Publicidad

Mitsubishi Lancer Sports Sedan

Llega un nuevo representante de la marca japonesa que promete buenas expectativas. Centrado en la gama de producto de modelos de Mitsubishi, el Lancer se ofrece inicialmente con dos mecánicas de gasolina y Diesel en el entorno de los 140 CV, con dos cajas de cambio y tres niveles de equipamiento –interesante desde el escalón inicial-, por un precio que arranca en 20.450 euros.
-
Mitsubishi Lancer Sports Sedan
El nombre no es nuevo, pues se remonta al año 1973, pero muy poco tiene que ver el Lancer actual con el modelo original. El Lancer ha tenido ocho generaciones sucesivas, siempre con un marcado estilo deportivo y con un diseño muy característico, aunque desde sus orígenes hasta 1987 el modelo estuvo caracterizado por su sistema de propulsión trasera, mientras que desde 1982 hasta hoy, el modelo ha contado con tracción delantera.

Galería relacionada

Mitsubishi Lancer II

El modelo que hoy nos ocupa vuelve a la filosofía original del modelo, con un diseño muy particular, un equipamiento muy completo, un precio muy atractivo y una orientación bastante deportiva. Sus dimensiones exteriores, 4,57 metros de largo, 1,76 de ancho y 1,49 de alto, con una batalla de 2,63 metros, le posicionan a medio camino entre los segmentos C y D, es decir, entre los compactos y las berlinas medias, junto a modelos como el Ford Focus Sedán, el Mazda3 Sportsedán, Renault Mégane o Toyota Corolla, por citar algunos ejemplos, ya que modelos como el Volksvagen Jetta o el Volvo S40, de medidas y potencia similar, se pasan de largo en precio, pues sus versiones básicas arrancan unos 6.000 euros por encima de los del Mitsubishi.

Las formas de la carrocería engañan un poco, pues el coche parece más grande de lo que en realidad es. Tiene una planta formidable, con aspecto moderno, deportivo y muy musculoso, potenciado por un frontal con parrilla llamativa inspirada en las toberas de los aviones de combate, inclinada hacia la parte inferior, al estilo del Galant (la mayoría de los coches suelen tenerla en sentido contrario) con un paragolpes que divide la parrilla en dos mitades. También son característicos los grupos ópticos delanteros, bastante rasgados hacia el centro y con un resalte inferior muy peculiar. Las versiones tope de gama, denominadas Instyle, cuentan con sistema de luces adaptativas con ópticas bixenón y luces auxiliares que refuerzan el ángulo muerto en los giros. No son giratorias, pero los responsables de la marca aseguran un elevado rendimiento. En el lateral destaca su línea de cintura horizontal, no muy alta, con un pliegue que refuerza la curvatura de los paneles de las puertas. A partir del segundo nivel de terminación se incorpora un deflector aerodinámico delantero y una extensión lateral en las taloneras que refuerza bastante el aspecto deportivo del Lancer. También las llantas potencian esta imagen, que en las versiones Intense Tech e Instyle son de aleación ligera (de 16 pulgadas con neumáticos 205/60 R16 en el acabado intermedio, y de 18 pulgadas con neumático 215/40 en el tope de gama). La trasera, que presenta una estética muy “italiana” llama la atención por los grupos ópticos circulares encapsulados en una tulipa alargada, de aspecto deportivo y con el tallado de la parábola reflectante simulando la utilización de diodos LED. Para la apertura del maletero se ha recurrido a un pulsador eléctrico situado en la parte baja de la tapa. La boca de carga no resulta especialmente amplia ni práctica, como en la mayoría de los modelos sedán y, en este caso, la capacidad del maletero es bastante discreta: 400 litros en las versiones sin equipo de sonido de alta potencia (el subwoofer se come 23 litros). No obstante, dispone de asientos posteriores con respaldo abatible, lo que permite una mejora de la capacidad para casos de necesidad. Además, hay que tener en cuenta que la rueda de repuesto es de tipo “galleta”, de uso temporal y que tanto la base del maletero como el recubrimiento del maletero son muy finitos, apenas restan espacio para el equipaje. Esto, precisamente, tiene repercusiones negativas en el apartado de sonoridad, pues a las plazas traseras se filtran bastantes ruidos provenientes de la rodadura. Ya dentro del coche podemos apreciar que el aspecto deportivo de la carrocería se ha querido trasladar también al interior, también de aspecto muy italiano (salpicadero de forma convexa orientado hacia el puesto de conducción, con cuadro de instrumentos circulares y visera con la misma forma, instrumentación en color rojo, mandos del climatizador circulares y pocos dispositivos que interfieran la atención de la conducción. Hay materiales del interior que no nos han convencido del todo. No por su aspecto, que es bueno, pero sí por su tacto y solidez. El salpicadero y las terminaciones superiores de los paneles de las puertas están realizados en plástico muy rígido y los mandos de los asientos no parecen muy consistentes, pues muestran cierta holgura en su funcionamiento.

El habitáculo no destaca por su anchura, pero sí dispone de bastante longitud, gracias a una amplia batalla. Esto permite que detrás puedan viajar dos adultos con cierta holgura y comodidad. Ya en la versión de acceso a la gama -sólo asociable al motor Diesel- se cuenta con un equipamiento que puede considerarse interesante, pues se incorpora de serie sistema de control de estabilidad, airbags frontales, laterales, de cortina e incluso de rodillas para el conductor, equipo de sonido, elevalunas eléctricos en las cuatro puertas, retrovisores eléctricos y ordenador de viaje con indicación del consumo medio, velocidad media y autonomía. En el nivel siguiente, también exclusivo para la motorización Diesel, se añaden elementos como el climatizador automático, las llantas de aleación, sistema de apertura y arranque sin llave, sistema de encendido de luces y de limpiaparabrisas au8tomático, cruise control, faros antiniebla, equipo de sonido de 650 watios con Bluetooth para conexión inalámbrica y diversos detalles estéticos. Las versiones tope de gama, disponibles para el motor Diesel y en exclusiva para el gasolina, suman al equipamiento del acabado anterior faros bixenón con luces adaptativas, sistema de navegación con pantalla táctil y disco duro, servidor de música en lugar de cargador de discos compactos, tapicería de cuero, asientos calefactables y llantas de aleación de 18 pulgadas. Únicamente se ofrece como opción en todas las versiones la pintura metalizada, que tiene un coste adicional de 350 euros. El nombre no es nuevo, pues se remonta al año 1973, pero muy poco tiene que ver el Lancer actual con el modelo original. El Lancer ha tenido ocho generaciones sucesivas, siempre con un marcado estilo deportivo y con un diseño muy característico, aunque desde sus orígenes hasta 1987 el modelo estuvo caracterizado por su sistema de propulsión trasera, mientras que desde 1982 hasta hoy, el modelo ha contado con tracción delantera. El modelo que hoy nos ocupa vuelve a la filosofía original del modelo, con un diseño muy particular, un equipamiento muy completo, un precio muy atractivo y una orientación bastante deportiva. Sus dimensiones exteriores, 4,57 metros de largo, 1,76 de ancho y 1,49 de alto, con una batalla de 2,63 metros, le posicionan a medio camino entre los segmentos C y D, es decir, entre los compactos y las berlinas medias, junto a modelos como el Ford Focus Sedán, el Mazda3 Sportsedán, Renault Mégane o Toyota Corolla, por citar algunos ejemplos, ya que modelos como el Volksvagen Jetta o el Volvo S40, de medidas y potencia similar, se pasan de largo en precio, pues sus versiones básicas arrancan unos 6.000 euros por encima de los del Mitsubishi.

Las formas de la carrocería engañan un poco, pues el coche parece más grande de lo que en realidad es. Tiene una planta formidable, con aspecto moderno, deportivo y muy musculoso, potenciado por un frontal con parrilla llamativa inspirada en las toberas de los aviones de combate, inclinada hacia la parte inferior, al estilo del Galant (la mayoría de los coches suelen tenerla en sentido contrario) con un paragolpes que divide la parrilla en dos mitades. También son característicos los grupos ópticos delanteros, bastante rasgados hacia el centro y con un resalte inferior muy peculiar. Las versiones tope de gama, denominadas Instyle, cuentan con sistema de luces adaptativas con ópticas bixenón y luces auxiliares que refuerzan el ángulo muerto en los giros. No son giratorias, pero los responsables de la marca aseguran un elevado rendimiento. En el lateral destaca su línea de cintura horizontal, no muy alta, con un pliegue que refuerza la curvatura de los paneles de las puertas. A partir del segundo nivel de terminación se incorpora un deflector aerodinámico delantero y una extensión lateral en las taloneras que refuerza bastante el aspecto deportivo del Lancer. También las llantas potencian esta imagen, que en las versiones Intense Tech e Instyle son de aleación ligera (de 16 pulgadas con neumáticos 205/60 R16 en el acabado intermedio, y de 18 pulgadas con neumático 215/40 en el tope de gama). La trasera, que presenta una estética muy “italiana” llama la atención por los grupos ópticos circulares encapsulados en una tulipa alargada, de aspecto deportivo y con el tallado de la parábola reflectante simulando la utilización de diodos LED. Para la apertura del maletero se ha recurrido a un pulsador eléctrico situado en la parte baja de la tapa. La boca de carga no resulta especialmente amplia ni práctica, como en la mayoría de los modelos sedán y, en este caso, la capacidad del maletero es bastante discreta: 400 litros en las versiones sin equipo de sonido de alta potencia (el subwoofer se come 23 litros). No obstante, dispone de asientos posteriores con respaldo abatible, lo que permite una mejora de la capacidad para casos de necesidad. Además, hay que tener en cuenta que la rueda de repuesto es de tipo “galleta”, de uso temporal y que tanto la base del maletero como el recubrimiento del maletero son muy finitos, apenas restan espacio para el equipaje. Esto, precisamente, tiene repercusiones negativas en el apartado de sonoridad, pues a las plazas traseras se filtran bastantes ruidos provenientes de la rodadura. Ya dentro del coche podemos apreciar que el aspecto deportivo de la carrocería se ha querido trasladar también al interior, también de aspecto muy italiano (salpicadero de forma convexa orientado hacia el puesto de conducción, con cuadro de instrumentos circulares y visera con la misma forma, instrumentación en color rojo, mandos del climatizador circulares y pocos dispositivos que interfieran la atención de la conducción. Hay materiales del interior que no nos han convencido del todo. No por su aspecto, que es bueno, pero sí por su tacto y solidez. El salpicadero y las terminaciones superiores de los paneles de las puertas están realizados en plástico muy rígido y los mandos de los asientos no parecen muy consistentes, pues muestran cierta holgura en su funcionamiento.

El habitáculo no destaca por su anchura, pero sí dispone de bastante longitud, gracias a una amplia batalla. Esto permite que detrás puedan viajar dos adultos con cierta holgura y comodidad. Ya en la versión de acceso a la gama -sólo asociable al motor Diesel- se cuenta con un equipamiento que puede considerarse interesante, pues se incorpora de serie sistema de control de estabilidad, airbags frontales, laterales, de cortina e incluso de rodillas para el conductor, equipo de sonido, elevalunas eléctricos en las cuatro puertas, retrovisores eléctricos y ordenador de viaje con indicación del consumo medio, velocidad media y autonomía. En el nivel siguiente, también exclusivo para la motorización Diesel, se añaden elementos como el climatizador automático, las llantas de aleación, sistema de apertura y arranque sin llave, sistema de encendido de luces y de limpiaparabrisas au8tomático, cruise control, faros antiniebla, equipo de sonido de 650 watios con Bluetooth para conexión inalámbrica y diversos detalles estéticos. Las versiones tope de gama, disponibles para el motor Diesel y en exclusiva para el gasolina, suman al equipamiento del acabado anterior faros bixenón con luces adaptativas, sistema de navegación con pantalla táctil y disco duro, servidor de música en lugar de cargador de discos compactos, tapicería de cuero, asientos calefactables y llantas de aleación de 18 pulgadas. Únicamente se ofrece como opción en todas las versiones la pintura metalizada, que tiene un coste adicional de 350 euros. El nombre no es nuevo, pues se remonta al año 1973, pero muy poco tiene que ver el Lancer actual con el modelo original. El Lancer ha tenido ocho generaciones sucesivas, siempre con un marcado estilo deportivo y con un diseño muy característico, aunque desde sus orígenes hasta 1987 el modelo estuvo caracterizado por su sistema de propulsión trasera, mientras que desde 1982 hasta hoy, el modelo ha contado con tracción delantera. El modelo que hoy nos ocupa vuelve a la filosofía original del modelo, con un diseño muy particular, un equipamiento muy completo, un precio muy atractivo y una orientación bastante deportiva. Sus dimensiones exteriores, 4,57 metros de largo, 1,76 de ancho y 1,49 de alto, con una batalla de 2,63 metros, le posicionan a medio camino entre los segmentos C y D, es decir, entre los compactos y las berlinas medias, junto a modelos como el Ford Focus Sedán, el Mazda3 Sportsedán, Renault Mégane o Toyota Corolla, por citar algunos ejemplos, ya que modelos como el Volksvagen Jetta o el Volvo S40, de medidas y potencia similar, se pasan de largo en precio, pues sus versiones básicas arrancan unos 6.000 euros por encima de los del Mitsubishi.

Las formas de la carrocería engañan un poco, pues el coche parece más grande de lo que en realidad es. Tiene una planta formidable, con aspecto moderno, deportivo y muy musculoso, potenciado por un frontal con parrilla llamativa inspirada en las toberas de los aviones de combate, inclinada hacia la parte inferior, al estilo del Galant (la mayoría de los coches suelen tenerla en sentido contrario) con un paragolpes que divide la parrilla en dos mitades. También son característicos los grupos ópticos delanteros, bastante rasgados hacia el centro y con un resalte inferior muy peculiar. Las versiones tope de gama, denominadas Instyle, cuentan con sistema de luces adaptativas con ópticas bixenón y luces auxiliares que refuerzan el ángulo muerto en los giros. No son giratorias, pero los responsables de la marca aseguran un elevado rendimiento. En el lateral destaca su línea de cintura horizontal, no muy alta, con un pliegue que refuerza la curvatura de los paneles de las puertas. A partir del segundo nivel de terminación se incorpora un deflector aerodinámico delantero y una extensión lateral en las taloneras que refuerza bastante el aspecto deportivo del Lancer. También las llantas potencian esta imagen, que en las versiones Intense Tech e Instyle son de aleación ligera (de 16 pulgadas con neumáticos 205/60 R16 en el acabado intermedio, y de 18 pulgadas con neumático 215/40 en el tope de gama). La trasera, que presenta una estética muy “italiana” llama la atención por los grupos ópticos circulares encapsulados en una tulipa alargada, de aspecto deportivo y con el tallado de la parábola reflectante simulando la utilización de diodos LED. Para la apertura del maletero se ha recurrido a un pulsador eléctrico situado en la parte baja de la tapa. La boca de carga no resulta especialmente amplia ni práctica, como en la mayoría de los modelos sedán y, en este caso, la capacidad del maletero es bastante discreta: 400 litros en las versiones sin equipo de sonido de alta potencia (el subwoofer se come 23 litros). No obstante, dispone de asientos posteriores con respaldo abatible, lo que permite una mejora de la capacidad para casos de necesidad. Además, hay que tener en cuenta que la rueda de repuesto es de tipo “galleta”, de uso temporal y que tanto la base del maletero como el recubrimiento del maletero son muy finitos, apenas restan espacio para el equipaje. Esto, precisamente, tiene repercusiones negativas en el apartado de sonoridad, pues a las plazas traseras se filtran bastantes ruidos provenientes de la rodadura. Ya dentro del coche podemos apreciar que el aspecto deportivo de la carrocería se ha querido trasladar también al interior, también de aspecto muy italiano (salpicadero de forma convexa orientado hacia el puesto de conducción, con cuadro de instrumentos circulares y visera con la misma forma, instrumentación en color rojo, mandos del climatizador circulares y pocos dispositivos que interfieran la atención de la conducción. Hay materiales del interior que no nos han convencido del todo. No por su aspecto, que es bueno, pero sí por su tacto y solidez. El salpicadero y las terminaciones superiores de los paneles de las puertas están realizados en plástico muy rígido y los mandos de los asientos no parecen muy consistentes, pues muestran cierta holgura en su funcionamiento.

El habitáculo no destaca por su anchura, pero sí dispone de bastante longitud, gracias a una amplia batalla. Esto permite que detrás puedan viajar dos adultos con cierta holgura y comodidad. Ya en la versión de acceso a la gama -sólo asociable al motor Diesel- se cuenta con un equipamiento que puede considerarse interesante, pues se incorpora de serie sistema de control de estabilidad, airbags frontales, laterales, de cortina e incluso de rodillas para el conductor, equipo de sonido, elevalunas eléctricos en las cuatro puertas, retrovisores eléctricos y ordenador de viaje con indicación del consumo medio, velocidad media y autonomía. En el nivel siguiente, también exclusivo para la motorización Diesel, se añaden elementos como el climatizador automático, las llantas de aleación, sistema de apertura y arranque sin llave, sistema de encendido de luces y de limpiaparabrisas au8tomático, cruise control, faros antiniebla, equipo de sonido de 650 watios con Bluetooth para conexión inalámbrica y diversos detalles estéticos. Las versiones tope de gama, disponibles para el motor Diesel y en exclusiva para el gasolina, suman al equipamiento del acabado anterior faros bixenón con luces adaptativas, sistema de navegación con pantalla táctil y disco duro, servidor de música en lugar de cargador de discos compactos, tapicería de cuero, asientos calefactables y llantas de aleación de 18 pulgadas. Únicamente se ofrece como opción en todas las versiones la pintura metalizada, que tiene un coste adicional de 350 euros. El nombre no es nuevo, pues se remonta al año 1973, pero muy poco tiene que ver el Lancer actual con el modelo original. El Lancer ha tenido ocho generaciones sucesivas, siempre con un marcado estilo deportivo y con un diseño muy característico, aunque desde sus orígenes hasta 1987 el modelo estuvo caracterizado por su sistema de propulsión trasera, mientras que desde 1982 hasta hoy, el modelo ha contado con tracción delantera. El modelo que hoy nos ocupa vuelve a la filosofía original del modelo, con un diseño muy particular, un equipamiento muy completo, un precio muy atractivo y una orientación bastante deportiva. Sus dimensiones exteriores, 4,57 metros de largo, 1,76 de ancho y 1,49 de alto, con una batalla de 2,63 metros, le posicionan a medio camino entre los segmentos C y D, es decir, entre los compactos y las berlinas medias, junto a modelos como el Ford Focus Sedán, el Mazda3 Sportsedán, Renault Mégane o Toyota Corolla, por citar algunos ejemplos, ya que modelos como el Volksvagen Jetta o el Volvo S40, de medidas y potencia similar, se pasan de largo en precio, pues sus versiones básicas arrancan unos 6.000 euros por encima de los del Mitsubishi.

Las formas de la carrocería engañan un poco, pues el coche parece más grande de lo que en realidad es. Tiene una planta formidable, con aspecto moderno, deportivo y muy musculoso, potenciado por un frontal con parrilla llamativa inspirada en las toberas de los aviones de combate, inclinada hacia la parte inferior, al estilo del Galant (la mayoría de los coches suelen tenerla en sentido contrario) con un paragolpes que divide la parrilla en dos mitades. También son característicos los grupos ópticos delanteros, bastante rasgados hacia el centro y con un resalte inferior muy peculiar. Las versiones tope de gama, denominadas Instyle, cuentan con sistema de luces adaptativas con ópticas bixenón y luces auxiliares que refuerzan el ángulo muerto en los giros. No son giratorias, pero los responsables de la marca aseguran un elevado rendimiento. En el lateral destaca su línea de cintura horizontal, no muy alta, con un pliegue que refuerza la curvatura de los paneles de las puertas. A partir del segundo nivel de terminación se incorpora un deflector aerodinámico delantero y una extensión lateral en las taloneras que refuerza bastante el aspecto deportivo del Lancer. También las llantas potencian esta imagen, que en las versiones Intense Tech e Instyle son de aleación ligera (de 16 pulgadas con neumáticos 205/60 R16 en el acabado intermedio, y de 18 pulgadas con neumático 215/40 en el tope de gama). La trasera, que presenta una estética muy “italiana” llama la atención por los grupos ópticos circulares encapsulados en una tulipa alargada, de aspecto deportivo y con el tallado de la parábola reflectante simulando la utilización de diodos LED. Para la apertura del maletero se ha recurrido a un pulsador eléctrico situado en la parte baja de la tapa. La boca de carga no resulta especialmente amplia ni práctica, como en la mayoría de los modelos sedán y, en este caso, la capacidad del maletero es bastante discreta: 400 litros en las versiones sin equipo de sonido de alta potencia (el subwoofer se come 23 litros). No obstante, dispone de asientos posteriores con respaldo abatible, lo que permite una mejora de la capacidad para casos de necesidad. Además, hay que tener en cuenta que la rueda de repuesto es de tipo “galleta”, de uso temporal y que tanto la base del maletero como el recubrimiento del maletero son muy finitos, apenas restan espacio para el equipaje. Esto, precisamente, tiene repercusiones negativas en el apartado de sonoridad, pues a las plazas traseras se filtran bastantes ruidos provenientes de la rodadura. Ya dentro del coche podemos apreciar que el aspecto deportivo de la carrocería se ha querido trasladar también al interior, también de aspecto muy italiano (salpicadero de forma convexa orientado hacia el puesto de conducción, con cuadro de instrumentos circulares y visera con la misma forma, instrumentación en color rojo, mandos del climatizador circulares y pocos dispositivos que interfieran la atención de la conducción. Hay materiales del interior que no nos han convencido del todo. No por su aspecto, que es bueno, pero sí por su tacto y solidez. El salpicadero y las terminaciones superiores de los paneles de las puertas están realizados en plástico muy rígido y los mandos de los asientos no parecen muy consistentes, pues muestran cierta holgura en su funcionamiento.

El habitáculo no destaca por su anchura, pero sí dispone de bastante longitud, gracias a una amplia batalla. Esto permite que detrás puedan viajar dos adultos con cierta holgura y comodidad. Ya en la versión de acceso a la gama -sólo asociable al motor Diesel- se cuenta con un equipamiento que puede considerarse interesante, pues se incorpora de serie sistema de control de estabilidad, airbags frontales, laterales, de cortina e incluso de rodillas para el conductor, equipo de sonido, elevalunas eléctricos en las cuatro puertas, retrovisores eléctricos y ordenador de viaje con indicación del consumo medio, velocidad media y autonomía. En el nivel siguiente, también exclusivo para la motorización Diesel, se añaden elementos como el climatizador automático, las llantas de aleación, sistema de apertura y arranque sin llave, sistema de encendido de luces y de limpiaparabrisas au8tomático, cruise control, faros antiniebla, equipo de sonido de 650 watios con Bluetooth para conexión inalámbrica y diversos detalles estéticos. Las versiones tope de gama, disponibles para el motor Diesel y en exclusiva para el gasolina, suman al equipamiento del acabado anterior faros bixenón con luces adaptativas, sistema de navegación con pantalla táctil y disco duro, servidor de música en lugar de cargador de discos compactos, tapicería de cuero, asientos calefactables y llantas de aleación de 18 pulgadas. Únicamente se ofrece como opción en todas las versiones la pintura metalizada, que tiene un coste adicional de 350 euros. El nombre no es nuevo, pues se remonta al año 1973, pero muy poco tiene que ver el Lancer actual con el modelo original. El Lancer ha tenido ocho generaciones sucesivas, siempre con un marcado estilo deportivo y con un diseño muy característico, aunque desde sus orígenes hasta 1987 el modelo estuvo caracterizado por su sistema de propulsión trasera, mientras que desde 1982 hasta hoy, el modelo ha contado con tracción delantera. El modelo que hoy nos ocupa vuelve a la filosofía original del modelo, con un diseño muy particular, un equipamiento muy completo, un precio muy atractivo y una orientación bastante deportiva. Sus dimensiones exteriores, 4,57 metros de largo, 1,76 de ancho y 1,49 de alto, con una batalla de 2,63 metros, le posicionan a medio camino entre los segmentos C y D, es decir, entre los compactos y las berlinas medias, junto a modelos como el Ford Focus Sedán, el Mazda3 Sportsedán, Renault Mégane o Toyota Corolla, por citar algunos ejemplos, ya que modelos como el Volksvagen Jetta o el Volvo S40, de medidas y potencia similar, se pasan de largo en precio, pues sus versiones básicas arrancan unos 6.000 euros por encima de los del Mitsubishi.

Las formas de la carrocería engañan un poco, pues el coche parece más grande de lo que en realidad es. Tiene una planta formidable, con aspecto moderno, deportivo y muy musculoso, potenciado por un frontal con parrilla llamativa inspirada en las toberas de los aviones de combate, inclinada hacia la parte inferior, al estilo del Galant (la mayoría de los coches suelen tenerla en sentido contrario) con un paragolpes que divide la parrilla en dos mitades. También son característicos los grupos ópticos delanteros, bastante rasgados hacia el centro y con un resalte inferior muy peculiar. Las versiones tope de gama, denominadas Instyle, cuentan con sistema de luces adaptativas con ópticas bixenón y luces auxiliares que refuerzan el ángulo muerto en los giros. No son giratorias, pero los responsables de la marca aseguran un elevado rendimiento. En el lateral destaca su línea de cintura horizontal, no muy alta, con un pliegue que refuerza la curvatura de los paneles de las puertas. A partir del segundo nivel de terminación se incorpora un deflector aerodinámico delantero y una extensión lateral en las taloneras que refuerza bastante el aspecto deportivo del Lancer. También las llantas potencian esta imagen, que en las versiones Intense Tech e Instyle son de aleación ligera (de 16 pulgadas con neumáticos 205/60 R16 en el acabado intermedio, y de 18 pulgadas con neumático 215/40 en el tope de gama). La trasera, que presenta una estética muy “italiana” llama la atención por los grupos ópticos circulares encapsulados en una tulipa alargada, de aspecto deportivo y con el tallado de la parábola reflectante simulando la utilización de diodos LED. Para la apertura del maletero se ha recurrido a un pulsador eléctrico situado en la parte baja de la tapa. La boca de carga no resulta especialmente amplia ni práctica, como en la mayoría de los modelos sedán y, en este caso, la capacidad del maletero es bastante discreta: 400 litros en las versiones sin equipo de sonido de alta potencia (el subwoofer se come 23 litros). No obstante, dispone de asientos posteriores con respaldo abatible, lo que permite una mejora de la capacidad para casos de necesidad. Además, hay que tener en cuenta que la rueda de repuesto es de tipo “galleta”, de uso temporal y que tanto la base del maletero como el recubrimiento del maletero son muy finitos, apenas restan espacio para el equipaje. Esto, precisamente, tiene repercusiones negativas en el apartado de sonoridad, pues a las plazas traseras se filtran bastantes ruidos provenientes de la rodadura. Ya dentro del coche podemos apreciar que el aspecto deportivo de la carrocería se ha querido trasladar también al interior, también de aspecto muy italiano (salpicadero de forma convexa orientado hacia el puesto de conducción, con cuadro de instrumentos circulares y visera con la misma forma, instrumentación en color rojo, mandos del climatizador circulares y pocos dispositivos que interfieran la atención de la conducción. Hay materiales del interior que no nos han convencido del todo. No por su aspecto, que es bueno, pero sí por su tacto y solidez. El salpicadero y las terminaciones superiores de los paneles de las puertas están realizados en plástico muy rígido y los mandos de los asientos no parecen muy consistentes, pues muestran cierta holgura en su funcionamiento.

El habitáculo no destaca por su anchura, pero sí dispone de bastante longitud, gracias a una amplia batalla. Esto permite que detrás puedan viajar dos adultos con cierta holgura y comodidad. Ya en la versión de acceso a la gama -sólo asociable al motor Diesel- se cuenta con un equipamiento que puede considerarse interesante, pues se incorpora de serie sistema de control de estabilidad, airbags frontales, laterales, de cortina e incluso de rodillas para el conductor, equipo de sonido, elevalunas eléctricos en las cuatro puertas, retrovisores eléctricos y ordenador de viaje con indicación del consumo medio, velocidad media y autonomía. En el nivel siguiente, también exclusivo para la motorización Diesel, se añaden elementos como el climatizador automático, las llantas de aleación, sistema de apertura y arranque sin llave, sistema de encendido de luces y de limpiaparabrisas au8tomático, cruise control, faros antiniebla, equipo de sonido de 650 watios con Bluetooth para conexión inalámbrica y diversos detalles estéticos. Las versiones tope de gama, disponibles para el motor Diesel y en exclusiva para el gasolina, suman al equipamiento del acabado anterior faros bixenón con luces adaptativas, sistema de navegación con pantalla táctil y disco duro, servidor de música en lugar de cargador de discos compactos, tapicería de cuero, asientos calefactables y llantas de aleación de 18 pulgadas. Únicamente se ofrece como opción en todas las versiones la pintura metalizada, que tiene un coste adicional de 350 euros. El nombre no es nuevo, pues se remonta al año 1973, pero muy poco tiene que ver el Lancer actual con el modelo original. El Lancer ha tenido ocho generaciones sucesivas, siempre con un marcado estilo deportivo y con un diseño muy característico, aunque desde sus orígenes hasta 1987 el modelo estuvo caracterizado por su sistema de propulsión trasera, mientras que desde 1982 hasta hoy, el modelo ha contado con tracción delantera. El modelo que hoy nos ocupa vuelve a la filosofía original del modelo, con un diseño muy particular, un equipamiento muy completo, un precio muy atractivo y una orientación bastante deportiva. Sus dimensiones exteriores, 4,57 metros de largo, 1,76 de ancho y 1,49 de alto, con una batalla de 2,63 metros, le posicionan a medio camino entre los segmentos C y D, es decir, entre los compactos y las berlinas medias, junto a modelos como el Ford Focus Sedán, el Mazda3 Sportsedán, Renault Mégane o Toyota Corolla, por citar algunos ejemplos, ya que modelos como el Volksvagen Jetta o el Volvo S40, de medidas y potencia similar, se pasan de largo en precio, pues sus versiones básicas arrancan unos 6.000 euros por encima de los del Mitsubishi.

Las formas de la carrocería engañan un poco, pues el coche parece más grande de lo que en realidad es. Tiene una planta formidable, con aspecto moderno, deportivo y muy musculoso, potenciado por un frontal con parrilla llamativa inspirada en las toberas de los aviones de combate, inclinada hacia la parte inferior, al estilo del Galant (la mayoría de los coches suelen tenerla en sentido contrario) con un paragolpes que divide la parrilla en dos mitades. También son característicos los grupos ópticos delanteros, bastante rasgados hacia el centro y con un resalte inferior muy peculiar. Las versiones tope de gama, denominadas Instyle, cuentan con sistema de luces adaptativas con ópticas bixenón y luces auxiliares que refuerzan el ángulo muerto en los giros. No son giratorias, pero los responsables de la marca aseguran un elevado rendimiento. En el lateral destaca su línea de cintura horizontal, no muy alta, con un pliegue que refuerza la curvatura de los paneles de las puertas. A partir del segundo nivel de terminación se incorpora un deflector aerodinámico delantero y una extensión lateral en las taloneras que refuerza bastante el aspecto deportivo del Lancer. También las llantas potencian esta imagen, que en las versiones Intense Tech e Instyle son de aleación ligera (de 16 pulgadas con neumáticos 205/60 R16 en el acabado intermedio, y de 18 pulgadas con neumático 215/40 en el tope de gama). La trasera, que presenta una estética muy “italiana” llama la atención por los grupos ópticos circulares encapsulados en una tulipa alargada, de aspecto deportivo y con el tallado de la parábola reflectante simulando la utilización de diodos LED. Para la apertura del maletero se ha recurrido a un pulsador eléctrico situado en la parte baja de la tapa. La boca de carga no resulta especialmente amplia ni práctica, como en la mayoría de los modelos sedán y, en este caso, la capacidad del maletero es bastante discreta: 400 litros en las versiones sin equipo de sonido de alta potencia (el subwoofer se come 23 litros). No obstante, dispone de asientos posteriores con respaldo abatible, lo que permite una mejora de la capacidad para casos de necesidad. Además, hay que tener en cuenta que la rueda de repuesto es de tipo “galleta”, de uso temporal y que tanto la base del maletero como el recubrimiento del maletero son muy finitos, apenas restan espacio para el equipaje. Esto, precisamente, tiene repercusiones negativas en el apartado de sonoridad, pues a las plazas traseras se filtran bastantes ruidos provenientes de la rodadura. Ya dentro del coche podemos apreciar que el aspecto deportivo de la carrocería se ha querido trasladar también al interior, también de aspecto muy italiano (salpicadero de forma convexa orientado hacia el puesto de conducción, con cuadro de instrumentos circulares y visera con la misma forma, instrumentación en color rojo, mandos del climatizador circulares y pocos dispositivos que interfieran la atención de la conducción. Hay materiales del interior que no nos han convencido del todo. No por su aspecto, que es bueno, pero sí por su tacto y solidez. El salpicadero y las terminaciones superiores de los paneles de las puertas están realizados en plástico muy rígido y los mandos de los asientos no parecen muy consistentes, pues muestran cierta holgura en su funcionamiento.

El habitáculo no destaca por su anchura, pero sí dispone de bastante longitud, gracias a una amplia batalla. Esto permite que detrás puedan viajar dos adultos con cierta holgura y comodidad. Ya en la versión de acceso a la gama -sólo asociable al motor Diesel- se cuenta con un equipamiento que puede considerarse interesante, pues se incorpora de serie sistema de control de estabilidad, airbags frontales, laterales, de cortina e incluso de rodillas para el conductor, equipo de sonido, elevalunas eléctricos en las cuatro puertas, retrovisores eléctricos y ordenador de viaje con indicación del consumo medio, velocidad media y autonomía. En el nivel siguiente, también exclusivo para la motorización Diesel, se añaden elementos como el climatizador automático, las llantas de aleación, sistema de apertura y arranque sin llave, sistema de encendido de luces y de limpiaparabrisas au8tomático, cruise control, faros antiniebla, equipo de sonido de 650 watios con Bluetooth para conexión inalámbrica y diversos detalles estéticos. Las versiones tope de gama, disponibles para el motor Diesel y en exclusiva para el gasolina, suman al equipamiento del acabado anterior faros bixenón con luces adaptativas, sistema de navegación con pantalla táctil y disco duro, servidor de música en lugar de cargador de discos compactos, tapicería de cuero, asientos calefactables y llantas de aleación de 18 pulgadas. Únicamente se ofrece como opción en todas las versiones la pintura metalizada, que tiene un coste adicional de 350 euros. El nombre no es nuevo, pues se remonta al año 1973, pero muy poco tiene que ver el Lancer actual con el modelo original. El Lancer ha tenido ocho generaciones sucesivas, siempre con un marcado estilo deportivo y con un diseño muy característico, aunque desde sus orígenes hasta 1987 el modelo estuvo caracterizado por su sistema de propulsión trasera, mientras que desde 1982 hasta hoy, el modelo ha contado con tracción delantera. El modelo que hoy nos ocupa vuelve a la filosofía original del modelo, con un diseño muy particular, un equipamiento muy completo, un precio muy atractivo y una orientación bastante deportiva. Sus dimensiones exteriores, 4,57 metros de largo, 1,76 de ancho y 1,49 de alto, con una batalla de 2,63 metros, le posicionan a medio camino entre los segmentos C y D, es decir, entre los compactos y las berlinas medias, junto a modelos como el Ford Focus Sedán, el Mazda3 Sportsedán, Renault Mégane o Toyota Corolla, por citar algunos ejemplos, ya que modelos como el Volksvagen Jetta o el Volvo S40, de medidas y potencia similar, se pasan de largo en precio, pues sus versiones básicas arrancan unos 6.000 euros por encima de los del Mitsubishi.

Las formas de la carrocería engañan un poco, pues el coche parece más grande de lo que en realidad es. Tiene una planta formidable, con aspecto moderno, deportivo y muy musculoso, potenciado por un frontal con parrilla llamativa inspirada en las toberas de los aviones de combate, inclinada hacia la parte inferior, al estilo del Galant (la mayoría de los coches suelen tenerla en sentido contrario) con un paragolpes que divide la parrilla en dos mitades. También son característicos los grupos ópticos delanteros, bastante rasgados hacia el centro y con un resalte inferior muy peculiar. Las versiones tope de gama, denominadas Instyle, cuentan con sistema de luces adaptativas con ópticas bixenón y luces auxiliares que refuerzan el ángulo muerto en los giros. No son giratorias, pero los responsables de la marca aseguran un elevado rendimiento. En el lateral destaca su línea de cintura horizontal, no muy alta, con un pliegue que refuerza la curvatura de los paneles de las puertas. A partir del segundo nivel de terminación se incorpora un deflector aerodinámico delantero y una extensión lateral en las taloneras que refuerza bastante el aspecto deportivo del Lancer. También las llantas potencian esta imagen, que en las versiones Intense Tech e Instyle son de aleación ligera (de 16 pulgadas con neumáticos 205/60 R16 en el acabado intermedio, y de 18 pulgadas con neumático 215/40 en el tope de gama). La trasera, que presenta una estética muy “italiana” llama la atención por los grupos ópticos circulares encapsulados en una tulipa alargada, de aspecto deportivo y con el tallado de la parábola reflectante simulando la utilización de diodos LED. Para la apertura del maletero se ha recurrido a un pulsador eléctrico situado en la parte baja de la tapa. La boca de carga no resulta especialmente amplia ni práctica, como en la mayoría de los modelos sedán y, en este caso, la capacidad del maletero es bastante discreta: 400 litros en las versiones sin equipo de sonido de alta potencia (el subwoofer se come 23 litros). No obstante, dispone de asientos posteriores con respaldo abatible, lo que permite una mejora de la capacidad para casos de necesidad. Además, hay que tener en cuenta que la rueda de repuesto es de tipo “galleta”, de uso temporal y que tanto la base del maletero como el recubrimiento del maletero son muy finitos, apenas restan espacio para el equipaje. Esto, precisamente, tiene repercusiones negativas en el apartado de sonoridad, pues a las plazas traseras se filtran bastantes ruidos provenientes de la rodadura. Ya dentro del coche podemos apreciar que el aspecto deportivo de la carrocería se ha querido trasladar también al interior, también de aspecto muy italiano (salpicadero de forma convexa orientado hacia el puesto de conducción, con cuadro de instrumentos circulares y visera con la misma forma, instrumentación en color rojo, mandos del climatizador circulares y pocos dispositivos que interfieran la atención de la conducción. Hay materiales del interior que no nos han convencido del todo. No por su aspecto, que es bueno, pero sí por su tacto y solidez. El salpicadero y las terminaciones superiores de los paneles de las puertas están realizados en plástico muy rígido y los mandos de los asientos no parecen muy consistentes, pues muestran cierta holgura en su funcionamiento.

El habitáculo no destaca por su anchura, pero sí dispone de bastante longitud, gracias a una amplia batalla. Esto permite que detrás puedan viajar dos adultos con cierta holgura y comodidad. Ya en la versión de acceso a la gama -sólo asociable al motor Diesel- se cuenta con un equipamiento que puede considerarse interesante, pues se incorpora de serie sistema de control de estabilidad, airbags frontales, laterales, de cortina e incluso de rodillas para el conductor, equipo de sonido, elevalunas eléctricos en las cuatro puertas, retrovisores eléctricos y ordenador de viaje con indicación del consumo medio, velocidad media y autonomía. En el nivel siguiente, también exclusivo para la motorización Diesel, se añaden elementos como el climatizador automático, las llantas de aleación, sistema de apertura y arranque sin llave, sistema de encendido de luces y de limpiaparabrisas au8tomático, cruise control, faros antiniebla, equipo de sonido de 650 watios con Bluetooth para conexión inalámbrica y diversos detalles estéticos. Las versiones tope de gama, disponibles para el motor Diesel y en exclusiva para el gasolina, suman al equipamiento del acabado anterior faros bixenón con luces adaptativas, sistema de navegación con pantalla táctil y disco duro, servidor de música en lugar de cargador de discos compactos, tapicería de cuero, asientos calefactables y llantas de aleación de 18 pulgadas. Únicamente se ofrece como opción en todas las versiones la pintura metalizada, que tiene un coste adicional de 350 euros. El nombre no es nuevo, pues se remonta al año 1973, pero muy poco tiene que ver el Lancer actual con el modelo original. El Lancer ha tenido ocho generaciones sucesivas, siempre con un marcado estilo deportivo y con un diseño muy característico, aunque desde sus orígenes hasta 1987 el modelo estuvo caracterizado por su sistema de propulsión trasera, mientras que desde 1982 hasta hoy, el modelo ha contado con tracción delantera. El modelo que hoy nos ocupa vuelve a la filosofía original del modelo, con un diseño muy particular, un equipamiento muy completo, un precio muy atractivo y una orientación bastante deportiva. Sus dimensiones exteriores, 4,57 metros de largo, 1,76 de ancho y 1,49 de alto, con una batalla de 2,63 metros, le posicionan a medio camino entre los segmentos C y D, es decir, entre los compactos y las berlinas medias, junto a modelos como el Ford Focus Sedán, el Mazda3 Sportsedán, Renault Mégane o Toyota Corolla, por citar algunos ejemplos, ya que modelos como el Volksvagen Jetta o el Volvo S40, de medidas y potencia similar, se pasan de largo en precio, pues sus versiones básicas arrancan unos 6.000 euros por encima de los del Mitsubishi.

Las formas de la carrocería engañan un poco, pues el coche parece más grande de lo que en realidad es. Tiene una planta formidable, con aspecto moderno, deportivo y muy musculoso, potenciado por un frontal con parrilla llamativa inspirada en las toberas de los aviones de combate, inclinada hacia la parte inferior, al estilo del Galant (la mayoría de los coches suelen tenerla en sentido contrario) con un paragolpes que divide la parrilla en dos mitades. También son característicos los grupos ópticos delanteros, bastante rasgados hacia el centro y con un resalte inferior muy peculiar. Las versiones tope de gama, denominadas Instyle, cuentan con sistema de luces adaptativas con ópticas bixenón y luces auxiliares que refuerzan el ángulo muerto en los giros. No son giratorias, pero los responsables de la marca aseguran un elevado rendimiento. En el lateral destaca su línea de cintura horizontal, no muy alta, con un pliegue que refuerza la curvatura de los paneles de las puertas. A partir del segundo nivel de terminación se incorpora un deflector aerodinámico delantero y una extensión lateral en las taloneras que refuerza bastante el aspecto deportivo del Lancer. También las llantas potencian esta imagen, que en las versiones Intense Tech e Instyle son de aleación ligera (de 16 pulgadas con neumáticos 205/60 R16 en el acabado intermedio, y de 18 pulgadas con neumático 215/40 en el tope de gama). La trasera, que presenta una estética muy “italiana” llama la atención por los grupos ópticos circulares encapsulados en una tulipa alargada, de aspecto deportivo y con el tallado de la parábola reflectante simulando la utilización de diodos LED. Para la apertura del maletero se ha recurrido a un pulsador eléctrico situado en la parte baja de la tapa. La boca de carga no resulta especialmente amplia ni práctica, como en la mayoría de los modelos sedán y, en este caso, la capacidad del maletero es bastante discreta: 400 litros en las versiones sin equipo de sonido de alta potencia (el subwoofer se come 23 litros). No obstante, dispone de asientos posteriores con respaldo abatible, lo que permite una mejora de la capacidad para casos de necesidad. Además, hay que tener en cuenta que la rueda de repuesto es de tipo “galleta”, de uso temporal y que tanto la base del maletero como el recubrimiento del maletero son muy finitos, apenas restan espacio para el equipaje. Esto, precisamente, tiene repercusiones negativas en el apartado de sonoridad, pues a las plazas traseras se filtran bastantes ruidos provenientes de la rodadura. Ya dentro del coche podemos apreciar que el aspecto deportivo de la carrocería se ha querido trasladar también al interior, también de aspecto muy italiano (salpicadero de forma convexa orientado hacia el puesto de conducción, con cuadro de instrumentos circulares y visera con la misma forma, instrumentación en color rojo, mandos del climatizador circulares y pocos dispositivos que interfieran la atención de la conducción. Hay materiales del interior que no nos han convencido del todo. No por su aspecto, que es bueno, pero sí por su tacto y solidez. El salpicadero y las terminaciones superiores de los paneles de las puertas están realizados en plástico muy rígido y los mandos de los asientos no parecen muy consistentes, pues muestran cierta holgura en su funcionamiento.

El habitáculo no destaca por su anchura, pero sí dispone de bastante longitud, gracias a una amplia batalla. Esto permite que detrás puedan viajar dos adultos con cierta holgura y comodidad. Ya en la versión de acceso a la gama -sólo asociable al motor Diesel- se cuenta con un equipamiento que puede considerarse interesante, pues se incorpora de serie sistema de control de estabilidad, airbags frontales, laterales, de cortina e incluso de rodillas para el conductor, equipo de sonido, elevalunas eléctricos en las cuatro puertas, retrovisores eléctricos y ordenador de viaje con indicación del consumo medio, velocidad media y autonomía. En el nivel siguiente, también exclusivo para la motorización Diesel, se añaden elementos como el climatizador automático, las llantas de aleación, sistema de apertura y arranque sin llave, sistema de encendido de luces y de limpiaparabrisas au8tomático, cruise control, faros antiniebla, equipo de sonido de 650 watios con Bluetooth para conexión inalámbrica y diversos detalles estéticos. Las versiones tope de gama, disponibles para el motor Diesel y en exclusiva para el gasolina, suman al equipamiento del acabado anterior faros bixenón con luces adaptativas, sistema de navegación con pantalla táctil y disco duro, servidor de música en lugar de cargador de discos compactos, tapicería de cuero, asientos calefactables y llantas de aleación de 18 pulgadas. Únicamente se ofrece como opción en todas las versiones la pintura metalizada, que tiene un coste adicional de 350 euros.

Utilizamos cookies propias y de terceros para facilitar y mejorar la navegación, mostrarte contenido relacionado con tus preferencias y recopilar información estadística. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso. Más información.