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Prueba: Opel Adam 1.4, movimiento ciudadano

Resultón, audaz, irreverente. Opel se apunta, a su manera, al código urbano que inauguró hace años Mini. No esperes así el coche urbano más práctico del mercado: el nuevo Opel Adam viene ya a pasear figura y, ante todo, vestimenta. Un ciudadano modelo, efectista y… ¿efectivo?
Jordi Moral.

Twitter: @jordimoralp. Fotos: Mikael Helsing -

Prueba: Opel Adam 1.4, movimiento ciudadano

Visto lo visto, las calles muy pronto parece que se convertirán casi en pasarelas. Lo conocido no hay duda que cansa, mientras que lo anodino y pragmático no casa con la nueva sociedad de la imagen. El culto al aspecto toma nuevas formas, respaldado además en forma de ventas. Y es que, desde que en 2001 Mini abriese la veda al estilo y la personalización urbana, muchos han optado en la industria del automóvil por seguir tendencia. Unos recuperando también conceptos retro, como el Fiat 500; otros, apostando al corte vanguardista, como los más crecidos Audi A1 y Citroën DS3; y, todos, buscando la inspiración premium.

 

Opel Adam 1.4 JamEl resultado de esta moda urbana “fashion” ha sido un incremento del 30 por ciento en las matriculaciones ciudadanas… y del 110% en estas pequeñas y más exclusivas propuestas. La última en llegar proviene hoy del catálogo de Opel, marca en auge y que, si con los Insignia y Mokka ha demostrado su saber hacer en coches resultones, ahora promete un paso más. Cubierto el apartado funcional bajo los 4 metros de longitud con su 'mini-volumen' Agila, y también con el polivalente Opel Corsa, esta vez consideraban en la marca que tocaba 'tirar' hacia la imagen y la diversión con un Adam tan camaleónico como, también, desconcertante.

 

Más allá del Corsa

Acompañado por todo un universo de personalización, podrás crear incluso tu propio Opel Adam, vistiendo carrocería, llantas, techo, salpicadero, asiento… Hay hasta 61.000 combinaciones diferentes. Así que, gustos al margen, hablemos de lo que siempre encontrarás. Y hay, aquí también, diferentes caras.

 

Para empezar, el Opel Adam cuenta con un interior que, además de vistoso y colorido, está muy bien acabado; tanto, que supera no sólo a la mayoría de rivales, sino también al superior Opel Corsa. Aquí sí huele a premium.

 

Opel Adam 1.4 JamSe jactan también en Opel de ser el único fabricante que desarrolla y fabrica un coche del segmento en Alemania. No creemos que sea significativo, pero sí constatamos que ajustes y remates son de categoría más alta. Mandos vistos en Astra e Insignia se combinan con un salpicadero superior acolchado e, incluso, con un moderno sistema multimedia opcional de pantalla táctil y 7 pulgadas (310 €), inusuales hoy entre sus rivales. Buenas regulaciones, suficientes huecos, cómodos asientos y una posición de conducción muy natural (la sientes de coche superior a, por ejemplo, un miniaturizado Fiat 500) completan una fila delantera muy atractiva. Pero ahí queda.

 

Como sus rivales, el Opel Adam es un 4 plazas… pero justo, justo; tanto, que a pesar de sus 3,70 metros de longitud resulta atrás menos utilizable por altura y piernas que un Fiat 500, un Hyundai i10 o un VW Up!, modelos hasta 15 centímetros más cortos. Otra cara que demuestra que el espacio no era prioridad, como tampoco un maletero que, con 180 litros de carga a pesar de contar sólo con kit antipinchazos de serie, es el menos capaz del segmento: para la compra… y basta. Otro típico aroma premium. Que se lo pregunten a Mini o Audi A1.

 

A la antigua usanza

Toca asaltar las calles, y prometía Opel un gran dinamismo de conducción. Miro primero motores y, por ahí, no lo veo: una vez más, el lastre de una marca que empuja en todo lo demás hacia arriba. De momento, sólo hay 3 mecánicas, y ya antiguas. Ni avanzados bicilíndricos turbo como el TwinAir del 500, ni tricilíndricos de un litro como VW o pequeños 1.2 sobrealimentados como el A1. Aquí sólo sencillos atmosféricos de siempre. Descartado el débil 1.2 de 70 CV, pruebo los dos 1.4, en 87 y 100 CV. Casi 700 € les separan… y no recomiendo gastar un euro de más: inviértelo mejor en personalización.

 

Y es que, en la práctica, ambos motores corren lo mismo, pero el 100 CV (cifra con más márketing) gasta 0,2 l/100 km más, así que no creo que compense. A la espera del turbo ya de inyección directa, baja cilindrada y cambio de 6 relaciones que Opel ya anuncia, este 1.4 no sobresale en ningún apartado, salvo en la suavidad con que se entrega. En esa cara, potenciada en ciudad, sí resulta eso sí razonable. No hay vibraciones, es todo progresividad, cuenta con un buen Stop/Start y sus cortos desarrollos de transmisión (hasta un 10 por ciento ajustados ante un VW Up!) hacen que te olvides del cambio entre calles: te verás moviéndote continuamente en 4ª y 5ª, raro hoy.

 

Opel Adam 1.4 JamUna correcta visibilidad y su rápida disposición para el giro (a imitación de Fiat, cuenta con modo City de dirección para moverla casi con un dedo) confirman al Opel Adam como un eficaz urbano, aunque en suspensión no ofrezca la absorción de, por ejemplo, un VW Up! o un Seat Mii. Comprometidos siempre estos urbanos por su corto conjunto muelle-amortiguador, el Opel Adam no se siente especialmente fino ni en el paso del bache, ni en el badén, aunque tampoco resulte tan incómodo como por ejemplo un Ford Ka. Por ahí se aleja del producto premium.

 

La otra cara, en carretera, nos lleva a un Opel Adam menos capacitado, al que le cuesta un mundo subir de vueltas (hay que estirar su régimen como antaño) y que, por tanto, gasta al final casi 1 l/100 km más que sus rivales para moverse al mismo ritmo.

 

Opel mete presión

Y eso que, como vimos antes en también en su Mokka, Opel vuelve a recurrir a presiones muy altas de neumáticos (hasta 2,6 bares delante y 3,2 detrás en modo Eco, además muy descompensadas) en busca de bajar consumos… y, todo sea dicho, de sujetar mejor la trasera y hacerlo más subvirador; es decir, más fácil y seguro.

 

En la práctica, la primera impresión que me deja el Opel Adam en carretera es la de un coche muy sólido. Creado sobre la plataforma Gamma II (la de un Corsa con batalla recortada) y con tanta anchura de vías como un Mini (hasta 7 cm más que el resto de sus rivales), el Opel Adam tiene aplomo de coche más grande, alejado de la mayor inconsistencia en vías rápidas de un, por ejemplo, Fiat 500. Pisada más premium.

 

Técnicamente sencillo, el Opel Adam monta detrás unos básicos tambores, pero frena muy bien. Sin embargo, subimos ritmo y nos plantamos en apoyo para comprobar, de nuevo, otra cara de Opel Adam. En curva rápida, iniciada la compresión te ves obligado a 'meter' continuamente dirección para mantenerlo en la trazada. Se inscribe así casi a saltos, misma respuesta que deja sentir entre curvas y, ante todo, por firme irregular: el tren delantero obliga a trabajar mucho con continuas correcciones de dirección (excesivamente rápida en su primer tramo, lleva luego a no encontrar fácil el grado de giro necesario), mientras que la rígida trasera parece ir a su aire, originando así un continuo 'baile' de carrocería.

 

Buena parte de este muy vivo, pero poco neutro, comportamiento del Opel Adam viene aparejado a sus neumáticos opcionales de medida 215/55 R17, siempre junto a una dirección aún más directa y un chasis deportivo, rebajado y más firme de suspensión. Creo que en un urbano tan ligero y corto de batalla como este Opel Adam, más que un extra de deportividad supone una merma a su estabilidad. No lo recomendaría… como tampoco seguir las presiones recomendadas. Pruebo a bajarlas al estándar del segmento (2,2/2,2 bares), y encuentro entonces un Opel Adam más progresivo, compensado sin tanto rebote de atrás y con un tren delantero algo más preciso.

 

Son así las diferentes caras que me deja un Opel Adam que, bien equipado, llega con un precio superior al resto de urbanos, sólo próximo a un Fiat 500, al más grande Citroën DS3 o a las versiones más exclusivas del VW Up! Por aquí sí se acerca a premium… aunque no sea un Mini.

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