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Nissan Qashqai 2.0i 16v 4x2

SUV parece, compacto al uso es. El nuevo Qashqai brilla como un completo especialista del asfalto, aunque su deseada imagen de moda sugiera otras especialidades de las que tampoco, si aparecen, rehuye.
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Nissan Qashqai 2.0i 16v 4x2
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El público quiere SUV, aunque el público no demande un “vehículo de utilidad deportiva”. Parece que Nissan ha encontrado el rumbo con un coche de estética SUV que puede ofrecer más satisfacciones que el compacto convencional que básicamente es. Porque si la racionalidad del Focus entusiasma por su conducta dinámica, o el 307 se hace fuerte con su espacio interior; el Mégane rompe con su diseño o el Golf transmite una alta calidad… el nuevo Qashqai cuida muy bien todos estos aspectos y, además, aporta esa estampa de todo-camino, con todas las ventajas prácticas y espirituales que esto puede llevar. Mide 4,3 metros, más o menos como esos modelos comentados de 5 puertas y el resto de compactos, pero hay sensación de mucho más coche (es unos 10 centímetros de media más alto) y por el mismo precio. No en vano, no hay mucha más chapa, sino suspensiones y neumáticos más altos. Por su altura de plataforma, al Qashqai se entra muy cómodamente, no se “sube” a un todo terreno ni se “baja” a un turismo convencional, y una vez dentro se respira por espacio un ambiente parecido al de un León, un cee´d, un Astra o equivalentes. Pero aporta su primera ventaja: su mayor altura te transmite una mayor sensación del control del entorno y en cierta medida de confort de conducción. Esa buena visibilidad se apoya también en grandes espejos retrovisores -que cobran su tributo desentonando en la contenida rumorosidad de marcha- y en las gamas altas en una pantalla de marcha atrás.

Es un coche razonablemente amplio, con cotas interiores de coche convencional, sin esa sensación extra de fondo y de altura de monovolumen o SUV. Por tanto, acoge a 4/5 pasajeros como pudiera hacerlo cualquier modelo de los mencionados. En todo caso, la banqueta trasera resulta muy corta y las tallas grandes notarán poca superficie de apoyo para las piernas. El maletero, de 485 litros medidos, es claramente más grande que cualquiera de ellos (420 en un Focus y 320 un Mazda3, los extremos). Es lo que es, y no hay ningún guiño a la modularidad extra de los monovolúmenes que muchos SUV hacen suyas. El asiento posterior es abatible pero no deslizable, como lo es en un RAV4 o CR-V. Y el repertorio de guanteras es el habitual de cualquier coche convencional… y no son precisamente muy amplios los huecos de las puertas o de los asientos. El salpicadero se ciñe a formas muy convencionales, pero es cierto que el conductor dispone ergonómicamente de un puesto impecablemente bueno, con un excelente asiento que recoge muy bien y que queda en perfecta sincronía con la ubicación de volante y pedales. Y la calidad percibida es otro gran avance de este Qashqai.

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