Publicidad

Mitsubishi Montero DI-D 3.2 Intense

La relación entre Mitsubishi Montero y el off road, en donde puede presumir de ser el modelo más laureado en el rallye «Dakar», alcanza sus bodas de plata. Y para conmemorar tan longeva vida, la casa de los tres diamantes estrena una nueva versión que, sin renunciar del todo al ayer, recibe buena parte de lo más granado que ofrece la técnica de hoy.
-
Mitsubishi Montero DI-D 3.2 Intense
La suspensión, si bien se nota más dura y con tacto más seco, no peca de falta de recorrido ni ofrece un comportamiento hiper duro. Algo de recorrido dice su ficha que ha perdido, 1 cm delante y el 2 detrás, con respecto a lo anterior pero no se aprecia.

Galería relacionada

MitsubishiMonter07_barro

Su acertada regulación entre tacto de muelle y retención de hidráulicos nos permite divertirnos y circular a buen ritmo por pistas. Ahora que, si uno sabe lo que lleva entre manos, lo mejor es desconectar, en la medida de lo posible y según lo requiera la situación y permita el terreno, las ayudas electrónicas. El Montero es un coche pesado (más de 2.350 kg en orden de marcha), esto hace que en determinados casos la zaga tienda a hacer un poco “su vida”. Si uno es avezado en conducción fuera del asfalto, incluso le será entretenido ir jugando con la dirección para compensarlo. Su batalla, 2.780 mm entre ejes, mantiene un acertado compromiso. En rectas no se muestra el coche nervioso que era, y entre piedras o sorteando árboles casi siempre pasa a la primera maniobra. Apoyado en sus enormes ruedas, de 18” en esta versión y con casi 22 cm de huella útil de verdad, el coche ha ganado mucho en precisión y paso por curvas enlazadas. Y a la hora de insertar las reductoras, nada de pulsar botones perdura lo clásico mediante palanca, el Montero enseguida saca a relucir que cuenta con muy buen “pedigree”. El sistema Super Select 4-II, bien acompañado por los bloqueos de diferencial central y trasero, es toda una garantía a la hora de salir de cualquier atolladero. La tracción total se puede conectar sin detenernos circulando hasta una velocidad de 100 km/h. Conectadas éstas, en asfalto con buena adherencia, el reparto de par se cifra en un 33% delante y el 67% restante detrás. Mientras que sobre firmes deslizante pasará automáticamente al 50% en cada tren. Reseñable que el bloqueo de diferencial trasero, de accionamiento manual, se desconecta solito cuando circulamos por encima de los 6 km/h. De esta forma no se ve perjudicada la maniobrabilidad. Firmado por el fabricante líder en el mercado americano Rockford, el equipo de música que incorpora esta versión cuenta con radio/CD con MP3, 860 W, 12 altavoces repartidos por todo el habitáculo (entre ellos un subwoofer de doble vía y 25 cm de diámetro en el maletero), un procesador digital de la señal y sistema de sonido home cinema 5.1 con Dolby y Surroud. Equipo que al conectarse al DVD (accesorio opcional que cuenta con pantalla replegable en el techo de 9”) puede convertir el habitáculo del Montero en una sala de cine. Desde luego, en el mundo del TT cómo está cambiado la película. La suspensión, si bien se nota más dura y con tacto más seco, no peca de falta de recorrido ni ofrece un comportamiento hiper duro. Algo de recorrido dice su ficha que ha perdido, 1 cm delante y el 2 detrás, con respecto a lo anterior pero no se aprecia. Su acertada regulación entre tacto de muelle y retención de hidráulicos nos permite divertirnos y circular a buen ritmo por pistas. Ahora que, si uno sabe lo que lleva entre manos, lo mejor es desconectar, en la medida de lo posible y según lo requiera la situación y permita el terreno, las ayudas electrónicas. El Montero es un coche pesado (más de 2.350 kg en orden de marcha), esto hace que en determinados casos la zaga tienda a hacer un poco “su vida”. Si uno es avezado en conducción fuera del asfalto, incluso le será entretenido ir jugando con la dirección para compensarlo. Su batalla, 2.780 mm entre ejes, mantiene un acertado compromiso. En rectas no se muestra el coche nervioso que era, y entre piedras o sorteando árboles casi siempre pasa a la primera maniobra. Apoyado en sus enormes ruedas, de 18” en esta versión y con casi 22 cm de huella útil de verdad, el coche ha ganado mucho en precisión y paso por curvas enlazadas. Y a la hora de insertar las reductoras, nada de pulsar botones perdura lo clásico mediante palanca, el Montero enseguida saca a relucir que cuenta con muy buen “pedigree”. El sistema Super Select 4-II, bien acompañado por los bloqueos de diferencial central y trasero, es toda una garantía a la hora de salir de cualquier atolladero. La tracción total se puede conectar sin detenernos circulando hasta una velocidad de 100 km/h. Conectadas éstas, en asfalto con buena adherencia, el reparto de par se cifra en un 33% delante y el 67% restante detrás. Mientras que sobre firmes deslizante pasará automáticamente al 50% en cada tren. Reseñable que el bloqueo de diferencial trasero, de accionamiento manual, se desconecta solito cuando circulamos por encima de los 6 km/h. De esta forma no se ve perjudicada la maniobrabilidad. Firmado por el fabricante líder en el mercado americano Rockford, el equipo de música que incorpora esta versión cuenta con radio/CD con MP3, 860 W, 12 altavoces repartidos por todo el habitáculo (entre ellos un subwoofer de doble vía y 25 cm de diámetro en el maletero), un procesador digital de la señal y sistema de sonido home cinema 5.1 con Dolby y Surroud. Equipo que al conectarse al DVD (accesorio opcional que cuenta con pantalla replegable en el techo de 9”) puede convertir el habitáculo del Montero en una sala de cine. Desde luego, en el mundo del TT cómo está cambiado la película.

Utilizamos cookies propias y de terceros para facilitar y mejorar la navegación, mostrarte contenido relacionado con tus preferencias y recopilar información estadística. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso. Más información.