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Mazda 3 2.0 CRTD Sportsedan

Por fin el Mazda 3 cuenta con una segunda mecánica Diesel, algo imprescindible para poder competir con sus rivales. Se trata del 2 litros heredado de la berlina 6. Ofrece buenas prestaciones y consumos, y se adapta sin problemas al bastidor del 3.
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Mazda 3 2.0 CRTD Sportsedan
Hoy en día, cualquier compacto que se precie ha de contar con una gama mecánica lo suficientemente amplia como para estar disponible en las dos tecnologías principales, gasolina o Diesel, y en un rango de precios suficiente como para contentar al público al que se dirige. Prácticamente la mayoría de las marcas generalistas así lo hacen con sus modelos, sobre todo en los más importantes. Con un único motor Diesel, y de 110 CV, el Mazda 3 estaba en inferioridad de condiciones, y no por calidad mecánica, que, de origen Ford-PSA, pasa por ser una de las más completas de su segmento, sino porque con ella no podía hacer frente a los motores “de moda”, que ofertan potencias comprendidas entre los 140 y 180 CV.

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Mazda3 2.0 CRTD Sportsedan

Pero esto ya es pasado, el presente se escribe con el nuevo 2.0 CRTD de 143 CV heredado de la berlina 6 y que le sirve para ampliar la oferta Diesel. No se entiende muy bien por qué Mazda, que pertenece al grupo Ford, no ha montado antes un motor de este tipo, y más teniendo a su disposición dos posibilidades: este 2.0 CRTD –que es suyo- y el 2 litros de 136 CV desarrollado entre Ford y PSA, que llevan tanto Ford como Peugeot, Citroën o Volvo. De las dos opciones, al final, y por motivos de rentabilidad, se ha optado por el de casa, que, además, es más potente.

Si hay algo que destacar de este motor es su rendimiento; las prestaciones son buenas y el consumo, contenido, pero no nos ha gustado nada su sonoridad. Suena mucho. Comparado con su rivales más directos, registramos entre 2 y 5 decibelios más en casi todas las mediciones. Al ralentí no es más ruidoso que un TDI del grupo Volkswagen, pero en marcha lo supera con creces. Eso sí, a la hora de acelerar o de recuperar, se muestra como uno de los modelos más rápidos del segmento, en dura pugna con el VW Jetta y sus 140 CV. Igual ocurre con el consumo que, con 6,4 l/100 km de gasto medio real, se sitúa entre los mejores en este apartado. El carácter dinámico que Mazda imprime en todos sus modelos también lo encontramos en este 3 Sportsedan… pero quizá demasiado; nos explicamos: no os alarméis, puesto que no encontramos problemas que afecten a la seguridad, es más bien una cuestión de sensaciones. Se trata de un modelo con un tren delantero rápido de reacciones. Basta insinuar un leve movimiento de volante, para que el morro vaya donde digamos. En conducción deportiva es bueno, puesto que además la zaga enseguida reacciona. Lo “malo” es que, cuando circulamos a velocidad moderada, esa rápida reacción delantera provoca que, sin quererlo, haya más movimientos de carrocería, creando sensación de inestabilidad al resto de ocupantes. Es sólo sensación, pero ahí está. Quizá el problema venga por parte de los neumáticos empleados, de bajo perfil y llanta de 17 pulgadas, de serie con el acabado Sportive. Además, hay que tener en cuenta que en esta versión se han endurecido suspensiones, por lo que la creemos más recomendable para conductores que busquen un coche con un poco más de carácter que, por ejemplo, un Mégane Sedán o un Volvo S40. A todo ello contribuye un cambio de seis velocidades rápido y preciso con tacto duro y metálico.

En todo lo demás, mantiene las virtudes y defectos del resto de la gama 3 de cuatro puertas. Su habitabilidad es muy buena, sobre todo en lo referente a la anchura interior. El maletero y sus 490 litros de capacidad es mejore que el de rivales como el S40 o el Mégane sedán, pero quedan lejos de los 535 litros del Córdoba o los inalcanzables 600 litros de capacidad del Jetta. Con este motor hay disponibles dos acabados. El básico, denominado Active+, ya cuenta con el climatizador, la radio CD con mandos en el volante, el ordenador de viaje o el volante de cuero. Si se quiere algo más, la terminación Sportive añade, por 975 euros más, la tarjeta llave electrónica, el control de crucero, sensores de lluvia y luces y 6 altavoces. Como únicas opciones se ofrece la pintura metalizada –300 euros- y un paquete que, por 1.295 euros, agrupa los faros de xenón y un equipo de sonido Bose con cargador de 6 CD’s. Hoy en día, cualquier compacto que se precie ha de contar con una gama mecánica lo suficientemente amplia como para estar disponible en las dos tecnologías principales, gasolina o Diesel, y en un rango de precios suficiente como para contentar al público al que se dirige. Prácticamente la mayoría de las marcas generalistas así lo hacen con sus modelos, sobre todo en los más importantes. Con un único motor Diesel, y de 110 CV, el Mazda 3 estaba en inferioridad de condiciones, y no por calidad mecánica, que, de origen Ford-PSA, pasa por ser una de las más completas de su segmento, sino porque con ella no podía hacer frente a los motores “de moda”, que ofertan potencias comprendidas entre los 140 y 180 CV. Pero esto ya es pasado, el presente se escribe con el nuevo 2.0 CRTD de 143 CV heredado de la berlina 6 y que le sirve para ampliar la oferta Diesel. No se entiende muy bien por qué Mazda, que pertenece al grupo Ford, no ha montado antes un motor de este tipo, y más teniendo a su disposición dos posibilidades: este 2.0 CRTD –que es suyo- y el 2 litros de 136 CV desarrollado entre Ford y PSA, que llevan tanto Ford como Peugeot, Citroën o Volvo. De las dos opciones, al final, y por motivos de rentabilidad, se ha optado por el de casa, que, además, es más potente.

Si hay algo que destacar de este motor es su rendimiento; las prestaciones son buenas y el consumo, contenido, pero no nos ha gustado nada su sonoridad. Suena mucho. Comparado con su rivales más directos, registramos entre 2 y 5 decibelios más en casi todas las mediciones. Al ralentí no es más ruidoso que un TDI del grupo Volkswagen, pero en marcha lo supera con creces. Eso sí, a la hora de acelerar o de recuperar, se muestra como uno de los modelos más rápidos del segmento, en dura pugna con el VW Jetta y sus 140 CV. Igual ocurre con el consumo que, con 6,4 l/100 km de gasto medio real, se sitúa entre los mejores en este apartado. El carácter dinámico que Mazda imprime en todos sus modelos también lo encontramos en este 3 Sportsedan… pero quizá demasiado; nos explicamos: no os alarméis, puesto que no encontramos problemas que afecten a la seguridad, es más bien una cuestión de sensaciones. Se trata de un modelo con un tren delantero rápido de reacciones. Basta insinuar un leve movimiento de volante, para que el morro vaya donde digamos. En conducción deportiva es bueno, puesto que además la zaga enseguida reacciona. Lo “malo” es que, cuando circulamos a velocidad moderada, esa rápida reacción delantera provoca que, sin quererlo, haya más movimientos de carrocería, creando sensación de inestabilidad al resto de ocupantes. Es sólo sensación, pero ahí está. Quizá el problema venga por parte de los neumáticos empleados, de bajo perfil y llanta de 17 pulgadas, de serie con el acabado Sportive. Además, hay que tener en cuenta que en esta versión se han endurecido suspensiones, por lo que la creemos más recomendable para conductores que busquen un coche con un poco más de carácter que, por ejemplo, un Mégane Sedán o un Volvo S40. A todo ello contribuye un cambio de seis velocidades rápido y preciso con tacto duro y metálico.

En todo lo demás, mantiene las virtudes y defectos del resto de la gama 3 de cuatro puertas. Su habitabilidad es muy buena, sobre todo en lo referente a la anchura interior. El maletero y sus 490 litros de capacidad es mejore que el de rivales como el S40 o el Mégane sedán, pero quedan lejos de los 535 litros del Córdoba o los inalcanzables 600 litros de capacidad del Jetta. Con este motor hay disponibles dos acabados. El básico, denominado Active+, ya cuenta con el climatizador, la radio CD con mandos en el volante, el ordenador de viaje o el volante de cuero. Si se quiere algo más, la terminación Sportive añade, por 975 euros más, la tarjeta llave electrónica, el control de crucero, sensores de lluvia y luces y 6 altavoces. Como únicas opciones se ofrece la pintura metalizada –300 euros- y un paquete que, por 1.295 euros, agrupa los faros de xenón y un equipo de sonido Bose con cargador de 6 CD’s.

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