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Mercedes CLC

Planteado como escalón de acceso a la marca, Mercedes lanza el CLC, un modelo compacto y deportivo que viene a sustituir al anterior Sportcoupé. Básicamente se trata del mismo coche. Comparte con él bastidor, motores y dimensiones, con una leve evolución técnica y alguna más estética para acercarle a la nueva Clase C. Acompañado de motores Diesel y gasolina de cuatro y seis cilindros, su gama parte de 30.550 euros.
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Mercedes CLC
Primero fue el SLK, luego el SL y las clases A, B y ML. La actividad de Mercedes por renovar su gama está siendo en 2008 frenética y, salvo con el lanzamiento del completamente nuevo SUV GLK –presentado la pasada semana en el Salón de Pekín- con un mismo denominador común: poner sus modelos tecnológicamente a la última acompañándolos de discretos lavados de cara y motores un poco más eficientes. Ahora le ha tocado turno al C Sportcoupé que, a pesar de cambiar su denominación por CLC, no es en realidad más que una segunda generación en toda regla de su compacto; esa que los propios responsables de la marca aseguraron que nunca llegaría.

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CLC Sportcoupé

Sin embargo, el anuncio de nuevas generaciones en sus rivales, como el Audi A3, unido a los actuales Volvo C30, BMW Serie 1 y, sobre todo, el futuro VW Scirocco, han animado a Mercedes a revitalizar su pequeño coupé de tres puertas y cuatro plazas. Y, ¿cómo rentabilizarlo al máximo y ofrecer un precio competitivo frente a la competencia? Tomando por completo la base del actual Sportcoupé -y por tanto del Clase C anterior- que por cierto era, y sigue siendo, muy buena. Excelente. Nace así el nuevo Mercedes CLC, del que sus creadores aseguran haber evolucionado más de 1.100 componentes, muchos de ellos relacionados con el diseño. Estéticamente mantiene la esencia del Sportcoupé, especialmente en su vista lateral con una línea de cintura en clara cuña descendente desde la trasera. Por delante hay importantes cambios para aproximarle a la nueva familia Mercedes: frontal con forma marcada de flecha, nuevos grupos ópticos, parrilla y logo sobredimensionados (éste integrado en la calandra al estilo del nuevo Clase C Avantgarde) y mayores tomas de aire. Por detrás se prescinde del portón dividido por el alerón –mejorando la visibilidad- y se añade una espectacular línea de diodos de más de un metro que sirve de tercera luz de freno. En España, a diferencia de otros países europeos, el Sportcoupé tuvo un gran éxito de ventas llegando a representar un 10 por ciento de las matriculaciones de la marca. Por eso, para aprovechar su tirón, el renovado compacto probablemente se conocerá en nuestro país como CLC Sportcoupé. Con la misma plataforma y amplia batalla (2,72 m) del Sportcoupé sus dimensiones apenas varían. Sólo en longitud crece casi 12 cm (4,45 m), debido únicamente a los nuevos paragolpes y a un capó ligeramente más largo y alto para proteger mejor al peatón en caso de atropello. Y es que, técnicamente, no hay diferencias. El nuevo CLC mantiene el mismo esquema de suspensiones –con eje delantero McPherson y tren trasero Multibrazo- con mismos muelles y amortiguadores, pero con un tarado “ligeramente más firme” según nos han indicado ingenieros alemanes. Sí hay disponible un paquete deportivo que, junto a llantas de 18” de serie y pequeños detalles estéticos interiores, incluye un tren de rodaje específico que rebaja la altura de la carrocería en 15 mm delante y 5 mm detrás.

Este mismo paquete añade, como gran novedad, la nueva dirección directa mecánica de Mercedes, que la marca ya ha estrenado en los nuevos SLK y SL y que, paulatinamente, incorporará a toda su gama. Desarrollada a partir de la anterior paramétrica (variable según la velocidad) añade una función de desmultiplicación también variable, aunque dependiendo del ángulo de giro del volante para mejorar la maniobrabilidad tanto en ciudad como en carreteras muy viradas. Durante un día hemos tenido ocasión de conducir los nuevos CLC por todo tipo de carreteras con las mismas buenas sensaciones que nos transmitía el anterior Sportcoupé. Hablamos de un gran deportivo, con un muy buen tacto de conducción, muy progresivo y seguro en sus reacciones. En dos palabras: muy preciso. Su comportamiento se beneficia de la nueva dirección directa que facilita los movimientos rápidos de volante. La antigua dirección, todavía de serie, peca de cierta dureza en comparación, pero sigue pareciéndonos suficiente y de gran confianza. A pesar de su carácter ligeramente más deportivo, el nuevo CLC sigue ofreciendo un notable confort de marcha como buen representante de la marca de la estrella, sin eximirle de una estupenda efectividad dinámica. Disponer del mismo bastidor del anterior Sportcoupé genera alguna limitación en el nuevo CLC, como no disponer de la siempre segura tracción total 4Matic y filtrar en movimiento mayores vibraciones y sonoridad que la actual y profundamente revisada Clase C. Es lo que tiene contar con un chasis más antiguo, aunque en cualquier caso mantiene el refinamiento esperable de todo un Mercedes, por benjamín que sea. En cuanto a motores, el nuevo CLC toma básicamente las mismas mecánicas de cuatro y seis cilindros del Sportcoupé. Prescinde por tanto de la mayoría de mecánicas revisadas y potenciadas de la nueva Clase C. Como prácticamente única novedad figura la conocida versión gasolina 200K sobrealimentada por compresor que incrementa su potencia de 164 a 184 CV y rebaja su consumo de 8,9 a 8,2 l/100 km. Por debajo se mantiene otro cuatro cilindros, el 180K, con los mismos 143 CV. La gama gasolina la coronan dos V6, el CLC 230 de 150 CV y el espectacular 350 de 272 CV. Ya en Diesel, la oferta se reduce a las mismas dos mecánicas de cuatro cilindros turboalimentadas del Sportcoupé: una versión 200 CDI de 122 CV y el 220 CDI de 150 CV, que rebajan su consumo a 6,1 y 6,3 l/100 km de media, respectivamente, frente a los siete litros anteriores. Todos los motores incluyen de serie un efectivo cambio manual de 6 relaciones, mientras que en opción los cuatro cilindros podrán equipar una transmisión automática con convertidor de par de cinco relaciones y los V6 una automática 7G-Tronic de siete velocidades, con levas en el volante en caso de contar con paquete deportivo. El habitáculo del nuevo CLC también mantiene el diseño y las cotas interiores del Sportcoupé, introduciendo nuevos asientos deportivos con mejor agarre lateral, nuevo volante multifunción de tres radios y algunos materiales más vistosos de nueva factura, como inserciones en aluminio mate. Lo que sí mejora notablemente es el equipamiento. De serie llegan seis airbags, ESP, sensor de lluvia, limitador y regulador de velocidad o un climatizador más potente y rápido. En opción aparecen nuevos faros bixenón con función de giro, techo panorámico corredizo o el sistema Parktronic con nuevos sensores de aparcamiento, entre otros muchos elementos.

En cuanto a dispositivos de audio y navegación, de serie llega el equipo Audio 20 con radio CD MP3, Bluetooth y pantalla a color. Por encima podemos adquirir al paquete Audio 50 APS con sistema de control por voz Linguatronic y navegador por DVD y, como opción superior, el equipo Comand APS con disco duro de 40 Gb con datos de navegación de toda Europa y más de 4 Gb adicionales para almacenar música en distintos dispositivos conectados por USB. Mercedes CLC 180K: 31.200 euros
Mercedes CLC 200K: 33.850 euros
Mercedes CLC 230: 38.700 euros
Mercedes CLC 350: 41.700 euros
Mercedes CLC 200 CDI: 30.550 euros
Mercedes CLC 220 CDI: 33.600 euros
Primero fue el SLK, luego el SL y las clases A, B y ML. La actividad de Mercedes por renovar su gama está siendo en 2008 frenética y, salvo con el lanzamiento del completamente nuevo SUV GLK –presentado la pasada semana en el Salón de Pekín- con un mismo denominador común: poner sus modelos tecnológicamente a la última acompañándolos de discretos lavados de cara y motores un poco más eficientes. Ahora le ha tocado turno al C Sportcoupé que, a pesar de cambiar su denominación por CLC, no es en realidad más que una segunda generación en toda regla de su compacto; esa que los propios responsables de la marca aseguraron que nunca llegaría.

Sin embargo, el anuncio de nuevas generaciones en sus rivales, como el Audi A3, unido a los actuales Volvo C30, BMW Serie 1 y, sobre todo, el futuro VW Scirocco, han animado a Mercedes a revitalizar su pequeño coupé de tres puertas y cuatro plazas. Y, ¿cómo rentabilizarlo al máximo y ofrecer un precio competitivo frente a la competencia? Tomando por completo la base del actual Sportcoupé -y por tanto del Clase C anterior- que por cierto era, y sigue siendo, muy buena. Excelente. Nace así el nuevo Mercedes CLC, del que sus creadores aseguran haber evolucionado más de 1.100 componentes, muchos de ellos relacionados con el diseño. Estéticamente mantiene la esencia del Sportcoupé, especialmente en su vista lateral con una línea de cintura en clara cuña descendente desde la trasera. Por delante hay importantes cambios para aproximarle a la nueva familia Mercedes: frontal con forma marcada de flecha, nuevos grupos ópticos, parrilla y logo sobredimensionados (éste integrado en la calandra al estilo del nuevo Clase C Avantgarde) y mayores tomas de aire. Por detrás se prescinde del portón dividido por el alerón –mejorando la visibilidad- y se añade una espectacular línea de diodos de más de un metro que sirve de tercera luz de freno. En España, a diferencia de otros países europeos, el Sportcoupé tuvo un gran éxito de ventas llegando a representar un 10 por ciento de las matriculaciones de la marca. Por eso, para aprovechar su tirón, el renovado compacto probablemente se conocerá en nuestro país como CLC Sportcoupé. Con la misma plataforma y amplia batalla (2,72 m) del Sportcoupé sus dimensiones apenas varían. Sólo en longitud crece casi 12 cm (4,45 m), debido únicamente a los nuevos paragolpes y a un capó ligeramente más largo y alto para proteger mejor al peatón en caso de atropello. Y es que, técnicamente, no hay diferencias. El nuevo CLC mantiene el mismo esquema de suspensiones –con eje delantero McPherson y tren trasero Multibrazo- con mismos muelles y amortiguadores, pero con un tarado “ligeramente más firme” según nos han indicado ingenieros alemanes. Sí hay disponible un paquete deportivo que, junto a llantas de 18” de serie y pequeños detalles estéticos interiores, incluye un tren de rodaje específico que rebaja la altura de la carrocería en 15 mm delante y 5 mm detrás.

Este mismo paquete añade, como gran novedad, la nueva dirección directa mecánica de Mercedes, que la marca ya ha estrenado en los nuevos SLK y SL y que, paulatinamente, incorporará a toda su gama. Desarrollada a partir de la anterior paramétrica (variable según la velocidad) añade una función de desmultiplicación también variable, aunque dependiendo del ángulo de giro del volante para mejorar la maniobrabilidad tanto en ciudad como en carreteras muy viradas. Durante un día hemos tenido ocasión de conducir los nuevos CLC por todo tipo de carreteras con las mismas buenas sensaciones que nos transmitía el anterior Sportcoupé. Hablamos de un gran deportivo, con un muy buen tacto de conducción, muy progresivo y seguro en sus reacciones. En dos palabras: muy preciso. Su comportamiento se beneficia de la nueva dirección directa que facilita los movimientos rápidos de volante. La antigua dirección, todavía de serie, peca de cierta dureza en comparación, pero sigue pareciéndonos suficiente y de gran confianza. A pesar de su carácter ligeramente más deportivo, el nuevo CLC sigue ofreciendo un notable confort de marcha como buen representante de la marca de la estrella, sin eximirle de una estupenda efectividad dinámica. Disponer del mismo bastidor del anterior Sportcoupé genera alguna limitación en el nuevo CLC, como no disponer de la siempre segura tracción total 4Matic y filtrar en movimiento mayores vibraciones y sonoridad que la actual y profundamente revisada Clase C. Es lo que tiene contar con un chasis más antiguo, aunque en cualquier caso mantiene el refinamiento esperable de todo un Mercedes, por benjamín que sea. En cuanto a motores, el nuevo CLC toma básicamente las mismas mecánicas de cuatro y seis cilindros del Sportcoupé. Prescinde por tanto de la mayoría de mecánicas revisadas y potenciadas de la nueva Clase C. Como prácticamente única novedad figura la conocida versión gasolina 200K sobrealimentada por compresor que incrementa su potencia de 164 a 184 CV y rebaja su consumo de 8,9 a 8,2 l/100 km. Por debajo se mantiene otro cuatro cilindros, el 180K, con los mismos 143 CV. La gama gasolina la coronan dos V6, el CLC 230 de 150 CV y el espectacular 350 de 272 CV. Ya en Diesel, la oferta se reduce a las mismas dos mecánicas de cuatro cilindros turboalimentadas del Sportcoupé: una versión 200 CDI de 122 CV y el 220 CDI de 150 CV, que rebajan su consumo a 6,1 y 6,3 l/100 km de media, respectivamente, frente a los siete litros anteriores. Todos los motores incluyen de serie un efectivo cambio manual de 6 relaciones, mientras que en opción los cuatro cilindros podrán equipar una transmisión automática con convertidor de par de cinco relaciones y los V6 una automática 7G-Tronic de siete velocidades, con levas en el volante en caso de contar con paquete deportivo. El habitáculo del nuevo CLC también mantiene el diseño y las cotas interiores del Sportcoupé, introduciendo nuevos asientos deportivos con mejor agarre lateral, nuevo volante multifunción de tres radios y algunos materiales más vistosos de nueva factura, como inserciones en aluminio mate. Lo que sí mejora notablemente es el equipamiento. De serie llegan seis airbags, ESP, sensor de lluvia, limitador y regulador de velocidad o un climatizador más potente y rápido. En opción aparecen nuevos faros bixenón con función de giro, techo panorámico corredizo o el sistema Parktronic con nuevos sensores de aparcamiento, entre otros muchos elementos.

En cuanto a dispositivos de audio y navegación, de serie llega el equipo Audio 20 con radio CD MP3, Bluetooth y pantalla a color. Por encima podemos adquirir al paquete Audio 50 APS con sistema de control por voz Linguatronic y navegador por DVD y, como opción superior, el equipo Comand APS con disco duro de 40 Gb con datos de navegación de toda Europa y más de 4 Gb adicionales para almacenar música en distintos dispositivos conectados por USB. Mercedes CLC 180K: 31.200 euros
Mercedes CLC 200K: 33.850 euros
Mercedes CLC 230: 38.700 euros
Mercedes CLC 350: 41.700 euros
Mercedes CLC 200 CDI: 30.550 euros
Mercedes CLC 220 CDI: 33.600 euros
Primero fue el SLK, luego el SL y las clases A, B y ML. La actividad de Mercedes por renovar su gama está siendo en 2008 frenética y, salvo con el lanzamiento del completamente nuevo SUV GLK –presentado la pasada semana en el Salón de Pekín- con un mismo denominador común: poner sus modelos tecnológicamente a la última acompañándolos de discretos lavados de cara y motores un poco más eficientes. Ahora le ha tocado turno al C Sportcoupé que, a pesar de cambiar su denominación por CLC, no es en realidad más que una segunda generación en toda regla de su compacto; esa que los propios responsables de la marca aseguraron que nunca llegaría.

Sin embargo, el anuncio de nuevas generaciones en sus rivales, como el Audi A3, unido a los actuales Volvo C30, BMW Serie 1 y, sobre todo, el futuro VW Scirocco, han animado a Mercedes a revitalizar su pequeño coupé de tres puertas y cuatro plazas. Y, ¿cómo rentabilizarlo al máximo y ofrecer un precio competitivo frente a la competencia? Tomando por completo la base del actual Sportcoupé -y por tanto del Clase C anterior- que por cierto era, y sigue siendo, muy buena. Excelente. Nace así el nuevo Mercedes CLC, del que sus creadores aseguran haber evolucionado más de 1.100 componentes, muchos de ellos relacionados con el diseño. Estéticamente mantiene la esencia del Sportcoupé, especialmente en su vista lateral con una línea de cintura en clara cuña descendente desde la trasera. Por delante hay importantes cambios para aproximarle a la nueva familia Mercedes: frontal con forma marcada de flecha, nuevos grupos ópticos, parrilla y logo sobredimensionados (éste integrado en la calandra al estilo del nuevo Clase C Avantgarde) y mayores tomas de aire. Por detrás se prescinde del portón dividido por el alerón –mejorando la visibilidad- y se añade una espectacular línea de diodos de más de un metro que sirve de tercera luz de freno. En España, a diferencia de otros países europeos, el Sportcoupé tuvo un gran éxito de ventas llegando a representar un 10 por ciento de las matriculaciones de la marca. Por eso, para aprovechar su tirón, el renovado compacto probablemente se conocerá en nuestro país como CLC Sportcoupé. Con la misma plataforma y amplia batalla (2,72 m) del Sportcoupé sus dimensiones apenas varían. Sólo en longitud crece casi 12 cm (4,45 m), debido únicamente a los nuevos paragolpes y a un capó ligeramente más largo y alto para proteger mejor al peatón en caso de atropello. Y es que, técnicamente, no hay diferencias. El nuevo CLC mantiene el mismo esquema de suspensiones –con eje delantero McPherson y tren trasero Multibrazo- con mismos muelles y amortiguadores, pero con un tarado “ligeramente más firme” según nos han indicado ingenieros alemanes. Sí hay disponible un paquete deportivo que, junto a llantas de 18” de serie y pequeños detalles estéticos interiores, incluye un tren de rodaje específico que rebaja la altura de la carrocería en 15 mm delante y 5 mm detrás.

Este mismo paquete añade, como gran novedad, la nueva dirección directa mecánica de Mercedes, que la marca ya ha estrenado en los nuevos SLK y SL y que, paulatinamente, incorporará a toda su gama. Desarrollada a partir de la anterior paramétrica (variable según la velocidad) añade una función de desmultiplicación también variable, aunque dependiendo del ángulo de giro del volante para mejorar la maniobrabilidad tanto en ciudad como en carreteras muy viradas. Durante un día hemos tenido ocasión de conducir los nuevos CLC por todo tipo de carreteras con las mismas buenas sensaciones que nos transmitía el anterior Sportcoupé. Hablamos de un gran deportivo, con un muy buen tacto de conducción, muy progresivo y seguro en sus reacciones. En dos palabras: muy preciso. Su comportamiento se beneficia de la nueva dirección directa que facilita los movimientos rápidos de volante. La antigua dirección, todavía de serie, peca de cierta dureza en comparación, pero sigue pareciéndonos suficiente y de gran confianza. A pesar de su carácter ligeramente más deportivo, el nuevo CLC sigue ofreciendo un notable confort de marcha como buen representante de la marca de la estrella, sin eximirle de una estupenda efectividad dinámica. Disponer del mismo bastidor del anterior Sportcoupé genera alguna limitación en el nuevo CLC, como no disponer de la siempre segura tracción total 4Matic y filtrar en movimiento mayores vibraciones y sonoridad que la actual y profundamente revisada Clase C. Es lo que tiene contar con un chasis más antiguo, aunque en cualquier caso mantiene el refinamiento esperable de todo un Mercedes, por benjamín que sea. En cuanto a motores, el nuevo CLC toma básicamente las mismas mecánicas de cuatro y seis cilindros del Sportcoupé. Prescinde por tanto de la mayoría de mecánicas revisadas y potenciadas de la nueva Clase C. Como prácticamente única novedad figura la conocida versión gasolina 200K sobrealimentada por compresor que incrementa su potencia de 164 a 184 CV y rebaja su consumo de 8,9 a 8,2 l/100 km. Por debajo se mantiene otro cuatro cilindros, el 180K, con los mismos 143 CV. La gama gasolina la coronan dos V6, el CLC 230 de 150 CV y el espectacular 350 de 272 CV. Ya en Diesel, la oferta se reduce a las mismas dos mecánicas de cuatro cilindros turboalimentadas del Sportcoupé: una versión 200 CDI de 122 CV y el 220 CDI de 150 CV, que rebajan su consumo a 6,1 y 6,3 l/100 km de media, respectivamente, frente a los siete litros anteriores. Todos los motores incluyen de serie un efectivo cambio manual de 6 relaciones, mientras que en opción los cuatro cilindros podrán equipar una transmisión automática con convertidor de par de cinco relaciones y los V6 una automática 7G-Tronic de siete velocidades, con levas en el volante en caso de contar con paquete deportivo. El habitáculo del nuevo CLC también mantiene el diseño y las cotas interiores del Sportcoupé, introduciendo nuevos asientos deportivos con mejor agarre lateral, nuevo volante multifunción de tres radios y algunos materiales más vistosos de nueva factura, como inserciones en aluminio mate. Lo que sí mejora notablemente es el equipamiento. De serie llegan seis airbags, ESP, sensor de lluvia, limitador y regulador de velocidad o un climatizador más potente y rápido. En opción aparecen nuevos faros bixenón con función de giro, techo panorámico corredizo o el sistema Parktronic con nuevos sensores de aparcamiento, entre otros muchos elementos.

En cuanto a dispositivos de audio y navegación, de serie llega el equipo Audio 20 con radio CD MP3, Bluetooth y pantalla a color. Por encima podemos adquirir al paquete Audio 50 APS con sistema de control por voz Linguatronic y navegador por DVD y, como opción superior, el equipo Comand APS con disco duro de 40 Gb con datos de navegación de toda Europa y más de 4 Gb adicionales para almacenar música en distintos dispositivos conectados por USB. Mercedes CLC 180K: 31.200 euros
Mercedes CLC 200K: 33.850 euros
Mercedes CLC 230: 38.700 euros
Mercedes CLC 350: 41.700 euros
Mercedes CLC 200 CDI: 30.550 euros
Mercedes CLC 220 CDI: 33.600 euros
Primero fue el SLK, luego el SL y las clases A, B y ML. La actividad de Mercedes por renovar su gama está siendo en 2008 frenética y, salvo con el lanzamiento del completamente nuevo SUV GLK –presentado la pasada semana en el Salón de Pekín- con un mismo denominador común: poner sus modelos tecnológicamente a la última acompañándolos de discretos lavados de cara y motores un poco más eficientes. Ahora le ha tocado turno al C Sportcoupé que, a pesar de cambiar su denominación por CLC, no es en realidad más que una segunda generación en toda regla de su compacto; esa que los propios responsables de la marca aseguraron que nunca llegaría.

Sin embargo, el anuncio de nuevas generaciones en sus rivales, como el Audi A3, unido a los actuales Volvo C30, BMW Serie 1 y, sobre todo, el futuro VW Scirocco, han animado a Mercedes a revitalizar su pequeño coupé de tres puertas y cuatro plazas. Y, ¿cómo rentabilizarlo al máximo y ofrecer un precio competitivo frente a la competencia? Tomando por completo la base del actual Sportcoupé -y por tanto del Clase C anterior- que por cierto era, y sigue siendo, muy buena. Excelente. Nace así el nuevo Mercedes CLC, del que sus creadores aseguran haber evolucionado más de 1.100 componentes, muchos de ellos relacionados con el diseño. Estéticamente mantiene la esencia del Sportcoupé, especialmente en su vista lateral con una línea de cintura en clara cuña descendente desde la trasera. Por delante hay importantes cambios para aproximarle a la nueva familia Mercedes: frontal con forma marcada de flecha, nuevos grupos ópticos, parrilla y logo sobredimensionados (éste integrado en la calandra al estilo del nuevo Clase C Avantgarde) y mayores tomas de aire. Por detrás se prescinde del portón dividido por el alerón –mejorando la visibilidad- y se añade una espectacular línea de diodos de más de un metro que sirve de tercera luz de freno. En España, a diferencia de otros países europeos, el Sportcoupé tuvo un gran éxito de ventas llegando a representar un 10 por ciento de las matriculaciones de la marca. Por eso, para aprovechar su tirón, el renovado compacto probablemente se conocerá en nuestro país como CLC Sportcoupé. Con la misma plataforma y amplia batalla (2,72 m) del Sportcoupé sus dimensiones apenas varían. Sólo en longitud crece casi 12 cm (4,45 m), debido únicamente a los nuevos paragolpes y a un capó ligeramente más largo y alto para proteger mejor al peatón en caso de atropello. Y es que, técnicamente, no hay diferencias. El nuevo CLC mantiene el mismo esquema de suspensiones –con eje delantero McPherson y tren trasero Multibrazo- con mismos muelles y amortiguadores, pero con un tarado “ligeramente más firme” según nos han indicado ingenieros alemanes. Sí hay disponible un paquete deportivo que, junto a llantas de 18” de serie y pequeños detalles estéticos interiores, incluye un tren de rodaje específico que rebaja la altura de la carrocería en 15 mm delante y 5 mm detrás.

Este mismo paquete añade, como gran novedad, la nueva dirección directa mecánica de Mercedes, que la marca ya ha estrenado en los nuevos SLK y SL y que, paulatinamente, incorporará a toda su gama. Desarrollada a partir de la anterior paramétrica (variable según la velocidad) añade una función de desmultiplicación también variable, aunque dependiendo del ángulo de giro del volante para mejorar la maniobrabilidad tanto en ciudad como en carreteras muy viradas. Durante un día hemos tenido ocasión de conducir los nuevos CLC por todo tipo de carreteras con las mismas buenas sensaciones que nos transmitía el anterior Sportcoupé. Hablamos de un gran deportivo, con un muy buen tacto de conducción, muy progresivo y seguro en sus reacciones. En dos palabras: muy preciso. Su comportamiento se beneficia de la nueva dirección directa que facilita los movimientos rápidos de volante. La antigua dirección, todavía de serie, peca de cierta dureza en comparación, pero sigue pareciéndonos suficiente y de gran confianza. A pesar de su carácter ligeramente más deportivo, el nuevo CLC sigue ofreciendo un notable confort de marcha como buen representante de la marca de la estrella, sin eximirle de una estupenda efectividad dinámica. Disponer del mismo bastidor del anterior Sportcoupé genera alguna limitación en el nuevo CLC, como no disponer de la siempre segura tracción total 4Matic y filtrar en movimiento mayores vibraciones y sonoridad que la actual y profundamente revisada Clase C. Es lo que tiene contar con un chasis más antiguo, aunque en cualquier caso mantiene el refinamiento esperable de todo un Mercedes, por benjamín que sea. En cuanto a motores, el nuevo CLC toma básicamente las mismas mecánicas de cuatro y seis cilindros del Sportcoupé. Prescinde por tanto de la mayoría de mecánicas revisadas y potenciadas de la nueva Clase C. Como prácticamente única novedad figura la conocida versión gasolina 200K sobrealimentada por compresor que incrementa su potencia de 164 a 184 CV y rebaja su consumo de 8,9 a 8,2 l/100 km. Por debajo se mantiene otro cuatro cilindros, el 180K, con los mismos 143 CV. La gama gasolina la coronan dos V6, el CLC 230 de 150 CV y el espectacular 350 de 272 CV. Ya en Diesel, la oferta se reduce a las mismas dos mecánicas de cuatro cilindros turboalimentadas del Sportcoupé: una versión 200 CDI de 122 CV y el 220 CDI de 150 CV, que rebajan su consumo a 6,1 y 6,3 l/100 km de media, respectivamente, frente a los siete litros anteriores. Todos los motores incluyen de serie un efectivo cambio manual de 6 relaciones, mientras que en opción los cuatro cilindros podrán equipar una transmisión automática con convertidor de par de cinco relaciones y los V6 una automática 7G-Tronic de siete velocidades, con levas en el volante en caso de contar con paquete deportivo. El habitáculo del nuevo CLC también mantiene el diseño y las cotas interiores del Sportcoupé, introduciendo nuevos asientos deportivos con mejor agarre lateral, nuevo volante multifunción de tres radios y algunos materiales más vistosos de nueva factura, como inserciones en aluminio mate. Lo que sí mejora notablemente es el equipamiento. De serie llegan seis airbags, ESP, sensor de lluvia, limitador y regulador de velocidad o un climatizador más potente y rápido. En opción aparecen nuevos faros bixenón con función de giro, techo panorámico corredizo o el sistema Parktronic con nuevos sensores de aparcamiento, entre otros muchos elementos.

En cuanto a dispositivos de audio y navegación, de serie llega el equipo Audio 20 con radio CD MP3, Bluetooth y pantalla a color. Por encima podemos adquirir al paquete Audio 50 APS con sistema de control por voz Linguatronic y navegador por DVD y, como opción superior, el equipo Comand APS con disco duro de 40 Gb con datos de navegación de toda Europa y más de 4 Gb adicionales para almacenar música en distintos dispositivos conectados por USB. Mercedes CLC 180K: 31.200 euros
Mercedes CLC 200K: 33.850 euros
Mercedes CLC 230: 38.700 euros
Mercedes CLC 350: 41.700 euros
Mercedes CLC 200 CDI: 30.550 euros
Mercedes CLC 220 CDI: 33.600 euros
Primero fue el SLK, luego el SL y las clases A, B y ML. La actividad de Mercedes por renovar su gama está siendo en 2008 frenética y, salvo con el lanzamiento del completamente nuevo SUV GLK –presentado la pasada semana en el Salón de Pekín- con un mismo denominador común: poner sus modelos tecnológicamente a la última acompañándolos de discretos lavados de cara y motores un poco más eficientes. Ahora le ha tocado turno al C Sportcoupé que, a pesar de cambiar su denominación por CLC, no es en realidad más que una segunda generación en toda regla de su compacto; esa que los propios responsables de la marca aseguraron que nunca llegaría.

Sin embargo, el anuncio de nuevas generaciones en sus rivales, como el Audi A3, unido a los actuales Volvo C30, BMW Serie 1 y, sobre todo, el futuro VW Scirocco, han animado a Mercedes a revitalizar su pequeño coupé de tres puertas y cuatro plazas. Y, ¿cómo rentabilizarlo al máximo y ofrecer un precio competitivo frente a la competencia? Tomando por completo la base del actual Sportcoupé -y por tanto del Clase C anterior- que por cierto era, y sigue siendo, muy buena. Excelente. Nace así el nuevo Mercedes CLC, del que sus creadores aseguran haber evolucionado más de 1.100 componentes, muchos de ellos relacionados con el diseño. Estéticamente mantiene la esencia del Sportcoupé, especialmente en su vista lateral con una línea de cintura en clara cuña descendente desde la trasera. Por delante hay importantes cambios para aproximarle a la nueva familia Mercedes: frontal con forma marcada de flecha, nuevos grupos ópticos, parrilla y logo sobredimensionados (éste integrado en la calandra al estilo del nuevo Clase C Avantgarde) y mayores tomas de aire. Por detrás se prescinde del portón dividido por el alerón –mejorando la visibilidad- y se añade una espectacular línea de diodos de más de un metro que sirve de tercera luz de freno. En España, a diferencia de otros países europeos, el Sportcoupé tuvo un gran éxito de ventas llegando a representar un 10 por ciento de las matriculaciones de la marca. Por eso, para aprovechar su tirón, el renovado compacto probablemente se conocerá en nuestro país como CLC Sportcoupé. Con la misma plataforma y amplia batalla (2,72 m) del Sportcoupé sus dimensiones apenas varían. Sólo en longitud crece casi 12 cm (4,45 m), debido únicamente a los nuevos paragolpes y a un capó ligeramente más largo y alto para proteger mejor al peatón en caso de atropello. Y es que, técnicamente, no hay diferencias. El nuevo CLC mantiene el mismo esquema de suspensiones –con eje delantero McPherson y tren trasero Multibrazo- con mismos muelles y amortiguadores, pero con un tarado “ligeramente más firme” según nos han indicado ingenieros alemanes. Sí hay disponible un paquete deportivo que, junto a llantas de 18” de serie y pequeños detalles estéticos interiores, incluye un tren de rodaje específico que rebaja la altura de la carrocería en 15 mm delante y 5 mm detrás.

Este mismo paquete añade, como gran novedad, la nueva dirección directa mecánica de Mercedes, que la marca ya ha estrenado en los nuevos SLK y SL y que, paulatinamente, incorporará a toda su gama. Desarrollada a partir de la anterior paramétrica (variable según la velocidad) añade una función de desmultiplicación también variable, aunque dependiendo del ángulo de giro del volante para mejorar la maniobrabilidad tanto en ciudad como en carreteras muy viradas. Durante un día hemos tenido ocasión de conducir los nuevos CLC por todo tipo de carreteras con las mismas buenas sensaciones que nos transmitía el anterior Sportcoupé. Hablamos de un gran deportivo, con un muy buen tacto de conducción, muy progresivo y seguro en sus reacciones. En dos palabras: muy preciso. Su comportamiento se beneficia de la nueva dirección directa que facilita los movimientos rápidos de volante. La antigua dirección, todavía de serie, peca de cierta dureza en comparación, pero sigue pareciéndonos suficiente y de gran confianza. A pesar de su carácter ligeramente más deportivo, el nuevo CLC sigue ofreciendo un notable confort de marcha como buen representante de la marca de la estrella, sin eximirle de una estupenda efectividad dinámica. Disponer del mismo bastidor del anterior Sportcoupé genera alguna limitación en el nuevo CLC, como no disponer de la siempre segura tracción total 4Matic y filtrar en movimiento mayores vibraciones y sonoridad que la actual y profundamente revisada Clase C. Es lo que tiene contar con un chasis más antiguo, aunque en cualquier caso mantiene el refinamiento esperable de todo un Mercedes, por benjamín que sea. En cuanto a motores, el nuevo CLC toma básicamente las mismas mecánicas de cuatro y seis cilindros del Sportcoupé. Prescinde por tanto de la mayoría de mecánicas revisadas y potenciadas de la nueva Clase C. Como prácticamente única novedad figura la conocida versión gasolina 200K sobrealimentada por compresor que incrementa su potencia de 164 a 184 CV y rebaja su consumo de 8,9 a 8,2 l/100 km. Por debajo se mantiene otro cuatro cilindros, el 180K, con los mismos 143 CV. La gama gasolina la coronan dos V6, el CLC 230 de 150 CV y el espectacular 350 de 272 CV. Ya en Diesel, la oferta se reduce a las mismas dos mecánicas de cuatro cilindros turboalimentadas del Sportcoupé: una versión 200 CDI de 122 CV y el 220 CDI de 150 CV, que rebajan su consumo a 6,1 y 6,3 l/100 km de media, respectivamente, frente a los siete litros anteriores. Todos los motores incluyen de serie un efectivo cambio manual de 6 relaciones, mientras que en opción los cuatro cilindros podrán equipar una transmisión automática con convertidor de par de cinco relaciones y los V6 una automática 7G-Tronic de siete velocidades, con levas en el volante en caso de contar con paquete deportivo. El habitáculo del nuevo CLC también mantiene el diseño y las cotas interiores del Sportcoupé, introduciendo nuevos asientos deportivos con mejor agarre lateral, nuevo volante multifunción de tres radios y algunos materiales más vistosos de nueva factura, como inserciones en aluminio mate. Lo que sí mejora notablemente es el equipamiento. De serie llegan seis airbags, ESP, sensor de lluvia, limitador y regulador de velocidad o un climatizador más potente y rápido. En opción aparecen nuevos faros bixenón con función de giro, techo panorámico corredizo o el sistema Parktronic con nuevos sensores de aparcamiento, entre otros muchos elementos.

En cuanto a dispositivos de audio y navegación, de serie llega el equipo Audio 20 con radio CD MP3, Bluetooth y pantalla a color. Por encima podemos adquirir al paquete Audio 50 APS con sistema de control por voz Linguatronic y navegador por DVD y, como opción superior, el equipo Comand APS con disco duro de 40 Gb con datos de navegación de toda Europa y más de 4 Gb adicionales para almacenar música en distintos dispositivos conectados por USB. Mercedes CLC 180K: 31.200 euros
Mercedes CLC 200K: 33.850 euros
Mercedes CLC 230: 38.700 euros
Mercedes CLC 350: 41.700 euros
Mercedes CLC 200 CDI: 30.550 euros
Mercedes CLC 220 CDI: 33.600 euros
Primero fue el SLK, luego el SL y las clases A, B y ML. La actividad de Mercedes por renovar su gama está siendo en 2008 frenética y, salvo con el lanzamiento del completamente nuevo SUV GLK –presentado la pasada semana en el Salón de Pekín- con un mismo denominador común: poner sus modelos tecnológicamente a la última acompañándolos de discretos lavados de cara y motores un poco más eficientes. Ahora le ha tocado turno al C Sportcoupé que, a pesar de cambiar su denominación por CLC, no es en realidad más que una segunda generación en toda regla de su compacto; esa que los propios responsables de la marca aseguraron que nunca llegaría.

Sin embargo, el anuncio de nuevas generaciones en sus rivales, como el Audi A3, unido a los actuales Volvo C30, BMW Serie 1 y, sobre todo, el futuro VW Scirocco, han animado a Mercedes a revitalizar su pequeño coupé de tres puertas y cuatro plazas. Y, ¿cómo rentabilizarlo al máximo y ofrecer un precio competitivo frente a la competencia? Tomando por completo la base del actual Sportcoupé -y por tanto del Clase C anterior- que por cierto era, y sigue siendo, muy buena. Excelente. Nace así el nuevo Mercedes CLC, del que sus creadores aseguran haber evolucionado más de 1.100 componentes, muchos de ellos relacionados con el diseño. Estéticamente mantiene la esencia del Sportcoupé, especialmente en su vista lateral con una línea de cintura en clara cuña descendente desde la trasera. Por delante hay importantes cambios para aproximarle a la nueva familia Mercedes: frontal con forma marcada de flecha, nuevos grupos ópticos, parrilla y logo sobredimensionados (éste integrado en la calandra al estilo del nuevo Clase C Avantgarde) y mayores tomas de aire. Por detrás se prescinde del portón dividido por el alerón –mejorando la visibilidad- y se añade una espectacular línea de diodos de más de un metro que sirve de tercera luz de freno. En España, a diferencia de otros países europeos, el Sportcoupé tuvo un gran éxito de ventas llegando a representar un 10 por ciento de las matriculaciones de la marca. Por eso, para aprovechar su tirón, el renovado compacto probablemente se conocerá en nuestro país como CLC Sportcoupé. Con la misma plataforma y amplia batalla (2,72 m) del Sportcoupé sus dimensiones apenas varían. Sólo en longitud crece casi 12 cm (4,45 m), debido únicamente a los nuevos paragolpes y a un capó ligeramente más largo y alto para proteger mejor al peatón en caso de atropello. Y es que, técnicamente, no hay diferencias. El nuevo CLC mantiene el mismo esquema de suspensiones –con eje delantero McPherson y tren trasero Multibrazo- con mismos muelles y amortiguadores, pero con un tarado “ligeramente más firme” según nos han indicado ingenieros alemanes. Sí hay disponible un paquete deportivo que, junto a llantas de 18” de serie y pequeños detalles estéticos interiores, incluye un tren de rodaje específico que rebaja la altura de la carrocería en 15 mm delante y 5 mm detrás.

Este mismo paquete añade, como gran novedad, la nueva dirección directa mecánica de Mercedes, que la marca ya ha estrenado en los nuevos SLK y SL y que, paulatinamente, incorporará a toda su gama. Desarrollada a partir de la anterior paramétrica (variable según la velocidad) añade una función de desmultiplicación también variable, aunque dependiendo del ángulo de giro del volante para mejorar la maniobrabilidad tanto en ciudad como en carreteras muy viradas. Durante un día hemos tenido ocasión de conducir los nuevos CLC por todo tipo de carreteras con las mismas buenas sensaciones que nos transmitía el anterior Sportcoupé. Hablamos de un gran deportivo, con un muy buen tacto de conducción, muy progresivo y seguro en sus reacciones. En dos palabras: muy preciso. Su comportamiento se beneficia de la nueva dirección directa que facilita los movimientos rápidos de volante. La antigua dirección, todavía de serie, peca de cierta dureza en comparación, pero sigue pareciéndonos suficiente y de gran confianza. A pesar de su carácter ligeramente más deportivo, el nuevo CLC sigue ofreciendo un notable confort de marcha como buen representante de la marca de la estrella, sin eximirle de una estupenda efectividad dinámica. Disponer del mismo bastidor del anterior Sportcoupé genera alguna limitación en el nuevo CLC, como no disponer de la siempre segura tracción total 4Matic y filtrar en movimiento mayores vibraciones y sonoridad que la actual y profundamente revisada Clase C. Es lo que tiene contar con un chasis más antiguo, aunque en cualquier caso mantiene el refinamiento esperable de todo un Mercedes, por benjamín que sea. En cuanto a motores, el nuevo CLC toma básicamente las mismas mecánicas de cuatro y seis cilindros del Sportcoupé. Prescinde por tanto de la mayoría de mecánicas revisadas y potenciadas de la nueva Clase C. Como prácticamente única novedad figura la conocida versión gasolina 200K sobrealimentada por compresor que incrementa su potencia de 164 a 184 CV y rebaja su consumo de 8,9 a 8,2 l/100 km. Por debajo se mantiene otro cuatro cilindros, el 180K, con los mismos 143 CV. La gama gasolina la coronan dos V6, el CLC 230 de 150 CV y el espectacular 350 de 272 CV. Ya en Diesel, la oferta se reduce a las mismas dos mecánicas de cuatro cilindros turboalimentadas del Sportcoupé: una versión 200 CDI de 122 CV y el 220 CDI de 150 CV, que rebajan su consumo a 6,1 y 6,3 l/100 km de media, respectivamente, frente a los siete litros anteriores. Todos los motores incluyen de serie un efectivo cambio manual de 6 relaciones, mientras que en opción los cuatro cilindros podrán equipar una transmisión automática con convertidor de par de cinco relaciones y los V6 una automática 7G-Tronic de siete velocidades, con levas en el volante en caso de contar con paquete deportivo. El habitáculo del nuevo CLC también mantiene el diseño y las cotas interiores del Sportcoupé, introduciendo nuevos asientos deportivos con mejor agarre lateral, nuevo volante multifunción de tres radios y algunos materiales más vistosos de nueva factura, como inserciones en aluminio mate. Lo que sí mejora notablemente es el equipamiento. De serie llegan seis airbags, ESP, sensor de lluvia, limitador y regulador de velocidad o un climatizador más potente y rápido. En opción aparecen nuevos faros bixenón con función de giro, techo panorámico corredizo o el sistema Parktronic con nuevos sensores de aparcamiento, entre otros muchos elementos.

En cuanto a dispositivos de audio y navegación, de serie llega el equipo Audio 20 con radio CD MP3, Bluetooth y pantalla a color. Por encima podemos adquirir al paquete Audio 50 APS con sistema de control por voz Linguatronic y navegador por DVD y, como opción superior, el equipo Comand APS con disco duro de 40 Gb con datos de navegación de toda Europa y más de 4 Gb adicionales para almacenar música en distintos dispositivos conectados por USB. Mercedes CLC 180K: 31.200 euros
Mercedes CLC 200K: 33.850 euros
Mercedes CLC 230: 38.700 euros
Mercedes CLC 350: 41.700 euros
Mercedes CLC 200 CDI: 30.550 euros
Mercedes CLC 220 CDI: 33.600 euros
Primero fue el SLK, luego el SL y las clases A, B y ML. La actividad de Mercedes por renovar su gama está siendo en 2008 frenética y, salvo con el lanzamiento del completamente nuevo SUV GLK –presentado la pasada semana en el Salón de Pekín- con un mismo denominador común: poner sus modelos tecnológicamente a la última acompañándolos de discretos lavados de cara y motores un poco más eficientes. Ahora le ha tocado turno al C Sportcoupé que, a pesar de cambiar su denominación por CLC, no es en realidad más que una segunda generación en toda regla de su compacto; esa que los propios responsables de la marca aseguraron que nunca llegaría.

Sin embargo, el anuncio de nuevas generaciones en sus rivales, como el Audi A3, unido a los actuales Volvo C30, BMW Serie 1 y, sobre todo, el futuro VW Scirocco, han animado a Mercedes a revitalizar su pequeño coupé de tres puertas y cuatro plazas. Y, ¿cómo rentabilizarlo al máximo y ofrecer un precio competitivo frente a la competencia? Tomando por completo la base del actual Sportcoupé -y por tanto del Clase C anterior- que por cierto era, y sigue siendo, muy buena. Excelente. Nace así el nuevo Mercedes CLC, del que sus creadores aseguran haber evolucionado más de 1.100 componentes, muchos de ellos relacionados con el diseño. Estéticamente mantiene la esencia del Sportcoupé, especialmente en su vista lateral con una línea de cintura en clara cuña descendente desde la trasera. Por delante hay importantes cambios para aproximarle a la nueva familia Mercedes: frontal con forma marcada de flecha, nuevos grupos ópticos, parrilla y logo sobredimensionados (éste integrado en la calandra al estilo del nuevo Clase C Avantgarde) y mayores tomas de aire. Por detrás se prescinde del portón dividido por el alerón –mejorando la visibilidad- y se añade una espectacular línea de diodos de más de un metro que sirve de tercera luz de freno. En España, a diferencia de otros países europeos, el Sportcoupé tuvo un gran éxito de ventas llegando a representar un 10 por ciento de las matriculaciones de la marca. Por eso, para aprovechar su tirón, el renovado compacto probablemente se conocerá en nuestro país como CLC Sportcoupé. Con la misma plataforma y amplia batalla (2,72 m) del Sportcoupé sus dimensiones apenas varían. Sólo en longitud crece casi 12 cm (4,45 m), debido únicamente a los nuevos paragolpes y a un capó ligeramente más largo y alto para proteger mejor al peatón en caso de atropello. Y es que, técnicamente, no hay diferencias. El nuevo CLC mantiene el mismo esquema de suspensiones –con eje delantero McPherson y tren trasero Multibrazo- con mismos muelles y amortiguadores, pero con un tarado “ligeramente más firme” según nos han indicado ingenieros alemanes. Sí hay disponible un paquete deportivo que, junto a llantas de 18” de serie y pequeños detalles estéticos interiores, incluye un tren de rodaje específico que rebaja la altura de la carrocería en 15 mm delante y 5 mm detrás.

Este mismo paquete añade, como gran novedad, la nueva dirección directa mecánica de Mercedes, que la marca ya ha estrenado en los nuevos SLK y SL y que, paulatinamente, incorporará a toda su gama. Desarrollada a partir de la anterior paramétrica (variable según la velocidad) añade una función de desmultiplicación también variable, aunque dependiendo del ángulo de giro del volante para mejorar la maniobrabilidad tanto en ciudad como en carreteras muy viradas. Durante un día hemos tenido ocasión de conducir los nuevos CLC por todo tipo de carreteras con las mismas buenas sensaciones que nos transmitía el anterior Sportcoupé. Hablamos de un gran deportivo, con un muy buen tacto de conducción, muy progresivo y seguro en sus reacciones. En dos palabras: muy preciso. Su comportamiento se beneficia de la nueva dirección directa que facilita los movimientos rápidos de volante. La antigua dirección, todavía de serie, peca de cierta dureza en comparación, pero sigue pareciéndonos suficiente y de gran confianza. A pesar de su carácter ligeramente más deportivo, el nuevo CLC sigue ofreciendo un notable confort de marcha como buen representante de la marca de la estrella, sin eximirle de una estupenda efectividad dinámica. Disponer del mismo bastidor del anterior Sportcoupé genera alguna limitación en el nuevo CLC, como no disponer de la siempre segura tracción total 4Matic y filtrar en movimiento mayores vibraciones y sonoridad que la actual y profundamente revisada Clase C. Es lo que tiene contar con un chasis más antiguo, aunque en cualquier caso mantiene el refinamiento esperable de todo un Mercedes, por benjamín que sea. En cuanto a motores, el nuevo CLC toma básicamente las mismas mecánicas de cuatro y seis cilindros del Sportcoupé. Prescinde por tanto de la mayoría de mecánicas revisadas y potenciadas de la nueva Clase C. Como prácticamente única novedad figura la conocida versión gasolina 200K sobrealimentada por compresor que incrementa su potencia de 164 a 184 CV y rebaja su consumo de 8,9 a 8,2 l/100 km. Por debajo se mantiene otro cuatro cilindros, el 180K, con los mismos 143 CV. La gama gasolina la coronan dos V6, el CLC 230 de 150 CV y el espectacular 350 de 272 CV. Ya en Diesel, la oferta se reduce a las mismas dos mecánicas de cuatro cilindros turboalimentadas del Sportcoupé: una versión 200 CDI de 122 CV y el 220 CDI de 150 CV, que rebajan su consumo a 6,1 y 6,3 l/100 km de media, respectivamente, frente a los siete litros anteriores. Todos los motores incluyen de serie un efectivo cambio manual de 6 relaciones, mientras que en opción los cuatro cilindros podrán equipar una transmisión automática con convertidor de par de cinco relaciones y los V6 una automática 7G-Tronic de siete velocidades, con levas en el volante en caso de contar con paquete deportivo. El habitáculo del nuevo CLC también mantiene el diseño y las cotas interiores del Sportcoupé, introduciendo nuevos asientos deportivos con mejor agarre lateral, nuevo volante multifunción de tres radios y algunos materiales más vistosos de nueva factura, como inserciones en aluminio mate. Lo que sí mejora notablemente es el equipamiento. De serie llegan seis airbags, ESP, sensor de lluvia, limitador y regulador de velocidad o un climatizador más potente y rápido. En opción aparecen nuevos faros bixenón con función de giro, techo panorámico corredizo o el sistema Parktronic con nuevos sensores de aparcamiento, entre otros muchos elementos.

En cuanto a dispositivos de audio y navegación, de serie llega el equipo Audio 20 con radio CD MP3, Bluetooth y pantalla a color. Por encima podemos adquirir al paquete Audio 50 APS con sistema de control por voz Linguatronic y navegador por DVD y, como opción superior, el equipo Comand APS con disco duro de 40 Gb con datos de navegación de toda Europa y más de 4 Gb adicionales para almacenar música en distintos dispositivos conectados por USB. Mercedes CLC 180K: 31.200 euros
Mercedes CLC 200K: 33.850 euros
Mercedes CLC 230: 38.700 euros
Mercedes CLC 350: 41.700 euros
Mercedes CLC 200 CDI: 30.550 euros
Mercedes CLC 220 CDI: 33.600 euros
Primero fue el SLK, luego el SL y las clases A, B y ML. La actividad de Mercedes por renovar su gama está siendo en 2008 frenética y, salvo con el lanzamiento del completamente nuevo SUV GLK –presentado la pasada semana en el Salón de Pekín- con un mismo denominador común: poner sus modelos tecnológicamente a la última acompañándolos de discretos lavados de cara y motores un poco más eficientes. Ahora le ha tocado turno al C Sportcoupé que, a pesar de cambiar su denominación por CLC, no es en realidad más que una segunda generación en toda regla de su compacto; esa que los propios responsables de la marca aseguraron que nunca llegaría.

Sin embargo, el anuncio de nuevas generaciones en sus rivales, como el Audi A3, unido a los actuales Volvo C30, BMW Serie 1 y, sobre todo, el futuro VW Scirocco, han animado a Mercedes a revitalizar su pequeño coupé de tres puertas y cuatro plazas. Y, ¿cómo rentabilizarlo al máximo y ofrecer un precio competitivo frente a la competencia? Tomando por completo la base del actual Sportcoupé -y por tanto del Clase C anterior- que por cierto era, y sigue siendo, muy buena. Excelente. Nace así el nuevo Mercedes CLC, del que sus creadores aseguran haber evolucionado más de 1.100 componentes, muchos de ellos relacionados con el diseño. Estéticamente mantiene la esencia del Sportcoupé, especialmente en su vista lateral con una línea de cintura en clara cuña descendente desde la trasera. Por delante hay importantes cambios para aproximarle a la nueva familia Mercedes: frontal con forma marcada de flecha, nuevos grupos ópticos, parrilla y logo sobredimensionados (éste integrado en la calandra al estilo del nuevo Clase C Avantgarde) y mayores tomas de aire. Por detrás se prescinde del portón dividido por el alerón –mejorando la visibilidad- y se añade una espectacular línea de diodos de más de un metro que sirve de tercera luz de freno. En España, a diferencia de otros países europeos, el Sportcoupé tuvo un gran éxito de ventas llegando a representar un 10 por ciento de las matriculaciones de la marca. Por eso, para aprovechar su tirón, el renovado compacto probablemente se conocerá en nuestro país como CLC Sportcoupé. Con la misma plataforma y amplia batalla (2,72 m) del Sportcoupé sus dimensiones apenas varían. Sólo en longitud crece casi 12 cm (4,45 m), debido únicamente a los nuevos paragolpes y a un capó ligeramente más largo y alto para proteger mejor al peatón en caso de atropello. Y es que, técnicamente, no hay diferencias. El nuevo CLC mantiene el mismo esquema de suspensiones –con eje delantero McPherson y tren trasero Multibrazo- con mismos muelles y amortiguadores, pero con un tarado “ligeramente más firme” según nos han indicado ingenieros alemanes. Sí hay disponible un paquete deportivo que, junto a llantas de 18” de serie y pequeños detalles estéticos interiores, incluye un tren de rodaje específico que rebaja la altura de la carrocería en 15 mm delante y 5 mm detrás.

Este mismo paquete añade, como gran novedad, la nueva dirección directa mecánica de Mercedes, que la marca ya ha estrenado en los nuevos SLK y SL y que, paulatinamente, incorporará a toda su gama. Desarrollada a partir de la anterior paramétrica (variable según la velocidad) añade una función de desmultiplicación también variable, aunque dependiendo del ángulo de giro del volante para mejorar la maniobrabilidad tanto en ciudad como en carreteras muy viradas. Durante un día hemos tenido ocasión de conducir los nuevos CLC por todo tipo de carreteras con las mismas buenas sensaciones que nos transmitía el anterior Sportcoupé. Hablamos de un gran deportivo, con un muy buen tacto de conducción, muy progresivo y seguro en sus reacciones. En dos palabras: muy preciso. Su comportamiento se beneficia de la nueva dirección directa que facilita los movimientos rápidos de volante. La antigua dirección, todavía de serie, peca de cierta dureza en comparación, pero sigue pareciéndonos suficiente y de gran confianza. A pesar de su carácter ligeramente más deportivo, el nuevo CLC sigue ofreciendo un notable confort de marcha como buen representante de la marca de la estrella, sin eximirle de una estupenda efectividad dinámica. Disponer del mismo bastidor del anterior Sportcoupé genera alguna limitación en el nuevo CLC, como no disponer de la siempre segura tracción total 4Matic y filtrar en movimiento mayores vibraciones y sonoridad que la actual y profundamente revisada Clase C. Es lo que tiene contar con un chasis más antiguo, aunque en cualquier caso mantiene el refinamiento esperable de todo un Mercedes, por benjamín que sea. En cuanto a motores, el nuevo CLC toma básicamente las mismas mecánicas de cuatro y seis cilindros del Sportcoupé. Prescinde por tanto de la mayoría de mecánicas revisadas y potenciadas de la nueva Clase C. Como prácticamente única novedad figura la conocida versión gasolina 200K sobrealimentada por compresor que incrementa su potencia de 164 a 184 CV y rebaja su consumo de 8,9 a 8,2 l/100 km. Por debajo se mantiene otro cuatro cilindros, el 180K, con los mismos 143 CV. La gama gasolina la coronan dos V6, el CLC 230 de 150 CV y el espectacular 350 de 272 CV. Ya en Diesel, la oferta se reduce a las mismas dos mecánicas de cuatro cilindros turboalimentadas del Sportcoupé: una versión 200 CDI de 122 CV y el 220 CDI de 150 CV, que rebajan su consumo a 6,1 y 6,3 l/100 km de media, respectivamente, frente a los siete litros anteriores. Todos los motores incluyen de serie un efectivo cambio manual de 6 relaciones, mientras que en opción los cuatro cilindros podrán equipar una transmisión automática con convertidor de par de cinco relaciones y los V6 una automática 7G-Tronic de siete velocidades, con levas en el volante en caso de contar con paquete deportivo. El habitáculo del nuevo CLC también mantiene el diseño y las cotas interiores del Sportcoupé, introduciendo nuevos asientos deportivos con mejor agarre lateral, nuevo volante multifunción de tres radios y algunos materiales más vistosos de nueva factura, como inserciones en aluminio mate. Lo que sí mejora notablemente es el equipamiento. De serie llegan seis airbags, ESP, sensor de lluvia, limitador y regulador de velocidad o un climatizador más potente y rápido. En opción aparecen nuevos faros bixenón con función de giro, techo panorámico corredizo o el sistema Parktronic con nuevos sensores de aparcamiento, entre otros muchos elementos.

En cuanto a dispositivos de audio y navegación, de serie llega el equipo Audio 20 con radio CD MP3, Bluetooth y pantalla a color. Por encima podemos adquirir al paquete Audio 50 APS con sistema de control por voz Linguatronic y navegador por DVD y, como opción superior, el equipo Comand APS con disco duro de 40 Gb con datos de navegación de toda Europa y más de 4 Gb adicionales para almacenar música en distintos dispositivos conectados por USB. Mercedes CLC 180K: 31.200 euros
Mercedes CLC 200K: 33.850 euros
Mercedes CLC 230: 38.700 euros
Mercedes CLC 350: 41.700 euros
Mercedes CLC 200 CDI: 30.550 euros
Mercedes CLC 220 CDI: 33.600 euros

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