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Mini Countryman One D, Nissan Juke 1.5 dCi, Toyota Urban Cruiser 1.4 D-4D, VW Cross Polo 1.6 TDI 90

Capricho y estética marcan las pautas de estos cuatro pequeños crossover, pero también necesidad de espacio y practicidad. Son modelos que ofrecen diferenciación y un toque de originalidad, más que cualidades off-road. Cada uno en su estilo, todos tienen algo que aportar. Eso sí, el precio no es su punto fuerte.
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Mini Countryman One D, Nissan Juke 1.5 dCi, Toyota Urban Cruiser 1.4 D-4D, VW Cross Polo 1.6 TDI 90
Respecto a los motores, excepto el Nissan Juke, que en Diesel sólo está disponible con 110 CV, el resto de los modelos de esta comparativa cuentan en su gama con una versión de 90 CV de potencia. Pese a su aparente similitud —el Mini y el Cross Polo hasta comparten cubicaje—, la personalidad de cada motor está bien definida. El que más se desmarca, como cabría esperar, es el Nissan, y no sólo por su mayor rendimiento sino también por unos desarrollos del cambio bastante más cerrados que en el resto. Su respuesta es la más contundente, quizá algo brusca a baja velocidad si no somos delicados con el acelerador —da igual que llevemos el modo Normal, Eco o Sport—, y permite una utilización despreocupada sin necesidad de recurrir al cambio constantemente, cuyo accionamiento es, junto con el del Toyota, el más rápido. Todo lo contrario ocurre en el Mini, que cuenta con una 5ª y 6ª prácticamente de desahogo y, en muchas ocasiones, resulta obligatorio reducir a 4ª si queremos algo de dinamismo en la respuesta. Es una mecánica algo justa para este coche, aunque de refinado funcionamiento. El mayor peso del Mini se deja notar también en los consumos.
El 1.4 D-4D del Toyota es el de menor cilindrada y el que menos valor de par ofrece a bajo régimen. Es utilizable desde el ralentí siempre que no demandemos mucha aceleración, pero lo mejor de sí llega una vez alcanzadas las 2.000 rpm y se mantiene hasta poco antes de 4.000 vueltas, una banda de utilización no tan amplia como en sus rivales, por lo que conviene prestar cierta atención al cambio. Por otra parte, su respuesta es menos inmediata y hay algo más de retraso desde que empezamos a acelerar hasta que el turbo empieza a soplar. No obstante, es un motor bastante agradable y que gasta muy poco. El Cross Polo también se caracteriza por un consumo muy contenido, sin embargo, es el único con sólo 5 marchas, algo que no le beneficia de cara a las prestaciones. A pesar de ello se ha defendido sin ningún problema en nuestras mediciones, ya que su motor resulta muy solvente, aunque sin parecerlo debido a la forma tan lineal de entregar la potencia. Analizando los interiores, el del Mini Countryman es el que aporta un diseño más elaborado y unos materiales más cuidados. Le siguen el Juke y el Urban Cruiser, mientras que el Volkswagen peca de ser demasiado funcional y sencillo. La mayor practicidad la encontramos en Mini y Toyota, ya que la fila trasera (de 2 ó 3 plazas en el Mini) desliza longitudinalmente para poder ampliar el maletero cuando en las plazas traseras no se requiere todo el espacio para las piernas. Sus asientos también son plegables y cuentan con respaldos ajustables en varias posiciones. Su accionamiento es fácil e intuitivo.

El Nissan Juke es el que sale peor parado en este apartado debido a un maletero más reducido y unas plazas traseras algo justas, cuyo acceso queda condicionado por un marco de la puerta más bajo que en sus rivales. Por otro lado, la postura correcta de conducción cuesta más encontrarla en los dos modelos japoneses debido a unos reglajes de la columna de la dirección más limitados —sobre todo el Juke, que sólo tiene ajuste en altura—. El Volkswagen es el único con un preciso ajuste de respaldo, por rueda en lugar de por palanca. En materia de seguridad no hay aportes extraordinarios, salvo lo habitual en el segmento. Destaca el sensor de presión de neumáticos en el Cross Polo y el Mini (que además puede llevar neumáticos Runflat), así como el airbag de rodillas para el conductor en el Toyota. En el Cross Polo, los airbag de cortina son opcionales, un elemento de serie en sus rivales. Todos cuentan con ESP. Para pertenecer al segmento B son coches relativamente caros, sobre todo el Mini, como buen capricho que es. El Juke y el Urban Cruiser son los que tienen un precio más ajustado, además su equipamiento de serie es bastante completo. En el caso del Toyota, además, la marca ofrece un descuento de 1.600 euros en el momento de escribir esta comparativa, con lo que resulta el más competitivo.
Comportamiento
Respecto a los motores, excepto el Nissan Juke, que en Diesel sólo está disponible con 110 CV, el resto de los modelos de esta comparativa cuentan en su gama con una versión de 90 CV de potencia. Pese a su aparente similitud —el Mini y el Cross Polo hasta comparten cubicaje—, la personalidad de cada motor está bien definida. El que más se desmarca, como cabría esperar, es el Nissan, y no sólo por su mayor rendimiento sino también por unos desarrollos del cambio bastante más cerrados que en el resto. Su respuesta es la más contundente, quizá algo brusca a baja velocidad si no somos delicados con el acelerador —da igual que llevemos el modo Normal, Eco o Sport—, y permite una utilización despreocupada sin necesidad de recurrir al cambio constantemente, cuyo accionamiento es, junto con el del Toyota, el más rápido. Todo lo contrario ocurre en el Mini, que cuenta con una 5ª y 6ª prácticamente de desahogo y, en muchas ocasiones, resulta obligatorio reducir a 4ª si queremos algo de dinamismo en la respuesta. Es una mecánica algo justa para este coche, aunque de refinado funcionamiento. El mayor peso del Mini se deja notar también en los consumos. El 1.4 D-4D del Toyota es el de menor cilindrada y el que menos valor de par ofrece a bajo régimen. Es utilizable desde el ralentí siempre que no demandemos mucha aceleración, pero lo mejor de sí llega una vez alcanzadas las 2.000 rpm y se mantiene hasta poco antes de 4.000 vueltas, una banda de utilización no tan amplia como en sus rivales, por lo que conviene prestar cierta atención al cambio. Por otra parte, su respuesta es menos inmediata y hay algo más de retraso desde que empezamos a acelerar hasta que el turbo empieza a soplar. No obstante, es un motor bastante agradable y que gasta muy poco. El Cross Polo también se caracteriza por un consumo muy contenido, sin embargo, es el único con sólo 5 marchas, algo que no le beneficia de cara a las prestaciones. A pesar de ello se ha defendido sin ningún problema en nuestras mediciones, ya que su motor resulta muy solvente, aunque sin parecerlo debido a la forma tan lineal de entregar la potencia. Analizando los interiores, el del Mini Countryman es el que aporta un diseño más elaborado y unos materiales más cuidados. Le siguen el Juke y el Urban Cruiser, mientras que el Volkswagen peca de ser demasiado funcional y sencillo. La mayor practicidad la encontramos en Mini y Toyota, ya que la fila trasera (de 2 ó 3 plazas en el Mini) desliza longitudinalmente para poder ampliar el maletero cuando en las plazas traseras no se requiere todo el espacio para las piernas. Sus asientos también son plegables y cuentan con respaldos ajustables en varias posiciones. Su accionamiento es fácil e intuitivo.

El Nissan Juke es el que sale peor parado en este apartado debido a un maletero más reducido y unas plazas traseras algo justas, cuyo acceso queda condicionado por un marco de la puerta más bajo que en sus rivales. Por otro lado, la postura correcta de conducción cuesta más encontrarla en los dos modelos japoneses debido a unos reglajes de la columna de la dirección más limitados —sobre todo el Juke, que sólo tiene ajuste en altura—. El Volkswagen es el único con un preciso ajuste de respaldo, por rueda en lugar de por palanca. En materia de seguridad no hay aportes extraordinarios, salvo lo habitual en el segmento. Destaca el sensor de presión de neumáticos en el Cross Polo y el Mini (que además puede llevar neumáticos Runflat), así como el airbag de rodillas para el conductor en el Toyota. En el Cross Polo, los airbag de cortina son opcionales, un elemento de serie en sus rivales. Todos cuentan con ESP. Para pertenecer al segmento B son coches relativamente caros, sobre todo el Mini, como buen capricho que es. El Juke y el Urban Cruiser son los que tienen un precio más ajustado, además su equipamiento de serie es bastante completo. En el caso del Toyota, además, la marca ofrece un descuento de 1.600 euros en el momento de escribir esta comparativa, con lo que resulta el más competitivo.
Comportamiento
Respecto a los motores, excepto el Nissan Juke, que en Diesel sólo está disponible con 110 CV, el resto de los modelos de esta comparativa cuentan en su gama con una versión de 90 CV de potencia. Pese a su aparente similitud —el Mini y el Cross Polo hasta comparten cubicaje—, la personalidad de cada motor está bien definida. El que más se desmarca, como cabría esperar, es el Nissan, y no sólo por su mayor rendimiento sino también por unos desarrollos del cambio bastante más cerrados que en el resto. Su respuesta es la más contundente, quizá algo brusca a baja velocidad si no somos delicados con el acelerador —da igual que llevemos el modo Normal, Eco o Sport—, y permite una utilización despreocupada sin necesidad de recurrir al cambio constantemente, cuyo accionamiento es, junto con el del Toyota, el más rápido. Todo lo contrario ocurre en el Mini, que cuenta con una 5ª y 6ª prácticamente de desahogo y, en muchas ocasiones, resulta obligatorio reducir a 4ª si queremos algo de dinamismo en la respuesta. Es una mecánica algo justa para este coche, aunque de refinado funcionamiento. El mayor peso del Mini se deja notar también en los consumos. El 1.4 D-4D del Toyota es el de menor cilindrada y el que menos valor de par ofrece a bajo régimen. Es utilizable desde el ralentí siempre que no demandemos mucha aceleración, pero lo mejor de sí llega una vez alcanzadas las 2.000 rpm y se mantiene hasta poco antes de 4.000 vueltas, una banda de utilización no tan amplia como en sus rivales, por lo que conviene prestar cierta atención al cambio. Por otra parte, su respuesta es menos inmediata y hay algo más de retraso desde que empezamos a acelerar hasta que el turbo empieza a soplar. No obstante, es un motor bastante agradable y que gasta muy poco. El Cross Polo también se caracteriza por un consumo muy contenido, sin embargo, es el único con sólo 5 marchas, algo que no le beneficia de cara a las prestaciones. A pesar de ello se ha defendido sin ningún problema en nuestras mediciones, ya que su motor resulta muy solvente, aunque sin parecerlo debido a la forma tan lineal de entregar la potencia. Analizando los interiores, el del Mini Countryman es el que aporta un diseño más elaborado y unos materiales más cuidados. Le siguen el Juke y el Urban Cruiser, mientras que el Volkswagen peca de ser demasiado funcional y sencillo. La mayor practicidad la encontramos en Mini y Toyota, ya que la fila trasera (de 2 ó 3 plazas en el Mini) desliza longitudinalmente para poder ampliar el maletero cuando en las plazas traseras no se requiere todo el espacio para las piernas. Sus asientos también son plegables y cuentan con respaldos ajustables en varias posiciones. Su accionamiento es fácil e intuitivo.

El Nissan Juke es el que sale peor parado en este apartado debido a un maletero más reducido y unas plazas traseras algo justas, cuyo acceso queda condicionado por un marco de la puerta más bajo que en sus rivales. Por otro lado, la postura correcta de conducción cuesta más encontrarla en los dos modelos japoneses debido a unos reglajes de la columna de la dirección más limitados —sobre todo el Juke, que sólo tiene ajuste en altura—. El Volkswagen es el único con un preciso ajuste de respaldo, por rueda en lugar de por palanca. En materia de seguridad no hay aportes extraordinarios, salvo lo habitual en el segmento. Destaca el sensor de presión de neumáticos en el Cross Polo y el Mini (que además puede llevar neumáticos Runflat), así como el airbag de rodillas para el conductor en el Toyota. En el Cross Polo, los airbag de cortina son opcionales, un elemento de serie en sus rivales. Todos cuentan con ESP. Para pertenecer al segmento B son coches relativamente caros, sobre todo el Mini, como buen capricho que es. El Juke y el Urban Cruiser son los que tienen un precio más ajustado, además su equipamiento de serie es bastante completo. En el caso del Toyota, además, la marca ofrece un descuento de 1.600 euros en el momento de escribir esta comparativa, con lo que resulta el más competitivo.
Comportamiento
Respecto a los motores, excepto el Nissan Juke, que en Diesel sólo está disponible con 110 CV, el resto de los modelos de esta comparativa cuentan en su gama con una versión de 90 CV de potencia. Pese a su aparente similitud —el Mini y el Cross Polo hasta comparten cubicaje—, la personalidad de cada motor está bien definida. El que más se desmarca, como cabría esperar, es el Nissan, y no sólo por su mayor rendimiento sino también por unos desarrollos del cambio bastante más cerrados que en el resto. Su respuesta es la más contundente, quizá algo brusca a baja velocidad si no somos delicados con el acelerador —da igual que llevemos el modo Normal, Eco o Sport—, y permite una utilización despreocupada sin necesidad de recurrir al cambio constantemente, cuyo accionamiento es, junto con el del Toyota, el más rápido. Todo lo contrario ocurre en el Mini, que cuenta con una 5ª y 6ª prácticamente de desahogo y, en muchas ocasiones, resulta obligatorio reducir a 4ª si queremos algo de dinamismo en la respuesta. Es una mecánica algo justa para este coche, aunque de refinado funcionamiento. El mayor peso del Mini se deja notar también en los consumos. El 1.4 D-4D del Toyota es el de menor cilindrada y el que menos valor de par ofrece a bajo régimen. Es utilizable desde el ralentí siempre que no demandemos mucha aceleración, pero lo mejor de sí llega una vez alcanzadas las 2.000 rpm y se mantiene hasta poco antes de 4.000 vueltas, una banda de utilización no tan amplia como en sus rivales, por lo que conviene prestar cierta atención al cambio. Por otra parte, su respuesta es menos inmediata y hay algo más de retraso desde que empezamos a acelerar hasta que el turbo empieza a soplar. No obstante, es un motor bastante agradable y que gasta muy poco. El Cross Polo también se caracteriza por un consumo muy contenido, sin embargo, es el único con sólo 5 marchas, algo que no le beneficia de cara a las prestaciones. A pesar de ello se ha defendido sin ningún problema en nuestras mediciones, ya que su motor resulta muy solvente, aunque sin parecerlo debido a la forma tan lineal de entregar la potencia. Analizando los interiores, el del Mini Countryman es el que aporta un diseño más elaborado y unos materiales más cuidados. Le siguen el Juke y el Urban Cruiser, mientras que el Volkswagen peca de ser demasiado funcional y sencillo. La mayor practicidad la encontramos en Mini y Toyota, ya que la fila trasera (de 2 ó 3 plazas en el Mini) desliza longitudinalmente para poder ampliar el maletero cuando en las plazas traseras no se requiere todo el espacio para las piernas. Sus asientos también son plegables y cuentan con respaldos ajustables en varias posiciones. Su accionamiento es fácil e intuitivo.

El Nissan Juke es el que sale peor parado en este apartado debido a un maletero más reducido y unas plazas traseras algo justas, cuyo acceso queda condicionado por un marco de la puerta más bajo que en sus rivales. Por otro lado, la postura correcta de conducción cuesta más encontrarla en los dos modelos japoneses debido a unos reglajes de la columna de la dirección más limitados —sobre todo el Juke, que sólo tiene ajuste en altura—. El Volkswagen es el único con un preciso ajuste de respaldo, por rueda en lugar de por palanca. En materia de seguridad no hay aportes extraordinarios, salvo lo habitual en el segmento. Destaca el sensor de presión de neumáticos en el Cross Polo y el Mini (que además puede llevar neumáticos Runflat), así como el airbag de rodillas para el conductor en el Toyota. En el Cross Polo, los airbag de cortina son opcionales, un elemento de serie en sus rivales. Todos cuentan con ESP. Para pertenecer al segmento B son coches relativamente caros, sobre todo el Mini, como buen capricho que es. El Juke y el Urban Cruiser son los que tienen un precio más ajustado, además su equipamiento de serie es bastante completo. En el caso del Toyota, además, la marca ofrece un descuento de 1.600 euros en el momento de escribir esta comparativa, con lo que resulta el más competitivo.
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