrado de conducción gracias a su conseguido funcionamiento. Aporta además buena respuesta, pues cuenta con seis marchas acertadamente escalonadas. En el caso del Ford, estamos ante la nueva variante Econetic, teóricamente aligerado respecto al anterior, con el eficiente Stop&Start como valor añadido y con ruedas de estructura ecológica, que si bien aportan ahorro, también penaliza la capacidad de frenada y el límite de adherencia en curva, tal como hemos comprobado. En su haber, eso sí, hay que destacar su capacidad rutera y hecho de haber cumplido con lo prometido, toda vez que los consumos reales han bajado considerablemente hasta el punto de convertirse en una nueva referencia a batir en la categoría. Entre su equipamiento hay que destacar la posibilidad de incorporar cámara de aparcamiento trasera, así como un enchufe convencional de 230 voltios; no renuncia a nada, ni siquiera a sus típicas maneras del bastidor, caracterizadas por un cierto toque de deportividad. Por último, y con la mecánica de menor cilindrada, el Renault Mégane 1.5 dCi es capaz de hacer frente sin complejos a estos duros adversarios. Sin recurrir a “trucos” de alargar los desarrollos del cambio —son los menos largos del lote— para reducir consumos, el buen rendimiento de su motor permite extraer un buen número de kilómetros por cada gota de gasóleo. Cuenta con el mayor maletero de la categoría sin prescindir de la rueda de repuesto de tamaño normal y, como opción, la posibilidad de incorporar un navegador que avisa de los radares, y que nos informa de la velocidad máxima permitida del tramo por el que circulamos. Esto último también lo hace el Astra, pero en este caso por medio de una cámara que reconoce las señales, cuyo funcionamiento —al menos sin lluvia— merecería un premio. Es además, el que mejor comportamiento ofrece, aunque en este apartado cualquiera de los 7 está a un nivel extraordinario, por encima de lo exigible por la inmensa mayoría de los conductores. Todos los segmentos del mercado han evolucionado enormemente a lo largo de los últimos años, sin embargo, en el caso de los compactos es quizá donde más patente resulta esta evolución. Es donde las marcas se la juegan, porque aquí se consigue el mayor número de ventas. Por ello la competencia es durísima, pues todos tienen mucho que ofrecer. Para la ocasión hemos elegido versátiles carrocerías de cinco puertas, impulsadas por eficientes mecánicas turbodiésel de entre 105 y 125 CV, los más vendidos y más demandadas por los conductores y las que proporcionan una mayor economía de uso. Son propuestas apetecibles y prácticas, gracias a un tamaño contenido, pero que logra buen compromiso en capacidad interior y maletero, además pueden equiparse exhaustivamente para adaptarse al gusto personal de cada cual. Pero si en algo destacan particularmente y por encima de todo, es en el apartado del comportamiento dinámico. Éste ha llegado a unos niveles difíciles de superar, lo que aporta una gran seguridad, tanto por límites de agarre, como por facilidad de conducción. El Opel Astra ha sido el último en llegar y viene dispuesto a marcar nuevas referencias. Su tamaño es mayor que el resto, y también su poco contenido peso, aunque dispone de unos cuantos caballos extra que deberían compensarlo, aunque esto se deja notar en un consumo algo superior que el de sus contrincantes. Lástima que sea el único del conjunto que no logra rebajar la ansiada barrera de emisiones de CO2 de 120 g/km, traspasada la cual queda obligado a pagar Impuesto de Matriculación. Por lo demás, se nota un salto abismal respecto al anterior Astra; es un coche que dará que hablar.

El renovado Seat León Ecomotive, justo al otro lado de la balanza en cuanto a planteamiento, también se lleva gran parte del protagonismo. Su austeridad interior contrasta con la sofisticación del Astra pero, a cambio, con el nuevo 1.6 TDI logra, ahora sin perder una gota de refinamiento, unos consumos muy contenidos, aunque no tanto como nos habría gustado —de hecho ha empeorado en este sentido respecto a su antecesor—. Es el único que incorpora sistema de arranque y parada automático del motor, con lo que se consigue disminuir el gasto de combustible mientras estamos detenidos en los semáforos o en un atasco. Con este mismo propulsor ’common-rail’, el Golf, sin ser la versión ultra eficiente BlueMotion, se ha revelado un auténtico ahorrador gracias a unos consumos medidos por nuestro Centro Técnico equivalentes a los del Focus Econetic, pero sin el potencial aún del AutoStop&Start: las diferencias son de décimas a favor del coche de Ford, cuyos consumos son realmente espectaculares. Sigue siendo, incluso en esta versión de discretas prestaciones, un punto de referencia en funcionalidad y agrado de uso. Otro motor, más veterano pero con unas cualidades demostradas y una merecida reputación se encarga de animar a otros tres modelos de este difícil duelo: C4, Focus y 308. Se trata del 1.6 de Ford-PSA, con turbo de geometría variable y 110 CV, todavía Euro4. En los dos franceses asociado a un cambio manual pilotado (CMP), es decir, sin pedal de embrague ya que éste es robotizado, lo que supone una atractiva opción que mejora el agrado de conducción gracias a su conseguido funcionamiento. Aporta además buena respuesta, pues cuenta con seis marchas acertadamente escalonadas. En el caso del Ford, estamos ante la nueva variante Econetic, teóricamente aligerado respecto al anterior, con el eficiente Stop&Start como valor añadido y con ruedas de estructura ecológica, que si bien aportan ahorro, también penaliza la capacidad de frenada y el límite de adherencia en curva, tal como hemos comprobado. En su haber, eso sí, hay que destacar su capacidad rutera y hecho de haber cumplido con lo prometido, toda vez que los consumos reales han bajado considerablemente hasta el punto de convertirse en una nueva referencia a batir en la categoría. Entre su equipamiento hay que destacar la posibilidad de incorporar cámara de aparcamiento trasera, así como un enchufe convencional de 230 voltios; no renuncia a nada, ni siquiera a sus típicas maneras del bastidor, caracterizadas por un cierto toque de deportividad. Por último, y con la mecánica de menor cilindrada, el Renault Mégane 1.5 dCi es capaz de hacer frente sin complejos a estos duros adversarios. Sin recurrir a “trucos” de alargar los desarrollos del cambio —son los menos largos del lote— para reducir consumos, el buen rendimiento de su motor permite extraer un buen número de kilómetros por cada gota de gasóleo. Cuenta con el mayor maletero de la categoría sin prescindir de la rueda de repuesto de tamaño normal y, como opción, la posibilidad de incorporar un navegador que avisa de los radares, y que nos informa de la velocidad máxima permitida del tramo por el que circulamos. Esto último también lo hace el Astra, pero en este caso por medio de una cámara que reconoce las señales, cuyo funcionamiento —al menos sin lluvia— merecería un premio. Es además, el que mejor comportamiento ofrece, aunque en este apartado cualquiera de los 7 está a un nivel extraordinario, por encima de lo exigible por la inmensa mayoría de los conductores. Todos los segmentos del mercado han evolucionado enormemente a lo largo de los últimos años, sin embargo, en el caso de los compactos es quizá donde más patente resulta esta evolución. Es donde las marcas se la juegan, porque aquí se consigue el mayor número de ventas. Por ello la competencia es durísima, pues todos tienen mucho que ofrecer. Para la ocasión hemos elegido versátiles carrocerías de cinco puertas, impulsadas por eficientes mecánicas turbodiésel de entre 105 y 125 CV, los más vendidos y más demandadas por los conductores y las que proporcionan una mayor economía de uso. Son propuestas apetecibles y prácticas, gracias a un tamaño contenido, pero que logra buen compromiso en capacidad interior y maletero, además pueden equiparse exhaustivamente para adaptarse al gusto personal de cada cual. Pero si en algo destacan particularmente y por encima de todo, es en el apartado del comportamiento dinámico. Éste ha llegado a unos niveles difíciles de superar, lo que aporta una gran seguridad, tanto por límites de agarre, como por facilidad de conducción. El Opel Astra ha sido el último en llegar y viene dispuesto a marcar nuevas referencias. Su tamaño es mayor que el resto, y también su poco contenido peso, aunque dispone de unos cuantos caballos extra que deberían compensarlo, aunque esto se deja notar en un consumo algo superior que el de sus contrincantes. Lástima que sea el único del conjunto que no logra rebajar la ansiada barrera de emisiones de CO2 de 120 g/km, traspasada la cual queda obligado a pagar Impuesto de Matriculación. Por lo demás, se nota un salto abismal respecto al anterior Astra; es un coche que dará que hablar.

El renovado Seat León Ecomotive, justo al otro lado de la balanza en cuanto a planteamiento, también se lleva gran parte del protagonismo. Su austeridad interior contrasta con la sofisticación del Astra pero, a cambio, con el nuevo 1.6 TDI logra, ahora sin perder una gota de refinamiento, unos consumos muy contenidos, aunque no tanto como nos habría gustado —de hecho ha empeorado en este sentido respecto a su antecesor—. Es el único que incorpora sistema de arranque y parada automático del motor, con lo que se consigue disminuir el gasto de combustible mientras estamos detenidos en los semáforos o en un atasco. Con este mismo propulsor ’common-rail’, el Golf, sin ser la versión ultra eficiente BlueMotion, se ha revelado un auténtico ahorrador gracias a unos consumos medidos por nuestro Centro Técnico equivalentes a los del Focus Econetic, pero sin el potencial aún del AutoStop&Start: las diferencias son de décimas a favor del coche de Ford, cuyos consumos son realmente espectaculares. Sigue siendo, incluso en esta versión de discretas prestaciones, un punto de referencia en funcionalidad y agrado de uso. Otro motor, más veterano pero con unas cualidades demostradas y una merecida reputación se encarga de animar a otros tres modelos de este difícil duelo: C4, Focus y 308. Se trata del 1.6 de Ford-PSA, con turbo de geometría variable y 110 CV, todavía Euro4. En los dos franceses asociado a un cambio manual pilotado (CMP), es decir, sin pedal de embrague ya que éste es robotizado, lo que supone una atractiva opción que mejora el agrado de conducción gracias a su conseguido funcionamiento. Aporta además buena respuesta, pues cuenta con seis marchas acertadamente escalonadas. En el caso del Ford, estamos ante la nueva variante Econetic, teóricamente aligerado respecto al anterior, con el eficiente Stop&Start como valor añadido y con ruedas de estructura ecológica, que si bien aportan ahorro, también penaliza la capacidad de frenada y el límite de adherencia en curva, tal como hemos comprobado. En su haber, eso sí, hay que destacar su capacidad rutera y hecho de haber cumplido con lo prometido, toda vez que los consumos reales han bajado considerablemente hasta el punto de convertirse en una nueva referencia a batir en la categoría. Entre su equipamiento hay que destacar la posibilidad de incorporar cámara de aparcamiento trasera, así como un enchufe convencional de 230 voltios; no renuncia a nada, ni siquiera a sus típicas maneras del bastidor, caracterizadas por un cierto toque de deportividad. Por último, y con la mecánica de menor cilindrada, el Renault Mégane 1.5 dCi es capaz de hacer frente sin complejos a estos duros adversarios. Sin recurrir a “trucos” de alargar los desarrollos del cambio —son los menos largos del lote— para reducir consumos, el buen rendimiento de su motor permite extraer un buen número de kilómetros por cada gota de gasóleo. Cuenta con el mayor maletero de la categoría sin prescindir de la rueda de repuesto de tamaño normal y, como opción, la posibilidad de incorporar un navegador que avisa de los radares, y que nos informa de la velocidad máxima permitida del tramo por el que circulamos. Esto último también lo hace el Astra, pero en este caso por medio de una cámara que reconoce las señales, cuyo funcionamiento —al menos sin lluvia— merecería un premio. Es además, el que mejor comportamiento ofrece, aunque en este apartado cualquiera de los 7 está a un nivel extraordinario, por encima de lo exigible por la inmensa mayoría de los conductores.
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