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Mini Cabrio Cooper y Cooper S

La carrocería descapotable en el Mini seguía llevando “el traje” de la anterior generación, ya que cuando se actualizó su imagen, a finales de 2006, sólo se hizo con la carrocería convencional. Con la llegada del 2009, el Mini estrena su nueva versión Cabrio y lo hace con una imagen fresca, atractiva y, sobre todo, juvenil.
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Mini Cabrio Cooper y Cooper S
En un principio, el Mini Cabrio sólo se ofrecerá con dos motores de gasolina, ambos de 1,6 litros de cilindrada y ya conocidos en otros modelos de la marca… y de la competencia. Se trata de los motores que se diseñaron conjuntamente entre BMW y el Grupo PSA Citroën-Peugeot y que están presentes en varios modelos tanto de las marcas francesas como de Mini –BMW sigue insistiendo en que los coches con el escudo de la hélice no los montarán-.
El Mini Cooper Cabrio dispone del motor atmosférico con Valvetronic que anuncia 120 CV de potencia, mientras que para el Cooper S se monta el motor con inyección directa, turbocompresor “Twin Scroll” y 175 CV de potencia. En ambos casos se cuenta con la tecnología de sistema de recuperación de energía en deceleración y frenado, el sistema auto start/stop –con la caja manual- y el indicador de cambio óptimo de marcha. Todo ello con un único fin: ofrecer unas buenas prestaciones conjuntamente con unos consumos y emisiones ciertamente bajos. En nuestra toma de contacto por las nevadas carreteras austriacas, constatamos la facilidad de manejo y el buen talante que el Mini ofrece a su conductor. Su conducción está enfocada claramente a una deportividad de la que hace gala independientemente de la carrocería que llevemos. Y es que la presencia de la carrocería cabrio no implica ninguna pérdida apreciable en su comportamiento dinámico. La dirección se muestra sumamente informativa, transmite con total fidelidad lo que sucede entre las ruedas y el suelo, y el tarado de sus suspensiones responden a lo que se espera de un modelo de estas características: firme, pero no demasiado incómodo.

El Mini Cabrio inicia su comercialización a finales del mes de marzo con las versiones Cooper y Cooper S; más adelante vendrá la correspondiente variante John Cooper Works. Los dos primeros se ofrecen con caja manual de seis relaciones de serie, y cuentan en opción con una caja automática también de seis relaciones. Los precios recomendados van desde los 23.900 euros del Mini Cooper Cabrio, hasta los 34.830 del John Cooper Works, pasando por los 28.800 del Cooper S. La caja de cambios automática supone un añadido de algo más de 1.600 euros.
A cielo abierto
En un principio, el Mini Cabrio sólo se ofrecerá con dos motores de gasolina, ambos de 1,6 litros de cilindrada y ya conocidos en otros modelos de la marca… y de la competencia. Se trata de los motores que se diseñaron conjuntamente entre BMW y el Grupo PSA Citroën-Peugeot y que están presentes en varios modelos tanto de las marcas francesas como de Mini –BMW sigue insistiendo en que los coches con el escudo de la hélice no los montarán-. El Mini Cooper Cabrio dispone del motor atmosférico con Valvetronic que anuncia 120 CV de potencia, mientras que para el Cooper S se monta el motor con inyección directa, turbocompresor “Twin Scroll” y 175 CV de potencia. En ambos casos se cuenta con la tecnología de sistema de recuperación de energía en deceleración y frenado, el sistema auto start/stop –con la caja manual- y el indicador de cambio óptimo de marcha. Todo ello con un único fin: ofrecer unas buenas prestaciones conjuntamente con unos consumos y emisiones ciertamente bajos. En nuestra toma de contacto por las nevadas carreteras austriacas, constatamos la facilidad de manejo y el buen talante que el Mini ofrece a su conductor. Su conducción está enfocada claramente a una deportividad de la que hace gala independientemente de la carrocería que llevemos. Y es que la presencia de la carrocería cabrio no implica ninguna pérdida apreciable en su comportamiento dinámico. La dirección se muestra sumamente informativa, transmite con total fidelidad lo que sucede entre las ruedas y el suelo, y el tarado de sus suspensiones responden a lo que se espera de un modelo de estas características: firme, pero no demasiado incómodo.

El Mini Cabrio inicia su comercialización a finales del mes de marzo con las versiones Cooper y Cooper S; más adelante vendrá la correspondiente variante John Cooper Works. Los dos primeros se ofrecen con caja manual de seis relaciones de serie, y cuentan en opción con una caja automática también de seis relaciones. Los precios recomendados van desde los 23.900 euros del Mini Cooper Cabrio, hasta los 34.830 del John Cooper Works, pasando por los 28.800 del Cooper S. La caja de cambios automática supone un añadido de algo más de 1.600 euros.
A cielo abierto
En un principio, el Mini Cabrio sólo se ofrecerá con dos motores de gasolina, ambos de 1,6 litros de cilindrada y ya conocidos en otros modelos de la marca… y de la competencia. Se trata de los motores que se diseñaron conjuntamente entre BMW y el Grupo PSA Citroën-Peugeot y que están presentes en varios modelos tanto de las marcas francesas como de Mini –BMW sigue insistiendo en que los coches con el escudo de la hélice no los montarán-. El Mini Cooper Cabrio dispone del motor atmosférico con Valvetronic que anuncia 120 CV de potencia, mientras que para el Cooper S se monta el motor con inyección directa, turbocompresor “Twin Scroll” y 175 CV de potencia. En ambos casos se cuenta con la tecnología de sistema de recuperación de energía en deceleración y frenado, el sistema auto start/stop –con la caja manual- y el indicador de cambio óptimo de marcha. Todo ello con un único fin: ofrecer unas buenas prestaciones conjuntamente con unos consumos y emisiones ciertamente bajos. En nuestra toma de contacto por las nevadas carreteras austriacas, constatamos la facilidad de manejo y el buen talante que el Mini ofrece a su conductor. Su conducción está enfocada claramente a una deportividad de la que hace gala independientemente de la carrocería que llevemos. Y es que la presencia de la carrocería cabrio no implica ninguna pérdida apreciable en su comportamiento dinámico. La dirección se muestra sumamente informativa, transmite con total fidelidad lo que sucede entre las ruedas y el suelo, y el tarado de sus suspensiones responden a lo que se espera de un modelo de estas características: firme, pero no demasiado incómodo.

El Mini Cabrio inicia su comercialización a finales del mes de marzo con las versiones Cooper y Cooper S; más adelante vendrá la correspondiente variante John Cooper Works. Los dos primeros se ofrecen con caja manual de seis relaciones de serie, y cuentan en opción con una caja automática también de seis relaciones. Los precios recomendados van desde los 23.900 euros del Mini Cooper Cabrio, hasta los 34.830 del John Cooper Works, pasando por los 28.800 del Cooper S. La caja de cambios automática supone un añadido de algo más de 1.600 euros.
A cielo abierto
En un principio, el Mini Cabrio sólo se ofrecerá con dos motores de gasolina, ambos de 1,6 litros de cilindrada y ya conocidos en otros modelos de la marca… y de la competencia. Se trata de los motores que se diseñaron conjuntamente entre BMW y el Grupo PSA Citroën-Peugeot y que están presentes en varios modelos tanto de las marcas francesas como de Mini –BMW sigue insistiendo en que los coches con el escudo de la hélice no los montarán-. El Mini Cooper Cabrio dispone del motor atmosférico con Valvetronic que anuncia 120 CV de potencia, mientras que para el Cooper S se monta el motor con inyección directa, turbocompresor “Twin Scroll” y 175 CV de potencia. En ambos casos se cuenta con la tecnología de sistema de recuperación de energía en deceleración y frenado, el sistema auto start/stop –con la caja manual- y el indicador de cambio óptimo de marcha. Todo ello con un único fin: ofrecer unas buenas prestaciones conjuntamente con unos consumos y emisiones ciertamente bajos. En nuestra toma de contacto por las nevadas carreteras austriacas, constatamos la facilidad de manejo y el buen talante que el Mini ofrece a su conductor. Su conducción está enfocada claramente a una deportividad de la que hace gala independientemente de la carrocería que llevemos. Y es que la presencia de la carrocería cabrio no implica ninguna pérdida apreciable en su comportamiento dinámico. La dirección se muestra sumamente informativa, transmite con total fidelidad lo que sucede entre las ruedas y el suelo, y el tarado de sus suspensiones responden a lo que se espera de un modelo de estas características: firme, pero no demasiado incómodo.

El Mini Cabrio inicia su comercialización a finales del mes de marzo con las versiones Cooper y Cooper S; más adelante vendrá la correspondiente variante John Cooper Works. Los dos primeros se ofrecen con caja manual de seis relaciones de serie, y cuentan en opción con una caja automática también de seis relaciones. Los precios recomendados van desde los 23.900 euros del Mini Cooper Cabrio, hasta los 34.830 del John Cooper Works, pasando por los 28.800 del Cooper S. La caja de cambios automática supone un añadido de algo más de 1.600 euros.
A cielo abierto
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