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Mercedes Clase B

Al mismo tiempo que lo hace con su hermano pequeño, el Clase A, Mercedes actualiza al Clase B a los nuevos estándares de calidad que rigen actualmente, tres años después de su lanzamiento. Estética mejorada, compatibilidad medioambiental potenciada, confort acrecentado y superior eficiencia económica son las pautas establecidas para su nueva configuración.
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Mercedes Clase B
Muchos lo han denominado monovolumen, pero Mercedes sigue imprimiendo el apelativo Sports Tourer a su Clase B, que recibe ahora una actualización de cierta entidad. Su frontal ha sido retocado, mediante una parrilla con tres láminas cromadas y la estrella de Mercedes integrada en su centro. Como en el Clase A, un nuevo paragolpes, que acoge una toma de aire de mayor tamaño, enfatiza una imagen de apariencia con más anchura total de la real. Los protectores de espejos retrovisores, manillas de puertas y estribos están pintados, ahora, en el mismo color de la carrocería.
Por dentro, los tapizados son de mejor calidad y con los paquetes deportivos de equipamiento, el cuero ARTICO está trabajado a mano. En la consola aparece un aplique de aluminio pulido que potencia la imagen de calidad.

Los motores del Clase B siguen manteniendo la oferta de dos propulsores turbodiésel de inyección directa, con 109 y 140 CV, junto con cuatro de gasolina, cuyo más potente exponente llega a los 193 CV. Todos ellos han experimentado un desarrollo dirigido a una reducción del consumo de combustible, que llegará a su máximo con la aparición en otoño de las versiones BlueEFFICIENCY, con el sistema “start/stop” , que para el motor cuando el vehículo se detiene y lo arranca automáticamente cuando el conductor suelta el freno o pisa el embrague. Con este sistema los motores de gasolina –en las versiones B 150 y B170- llegan a conseguir un ahorro del 9 por ciento en el gasto. La gama de gasóleo también recorta su avidez de combustible en una cifra en el entorno de siete por ciento, con lo que pueden llegar a rodar más de mil kilómetros sin necesidad de repostar. Una adición posterior en la gama del Clase B es la versión NGT –Natural Gas Technology- que es capaz de funcionar con dos tipos de combustible: gas natural y gasolina de alto octanaje, con un mismo rendimiento, 116 CV. Además de su depósito de gasolina, este Clase B NGT dispone de cinco depósitos de gas natural, con una capacidad total de 16 kilogramos, que le permiten una autonomía de 300 km con este combustible. Dada la disponible con gasolina, esta versión puede sobrepasar los 1.000 km sin que se vea obligado a detenerse para repostar. Es el conductor el que elige con qué combustible alimenta el motor mediante un botón situado en el volante. Esta operación puede realizarse incluso con el vehículo en marcha. El espacio necesario para los depósitos reduce la capacidad del maletero a 422 litros, volumen suficiente para un viaje de cinco personas de duración media. Las más bajas emisiones de CO2 del motor cuando funciona con gas natural hacen de este combustible una alternativa económica y ecológicamente atractiva. Las emisiones se reducen en un 17 por ciento en el B 170 frente a la gasolina con un costo de, alrededor, un 50 por ciento inferior. El famoso TUV alemán ha otorgado al Clase B el estándar ISO 14062, confirmando el interés de la marca alemana en todos los aspectos medioambientales. Como ejemplo de los resultados obtenidos en las pruebas necesarios para esta obtención, el Clase B ha recortado los óxidos de nitrógeno en un 11 por ciento y un 54 en un ciclo de vida completo para la versión de gas natural frente a la de gasolina. La búsqueda de la compatibilidad medioambiental también queda reflejada por el uso de variados materiales en su construcción, como los plásticos reciclados, el algodón, la fibra de coco y otras varias procedentes del mundo vegetal. La dotación del nuevo Clase B se potencia con elementos de seguridad optimizados. Así, las luces de emergencia se alían con las de frenado en intermitencia cuando se realizan frenadas máximas por encima de los 70 km/h. Si es desde 50 km/h, sólo son éstas últimas las que se encienden. Para los no muy duchos en el arte de la conducción, el Clase B ya incluye el sistema “hill-start assit” , que sujeta el vehículo mediante los frenos mientras el conductor se dispone a arrancar en rampa. Si no somos especialistas en el aparcamiento, en cuestión de un tiempo, el Clase B dispondrá del sistema de aparcamiento activo. Por debajo de 35 km/h, sensores ultrasónicos determinan la aparición de un hueco del tamaño adecuado para aparcar. Una vez avisado el conductor, el sistema realiza las maniobras de dirección necesarias para dejar el coche perfectamente aparcado, con sólo los pedales en responsabilidad del conductor.

La electrónica embarcada se completa con sistemas de navegación potenciados y en forma de DVD, más potentes cadenas de audio –incluyendo un sistema sorround- y la posibilidad de asociar fuentes externas de diversión y ocio. La posibilidad de conducir la versión del Clase B con doble alimentación –gasolina y gas natural- nos atrajo de tal manera que no pudimos rechazar el ofrecimiento. Luego, la satisfacción se mezcló con cierto halo de decepción porque…..no se nota nada. Incluso cambiando en marcha el combustible –gracias a unos botones en el volante-, la transición es inmediata y el empuje del Clase B inmutable. Si el precio del gas se mantiene, a 0,73 euros el m3, este modelo consigue recorrer 100 km con un gasto de 5,5 euros, equivalentes a unos cuatro litros de gasóleo, más de un 20 por ciento inferior a lo que gasta un Clase B de equivalente potencia. Muchos lo han denominado monovolumen, pero Mercedes sigue imprimiendo el apelativo Sports Tourer a su Clase B, que recibe ahora una actualización de cierta entidad. Su frontal ha sido retocado, mediante una parrilla con tres láminas cromadas y la estrella de Mercedes integrada en su centro. Como en el Clase A, un nuevo paragolpes, que acoge una toma de aire de mayor tamaño, enfatiza una imagen de apariencia con más anchura total de la real. Los protectores de espejos retrovisores, manillas de puertas y estribos están pintados, ahora, en el mismo color de la carrocería. Por dentro, los tapizados son de mejor calidad y con los paquetes deportivos de equipamiento, el cuero ARTICO está trabajado a mano. En la consola aparece un aplique de aluminio pulido que potencia la imagen de calidad.

Los motores del Clase B siguen manteniendo la oferta de dos propulsores turbodiésel de inyección directa, con 109 y 140 CV, junto con cuatro de gasolina, cuyo más potente exponente llega a los 193 CV. Todos ellos han experimentado un desarrollo dirigido a una reducción del consumo de combustible, que llegará a su máximo con la aparición en otoño de las versiones BlueEFFICIENCY, con el sistema “start/stop” , que para el motor cuando el vehículo se detiene y lo arranca automáticamente cuando el conductor suelta el freno o pisa el embrague. Con este sistema los motores de gasolina –en las versiones B 150 y B170- llegan a conseguir un ahorro del 9 por ciento en el gasto. La gama de gasóleo también recorta su avidez de combustible en una cifra en el entorno de siete por ciento, con lo que pueden llegar a rodar más de mil kilómetros sin necesidad de repostar. Una adición posterior en la gama del Clase B es la versión NGT –Natural Gas Technology- que es capaz de funcionar con dos tipos de combustible: gas natural y gasolina de alto octanaje, con un mismo rendimiento, 116 CV. Además de su depósito de gasolina, este Clase B NGT dispone de cinco depósitos de gas natural, con una capacidad total de 16 kilogramos, que le permiten una autonomía de 300 km con este combustible. Dada la disponible con gasolina, esta versión puede sobrepasar los 1.000 km sin que se vea obligado a detenerse para repostar. Es el conductor el que elige con qué combustible alimenta el motor mediante un botón situado en el volante. Esta operación puede realizarse incluso con el vehículo en marcha. El espacio necesario para los depósitos reduce la capacidad del maletero a 422 litros, volumen suficiente para un viaje de cinco personas de duración media. Las más bajas emisiones de CO2 del motor cuando funciona con gas natural hacen de este combustible una alternativa económica y ecológicamente atractiva. Las emisiones se reducen en un 17 por ciento en el B 170 frente a la gasolina con un costo de, alrededor, un 50 por ciento inferior. El famoso TUV alemán ha otorgado al Clase B el estándar ISO 14062, confirmando el interés de la marca alemana en todos los aspectos medioambientales. Como ejemplo de los resultados obtenidos en las pruebas necesarios para esta obtención, el Clase B ha recortado los óxidos de nitrógeno en un 11 por ciento y un 54 en un ciclo de vida completo para la versión de gas natural frente a la de gasolina. La búsqueda de la compatibilidad medioambiental también queda reflejada por el uso de variados materiales en su construcción, como los plásticos reciclados, el algodón, la fibra de coco y otras varias procedentes del mundo vegetal. La dotación del nuevo Clase B se potencia con elementos de seguridad optimizados. Así, las luces de emergencia se alían con las de frenado en intermitencia cuando se realizan frenadas máximas por encima de los 70 km/h. Si es desde 50 km/h, sólo son éstas últimas las que se encienden. Para los no muy duchos en el arte de la conducción, el Clase B ya incluye el sistema “hill-start assit” , que sujeta el vehículo mediante los frenos mientras el conductor se dispone a arrancar en rampa. Si no somos especialistas en el aparcamiento, en cuestión de un tiempo, el Clase B dispondrá del sistema de aparcamiento activo. Por debajo de 35 km/h, sensores ultrasónicos determinan la aparición de un hueco del tamaño adecuado para aparcar. Una vez avisado el conductor, el sistema realiza las maniobras de dirección necesarias para dejar el coche perfectamente aparcado, con sólo los pedales en responsabilidad del conductor.

La electrónica embarcada se completa con sistemas de navegación potenciados y en forma de DVD, más potentes cadenas de audio –incluyendo un sistema sorround- y la posibilidad de asociar fuentes externas de diversión y ocio. La posibilidad de conducir la versión del Clase B con doble alimentación –gasolina y gas natural- nos atrajo de tal manera que no pudimos rechazar el ofrecimiento. Luego, la satisfacción se mezcló con cierto halo de decepción porque…..no se nota nada. Incluso cambiando en marcha el combustible –gracias a unos botones en el volante-, la transición es inmediata y el empuje del Clase B inmutable. Si el precio del gas se mantiene, a 0,73 euros el m3, este modelo consigue recorrer 100 km con un gasto de 5,5 euros, equivalentes a unos cuatro litros de gasóleo, más de un 20 por ciento inferior a lo que gasta un Clase B de equivalente potencia. Muchos lo han denominado monovolumen, pero Mercedes sigue imprimiendo el apelativo Sports Tourer a su Clase B, que recibe ahora una actualización de cierta entidad. Su frontal ha sido retocado, mediante una parrilla con tres láminas cromadas y la estrella de Mercedes integrada en su centro. Como en el Clase A, un nuevo paragolpes, que acoge una toma de aire de mayor tamaño, enfatiza una imagen de apariencia con más anchura total de la real. Los protectores de espejos retrovisores, manillas de puertas y estribos están pintados, ahora, en el mismo color de la carrocería. Por dentro, los tapizados son de mejor calidad y con los paquetes deportivos de equipamiento, el cuero ARTICO está trabajado a mano. En la consola aparece un aplique de aluminio pulido que potencia la imagen de calidad.

Los motores del Clase B siguen manteniendo la oferta de dos propulsores turbodiésel de inyección directa, con 109 y 140 CV, junto con cuatro de gasolina, cuyo más potente exponente llega a los 193 CV. Todos ellos han experimentado un desarrollo dirigido a una reducción del consumo de combustible, que llegará a su máximo con la aparición en otoño de las versiones BlueEFFICIENCY, con el sistema “start/stop” , que para el motor cuando el vehículo se detiene y lo arranca automáticamente cuando el conductor suelta el freno o pisa el embrague. Con este sistema los motores de gasolina –en las versiones B 150 y B170- llegan a conseguir un ahorro del 9 por ciento en el gasto. La gama de gasóleo también recorta su avidez de combustible en una cifra en el entorno de siete por ciento, con lo que pueden llegar a rodar más de mil kilómetros sin necesidad de repostar. Una adición posterior en la gama del Clase B es la versión NGT –Natural Gas Technology- que es capaz de funcionar con dos tipos de combustible: gas natural y gasolina de alto octanaje, con un mismo rendimiento, 116 CV. Además de su depósito de gasolina, este Clase B NGT dispone de cinco depósitos de gas natural, con una capacidad total de 16 kilogramos, que le permiten una autonomía de 300 km con este combustible. Dada la disponible con gasolina, esta versión puede sobrepasar los 1.000 km sin que se vea obligado a detenerse para repostar. Es el conductor el que elige con qué combustible alimenta el motor mediante un botón situado en el volante. Esta operación puede realizarse incluso con el vehículo en marcha. El espacio necesario para los depósitos reduce la capacidad del maletero a 422 litros, volumen suficiente para un viaje de cinco personas de duración media. Las más bajas emisiones de CO2 del motor cuando funciona con gas natural hacen de este combustible una alternativa económica y ecológicamente atractiva. Las emisiones se reducen en un 17 por ciento en el B 170 frente a la gasolina con un costo de, alrededor, un 50 por ciento inferior. El famoso TUV alemán ha otorgado al Clase B el estándar ISO 14062, confirmando el interés de la marca alemana en todos los aspectos medioambientales. Como ejemplo de los resultados obtenidos en las pruebas necesarios para esta obtención, el Clase B ha recortado los óxidos de nitrógeno en un 11 por ciento y un 54 en un ciclo de vida completo para la versión de gas natural frente a la de gasolina. La búsqueda de la compatibilidad medioambiental también queda reflejada por el uso de variados materiales en su construcción, como los plásticos reciclados, el algodón, la fibra de coco y otras varias procedentes del mundo vegetal. La dotación del nuevo Clase B se potencia con elementos de seguridad optimizados. Así, las luces de emergencia se alían con las de frenado en intermitencia cuando se realizan frenadas máximas por encima de los 70 km/h. Si es desde 50 km/h, sólo son éstas últimas las que se encienden. Para los no muy duchos en el arte de la conducción, el Clase B ya incluye el sistema “hill-start assit” , que sujeta el vehículo mediante los frenos mientras el conductor se dispone a arrancar en rampa. Si no somos especialistas en el aparcamiento, en cuestión de un tiempo, el Clase B dispondrá del sistema de aparcamiento activo. Por debajo de 35 km/h, sensores ultrasónicos determinan la aparición de un hueco del tamaño adecuado para aparcar. Una vez avisado el conductor, el sistema realiza las maniobras de dirección necesarias para dejar el coche perfectamente aparcado, con sólo los pedales en responsabilidad del conductor.

La electrónica embarcada se completa con sistemas de navegación potenciados y en forma de DVD, más potentes cadenas de audio –incluyendo un sistema sorround- y la posibilidad de asociar fuentes externas de diversión y ocio. La posibilidad de conducir la versión del Clase B con doble alimentación –gasolina y gas natural- nos atrajo de tal manera que no pudimos rechazar el ofrecimiento. Luego, la satisfacción se mezcló con cierto halo de decepción porque…..no se nota nada. Incluso cambiando en marcha el combustible –gracias a unos botones en el volante-, la transición es inmediata y el empuje del Clase B inmutable. Si el precio del gas se mantiene, a 0,73 euros el m3, este modelo consigue recorrer 100 km con un gasto de 5,5 euros, equivalentes a unos cuatro litros de gasóleo, más de un 20 por ciento inferior a lo que gasta un Clase B de equivalente potencia. Muchos lo han denominado monovolumen, pero Mercedes sigue imprimiendo el apelativo Sports Tourer a su Clase B, que recibe ahora una actualización de cierta entidad. Su frontal ha sido retocado, mediante una parrilla con tres láminas cromadas y la estrella de Mercedes integrada en su centro. Como en el Clase A, un nuevo paragolpes, que acoge una toma de aire de mayor tamaño, enfatiza una imagen de apariencia con más anchura total de la real. Los protectores de espejos retrovisores, manillas de puertas y estribos están pintados, ahora, en el mismo color de la carrocería. Por dentro, los tapizados son de mejor calidad y con los paquetes deportivos de equipamiento, el cuero ARTICO está trabajado a mano. En la consola aparece un aplique de aluminio pulido que potencia la imagen de calidad.

Los motores del Clase B siguen manteniendo la oferta de dos propulsores turbodiésel de inyección directa, con 109 y 140 CV, junto con cuatro de gasolina, cuyo más potente exponente llega a los 193 CV. Todos ellos han experimentado un desarrollo dirigido a una reducción del consumo de combustible, que llegará a su máximo con la aparición en otoño de las versiones BlueEFFICIENCY, con el sistema “start/stop” , que para el motor cuando el vehículo se detiene y lo arranca automáticamente cuando el conductor suelta el freno o pisa el embrague. Con este sistema los motores de gasolina –en las versiones B 150 y B170- llegan a conseguir un ahorro del 9 por ciento en el gasto. La gama de gasóleo también recorta su avidez de combustible en una cifra en el entorno de siete por ciento, con lo que pueden llegar a rodar más de mil kilómetros sin necesidad de repostar. Una adición posterior en la gama del Clase B es la versión NGT –Natural Gas Technology- que es capaz de funcionar con dos tipos de combustible: gas natural y gasolina de alto octanaje, con un mismo rendimiento, 116 CV. Además de su depósito de gasolina, este Clase B NGT dispone de cinco depósitos de gas natural, con una capacidad total de 16 kilogramos, que le permiten una autonomía de 300 km con este combustible. Dada la disponible con gasolina, esta versión puede sobrepasar los 1.000 km sin que se vea obligado a detenerse para repostar. Es el conductor el que elige con qué combustible alimenta el motor mediante un botón situado en el volante. Esta operación puede realizarse incluso con el vehículo en marcha. El espacio necesario para los depósitos reduce la capacidad del maletero a 422 litros, volumen suficiente para un viaje de cinco personas de duración media. Las más bajas emisiones de CO2 del motor cuando funciona con gas natural hacen de este combustible una alternativa económica y ecológicamente atractiva. Las emisiones se reducen en un 17 por ciento en el B 170 frente a la gasolina con un costo de, alrededor, un 50 por ciento inferior. El famoso TUV alemán ha otorgado al Clase B el estándar ISO 14062, confirmando el interés de la marca alemana en todos los aspectos medioambientales. Como ejemplo de los resultados obtenidos en las pruebas necesarios para esta obtención, el Clase B ha recortado los óxidos de nitrógeno en un 11 por ciento y un 54 en un ciclo de vida completo para la versión de gas natural frente a la de gasolina. La búsqueda de la compatibilidad medioambiental también queda reflejada por el uso de variados materiales en su construcción, como los plásticos reciclados, el algodón, la fibra de coco y otras varias procedentes del mundo vegetal. La dotación del nuevo Clase B se potencia con elementos de seguridad optimizados. Así, las luces de emergencia se alían con las de frenado en intermitencia cuando se realizan frenadas máximas por encima de los 70 km/h. Si es desde 50 km/h, sólo son éstas últimas las que se encienden. Para los no muy duchos en el arte de la conducción, el Clase B ya incluye el sistema “hill-start assit” , que sujeta el vehículo mediante los frenos mientras el conductor se dispone a arrancar en rampa. Si no somos especialistas en el aparcamiento, en cuestión de un tiempo, el Clase B dispondrá del sistema de aparcamiento activo. Por debajo de 35 km/h, sensores ultrasónicos determinan la aparición de un hueco del tamaño adecuado para aparcar. Una vez avisado el conductor, el sistema realiza las maniobras de dirección necesarias para dejar el coche perfectamente aparcado, con sólo los pedales en responsabilidad del conductor.

La electrónica embarcada se completa con sistemas de navegación potenciados y en forma de DVD, más potentes cadenas de audio –incluyendo un sistema sorround- y la posibilidad de asociar fuentes externas de diversión y ocio. La posibilidad de conducir la versión del Clase B con doble alimentación –gasolina y gas natural- nos atrajo de tal manera que no pudimos rechazar el ofrecimiento. Luego, la satisfacción se mezcló con cierto halo de decepción porque…..no se nota nada. Incluso cambiando en marcha el combustible –gracias a unos botones en el volante-, la transición es inmediata y el empuje del Clase B inmutable. Si el precio del gas se mantiene, a 0,73 euros el m3, este modelo consigue recorrer 100 km con un gasto de 5,5 euros, equivalentes a unos cuatro litros de gasóleo, más de un 20 por ciento inferior a lo que gasta un Clase B de equivalente potencia. Muchos lo han denominado monovolumen, pero Mercedes sigue imprimiendo el apelativo Sports Tourer a su Clase B, que recibe ahora una actualización de cierta entidad. Su frontal ha sido retocado, mediante una parrilla con tres láminas cromadas y la estrella de Mercedes integrada en su centro. Como en el Clase A, un nuevo paragolpes, que acoge una toma de aire de mayor tamaño, enfatiza una imagen de apariencia con más anchura total de la real. Los protectores de espejos retrovisores, manillas de puertas y estribos están pintados, ahora, en el mismo color de la carrocería. Por dentro, los tapizados son de mejor calidad y con los paquetes deportivos de equipamiento, el cuero ARTICO está trabajado a mano. En la consola aparece un aplique de aluminio pulido que potencia la imagen de calidad.

Los motores del Clase B siguen manteniendo la oferta de dos propulsores turbodiésel de inyección directa, con 109 y 140 CV, junto con cuatro de gasolina, cuyo más potente exponente llega a los 193 CV. Todos ellos han experimentado un desarrollo dirigido a una reducción del consumo de combustible, que llegará a su máximo con la aparición en otoño de las versiones BlueEFFICIENCY, con el sistema “start/stop” , que para el motor cuando el vehículo se detiene y lo arranca automáticamente cuando el conductor suelta el freno o pisa el embrague. Con este sistema los motores de gasolina –en las versiones B 150 y B170- llegan a conseguir un ahorro del 9 por ciento en el gasto. La gama de gasóleo también recorta su avidez de combustible en una cifra en el entorno de siete por ciento, con lo que pueden llegar a rodar más de mil kilómetros sin necesidad de repostar. Una adición posterior en la gama del Clase B es la versión NGT –Natural Gas Technology- que es capaz de funcionar con dos tipos de combustible: gas natural y gasolina de alto octanaje, con un mismo rendimiento, 116 CV. Además de su depósito de gasolina, este Clase B NGT dispone de cinco depósitos de gas natural, con una capacidad total de 16 kilogramos, que le permiten una autonomía de 300 km con este combustible. Dada la disponible con gasolina, esta versión puede sobrepasar los 1.000 km sin que se vea obligado a detenerse para repostar. Es el conductor el que elige con qué combustible alimenta el motor mediante un botón situado en el volante. Esta operación puede realizarse incluso con el vehículo en marcha. El espacio necesario para los depósitos reduce la capacidad del maletero a 422 litros, volumen suficiente para un viaje de cinco personas de duración media. Las más bajas emisiones de CO2 del motor cuando funciona con gas natural hacen de este combustible una alternativa económica y ecológicamente atractiva. Las emisiones se reducen en un 17 por ciento en el B 170 frente a la gasolina con un costo de, alrededor, un 50 por ciento inferior. El famoso TUV alemán ha otorgado al Clase B el estándar ISO 14062, confirmando el interés de la marca alemana en todos los aspectos medioambientales. Como ejemplo de los resultados obtenidos en las pruebas necesarios para esta obtención, el Clase B ha recortado los óxidos de nitrógeno en un 11 por ciento y un 54 en un ciclo de vida completo para la versión de gas natural frente a la de gasolina. La búsqueda de la compatibilidad medioambiental también queda reflejada por el uso de variados materiales en su construcción, como los plásticos reciclados, el algodón, la fibra de coco y otras varias procedentes del mundo vegetal. La dotación del nuevo Clase B se potencia con elementos de seguridad optimizados. Así, las luces de emergencia se alían con las de frenado en intermitencia cuando se realizan frenadas máximas por encima de los 70 km/h. Si es desde 50 km/h, sólo son éstas últimas las que se encienden. Para los no muy duchos en el arte de la conducción, el Clase B ya incluye el sistema “hill-start assit” , que sujeta el vehículo mediante los frenos mientras el conductor se dispone a arrancar en rampa. Si no somos especialistas en el aparcamiento, en cuestión de un tiempo, el Clase B dispondrá del sistema de aparcamiento activo. Por debajo de 35 km/h, sensores ultrasónicos determinan la aparición de un hueco del tamaño adecuado para aparcar. Una vez avisado el conductor, el sistema realiza las maniobras de dirección necesarias para dejar el coche perfectamente aparcado, con sólo los pedales en responsabilidad del conductor.

La electrónica embarcada se completa con sistemas de navegación potenciados y en forma de DVD, más potentes cadenas de audio –incluyendo un sistema sorround- y la posibilidad de asociar fuentes externas de diversión y ocio. La posibilidad de conducir la versión del Clase B con doble alimentación –gasolina y gas natural- nos atrajo de tal manera que no pudimos rechazar el ofrecimiento. Luego, la satisfacción se mezcló con cierto halo de decepción porque…..no se nota nada. Incluso cambiando en marcha el combustible –gracias a unos botones en el volante-, la transición es inmediata y el empuje del Clase B inmutable. Si el precio del gas se mantiene, a 0,73 euros el m3, este modelo consigue recorrer 100 km con un gasto de 5,5 euros, equivalentes a unos cuatro litros de gasóleo, más de un 20 por ciento inferior a lo que gasta un Clase B de equivalente potencia. Muchos lo han denominado monovolumen, pero Mercedes sigue imprimiendo el apelativo Sports Tourer a su Clase B, que recibe ahora una actualización de cierta entidad. Su frontal ha sido retocado, mediante una parrilla con tres láminas cromadas y la estrella de Mercedes integrada en su centro. Como en el Clase A, un nuevo paragolpes, que acoge una toma de aire de mayor tamaño, enfatiza una imagen de apariencia con más anchura total de la real. Los protectores de espejos retrovisores, manillas de puertas y estribos están pintados, ahora, en el mismo color de la carrocería. Por dentro, los tapizados son de mejor calidad y con los paquetes deportivos de equipamiento, el cuero ARTICO está trabajado a mano. En la consola aparece un aplique de aluminio pulido que potencia la imagen de calidad.

Los motores del Clase B siguen manteniendo la oferta de dos propulsores turbodiésel de inyección directa, con 109 y 140 CV, junto con cuatro de gasolina, cuyo más potente exponente llega a los 193 CV. Todos ellos han experimentado un desarrollo dirigido a una reducción del consumo de combustible, que llegará a su máximo con la aparición en otoño de las versiones BlueEFFICIENCY, con el sistema “start/stop” , que para el motor cuando el vehículo se detiene y lo arranca automáticamente cuando el conductor suelta el freno o pisa el embrague. Con este sistema los motores de gasolina –en las versiones B 150 y B170- llegan a conseguir un ahorro del 9 por ciento en el gasto. La gama de gasóleo también recorta su avidez de combustible en una cifra en el entorno de siete por ciento, con lo que pueden llegar a rodar más de mil kilómetros sin necesidad de repostar. Una adición posterior en la gama del Clase B es la versión NGT –Natural Gas Technology- que es capaz de funcionar con dos tipos de combustible: gas natural y gasolina de alto octanaje, con un mismo rendimiento, 116 CV. Además de su depósito de gasolina, este Clase B NGT dispone de cinco depósitos de gas natural, con una capacidad total de 16 kilogramos, que le permiten una autonomía de 300 km con este combustible. Dada la disponible con gasolina, esta versión puede sobrepasar los 1.000 km sin que se vea obligado a detenerse para repostar. Es el conductor el que elige con qué combustible alimenta el motor mediante un botón situado en el volante. Esta operación puede realizarse incluso con el vehículo en marcha. El espacio necesario para los depósitos reduce la capacidad del maletero a 422 litros, volumen suficiente para un viaje de cinco personas de duración media. Las más bajas emisiones de CO2 del motor cuando funciona con gas natural hacen de este combustible una alternativa económica y ecológicamente atractiva. Las emisiones se reducen en un 17 por ciento en el B 170 frente a la gasolina con un costo de, alrededor, un 50 por ciento inferior. El famoso TUV alemán ha otorgado al Clase B el estándar ISO 14062, confirmando el interés de la marca alemana en todos los aspectos medioambientales. Como ejemplo de los resultados obtenidos en las pruebas necesarios para esta obtención, el Clase B ha recortado los óxidos de nitrógeno en un 11 por ciento y un 54 en un ciclo de vida completo para la versión de gas natural frente a la de gasolina. La búsqueda de la compatibilidad medioambiental también queda reflejada por el uso de variados materiales en su construcción, como los plásticos reciclados, el algodón, la fibra de coco y otras varias procedentes del mundo vegetal. La dotación del nuevo Clase B se potencia con elementos de seguridad optimizados. Así, las luces de emergencia se alían con las de frenado en intermitencia cuando se realizan frenadas máximas por encima de los 70 km/h. Si es desde 50 km/h, sólo son éstas últimas las que se encienden. Para los no muy duchos en el arte de la conducción, el Clase B ya incluye el sistema “hill-start assit” , que sujeta el vehículo mediante los frenos mientras el conductor se dispone a arrancar en rampa. Si no somos especialistas en el aparcamiento, en cuestión de un tiempo, el Clase B dispondrá del sistema de aparcamiento activo. Por debajo de 35 km/h, sensores ultrasónicos determinan la aparición de un hueco del tamaño adecuado para aparcar. Una vez avisado el conductor, el sistema realiza las maniobras de dirección necesarias para dejar el coche perfectamente aparcado, con sólo los pedales en responsabilidad del conductor.

La electrónica embarcada se completa con sistemas de navegación potenciados y en forma de DVD, más potentes cadenas de audio –incluyendo un sistema sorround- y la posibilidad de asociar fuentes externas de diversión y ocio. La posibilidad de conducir la versión del Clase B con doble alimentación –gasolina y gas natural- nos atrajo de tal manera que no pudimos rechazar el ofrecimiento. Luego, la satisfacción se mezcló con cierto halo de decepción porque…..no se nota nada. Incluso cambiando en marcha el combustible –gracias a unos botones en el volante-, la transición es inmediata y el empuje del Clase B inmutable. Si el precio del gas se mantiene, a 0,73 euros el m3, este modelo consigue recorrer 100 km con un gasto de 5,5 euros, equivalentes a unos cuatro litros de gasóleo, más de un 20 por ciento inferior a lo que gasta un Clase B de equivalente potencia. Muchos lo han denominado monovolumen, pero Mercedes sigue imprimiendo el apelativo Sports Tourer a su Clase B, que recibe ahora una actualización de cierta entidad. Su frontal ha sido retocado, mediante una parrilla con tres láminas cromadas y la estrella de Mercedes integrada en su centro. Como en el Clase A, un nuevo paragolpes, que acoge una toma de aire de mayor tamaño, enfatiza una imagen de apariencia con más anchura total de la real. Los protectores de espejos retrovisores, manillas de puertas y estribos están pintados, ahora, en el mismo color de la carrocería. Por dentro, los tapizados son de mejor calidad y con los paquetes deportivos de equipamiento, el cuero ARTICO está trabajado a mano. En la consola aparece un aplique de aluminio pulido que potencia la imagen de calidad.

Los motores del Clase B siguen manteniendo la oferta de dos propulsores turbodiésel de inyección directa, con 109 y 140 CV, junto con cuatro de gasolina, cuyo más potente exponente llega a los 193 CV. Todos ellos han experimentado un desarrollo dirigido a una reducción del consumo de combustible, que llegará a su máximo con la aparición en otoño de las versiones BlueEFFICIENCY, con el sistema “start/stop” , que para el motor cuando el vehículo se detiene y lo arranca automáticamente cuando el conductor suelta el freno o pisa el embrague. Con este sistema los motores de gasolina –en las versiones B 150 y B170- llegan a conseguir un ahorro del 9 por ciento en el gasto. La gama de gasóleo también recorta su avidez de combustible en una cifra en el entorno de siete por ciento, con lo que pueden llegar a rodar más de mil kilómetros sin necesidad de repostar. Una adición posterior en la gama del Clase B es la versión NGT –Natural Gas Technology- que es capaz de funcionar con dos tipos de combustible: gas natural y gasolina de alto octanaje, con un mismo rendimiento, 116 CV. Además de su depósito de gasolina, este Clase B NGT dispone de cinco depósitos de gas natural, con una capacidad total de 16 kilogramos, que le permiten una autonomía de 300 km con este combustible. Dada la disponible con gasolina, esta versión puede sobrepasar los 1.000 km sin que se vea obligado a detenerse para repostar. Es el conductor el que elige con qué combustible alimenta el motor mediante un botón situado en el volante. Esta operación puede realizarse incluso con el vehículo en marcha. El espacio necesario para los depósitos reduce la capacidad del maletero a 422 litros, volumen suficiente para un viaje de cinco personas de duración media. Las más bajas emisiones de CO2 del motor cuando funciona con gas natural hacen de este combustible una alternativa económica y ecológicamente atractiva. Las emisiones se reducen en un 17 por ciento en el B 170 frente a la gasolina con un costo de, alrededor, un 50 por ciento inferior. El famoso TUV alemán ha otorgado al Clase B el estándar ISO 14062, confirmando el interés de la marca alemana en todos los aspectos medioambientales. Como ejemplo de los resultados obtenidos en las pruebas necesarios para esta obtención, el Clase B ha recortado los óxidos de nitrógeno en un 11 por ciento y un 54 en un ciclo de vida completo para la versión de gas natural frente a la de gasolina. La búsqueda de la compatibilidad medioambiental también queda reflejada por el uso de variados materiales en su construcción, como los plásticos reciclados, el algodón, la fibra de coco y otras varias procedentes del mundo vegetal. La dotación del nuevo Clase B se potencia con elementos de seguridad optimizados. Así, las luces de emergencia se alían con las de frenado en intermitencia cuando se realizan frenadas máximas por encima de los 70 km/h. Si es desde 50 km/h, sólo son éstas últimas las que se encienden. Para los no muy duchos en el arte de la conducción, el Clase B ya incluye el sistema “hill-start assit” , que sujeta el vehículo mediante los frenos mientras el conductor se dispone a arrancar en rampa. Si no somos especialistas en el aparcamiento, en cuestión de un tiempo, el Clase B dispondrá del sistema de aparcamiento activo. Por debajo de 35 km/h, sensores ultrasónicos determinan la aparición de un hueco del tamaño adecuado para aparcar. Una vez avisado el conductor, el sistema realiza las maniobras de dirección necesarias para dejar el coche perfectamente aparcado, con sólo los pedales en responsabilidad del conductor.

La electrónica embarcada se completa con sistemas de navegación potenciados y en forma de DVD, más potentes cadenas de audio –incluyendo un sistema sorround- y la posibilidad de asociar fuentes externas de diversión y ocio. La posibilidad de conducir la versión del Clase B con doble alimentación –gasolina y gas natural- nos atrajo de tal manera que no pudimos rechazar el ofrecimiento. Luego, la satisfacción se mezcló con cierto halo de decepción porque…..no se nota nada. Incluso cambiando en marcha el combustible –gracias a unos botones en el volante-, la transición es inmediata y el empuje del Clase B inmutable. Si el precio del gas se mantiene, a 0,73 euros el m3, este modelo consigue recorrer 100 km con un gasto de 5,5 euros, equivalentes a unos cuatro litros de gasóleo, más de un 20 por ciento inferior a lo que gasta un Clase B de equivalente potencia. Muchos lo han denominado monovolumen, pero Mercedes sigue imprimiendo el apelativo Sports Tourer a su Clase B, que recibe ahora una actualización de cierta entidad. Su frontal ha sido retocado, mediante una parrilla con tres láminas cromadas y la estrella de Mercedes integrada en su centro. Como en el Clase A, un nuevo paragolpes, que acoge una toma de aire de mayor tamaño, enfatiza una imagen de apariencia con más anchura total de la real. Los protectores de espejos retrovisores, manillas de puertas y estribos están pintados, ahora, en el mismo color de la carrocería. Por dentro, los tapizados son de mejor calidad y con los paquetes deportivos de equipamiento, el cuero ARTICO está trabajado a mano. En la consola aparece un aplique de aluminio pulido que potencia la imagen de calidad.

Los motores del Clase B siguen manteniendo la oferta de dos propulsores turbodiésel de inyección directa, con 109 y 140 CV, junto con cuatro de gasolina, cuyo más potente exponente llega a los 193 CV. Todos ellos han experimentado un desarrollo dirigido a una reducción del consumo de combustible, que llegará a su máximo con la aparición en otoño de las versiones BlueEFFICIENCY, con el sistema “start/stop” , que para el motor cuando el vehículo se detiene y lo arranca automáticamente cuando el conductor suelta el freno o pisa el embrague. Con este sistema los motores de gasolina –en las versiones B 150 y B170- llegan a conseguir un ahorro del 9 por ciento en el gasto. La gama de gasóleo también recorta su avidez de combustible en una cifra en el entorno de siete por ciento, con lo que pueden llegar a rodar más de mil kilómetros sin necesidad de repostar. Una adición posterior en la gama del Clase B es la versión NGT –Natural Gas Technology- que es capaz de funcionar con dos tipos de combustible: gas natural y gasolina de alto octanaje, con un mismo rendimiento, 116 CV. Además de su depósito de gasolina, este Clase B NGT dispone de cinco depósitos de gas natural, con una capacidad total de 16 kilogramos, que le permiten una autonomía de 300 km con este combustible. Dada la disponible con gasolina, esta versión puede sobrepasar los 1.000 km sin que se vea obligado a detenerse para repostar. Es el conductor el que elige con qué combustible alimenta el motor mediante un botón situado en el volante. Esta operación puede realizarse incluso con el vehículo en marcha. El espacio necesario para los depósitos reduce la capacidad del maletero a 422 litros, volumen suficiente para un viaje de cinco personas de duración media. Las más bajas emisiones de CO2 del motor cuando funciona con gas natural hacen de este combustible una alternativa económica y ecológicamente atractiva. Las emisiones se reducen en un 17 por ciento en el B 170 frente a la gasolina con un costo de, alrededor, un 50 por ciento inferior. El famoso TUV alemán ha otorgado al Clase B el estándar ISO 14062, confirmando el interés de la marca alemana en todos los aspectos medioambientales. Como ejemplo de los resultados obtenidos en las pruebas necesarios para esta obtención, el Clase B ha recortado los óxidos de nitrógeno en un 11 por ciento y un 54 en un ciclo de vida completo para la versión de gas natural frente a la de gasolina. La búsqueda de la compatibilidad medioambiental también queda reflejada por el uso de variados materiales en su construcción, como los plásticos reciclados, el algodón, la fibra de coco y otras varias procedentes del mundo vegetal. La dotación del nuevo Clase B se potencia con elementos de seguridad optimizados. Así, las luces de emergencia se alían con las de frenado en intermitencia cuando se realizan frenadas máximas por encima de los 70 km/h. Si es desde 50 km/h, sólo son éstas últimas las que se encienden. Para los no muy duchos en el arte de la conducción, el Clase B ya incluye el sistema “hill-start assit” , que sujeta el vehículo mediante los frenos mientras el conductor se dispone a arrancar en rampa. Si no somos especialistas en el aparcamiento, en cuestión de un tiempo, el Clase B dispondrá del sistema de aparcamiento activo. Por debajo de 35 km/h, sensores ultrasónicos determinan la aparición de un hueco del tamaño adecuado para aparcar. Una vez avisado el conductor, el sistema realiza las maniobras de dirección necesarias para dejar el coche perfectamente aparcado, con sólo los pedales en responsabilidad del conductor.

La electrónica embarcada se completa con sistemas de navegación potenciados y en forma de DVD, más potentes cadenas de audio –incluyendo un sistema sorround- y la posibilidad de asociar fuentes externas de diversión y ocio. La posibilidad de conducir la versión del Clase B con doble alimentación –gasolina y gas natural- nos atrajo de tal manera que no pudimos rechazar el ofrecimiento. Luego, la satisfacción se mezcló con cierto halo de decepción porque…..no se nota nada. Incluso cambiando en marcha el combustible –gracias a unos botones en el volante-, la transición es inmediata y el empuje del Clase B inmutable. Si el precio del gas se mantiene, a 0,73 euros el m3, este modelo consigue recorrer 100 km con un gasto de 5,5 euros, equivalentes a unos cuatro litros de gasóleo, más de un 20 por ciento inferior a lo que gasta un Clase B de equivalente potencia.
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