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Mercedes E 63 AMG

Con un espectacular sello tecnológico heredado del superdeportivo SL AMG, el nuevo Mercedes E 63 AMG se destapa definitivamente. No renuncia a un suficiente confort, pero con una puesta a punto específica, que incluye un renovado V8 de 525 CV, un rápido cambio automático de 7 relaciones y control electrónico de amortiguación, se eleva a los altares dinámicos de la categoría. A la venta en agosto desde 116.300 €.
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Mercedes E 63 AMG
Sólo cuatro meses. Ese es el tiempo que hemos tenido que esperar desde que Mercedes presentara su nueva y flamante Clase E, una auténtica berlina de viaje “Bussiness”, hasta que hemos podido sentarnos al volante de su versión más explosiva, el tope de gama Mercedes E 63 AMG. Tiempo casi récord, que termina por confirmar la estrecha colaboración con la que trabajan ya la marca de la estrella y la división deportiva en productos nacidos de un desarrollo conjunto. De hecho, AMG ha dejado de ser simple preparador tras más de 40 años de colaboración con Mercedes: el futuro SLS –el nuevo Alas de Gaviota– se convertirá en el primer modelo de la estrella que la filial desarrolle por completo.
Mientras tanto, el nuevo Mercedes E 63 AMG no sólo sirve para abrir boca: es la demostración de las máximas posibilidades actuales de esta asociación. Y es que, aunque estéticamente esta nueva berlina de altas prestaciones muestre pocas señales de su enorme capacidad (más allá de un frontal con aletas 17 mm más anchas, nuevo faldón delantero con entradas de aire sobredimensionadas, luces diurnas específicas por LED, paragolpes trasero con discreto difusor integrado o las dos salidas dobles de escape), la puesta a punto efectuada por AMG sobre su Clase E transforma por completo a la berlina.

Quizás lo más llamativo radique en su espectacular corazón mecánico. Se trata del mismo V8 6.3 que ya montaba en la anterior generación, pero en versión SL 63 AMG, es decir, entregando 525 CV (11 más que antes) a 6.800 rpm y con un par máximo de nada menos que 64,3 mkg. Basta arrancar esta nueva criatura para asombrarnos: ligero golpe de gas, un afinado y ronco sonido que acompañará posteriormente todo el trayecto y un empuje bestial prácticamente desde 1.500 rpm y hasta el corte de inyección situado en 7.200 vueltas. No extraña que sea ya el motor V8 atmosférico más potente del mundo, mientras Mercedes asegura a su vez que es el más eficiente en berlinas de más de 500 CV. Para ello introduce un paquete de medidas de ahorro, como una bomba de gasolina que funciona según la demanda real de combustible o la gestión del alternador con recuperación de energía en retenciones. Así, oficialmente, ha reducido hasta un 12 por ciento su consumo, cifrando una media de 12,6 l/100 km. Eso sí, en carretera y uso normal, rebajar los 15 es una ardua tarea. El nuevo Mercedes E 63 AMG acelera de 0 a 100 km/h en sólo 4,5 segundos, con una velocidad máxima limitada a 250 km/h, 300 km/h con el paquete opcional AMG Driver, que también incluye un nuevo spoiler en la tapa del maletero. Tiempos calcados al anunciado oficialmente por el Audi RS6 biturbo de 580 CV, el que será su gran rival en el mercado. Todo este torrente de fuerza lo gestiona el Mercedes E 63 AMG a través de un cambio automático AMG Speedshift MCT de 7 velocidades, también heredado del SL AMG. En realidad, no es la conocida 7G Tronic de Mercedes renombrada, ya que esta vez incluye un embrague multidisco en baño de aceite en lugar del clásico convertidor de par, contribuyendo al ahorro de combustible y a una respuesta extremadamente rápida gracias a su baja inercia de rotación y a la ausencia de resbalamiento. La transmisión AMG Speedshift MCT dispone ahora de cuatro modos de funcionamiento. El eficiente “C” inicia siempre la marcha en 2ª y está programado para anticipar los saltos de marcha para circular en la máxima velocidad posible; en el modo “S” la respuesta del acelerador se vuelve más directa y los cambios mejoran en un 25 por ciento su rapidez, mientras que en el “S+” se gana otro 25% en rapidez. Por último queda el uso secuencial “M” , disponible a través de unas cómodas levas de cambio tras el volante. Constatamos sus inmediatas reducciones (en 100 milisegundos, según Mercedes, y con golpe de gas incluido), así como el espectacular “kickdown” en modo automático, capaz de bajar instantáneamente de 7ª a 4ª o de 5ª a 2ª si la demanda de aceleración lo requiere. Incluso dispone de función Race Start para salir como un cohete desde parado a base de revoluciones. Claro que este espectacular conjunto motor/cambio de poco serviría de no ir acompañado de un chasis puesto a punto para la ocasión. Y, aquí, el característico aburguesado bastidor de la Clase E se transforma en una máquina de difícil comparación. El nuevo Mercedes E 63 AMG presenta importantes modificaciones: el eje delantero se ha rediseñado con un ancho de vía 56 mm mayor, nuevos refuerzos transversales, más rigidez y nuevos bujes de rueda que confieren una mayor caída negativa para mayor agarre en curva a alta velocidad, una puesta a punto ya probada en el actual C 63 AMG. El eje trasero también se ha optimizado con nuevos apoyos y una caída también negativa para superior estabilidad. Prácticamente ni se mueve. Más importante todavía es la nueva suspensión deportiva AMG Ride Control, de control electrónico de amortiguación y capaz de mantener constante la altura de carrocería del modelo independientemente de la carga. Dispone, asimismo, de tres modos seleccionables por el conductor: Confort, Sport y Sport Plus, lo que garantiza un excelente comportamiento dinámico, pero también un alto confort de marcha a elevada velocidad como hemos comprobado en carreteras alemanas. Además, junto a esta selección de amortiguación, el Mercedes E 63 AMG, como el SL 63 AMG, dispone del mecanismo de ajuste AMG Drive Unit, que incluye tres ruletas más: la mencionada para el modo de transmisión, la de ESP (tanto para elegir modo “On”, modo “Sport” más permisivo o “Off” de desconexión total), y una cuarta “AMG” donde personalizar la combinación de respuestas. Un sistema, en todo caso, similar al Drive Select de Audi o al M Drive de BMW.

El Mercedes E 63 AMG incluye también una dirección con nueva desmultiplicación, un 22 por ciento más directa, y poderosos discos de freno ventilados y perforados en las cuatro ruedas de 360 mm de diámetro. Eso sí, en opción, monta unos nuevos carbocerámicos más resistentes a la fatiga, y que también permiten una mayor agilidad al reducir el peso en un 40 por ciento y, por tanto, las masas no suspendidas. Los neumáticos, de gran agarre, son de medida 255/40 R18 delante y 285/34 R18 detrás. El nuevo Mercedes E 63 AMG se completa con diversos paquetes opcionales, entre los que se incluye un tren de rodaje específico aún más deportivo y con diferencial trasero autoblocante tarado al 40 por ciento. No obstante, por lo comprobado en carretera, la última preparación de la estrella muestra ya de serie una excelente capacidad de tracción para su enorme potencia, a pesar de contar con propulsión trasera (recordar que el Audi RS6 es tracción integral). Poco que señalar respecto al interior, donde al excelente ambiente y espacio interior del resto de gama Mercedes Clase E, este E 63 AMG incluye instrumentación deportiva (alcanza hasta 320 km/h de marcador), asientos AMG con múltiples ajustes (incluido de pétalos laterales) o volante de cuatro radios específico. En cuanto a equipamiento de serie es de lo más abundante, contando incluso con sistema Presafe de protección al ocupante, airbag de rodilla, reposacabezas activos… Sólo cuatro meses. Ese es el tiempo que hemos tenido que esperar desde que Mercedes presentara su nueva y flamante Clase E, una auténtica berlina de viaje “Bussiness”, hasta que hemos podido sentarnos al volante de su versión más explosiva, el tope de gama Mercedes E 63 AMG. Tiempo casi récord, que termina por confirmar la estrecha colaboración con la que trabajan ya la marca de la estrella y la división deportiva en productos nacidos de un desarrollo conjunto. De hecho, AMG ha dejado de ser simple preparador tras más de 40 años de colaboración con Mercedes: el futuro SLS –el nuevo Alas de Gaviota– se convertirá en el primer modelo de la estrella que la filial desarrolle por completo. Mientras tanto, el nuevo Mercedes E 63 AMG no sólo sirve para abrir boca: es la demostración de las máximas posibilidades actuales de esta asociación. Y es que, aunque estéticamente esta nueva berlina de altas prestaciones muestre pocas señales de su enorme capacidad (más allá de un frontal con aletas 17 mm más anchas, nuevo faldón delantero con entradas de aire sobredimensionadas, luces diurnas específicas por LED, paragolpes trasero con discreto difusor integrado o las dos salidas dobles de escape), la puesta a punto efectuada por AMG sobre su Clase E transforma por completo a la berlina.

Quizás lo más llamativo radique en su espectacular corazón mecánico. Se trata del mismo V8 6.3 que ya montaba en la anterior generación, pero en versión SL 63 AMG, es decir, entregando 525 CV (11 más que antes) a 6.800 rpm y con un par máximo de nada menos que 64,3 mkg. Basta arrancar esta nueva criatura para asombrarnos: ligero golpe de gas, un afinado y ronco sonido que acompañará posteriormente todo el trayecto y un empuje bestial prácticamente desde 1.500 rpm y hasta el corte de inyección situado en 7.200 vueltas. No extraña que sea ya el motor V8 atmosférico más potente del mundo, mientras Mercedes asegura a su vez que es el más eficiente en berlinas de más de 500 CV. Para ello introduce un paquete de medidas de ahorro, como una bomba de gasolina que funciona según la demanda real de combustible o la gestión del alternador con recuperación de energía en retenciones. Así, oficialmente, ha reducido hasta un 12 por ciento su consumo, cifrando una media de 12,6 l/100 km. Eso sí, en carretera y uso normal, rebajar los 15 es una ardua tarea. El nuevo Mercedes E 63 AMG acelera de 0 a 100 km/h en sólo 4,5 segundos, con una velocidad máxima limitada a 250 km/h, 300 km/h con el paquete opcional AMG Driver, que también incluye un nuevo spoiler en la tapa del maletero. Tiempos calcados al anunciado oficialmente por el Audi RS6 biturbo de 580 CV, el que será su gran rival en el mercado. Todo este torrente de fuerza lo gestiona el Mercedes E 63 AMG a través de un cambio automático AMG Speedshift MCT de 7 velocidades, también heredado del SL AMG. En realidad, no es la conocida 7G Tronic de Mercedes renombrada, ya que esta vez incluye un embrague multidisco en baño de aceite en lugar del clásico convertidor de par, contribuyendo al ahorro de combustible y a una respuesta extremadamente rápida gracias a su baja inercia de rotación y a la ausencia de resbalamiento. La transmisión AMG Speedshift MCT dispone ahora de cuatro modos de funcionamiento. El eficiente “C” inicia siempre la marcha en 2ª y está programado para anticipar los saltos de marcha para circular en la máxima velocidad posible; en el modo “S” la respuesta del acelerador se vuelve más directa y los cambios mejoran en un 25 por ciento su rapidez, mientras que en el “S+” se gana otro 25% en rapidez. Por último queda el uso secuencial “M” , disponible a través de unas cómodas levas de cambio tras el volante. Constatamos sus inmediatas reducciones (en 100 milisegundos, según Mercedes, y con golpe de gas incluido), así como el espectacular “kickdown” en modo automático, capaz de bajar instantáneamente de 7ª a 4ª o de 5ª a 2ª si la demanda de aceleración lo requiere. Incluso dispone de función Race Start para salir como un cohete desde parado a base de revoluciones. Claro que este espectacular conjunto motor/cambio de poco serviría de no ir acompañado de un chasis puesto a punto para la ocasión. Y, aquí, el característico aburguesado bastidor de la Clase E se transforma en una máquina de difícil comparación. El nuevo Mercedes E 63 AMG presenta importantes modificaciones: el eje delantero se ha rediseñado con un ancho de vía 56 mm mayor, nuevos refuerzos transversales, más rigidez y nuevos bujes de rueda que confieren una mayor caída negativa para mayor agarre en curva a alta velocidad, una puesta a punto ya probada en el actual C 63 AMG. El eje trasero también se ha optimizado con nuevos apoyos y una caída también negativa para superior estabilidad. Prácticamente ni se mueve. Más importante todavía es la nueva suspensión deportiva AMG Ride Control, de control electrónico de amortiguación y capaz de mantener constante la altura de carrocería del modelo independientemente de la carga. Dispone, asimismo, de tres modos seleccionables por el conductor: Confort, Sport y Sport Plus, lo que garantiza un excelente comportamiento dinámico, pero también un alto confort de marcha a elevada velocidad como hemos comprobado en carreteras alemanas. Además, junto a esta selección de amortiguación, el Mercedes E 63 AMG, como el SL 63 AMG, dispone del mecanismo de ajuste AMG Drive Unit, que incluye tres ruletas más: la mencionada para el modo de transmisión, la de ESP (tanto para elegir modo “On”, modo “Sport” más permisivo o “Off” de desconexión total), y una cuarta “AMG” donde personalizar la combinación de respuestas. Un sistema, en todo caso, similar al Drive Select de Audi o al M Drive de BMW.

El Mercedes E 63 AMG incluye también una dirección con nueva desmultiplicación, un 22 por ciento más directa, y poderosos discos de freno ventilados y perforados en las cuatro ruedas de 360 mm de diámetro. Eso sí, en opción, monta unos nuevos carbocerámicos más resistentes a la fatiga, y que también permiten una mayor agilidad al reducir el peso en un 40 por ciento y, por tanto, las masas no suspendidas. Los neumáticos, de gran agarre, son de medida 255/40 R18 delante y 285/34 R18 detrás. El nuevo Mercedes E 63 AMG se completa con diversos paquetes opcionales, entre los que se incluye un tren de rodaje específico aún más deportivo y con diferencial trasero autoblocante tarado al 40 por ciento. No obstante, por lo comprobado en carretera, la última preparación de la estrella muestra ya de serie una excelente capacidad de tracción para su enorme potencia, a pesar de contar con propulsión trasera (recordar que el Audi RS6 es tracción integral). Poco que señalar respecto al interior, donde al excelente ambiente y espacio interior del resto de gama Mercedes Clase E, este E 63 AMG incluye instrumentación deportiva (alcanza hasta 320 km/h de marcador), asientos AMG con múltiples ajustes (incluido de pétalos laterales) o volante de cuatro radios específico. En cuanto a equipamiento de serie es de lo más abundante, contando incluso con sistema Presafe de protección al ocupante, airbag de rodilla, reposacabezas activos…
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