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Mercedes Clase A E-Cell

Mercedes ha preparado una serie limitada del Clase A con propulsión exclusivamente eléctrica que viene a confirmar un futuro donde los motores térmicos darán el relevo a este tipo de propulsores. Sus números apuntan muy buenas intenciones: 95 CV, 150 km/h y 255 km de autonomía.
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Mercedes Clase A E-Cell
El A E-Cell, del que se destinarán 50 unidades a nuestro mercado, dispone de dos baterías de iones de litio como la del Smart ED que alimentan un motor eléctrico capaz de desarrollar 95 CV. Promete una autonomía media de hasta 255 kilómetros, por lo que la combinación prestaciones/autonomía no sólo empieza a tener cierto sentido, sino que parece ‘descatalogar’ al premiado Nissan Leaf (108 CV) , que anuncia 160 km de autonomía.

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Mercedes Clase A Cell

Este esfuerzo por la normalización también aparece en el coche en sí. A la vista y al uso, el Clase A E-Cell resulta tan convencional como cualquier otro Clase A. Las baterías están ubicadas bajo el piso en la zona central, por lo que no interfiere ni en el habitáculo (5 plazas) , ni en el maletero, que conserva los mismos 435 litros. Sólo ha sido necesario levantarlo 4 centímetros, para proteger las baterías de posibles roces.

Hemos tenido la oportunidad de conducirlo por la ciudad de Valencia y como ya nos ha pasado con otros coches eléctricos, el E-Cell parece ex profeso para estos ambientes . Tras la ‘puesta en marcha’ de su motor, sólo hay silencio. Su respuesta al acelerador conlleva un empuje súbito, potente e inacabable... hasta alcanzar una velocidad máxima limitada a 150 km/h. En ciudad sale de los semáforos y se mueve entre huecos con una agilidad y comodidad para el conductor y los pasajeros inalcanzable para cualquier coche térmico comparable. Es cierto que el E-Cell pesa casi 250 kilos más que una versión térmica, pero no resulta evidente al menos en una conducción urbana. Frena, gira y apoya con la misma normalidad asimilada en cualquier Clase A. Por cierto, en nuestro recorrido urbano de 7,5 kilómetros donde no utilizamos la climatización, consumimos un 6 por ciento de la capacidad de las baterías. Su teórica autonomía permite que los desplazamientos urbanos no conlleven soportar el estrés de todo coche eléctrico de quedarse tirado... si surge cualquier contratiempo en nuestra rutina. El E-Cell está preparado para recargarse en una toma doméstica de 220 V o en un poste de alimentación urbano —de 400 V— de los que contados ayuntamientos empiezan a distribuir por sus ciudades, o en un cargador doméstico que ha desarrollado la propia Mercedes. De esta manera, en sólo 3 horas se alcanza una recarga para 100 km de autonomía. Una recarga completa en toma de 220 V llevaría 20 horas y 8 con el ‘wall-box’ doméstico de 400 V.

Mercedes ha desarrollado una aplicación para facilitar la recarga de las baterías, no sólo en tiempo y capacidad, también para recomendar la carga en las horas en las que la electricidad es más barata. También ha contemplado el pago en los postes de recarga de los ayuntamientos, para lo que ha automatizado el cobro al reconocer los datos personales del propietario del coche ‘enchufado’. Un display interior en todo momento indica la carga de batería y el tiempo estimado para su recarga completa. Hoy por hoy, los vehículos eléctricos son esclavos de las baterías que almacenan la energía que hacen funcionar sus motores y su desarrollo es clave para el devenir de esta tecnología. Mercedes (ya comercializa un Smart, además de una furgoneta ligera y un Clase B con pila de combustible) quiere ser partícipe en el desarrollo de las baterías y no depender de terceros y para ello se ha asociado con el especialista norteamericano en la materia, Tesla. Viendo la autonomía que promete el nuevo A E Cell, los primeros frutos parecen esperanzadores.

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