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Mini Cabrio Cooper y Cooper S

La carrocería descapotable en el Mini seguía llevando “el traje” de la anterior generación, ya que cuando se actualizó su imagen, a finales de 2006, sólo se hizo con la carrocería convencional. Con la llegada del 2009, el Mini estrena su nueva versión Cabrio y lo hace con una imagen fresca, atractiva y, sobre todo, juvenil.
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Mini Cabrio Cooper y Cooper S
El Mini es un éxito, y de eso no hay ninguna duda. No hay más que ver sus cifras de ventas en los últimos años. De la anterior generación del Mini Cabrio se vendieron alrededor de 164.000 unidades en los cinco años de comercialización. Una cifra más que considerable.
En la puesta al día estética que se hizo en el pasado del Mini, ésta no contó con la carrocería Cabrio, una situación que se arregla en este mes de febrero con la puesta en escena del Mini Cabrio en sus dos variantes, Cooper y Cooper S.
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El Mini Cabrio cuenta con capota de lona –evidentemente un techo duro es, prácticamente, imposible de realizar en este modelo- que aporta como novedad la presencia de lo que podríamos denominar “techo corredizo” y que permite ir con el coche capotado y llevar abierto un trozo del mismo, justo encima de las plazas delanteras.

El techo del Mini Cabrio es de accionamiento electrohidráulico y se acciona mediante un interruptor situado en el interior del coche o con el mando a distancia. La operación de capotar/descapotar dura apenas 15 segundos y esta operación se puede realizar en marcha, siempre y cuando no superemos los 30 km/h. Como suele ser habitual en este tipo de vehículos, y como medida de seguridad, el parabrisas está reforzado para resistir en caso de vuelco, y cuenta con unas barras antivuelco camufladas y situadas tras los asientos traseros, que se elevan cuando los sensores detectan que el coche va a volcar. En este caso, las barras se elevan en 150 milésimas de segundo. Cuando los sensores de vuelco detectan esta circunstancia, no sólo elevan las barras antivuelco, sino que tensan los cinturones de seguridad e inflan los airbag laterales, todo ello con el fin de minimizar los daños a los ocupantes en caso de vuelco. Además de esto, la carrocería del Mini Cabrio es un diez por ciento más rígida que la del Cabrio de la anterior generación, los umbrales de las puertas y los bajos de la carrocería están reforzados y las zonas de deformación de la carrocería para caso de impacto están diseñadas para ésta específicamente.

El maletero del Mini Cabrio, evidentemente, pierde capacidad con respecto al de un Mini convencional –cifrado en 160 litros-, pero esto es habitual y se asume por parte del comprador de este tipo de vehículos. En el caso del Mini Cabrio, el maletero tiene una capacidad de carga de 150 litros cuando vamos descapotados y de 170 cuando llevamos la capota desplegada. La tapa del maletero se abre “hacia abajo” y lleva las bisagras por dentro, con lo que la estética en su parte trasera no se ve alterada. Para evitar que descapotemos el techo y éste aplaste el equipaje, existe una bandeja protectora que hace que si no está situada en la posición adecuada, no se pueda accionar el techo, una solución vista y empleada en cualquier BMW cabrio. Entre las opciones exclusivas disponibles para el Mini Cabrio, hay que destacar tres, dos de ellas por su originalidad y la otra por su funcionalidad. Las primeras de ellas son un reloj –denominado “Always Open”- que se sitúa a la izquierda del cuentarrevoluciones, y que marca el tiempo que hemos circulado con el techo abierto –vale, es una tontería, pero no me negaréis que es original- y la otra es un climatizador específico para cuando circulamos con el coche descapotado. Cuando descapotamos el coche y ponemos el climatizador, automáticamente éste se pone en modo de funcionamiento “descapotado” y tiene en cuenta tanto la incidencia de los rayos solares en el interior, como las corrientes de aire que se generan con el techo abierto con el fin de mantener la temperatura que hemos elegido. Y la tercera sirve para que tener un Mini, y más Cabrio, no tenga que significar renunciar a hacer deporte como el ciclismo, así que existe un porta-bicis específico para este modelo con el que podemos llevar nuestra bicicleta sin ningún problema. Además de estos dispositivos, Mini ofrece un catálogo extenso de opciones con las que personalizar nuestro coche.
Dos motores dos versiones
El Mini es un éxito, y de eso no hay ninguna duda. No hay más que ver sus cifras de ventas en los últimos años. De la anterior generación del Mini Cabrio se vendieron alrededor de 164.000 unidades en los cinco años de comercialización. Una cifra más que considerable. En la puesta al día estética que se hizo en el pasado del Mini, ésta no contó con la carrocería Cabrio, una situación que se arregla en este mes de febrero con la puesta en escena del Mini Cabrio en sus dos variantes, Cooper y Cooper S.
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El Mini Cabrio cuenta con capota de lona –evidentemente un techo duro es, prácticamente, imposible de realizar en este modelo- que aporta como novedad la presencia de lo que podríamos denominar “techo corredizo” y que permite ir con el coche capotado y llevar abierto un trozo del mismo, justo encima de las plazas delanteras.

El techo del Mini Cabrio es de accionamiento electrohidráulico y se acciona mediante un interruptor situado en el interior del coche o con el mando a distancia. La operación de capotar/descapotar dura apenas 15 segundos y esta operación se puede realizar en marcha, siempre y cuando no superemos los 30 km/h. Como suele ser habitual en este tipo de vehículos, y como medida de seguridad, el parabrisas está reforzado para resistir en caso de vuelco, y cuenta con unas barras antivuelco camufladas y situadas tras los asientos traseros, que se elevan cuando los sensores detectan que el coche va a volcar. En este caso, las barras se elevan en 150 milésimas de segundo. Cuando los sensores de vuelco detectan esta circunstancia, no sólo elevan las barras antivuelco, sino que tensan los cinturones de seguridad e inflan los airbag laterales, todo ello con el fin de minimizar los daños a los ocupantes en caso de vuelco. Además de esto, la carrocería del Mini Cabrio es un diez por ciento más rígida que la del Cabrio de la anterior generación, los umbrales de las puertas y los bajos de la carrocería están reforzados y las zonas de deformación de la carrocería para caso de impacto están diseñadas para ésta específicamente.

El maletero del Mini Cabrio, evidentemente, pierde capacidad con respecto al de un Mini convencional –cifrado en 160 litros-, pero esto es habitual y se asume por parte del comprador de este tipo de vehículos. En el caso del Mini Cabrio, el maletero tiene una capacidad de carga de 150 litros cuando vamos descapotados y de 170 cuando llevamos la capota desplegada. La tapa del maletero se abre “hacia abajo” y lleva las bisagras por dentro, con lo que la estética en su parte trasera no se ve alterada. Para evitar que descapotemos el techo y éste aplaste el equipaje, existe una bandeja protectora que hace que si no está situada en la posición adecuada, no se pueda accionar el techo, una solución vista y empleada en cualquier BMW cabrio. Entre las opciones exclusivas disponibles para el Mini Cabrio, hay que destacar tres, dos de ellas por su originalidad y la otra por su funcionalidad. Las primeras de ellas son un reloj –denominado “Always Open”- que se sitúa a la izquierda del cuentarrevoluciones, y que marca el tiempo que hemos circulado con el techo abierto –vale, es una tontería, pero no me negaréis que es original- y la otra es un climatizador específico para cuando circulamos con el coche descapotado. Cuando descapotamos el coche y ponemos el climatizador, automáticamente éste se pone en modo de funcionamiento “descapotado” y tiene en cuenta tanto la incidencia de los rayos solares en el interior, como las corrientes de aire que se generan con el techo abierto con el fin de mantener la temperatura que hemos elegido. Y la tercera sirve para que tener un Mini, y más Cabrio, no tenga que significar renunciar a hacer deporte como el ciclismo, así que existe un porta-bicis específico para este modelo con el que podemos llevar nuestra bicicleta sin ningún problema. Además de estos dispositivos, Mini ofrece un catálogo extenso de opciones con las que personalizar nuestro coche.
Dos motores dos versiones
El Mini es un éxito, y de eso no hay ninguna duda. No hay más que ver sus cifras de ventas en los últimos años. De la anterior generación del Mini Cabrio se vendieron alrededor de 164.000 unidades en los cinco años de comercialización. Una cifra más que considerable. En la puesta al día estética que se hizo en el pasado del Mini, ésta no contó con la carrocería Cabrio, una situación que se arregla en este mes de febrero con la puesta en escena del Mini Cabrio en sus dos variantes, Cooper y Cooper S.
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El Mini Cabrio cuenta con capota de lona –evidentemente un techo duro es, prácticamente, imposible de realizar en este modelo- que aporta como novedad la presencia de lo que podríamos denominar “techo corredizo” y que permite ir con el coche capotado y llevar abierto un trozo del mismo, justo encima de las plazas delanteras.

El techo del Mini Cabrio es de accionamiento electrohidráulico y se acciona mediante un interruptor situado en el interior del coche o con el mando a distancia. La operación de capotar/descapotar dura apenas 15 segundos y esta operación se puede realizar en marcha, siempre y cuando no superemos los 30 km/h. Como suele ser habitual en este tipo de vehículos, y como medida de seguridad, el parabrisas está reforzado para resistir en caso de vuelco, y cuenta con unas barras antivuelco camufladas y situadas tras los asientos traseros, que se elevan cuando los sensores detectan que el coche va a volcar. En este caso, las barras se elevan en 150 milésimas de segundo. Cuando los sensores de vuelco detectan esta circunstancia, no sólo elevan las barras antivuelco, sino que tensan los cinturones de seguridad e inflan los airbag laterales, todo ello con el fin de minimizar los daños a los ocupantes en caso de vuelco. Además de esto, la carrocería del Mini Cabrio es un diez por ciento más rígida que la del Cabrio de la anterior generación, los umbrales de las puertas y los bajos de la carrocería están reforzados y las zonas de deformación de la carrocería para caso de impacto están diseñadas para ésta específicamente.

El maletero del Mini Cabrio, evidentemente, pierde capacidad con respecto al de un Mini convencional –cifrado en 160 litros-, pero esto es habitual y se asume por parte del comprador de este tipo de vehículos. En el caso del Mini Cabrio, el maletero tiene una capacidad de carga de 150 litros cuando vamos descapotados y de 170 cuando llevamos la capota desplegada. La tapa del maletero se abre “hacia abajo” y lleva las bisagras por dentro, con lo que la estética en su parte trasera no se ve alterada. Para evitar que descapotemos el techo y éste aplaste el equipaje, existe una bandeja protectora que hace que si no está situada en la posición adecuada, no se pueda accionar el techo, una solución vista y empleada en cualquier BMW cabrio. Entre las opciones exclusivas disponibles para el Mini Cabrio, hay que destacar tres, dos de ellas por su originalidad y la otra por su funcionalidad. Las primeras de ellas son un reloj –denominado “Always Open”- que se sitúa a la izquierda del cuentarrevoluciones, y que marca el tiempo que hemos circulado con el techo abierto –vale, es una tontería, pero no me negaréis que es original- y la otra es un climatizador específico para cuando circulamos con el coche descapotado. Cuando descapotamos el coche y ponemos el climatizador, automáticamente éste se pone en modo de funcionamiento “descapotado” y tiene en cuenta tanto la incidencia de los rayos solares en el interior, como las corrientes de aire que se generan con el techo abierto con el fin de mantener la temperatura que hemos elegido. Y la tercera sirve para que tener un Mini, y más Cabrio, no tenga que significar renunciar a hacer deporte como el ciclismo, así que existe un porta-bicis específico para este modelo con el que podemos llevar nuestra bicicleta sin ningún problema. Además de estos dispositivos, Mini ofrece un catálogo extenso de opciones con las que personalizar nuestro coche.
Dos motores dos versiones
El Mini es un éxito, y de eso no hay ninguna duda. No hay más que ver sus cifras de ventas en los últimos años. De la anterior generación del Mini Cabrio se vendieron alrededor de 164.000 unidades en los cinco años de comercialización. Una cifra más que considerable. En la puesta al día estética que se hizo en el pasado del Mini, ésta no contó con la carrocería Cabrio, una situación que se arregla en este mes de febrero con la puesta en escena del Mini Cabrio en sus dos variantes, Cooper y Cooper S.
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El Mini Cabrio cuenta con capota de lona –evidentemente un techo duro es, prácticamente, imposible de realizar en este modelo- que aporta como novedad la presencia de lo que podríamos denominar “techo corredizo” y que permite ir con el coche capotado y llevar abierto un trozo del mismo, justo encima de las plazas delanteras.

El techo del Mini Cabrio es de accionamiento electrohidráulico y se acciona mediante un interruptor situado en el interior del coche o con el mando a distancia. La operación de capotar/descapotar dura apenas 15 segundos y esta operación se puede realizar en marcha, siempre y cuando no superemos los 30 km/h. Como suele ser habitual en este tipo de vehículos, y como medida de seguridad, el parabrisas está reforzado para resistir en caso de vuelco, y cuenta con unas barras antivuelco camufladas y situadas tras los asientos traseros, que se elevan cuando los sensores detectan que el coche va a volcar. En este caso, las barras se elevan en 150 milésimas de segundo. Cuando los sensores de vuelco detectan esta circunstancia, no sólo elevan las barras antivuelco, sino que tensan los cinturones de seguridad e inflan los airbag laterales, todo ello con el fin de minimizar los daños a los ocupantes en caso de vuelco. Además de esto, la carrocería del Mini Cabrio es un diez por ciento más rígida que la del Cabrio de la anterior generación, los umbrales de las puertas y los bajos de la carrocería están reforzados y las zonas de deformación de la carrocería para caso de impacto están diseñadas para ésta específicamente.

El maletero del Mini Cabrio, evidentemente, pierde capacidad con respecto al de un Mini convencional –cifrado en 160 litros-, pero esto es habitual y se asume por parte del comprador de este tipo de vehículos. En el caso del Mini Cabrio, el maletero tiene una capacidad de carga de 150 litros cuando vamos descapotados y de 170 cuando llevamos la capota desplegada. La tapa del maletero se abre “hacia abajo” y lleva las bisagras por dentro, con lo que la estética en su parte trasera no se ve alterada. Para evitar que descapotemos el techo y éste aplaste el equipaje, existe una bandeja protectora que hace que si no está situada en la posición adecuada, no se pueda accionar el techo, una solución vista y empleada en cualquier BMW cabrio. Entre las opciones exclusivas disponibles para el Mini Cabrio, hay que destacar tres, dos de ellas por su originalidad y la otra por su funcionalidad. Las primeras de ellas son un reloj –denominado “Always Open”- que se sitúa a la izquierda del cuentarrevoluciones, y que marca el tiempo que hemos circulado con el techo abierto –vale, es una tontería, pero no me negaréis que es original- y la otra es un climatizador específico para cuando circulamos con el coche descapotado. Cuando descapotamos el coche y ponemos el climatizador, automáticamente éste se pone en modo de funcionamiento “descapotado” y tiene en cuenta tanto la incidencia de los rayos solares en el interior, como las corrientes de aire que se generan con el techo abierto con el fin de mantener la temperatura que hemos elegido. Y la tercera sirve para que tener un Mini, y más Cabrio, no tenga que significar renunciar a hacer deporte como el ciclismo, así que existe un porta-bicis específico para este modelo con el que podemos llevar nuestra bicicleta sin ningún problema. Además de estos dispositivos, Mini ofrece un catálogo extenso de opciones con las que personalizar nuestro coche.
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