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Mercedes Clase S

La nueva versión 400 Hybrid es la noticia más interesante de la actualización de la Clase S, sin restarle mérito a una mayor tecnología que eleva su techo en materia de seguridad. De confort y elegancia, poco había que mejorar.
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Mercedes Clase S
De toda la tecnología de la nueva Clase S, la planta motriz híbrida es la más sorprendente por su estreno en Mercedes. El 400 Hybrid está desarrollado sobre la versión 350. El motor térmico recibe especificaciones propias en culata y distribución, con un calado Atkinson que favorece una reducción del consumo. Con los cambios también se ha ganado potencia: pasa de 272 a 279 CV, con lo que mejora las prestaciones, compatibilizándolo con un consumo medio de 2,1 l/100 km inferior, y sólo 0,6 l/100 superior al 350 CDI (235 CV) , al que mejora también en prestaciones y acústica.

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Mercedes S400 Hybrid

Entre el motor térmico y la caja de cambios se ha intercalado un motor eléctrico capaz de rendir hasta 20 CV. Este se alimenta de un grupo de baterías de nueva generación de litio, con mayor rendimiento y compacidad que las habituales de níquel utilizadas por Lexus. Esto ha permitido ubicar las baterías en el vano motor, su lugar tradicional, sin interferir en la configuración básica del coche. En este sentido, su grupo híbrido pasa totalmente desapercibido, pero también su capacidad eléctrica no resulta tan evidente como en los Lexus.

El 400 Hybrid no puede funcionar sólo con propulsión eléctrica y su función es la de apoyar al motor térmico en el inicio de marcha, con un “golpe” extra de hasta 16,3 mkg, y en las posteriores aceleraciones. También dispone de la función stop-star, que adelanta su parada por debajo de 15 km/h. El mismo motor eléctrico es el encargado de poner en marcha el motor térmico de forma rapidísima, y en un coche tan bien aislado como el Clase S, estas secuencias no resultan nada molestas. En frenadas, la energía cinética la reconvierte el motor eléctrico en energía eléctrica que almacena en las baterías. El flujo de energías se visualiza en el cuadro de relojes y si no es por su información, no apreciaríamos nada extraño frente a un coche convencional. Esta apreciación tiene tanto de bueno como de “malo”, en el sentido, como ya hemos comentado, que como híbrido el 400 Hybrid nos sabe a poco cuando el Lexus LS 600 H es capaz de llevarnos aunque puntualmente sin ruidos ni emisiones.
Mejor dinamismo
De toda la tecnología de la nueva Clase S, la planta motriz híbrida es la más sorprendente por su estreno en Mercedes. El 400 Hybrid está desarrollado sobre la versión 350. El motor térmico recibe especificaciones propias en culata y distribución, con un calado Atkinson que favorece una reducción del consumo. Con los cambios también se ha ganado potencia: pasa de 272 a 279 CV, con lo que mejora las prestaciones, compatibilizándolo con un consumo medio de 2,1 l/100 km inferior, y sólo 0,6 l/100 superior al 350 CDI (235 CV) , al que mejora también en prestaciones y acústica. Entre el motor térmico y la caja de cambios se ha intercalado un motor eléctrico capaz de rendir hasta 20 CV. Este se alimenta de un grupo de baterías de nueva generación de litio, con mayor rendimiento y compacidad que las habituales de níquel utilizadas por Lexus. Esto ha permitido ubicar las baterías en el vano motor, su lugar tradicional, sin interferir en la configuración básica del coche. En este sentido, su grupo híbrido pasa totalmente desapercibido, pero también su capacidad eléctrica no resulta tan evidente como en los Lexus.

El 400 Hybrid no puede funcionar sólo con propulsión eléctrica y su función es la de apoyar al motor térmico en el inicio de marcha, con un “golpe” extra de hasta 16,3 mkg, y en las posteriores aceleraciones. También dispone de la función stop-star, que adelanta su parada por debajo de 15 km/h. El mismo motor eléctrico es el encargado de poner en marcha el motor térmico de forma rapidísima, y en un coche tan bien aislado como el Clase S, estas secuencias no resultan nada molestas. En frenadas, la energía cinética la reconvierte el motor eléctrico en energía eléctrica que almacena en las baterías. El flujo de energías se visualiza en el cuadro de relojes y si no es por su información, no apreciaríamos nada extraño frente a un coche convencional. Esta apreciación tiene tanto de bueno como de “malo”, en el sentido, como ya hemos comentado, que como híbrido el 400 Hybrid nos sabe a poco cuando el Lexus LS 600 H es capaz de llevarnos aunque puntualmente sin ruidos ni emisiones.
Mejor dinamismo
De toda la tecnología de la nueva Clase S, la planta motriz híbrida es la más sorprendente por su estreno en Mercedes. El 400 Hybrid está desarrollado sobre la versión 350. El motor térmico recibe especificaciones propias en culata y distribución, con un calado Atkinson que favorece una reducción del consumo. Con los cambios también se ha ganado potencia: pasa de 272 a 279 CV, con lo que mejora las prestaciones, compatibilizándolo con un consumo medio de 2,1 l/100 km inferior, y sólo 0,6 l/100 superior al 350 CDI (235 CV) , al que mejora también en prestaciones y acústica. Entre el motor térmico y la caja de cambios se ha intercalado un motor eléctrico capaz de rendir hasta 20 CV. Este se alimenta de un grupo de baterías de nueva generación de litio, con mayor rendimiento y compacidad que las habituales de níquel utilizadas por Lexus. Esto ha permitido ubicar las baterías en el vano motor, su lugar tradicional, sin interferir en la configuración básica del coche. En este sentido, su grupo híbrido pasa totalmente desapercibido, pero también su capacidad eléctrica no resulta tan evidente como en los Lexus.

El 400 Hybrid no puede funcionar sólo con propulsión eléctrica y su función es la de apoyar al motor térmico en el inicio de marcha, con un “golpe” extra de hasta 16,3 mkg, y en las posteriores aceleraciones. También dispone de la función stop-star, que adelanta su parada por debajo de 15 km/h. El mismo motor eléctrico es el encargado de poner en marcha el motor térmico de forma rapidísima, y en un coche tan bien aislado como el Clase S, estas secuencias no resultan nada molestas. En frenadas, la energía cinética la reconvierte el motor eléctrico en energía eléctrica que almacena en las baterías. El flujo de energías se visualiza en el cuadro de relojes y si no es por su información, no apreciaríamos nada extraño frente a un coche convencional. Esta apreciación tiene tanto de bueno como de “malo”, en el sentido, como ya hemos comentado, que como híbrido el 400 Hybrid nos sabe a poco cuando el Lexus LS 600 H es capaz de llevarnos aunque puntualmente sin ruidos ni emisiones.
Mejor dinamismo
De toda la tecnología de la nueva Clase S, la planta motriz híbrida es la más sorprendente por su estreno en Mercedes. El 400 Hybrid está desarrollado sobre la versión 350. El motor térmico recibe especificaciones propias en culata y distribución, con un calado Atkinson que favorece una reducción del consumo. Con los cambios también se ha ganado potencia: pasa de 272 a 279 CV, con lo que mejora las prestaciones, compatibilizándolo con un consumo medio de 2,1 l/100 km inferior, y sólo 0,6 l/100 superior al 350 CDI (235 CV) , al que mejora también en prestaciones y acústica. Entre el motor térmico y la caja de cambios se ha intercalado un motor eléctrico capaz de rendir hasta 20 CV. Este se alimenta de un grupo de baterías de nueva generación de litio, con mayor rendimiento y compacidad que las habituales de níquel utilizadas por Lexus. Esto ha permitido ubicar las baterías en el vano motor, su lugar tradicional, sin interferir en la configuración básica del coche. En este sentido, su grupo híbrido pasa totalmente desapercibido, pero también su capacidad eléctrica no resulta tan evidente como en los Lexus.

El 400 Hybrid no puede funcionar sólo con propulsión eléctrica y su función es la de apoyar al motor térmico en el inicio de marcha, con un “golpe” extra de hasta 16,3 mkg, y en las posteriores aceleraciones. También dispone de la función stop-star, que adelanta su parada por debajo de 15 km/h. El mismo motor eléctrico es el encargado de poner en marcha el motor térmico de forma rapidísima, y en un coche tan bien aislado como el Clase S, estas secuencias no resultan nada molestas. En frenadas, la energía cinética la reconvierte el motor eléctrico en energía eléctrica que almacena en las baterías. El flujo de energías se visualiza en el cuadro de relojes y si no es por su información, no apreciaríamos nada extraño frente a un coche convencional. Esta apreciación tiene tanto de bueno como de “malo”, en el sentido, como ya hemos comentado, que como híbrido el 400 Hybrid nos sabe a poco cuando el Lexus LS 600 H es capaz de llevarnos aunque puntualmente sin ruidos ni emisiones.
Mejor dinamismo
De toda la tecnología de la nueva Clase S, la planta motriz híbrida es la más sorprendente por su estreno en Mercedes. El 400 Hybrid está desarrollado sobre la versión 350. El motor térmico recibe especificaciones propias en culata y distribución, con un calado Atkinson que favorece una reducción del consumo. Con los cambios también se ha ganado potencia: pasa de 272 a 279 CV, con lo que mejora las prestaciones, compatibilizándolo con un consumo medio de 2,1 l/100 km inferior, y sólo 0,6 l/100 superior al 350 CDI (235 CV) , al que mejora también en prestaciones y acústica. Entre el motor térmico y la caja de cambios se ha intercalado un motor eléctrico capaz de rendir hasta 20 CV. Este se alimenta de un grupo de baterías de nueva generación de litio, con mayor rendimiento y compacidad que las habituales de níquel utilizadas por Lexus. Esto ha permitido ubicar las baterías en el vano motor, su lugar tradicional, sin interferir en la configuración básica del coche. En este sentido, su grupo híbrido pasa totalmente desapercibido, pero también su capacidad eléctrica no resulta tan evidente como en los Lexus.

El 400 Hybrid no puede funcionar sólo con propulsión eléctrica y su función es la de apoyar al motor térmico en el inicio de marcha, con un “golpe” extra de hasta 16,3 mkg, y en las posteriores aceleraciones. También dispone de la función stop-star, que adelanta su parada por debajo de 15 km/h. El mismo motor eléctrico es el encargado de poner en marcha el motor térmico de forma rapidísima, y en un coche tan bien aislado como el Clase S, estas secuencias no resultan nada molestas. En frenadas, la energía cinética la reconvierte el motor eléctrico en energía eléctrica que almacena en las baterías. El flujo de energías se visualiza en el cuadro de relojes y si no es por su información, no apreciaríamos nada extraño frente a un coche convencional. Esta apreciación tiene tanto de bueno como de “malo”, en el sentido, como ya hemos comentado, que como híbrido el 400 Hybrid nos sabe a poco cuando el Lexus LS 600 H es capaz de llevarnos aunque puntualmente sin ruidos ni emisiones.
Mejor dinamismo
De toda la tecnología de la nueva Clase S, la planta motriz híbrida es la más sorprendente por su estreno en Mercedes. El 400 Hybrid está desarrollado sobre la versión 350. El motor térmico recibe especificaciones propias en culata y distribución, con un calado Atkinson que favorece una reducción del consumo. Con los cambios también se ha ganado potencia: pasa de 272 a 279 CV, con lo que mejora las prestaciones, compatibilizándolo con un consumo medio de 2,1 l/100 km inferior, y sólo 0,6 l/100 superior al 350 CDI (235 CV) , al que mejora también en prestaciones y acústica. Entre el motor térmico y la caja de cambios se ha intercalado un motor eléctrico capaz de rendir hasta 20 CV. Este se alimenta de un grupo de baterías de nueva generación de litio, con mayor rendimiento y compacidad que las habituales de níquel utilizadas por Lexus. Esto ha permitido ubicar las baterías en el vano motor, su lugar tradicional, sin interferir en la configuración básica del coche. En este sentido, su grupo híbrido pasa totalmente desapercibido, pero también su capacidad eléctrica no resulta tan evidente como en los Lexus.

El 400 Hybrid no puede funcionar sólo con propulsión eléctrica y su función es la de apoyar al motor térmico en el inicio de marcha, con un “golpe” extra de hasta 16,3 mkg, y en las posteriores aceleraciones. También dispone de la función stop-star, que adelanta su parada por debajo de 15 km/h. El mismo motor eléctrico es el encargado de poner en marcha el motor térmico de forma rapidísima, y en un coche tan bien aislado como el Clase S, estas secuencias no resultan nada molestas. En frenadas, la energía cinética la reconvierte el motor eléctrico en energía eléctrica que almacena en las baterías. El flujo de energías se visualiza en el cuadro de relojes y si no es por su información, no apreciaríamos nada extraño frente a un coche convencional. Esta apreciación tiene tanto de bueno como de “malo”, en el sentido, como ya hemos comentado, que como híbrido el 400 Hybrid nos sabe a poco cuando el Lexus LS 600 H es capaz de llevarnos aunque puntualmente sin ruidos ni emisiones.
Mejor dinamismo
De toda la tecnología de la nueva Clase S, la planta motriz híbrida es la más sorprendente por su estreno en Mercedes. El 400 Hybrid está desarrollado sobre la versión 350. El motor térmico recibe especificaciones propias en culata y distribución, con un calado Atkinson que favorece una reducción del consumo. Con los cambios también se ha ganado potencia: pasa de 272 a 279 CV, con lo que mejora las prestaciones, compatibilizándolo con un consumo medio de 2,1 l/100 km inferior, y sólo 0,6 l/100 superior al 350 CDI (235 CV) , al que mejora también en prestaciones y acústica. Entre el motor térmico y la caja de cambios se ha intercalado un motor eléctrico capaz de rendir hasta 20 CV. Este se alimenta de un grupo de baterías de nueva generación de litio, con mayor rendimiento y compacidad que las habituales de níquel utilizadas por Lexus. Esto ha permitido ubicar las baterías en el vano motor, su lugar tradicional, sin interferir en la configuración básica del coche. En este sentido, su grupo híbrido pasa totalmente desapercibido, pero también su capacidad eléctrica no resulta tan evidente como en los Lexus.

El 400 Hybrid no puede funcionar sólo con propulsión eléctrica y su función es la de apoyar al motor térmico en el inicio de marcha, con un “golpe” extra de hasta 16,3 mkg, y en las posteriores aceleraciones. También dispone de la función stop-star, que adelanta su parada por debajo de 15 km/h. El mismo motor eléctrico es el encargado de poner en marcha el motor térmico de forma rapidísima, y en un coche tan bien aislado como el Clase S, estas secuencias no resultan nada molestas. En frenadas, la energía cinética la reconvierte el motor eléctrico en energía eléctrica que almacena en las baterías. El flujo de energías se visualiza en el cuadro de relojes y si no es por su información, no apreciaríamos nada extraño frente a un coche convencional. Esta apreciación tiene tanto de bueno como de “malo”, en el sentido, como ya hemos comentado, que como híbrido el 400 Hybrid nos sabe a poco cuando el Lexus LS 600 H es capaz de llevarnos aunque puntualmente sin ruidos ni emisiones.
Mejor dinamismo
De toda la tecnología de la nueva Clase S, la planta motriz híbrida es la más sorprendente por su estreno en Mercedes. El 400 Hybrid está desarrollado sobre la versión 350. El motor térmico recibe especificaciones propias en culata y distribución, con un calado Atkinson que favorece una reducción del consumo. Con los cambios también se ha ganado potencia: pasa de 272 a 279 CV, con lo que mejora las prestaciones, compatibilizándolo con un consumo medio de 2,1 l/100 km inferior, y sólo 0,6 l/100 superior al 350 CDI (235 CV) , al que mejora también en prestaciones y acústica. Entre el motor térmico y la caja de cambios se ha intercalado un motor eléctrico capaz de rendir hasta 20 CV. Este se alimenta de un grupo de baterías de nueva generación de litio, con mayor rendimiento y compacidad que las habituales de níquel utilizadas por Lexus. Esto ha permitido ubicar las baterías en el vano motor, su lugar tradicional, sin interferir en la configuración básica del coche. En este sentido, su grupo híbrido pasa totalmente desapercibido, pero también su capacidad eléctrica no resulta tan evidente como en los Lexus.

El 400 Hybrid no puede funcionar sólo con propulsión eléctrica y su función es la de apoyar al motor térmico en el inicio de marcha, con un “golpe” extra de hasta 16,3 mkg, y en las posteriores aceleraciones. También dispone de la función stop-star, que adelanta su parada por debajo de 15 km/h. El mismo motor eléctrico es el encargado de poner en marcha el motor térmico de forma rapidísima, y en un coche tan bien aislado como el Clase S, estas secuencias no resultan nada molestas. En frenadas, la energía cinética la reconvierte el motor eléctrico en energía eléctrica que almacena en las baterías. El flujo de energías se visualiza en el cuadro de relojes y si no es por su información, no apreciaríamos nada extraño frente a un coche convencional. Esta apreciación tiene tanto de bueno como de “malo”, en el sentido, como ya hemos comentado, que como híbrido el 400 Hybrid nos sabe a poco cuando el Lexus LS 600 H es capaz de llevarnos aunque puntualmente sin ruidos ni emisiones.
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