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Prueba: Mercedes A 250 7G-DCT, 'A' mayúscula

Olvida el significado que dio Mercedes a la primera letra del abecedario y piensa ahora en un compacto tradicional, que tratado con el gusto y esmero que ves, te resultará muchísimo más emocional, sin precedentes en esta deportiva versión 250 7G-DCT.
Lorenzo Alcocer. Fotos: AMS -
Prueba: Mercedes A 250 7G-DCT, 'A' mayúscula


Desde que tengo uso de razón automovilístico, llevo escuchando continuamente aquello de que Mercedes busca rebajar la media de edad de sus clientes. No sé si este objetivo empezó con aquel 190 convertido hoy en la Clase C; después conocimos un compacto SportCoupe, los monovolumenes A y B... incluso la marca Smart, pero como "joven" consu- midor de coches, nunca había sentido como con este nuevo Clase A el deseo de tener mi primer Mercedes. Quizá ya sea tarde y en poco influiría yo para bajar la media de edad del cliente de Mercedes, pero me he sentido más joven que nunca a los mandos de uno de ellos.

 


Mercedes Clase A 250El nuevo A se ha rehecho de arriba a abajo. Del anterior, ni rastro de monovolumen, de plataforma tipo sandwich, ni de motores inclinados. El nuevo A es un compacto al uso, tan al uso, que quizás también podríamos decir que no es una berlina Mercedes al uso. Técnicamente, su motor delantero en posición transversal y su tracción delantera no se corresponde con las "innegociables cualidades" pregonadas por la marca de toda berlina Mercedes, con motores longitudinales y propulsión trasera, como sí ha defendido para lo bueno y para lo malo BMW en su popular Serie 1. En cualquier caso, con semejante replanteamiento por delante, tenía muchas ganas de conocer la personalidad de este nuevo Clase A, su calidad de rodadura, su calidad dinámica, si encontraría tacto premium en su rodar y en su eficacia...


El premium de los GTI

Seguro que mucho ha influido que esta primera experiencia la haya tenido con esta versión 250 con línea de acabado AMG opcional que, impecables acabados al margen, propone suspensiones específicas y una certera dirección de desmultiplicación variable. Con todo esto, sobre una generosa huella con una larga batalla, el A te corresponde con una sólida y precisa pisada, de coche grande, muy serio y de mucha calidad. Va muy sujeto de amortiguación, mucho más que cualquier rival; no existen “tolerancias” en todo lo que respecta al bastidor y aunque refinado rodador, transmite casi toda irregularidad del asfalto. Para mí, el tacto es perfecto y solo razonablemente incómodo cuando vas despacio y nunca si estás concienciado del deportivo que es, porque cuando decides ir al ritmo que te pide su motor, el A es una monolítica máquina de rodar y trazar.

 


Entre curvas de montaña descubres un nuevo Mercedes. Creo que no tiene la agilidad delantera o sensación de agilidad de un Clase C (en este sentido la Clase C es una referencia si aprecias este tipo de di- namismo), pero quizá más por una cuestión de percepciones, no de resultados; como tampoco tiene su agilidad posterior, teniendo en cuenta el sobreviraje que puede inducir la propulsión trasera en un C. Pero como el tracción delantera que es, este A 250 entusiasma. Sobre su tren delantero recae toda la responsabilidad de guiado y tracción y el trabajo es intachable. Gira muy plano y se inscribe muy rápido pero muy progresivo, a golpe de muñeca, y todo surge de forma muy natural, de llevarlo todo bajo control. Tan bajo control, que si eres de los que buscas participación del tren trasero, de los que utilizas las inercias para descolocar la trasera y acortar la curva, no lo encontrarás por aquí.

 


Mercedes Clase A 250Creo que Mercedes ha buscado esta opción, transmitir seguridad con un tren trasero inquebrantable, porque el delantero además de girar por dirección, lo hace por el "autoblocante" electrónico XTC integrado en el ESP, que frena la rueda interior y prioriza el giro de la exterior. Por eso te decía que el A250 lo puedes guiar a base de dirección y de acelerador. Con esta técnica, sientes que cierras la curva si aceleras a fondo en el vértice, justo en ese punto que agradecerías que el tren trasero te ayudara también a girar. Tengo frescas las referencias de un Serie 1 y el BMW se siente más vivo de atrás. Pero no tengo claro que sea más eficaz entre curvas el Serie 1, y sí más exigente por su posible tendencia a insinuar el giro de atrás tanto por inercia como por tracción. Frenando el A también es un especialista en la materia, por su tacto de pedal y la confianza que transmite el bastidor para hacerlo cuánto quieras y cómo quieras.

 


Solvencia de turbo

Por su motor 2 litros Turbo de 211 CV, asociado a un cambio de doble embrague de 7 velocidades, también vienen muchas de las positivas percepciones que te transmite este A 250, por prestaciones y agrado de uso. Como buen motor turbo, muestra su solvencia desde las primeras vueltas. Sin necesidad de explorar más allá de su medio régimen, su respuesta llena y progresiva hace fácil cualquier aceleración, cualquier recuperación. El cambio de doble embrague 7G-DCT tiene su importancia por su responsabilidad en cómo acomete los cambios de marcha automáticamente o te deja a ti hacerlo a toque de leva. Excelente en sus maneras y sincronización, cuando además dispones de dos modos automáticos, uno eficiente y otro deportivo, que te dan a entender cuándo decide el 7G-DCT acometer los cambios.

 


En el modo más deportivo y en manual si tú no cambias, lo hace en el corte, a 6.200 rpm leídas y hablamos entonces de aceleraciones diabólicas. Siempre sientes mucha y buena aceleración, es muy rápido, como su bastidor, pero también es un motor que se deja llevar y se deja querer abusando de su bajo régimen por la forma de combinar suavidad de giro y contundencia de respuesta. Solo así, los consumos parecen de nuestros días, porque en el momento que das rienda suelta al potencial que tienes en tu pie derecho, este 2.0 Turbo se muestra insaciable. En ciudad dispone de un efectivo y cómodo dispositivo Stop-Start, pero que poco ayuda a mantener las cifras de consumo por debajo de los dos dígitos.

 


Y una imagen

Mercedes Clase A 250
La deportividad y calidad que me ha transmitido el A250 empieza por su imagen, tanto exterior, como la de su salpicadero, su cuadro de relojes, su pantalla central, su mi­niaturizada palanca de cambio, sus impeca­bles asientos, su puesto de conducción. Este Mercedes no parece estar diseñado por la vieja escuela. O sí, pero inspirándose en la joya SLS. A sus mandos, la obra resulta es­pectacular, tanto por el propio diseño que te he comentado, como por los materiales que puedes encontrarte en este "popular" com­pacto. Sí parece que el protagonismo se lo llevan las plazas delanteras, más si cabe frente a esos otros rivales generalistas, por­que detrás el espacio real y el percibido no se corresponden quizá con lo que puedes es­perar de un compacto de 5 puertas. Lo mis­mo pasa con el maletero, con una función una tanto limitada para su fin.

 


Tanto ha cambiado el nuevo A, que quizás hubiera sido el momento de buscar otra letra del abecedario para bautizar a la nueva cria­tura. Habrá quien sienta que se ha perdido la funcionalidad, originalidad y proyección ur­bana del anterior A, sobre todo el cliente fe­menino, y en gran media así es. Y sobre todo valorando esta versión, pero se ha ganado tanto en emociones... que te rejuvenecerá.

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