Mercedes GLC 220d, nueva estrella en el segmento SUV

El Mercedes GLC toma el relevo del Mercedes GLK. Y lo hace dando un salto generacional tan importante el nuevo SUV medio de Mercedes, que parece querer mostrarlo también con el cambio de denominación.
Lorenzo Alcocer / Fotos: Israel Gardyn -
Mercedes GLC 220d, nueva estrella en el segmento SUV
Mercedes GLC 220d, nueva estrella en el segmento SUV

Adiós al anguloso Mercedes GLK. Y bienvenida al estiloso Mercedes GLC. Seguramente sea el cambio de denominación en la gama Mercedes que más se justifique, aunque solo sea por no vincular un incomprendido pasado, con su nuevo SUV medio, desarrollado sobre la plataforma y con la genética del moderno Mercedes Clase Cactual. Aquel Mercedes GLK fue el patito feo, y nunca mejor dicho, de un segmento SUV donde sus principales rivales se han hinchado a despachar Audi Q5 y BMW X3, incluso en plena crisis. Y esta vez no será menos Mercedes. No hay que ser futurólogo para predecir que su nuevo Mercedes GLC triunfará en el mercado. Y eso que vienen tiempos "difíciles" en el segmento, cuando Lexus con su futurista NX ha entrado también en la batalla; como lo acaba de hacer Land Rover con su novedoso Discovery Sport, en su caso reclamando el papel más off-road del segmento, y como lo hará Jaguar, destilando diseño y deportividad en su inminente F-Pace.

Mercedes GLC: base Clase C

Para esta nueva batalla Mercedes ha recurrido al lenguaje estilístico de la Clase C y parece que se ha inspirado sin reparos en su bonita versión familiar Estate para siluetear al GLC. Sus proporciones también lo han refinado y estilizado mucho. El Mercedes GLC es 13 centímetros más largo y 5 más ancho, pero también otros 5 centímetros más bajo que el Mercedes GLK. Del Cx de 0,34 de éste, se ha pasado a 0,31 de coeficiente aerodinámico en el GLC. Su batalla ha crecido nada menos que 11 centímetros, todo ello para ofrecer una excelente habitabilidad. No hay tanta mejora en el maletero. Sus 390 litros verificados hasta la cortinilla no son gran cosa en el segmento y los 140 que esconde bajo el falso piso (sin rueda de emergencia) son poco aprovechables por la irregularidad de ese espacio.

Al menos, como es de esperar, el respaldo posterior del Mercedes GLC se abate comodísimamente por mitades asimétricas mediante pulsadores duplicados y forma una amplia superficie de carga plana. También cuenta con una red separadora para aprovechar el maletero hasta el techo. El portón es posible automatizarlo para abrirlo y cerrarlo a toque de tecla y también simplemente pasando el pie por debajo del paragolpes para abrirlo. Materiales, ajustes y mecanismos transmiten una calidad soberbia en el nuevo Mercedes GLC. Y lo mismo sucede a sus mandos.

Inspirado igualmente en el Mercedes Clase C, lo más significativo es su ancha y elegante consola central, la moderna pantalla tipo tablet del sistema de entretenimiento, la miniaturizada palanca del cambio automático en la columna de la dirección o el mando central doble, giratorio y táctil para gobernar un equipamiento que puede ser "infinito". De nuevo, y aquí hay que tener en cuenta las distintas líneas opcionales de acabados, la percepción de calidad general es excepcional.

 

Mercedes GLC: Nueva estrella Mercedes

Ya solo por la definición del habitáculo del Mercedes GLC te sientes un privilegiado. Y en movimiento te encontrarás sin temor a equivocarme con el modelo más confortable del segmento SUV medio premium. En mi caso, que en los últimos años la popular Clase A y todos sus derivados han sido los Mercedes a los que más me he subido, hacerlo en el nuevo GLC me ha llevado a recordar el inigualable tacto y la calidad de rodadura genuinas de los grandes Mercedes. Ya lo transmitía el anterior GLK, pero lo ensalza el GLC.

En su plataforma aparece un eje delantero de 4 brazos, estructura técnicamente más elaborada que el McPherson anterior, y suma la posibilidad de contar con suspensiones neumáticas, como solo el Porsche Macan ofrecía en el segmento hasta el momento. Pero no depende de este tipo de suspensión para que el Mercedes GLC te resulte por todo tipo de superficies comodísimo. En este sentido, nuestra unidad de pruebas nos ha enseñado cómo va y se siente un GLC de serie, con sus muelles metálicos y sus reseñables neumáticos 235/60 en llanta 18, por su generoso perfil. Con este volumen de aire en contacto con la carretera, unos amplios recorridos de suspensión, muelles flexibles y amortiguadores que varían su compresión y extensión alternando dos válvulas en función a la intensidad de respuesta ante el bache, desde la perspectiva del confort y refinamiento el Mercedes GLC lo hace todo extraordinariamente bien. ¿Y si se tuercen las cosas? Pues de agilidad y fácil guiado no te quejarás.

Mercedes GLC

Mercedes GLC: confort de primera

No por esa suavidad general sientes que se penalice una respuesta de dirección que hace girar muy bien al Mercedes GLC. Es cierto que tiene un punto de balanceo evidente, pero de inmediato el GLC se inscribe por donde a golpe de muñeca le indicas. Son solo poco más de 2 vueltas de volante lo que su dirección pide de tope a tope. Tiene un juego central poco agresivo para transmitir comodidad y estabilidad lineal en recta, pero a medida que giramos se torna claramente más rápida. Si conduces suave, es progresivo y muy cómodo. Si conduces rápido, sin perder su personalidad sientes que gira rápido. El Mercedes GLC no tiene ese hilo tan directo de dirección que te puede transmitir un BMW X3 en curva, ni su firmeza en apoyo fuerte, pero es una cuestión de tacto, no de tiempos de reacción ni de imprecisiones. La electrónica que interviene en el chasis del Mercedes GLC no disimula su trabajo en trazados muy virados y con suaves ayudas te deja ir muy rápido y muy cómodo. La tracción integral del Mercedes GLC, con un reparto fijado 45/55 por ciento delante/detrás y con una electrónica que también participa emulando bloqueos de diferenciales, pone más equilibrio a un SUV que lo exaltarás por su comodidad, pero por esto mismo también por su dinamismo.

Mercedes GLC 220d: suavidad Diesel

En su agrado general influye muchísimo también su motor 2.2d de 170 CV. Por acústica y vibraciones se siente refinadísimo, algo no siempre evidente en los 4 cilindros Diesel de Mercedes, y por respuesta, contundente. El protagonismo no es solo suyo. El Mercedes GLC estrena la nueva caja de cambios automática de 9 velocidades 9G-Tronic, desarrollada y fabricada por la propia Mercedes, como hace con todas sus cajas de cambio. El conjunto resulta un punto de partida excelente (por arriba hay un 250d de 204 CV), por la solvencia y agrado con que se mueve.

Con diferentes modos de conducción, puedes cambiar el carácter de su respuesta, que en el modo Comfort propone unos cambios suaves aprovechando la llenísima respuesta de este motor a muy bajo régimen, a otros muchos más rápidos y llevando al motor a girar alegremente por encima de las 4.000 rpm en los modos Sport y Sport+. Un cuarto modo Eco desacopla el cambio para rodar por inercia, aunque en este GLC 4x4 permanente hay demasiadas resistencias y de inmediato sientes que pierdes velocidad y vuelves a reacelerar. No parece perder mucho, cuando este motor es capaz de mover con cierta solvencia una increíble 9ª marcha que se basta de 1.650 rpm para llevarnos a 120 km/h.

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