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Mazda6 2.2 CRTD y Opel Insignia 2.0 CDTi

Estas dos berlinas medias tienen tantas cosas buenas que hay que fijarse en matices de relativa importancia para encontrarles un defecto digno de mención. La única manera de decidir entre una u otra consiste en poner sobre la balanza las necesidades personales.
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Mazda6 2.2 CRTD y Opel Insignia 2.0 CDTi
Mientras el segmento de las berlinas medias se divide entre las que apuestan por los 140-150 CV por un lado y lo que se van hasta los 170-175, Opel y Mazda juegan al término medio con motores que rondan los 160 CV.

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Por diseño, calidad general y carga tecnológica embarcada, ambos se sitúan entre los mejores de marcas generalistas, apuntando al segmento premium y claramente por encima de productos de origen americano o coreano. Asunto distinto es decidir cuál de los dos es mejor, porque hay que hilar muy fino en las valoraciones. Por ejemplo y como veremos más adelante, se puede afirmar que el motor del Opel Insignia 2.0 CDTi/160 Sport 5p es el mejor por su respuesta más agradabable, constante y elástica, pero también es posible decir lo mismo del de Mazda 6 2.2 CRTD/163 Luxury 5p porque suena menos y corre algo más. Casi en cada aspecto que analicemos hay un empate, de modo que la decisión ha de hacerse por razones meramente subjetivas —me gusta más éste y no el otro— o pensar qué se busca al comprar una berlina de este porte: ¿prefiero calidad de rodadura? ¿mejor si tiene más espacio interior? ¿y qué hay del tacto general, de las ayudas a la conducción o de cuánto me cuesta todo ello? La pisada un poco más larga pero, sobre todo, más ancha del Opel Insignia 2.0 CDTi/160 Sport 5p le da una leve ventaja en aplomo sobre vías rápidas y curvas de radio amplio. El Mazda 6 2.2 CRTD/163 Luxury 5p siempre ha sido una de las berlinas con carácter más deportivo y esta versión no es una excepción. Por calidad de rodadura y confort de suspensión, el Opel Insignia 2.0 CDTi/160 Sport 5p juega con ventaja ya que su chasis adaptativo modifica las leyes de la amortiguación y de la dirección —también la respuesta del acelerador—, de manera que puede mostrarse al mismo tiempo tan aplomado como una berlina de mayor tamaño al elegir el modo Tour y casi tan ágil y directo a las órdenes del conductor como un compacto cuando vamos en Sport, sin olvidar que el modo normal es absolutamente satisfactorio como término medio. El Mazda 6 2.2 CRTD/163 Luxury 5p, por su parte, tiene un tacto más incitante, más deportivo, pero eso no quiere decir que resulte incómodo o que la suspensión no sea capaz de absorber los baches con soltura. La diferencia está, como hemos dicho, en la camaleónica capacidad del Opel Insignia 2.0 CDTi/160 Sport 5p para adaptarse a lo que venga con sólo tocar un botón. La inercia derivada de los cambios de apoyo resulta algo más marcada en el Opel Insignia 2.0 CDTi/160 Sport 5p, que balancea un poquito más, pero hay que insistir en que el comportamiento del Insignia es absolutamente tranquilizador. Incluso la precisión o rapidez de la dirección nos parece más satisfactoria en el Opel Insignia 2.0 CDTi/160 Sport 5p —va calzado con unas llantas media pulgada más anchas—, mientras que el tren trasero resulta tan impasible en uno como en otro.

Ni siquiera cabe mencionar la actuación de las ayudas electrónicas que —salvo burradas con volante o pedales— pasan desapercibidas tanto en el Mazda 6 2.2 CRTD/163 Luxury 5p como en el Opel Insignia 2.0 CDTi/160 Sport 5p incluso sobre suelo mojado. Los desarrollos del Mazda 6 2.2 CRTD/163 Luxury 5p son ligeramente largos, con una sexta en la que se alcanza la velocidad punta casi al corte. No resulta extraño que el paso de 80 a 120 km/h en cuarta, quinta y sexta esté al nivel de más de un motor de 170/175 CV. De su rendimiento, baste decir que el consumo medio está en un muy correcto término medio. El mayor inconveniente de este 2.2 CRTD de 163 CV lo encontramos en su forma de responder a bajo régimen. Por debajo de 2.000 vueltas parece que necesita coger aire para empezar a empujar —el par máximo llega a 2.600— y la entrada en acción del turbo se nota de manera bien palpable. Eso sí, después hay fuerza y dinamismo de sobra para asegurar un nivel de prestaciones de primera clase. Ya dijimos hace unas semanas en la prueba individual que el motor de este Opel Insignia 2.0 CDTi/160 Sport 5p está entre los mejores en cuanto a elasticidad y empuje desde muy bajo régimen. A 1.500 vueltas tenemos disponible un empuje considerable y sin titubeos, de lo cual se deriva un agrado de uso excelente y una respuesta al acelerador ejemplarmente progresiva. Hay que tener una especial sensibilidad para notar la entrada en acción del turbo y, aunque los desarrollos son bastante más largos que los del Mazda 6 2.2 CRTD/163 Luxury 5p y con unas relaciones claramente más abiertas, el resultado global es muy satisfactorio. Además, tiene una considerable capacidad de giro, con el corte a 4.600 rpm y con una curva de par que decae de manera progresiva y nada abrupta. Las cifras de prestaciones, sobre todo en aceleración, no son tan brillantes como las del Mazda 6 2.2 CRTD/163 Luxury 5p, pero el consumo sí que está a gran nivel. Aquí juegan a favor los desarrollos o el excelente Cx (0,27), pero no hay que olvidar que el Opel Insignia 2.0 CDTi/160 Sport 5p pesa bastante más que el Mazda 6 2.2 CRTD/163 Luxury 5p.

El principal punto en el que el Mazda 6 2.2 CRTD/163 Luxury 5p se impone sin paliativos es en el de la rumorosidad mecánica. El ruido es la asignatura sigue pendiente del Opel Insignia 2.0 CDTi/160 Sport 5p, con una puesta en marcha ruidosa y un ralentí poco disimulado. Hemos de reconocer que este CDTI 160 no es molesto a velocidad de crucero por autopista, pero sí es cierto que resulta más áspero que el CRTD del Mazda 6 2.2 CRTD/163 Luxury 5p o los dCi de Renault y HDi/TDCi de PSA/Ford.
Grandes berlinas
Mientras el segmento de las berlinas medias se divide entre las que apuestan por los 140-150 CV por un lado y lo que se van hasta los 170-175, Opel y Mazda juegan al término medio con motores que rondan los 160 CV. Por diseño, calidad general y carga tecnológica embarcada, ambos se sitúan entre los mejores de marcas generalistas, apuntando al segmento premium y claramente por encima de productos de origen americano o coreano. Asunto distinto es decidir cuál de los dos es mejor, porque hay que hilar muy fino en las valoraciones. Por ejemplo y como veremos más adelante, se puede afirmar que el motor del Opel Insignia 2.0 CDTi/160 Sport 5p es el mejor por su respuesta más agradabable, constante y elástica, pero también es posible decir lo mismo del de Mazda 6 2.2 CRTD/163 Luxury 5p porque suena menos y corre algo más. Casi en cada aspecto que analicemos hay un empate, de modo que la decisión ha de hacerse por razones meramente subjetivas —me gusta más éste y no el otro— o pensar qué se busca al comprar una berlina de este porte: ¿prefiero calidad de rodadura? ¿mejor si tiene más espacio interior? ¿y qué hay del tacto general, de las ayudas a la conducción o de cuánto me cuesta todo ello? La pisada un poco más larga pero, sobre todo, más ancha del Opel Insignia 2.0 CDTi/160 Sport 5p le da una leve ventaja en aplomo sobre vías rápidas y curvas de radio amplio. El Mazda 6 2.2 CRTD/163 Luxury 5p siempre ha sido una de las berlinas con carácter más deportivo y esta versión no es una excepción. Por calidad de rodadura y confort de suspensión, el Opel Insignia 2.0 CDTi/160 Sport 5p juega con ventaja ya que su chasis adaptativo modifica las leyes de la amortiguación y de la dirección —también la respuesta del acelerador—, de manera que puede mostrarse al mismo tiempo tan aplomado como una berlina de mayor tamaño al elegir el modo Tour y casi tan ágil y directo a las órdenes del conductor como un compacto cuando vamos en Sport, sin olvidar que el modo normal es absolutamente satisfactorio como término medio. El Mazda 6 2.2 CRTD/163 Luxury 5p, por su parte, tiene un tacto más incitante, más deportivo, pero eso no quiere decir que resulte incómodo o que la suspensión no sea capaz de absorber los baches con soltura. La diferencia está, como hemos dicho, en la camaleónica capacidad del Opel Insignia 2.0 CDTi/160 Sport 5p para adaptarse a lo que venga con sólo tocar un botón. La inercia derivada de los cambios de apoyo resulta algo más marcada en el Opel Insignia 2.0 CDTi/160 Sport 5p, que balancea un poquito más, pero hay que insistir en que el comportamiento del Insignia es absolutamente tranquilizador. Incluso la precisión o rapidez de la dirección nos parece más satisfactoria en el Opel Insignia 2.0 CDTi/160 Sport 5p —va calzado con unas llantas media pulgada más anchas—, mientras que el tren trasero resulta tan impasible en uno como en otro.

Ni siquiera cabe mencionar la actuación de las ayudas electrónicas que —salvo burradas con volante o pedales— pasan desapercibidas tanto en el Mazda 6 2.2 CRTD/163 Luxury 5p como en el Opel Insignia 2.0 CDTi/160 Sport 5p incluso sobre suelo mojado. Los desarrollos del Mazda 6 2.2 CRTD/163 Luxury 5p son ligeramente largos, con una sexta en la que se alcanza la velocidad punta casi al corte. No resulta extraño que el paso de 80 a 120 km/h en cuarta, quinta y sexta esté al nivel de más de un motor de 170/175 CV. De su rendimiento, baste decir que el consumo medio está en un muy correcto término medio. El mayor inconveniente de este 2.2 CRTD de 163 CV lo encontramos en su forma de responder a bajo régimen. Por debajo de 2.000 vueltas parece que necesita coger aire para empezar a empujar —el par máximo llega a 2.600— y la entrada en acción del turbo se nota de manera bien palpable. Eso sí, después hay fuerza y dinamismo de sobra para asegurar un nivel de prestaciones de primera clase. Ya dijimos hace unas semanas en la prueba individual que el motor de este Opel Insignia 2.0 CDTi/160 Sport 5p está entre los mejores en cuanto a elasticidad y empuje desde muy bajo régimen. A 1.500 vueltas tenemos disponible un empuje considerable y sin titubeos, de lo cual se deriva un agrado de uso excelente y una respuesta al acelerador ejemplarmente progresiva. Hay que tener una especial sensibilidad para notar la entrada en acción del turbo y, aunque los desarrollos son bastante más largos que los del Mazda 6 2.2 CRTD/163 Luxury 5p y con unas relaciones claramente más abiertas, el resultado global es muy satisfactorio. Además, tiene una considerable capacidad de giro, con el corte a 4.600 rpm y con una curva de par que decae de manera progresiva y nada abrupta. Las cifras de prestaciones, sobre todo en aceleración, no son tan brillantes como las del Mazda 6 2.2 CRTD/163 Luxury 5p, pero el consumo sí que está a gran nivel. Aquí juegan a favor los desarrollos o el excelente Cx (0,27), pero no hay que olvidar que el Opel Insignia 2.0 CDTi/160 Sport 5p pesa bastante más que el Mazda 6 2.2 CRTD/163 Luxury 5p.

El principal punto en el que el Mazda 6 2.2 CRTD/163 Luxury 5p se impone sin paliativos es en el de la rumorosidad mecánica. El ruido es la asignatura sigue pendiente del Opel Insignia 2.0 CDTi/160 Sport 5p, con una puesta en marcha ruidosa y un ralentí poco disimulado. Hemos de reconocer que este CDTI 160 no es molesto a velocidad de crucero por autopista, pero sí es cierto que resulta más áspero que el CRTD del Mazda 6 2.2 CRTD/163 Luxury 5p o los dCi de Renault y HDi/TDCi de PSA/Ford.
Grandes berlinas
Mientras el segmento de las berlinas medias se divide entre las que apuestan por los 140-150 CV por un lado y lo que se van hasta los 170-175, Opel y Mazda juegan al término medio con motores que rondan los 160 CV. Por diseño, calidad general y carga tecnológica embarcada, ambos se sitúan entre los mejores de marcas generalistas, apuntando al segmento premium y claramente por encima de productos de origen americano o coreano. Asunto distinto es decidir cuál de los dos es mejor, porque hay que hilar muy fino en las valoraciones. Por ejemplo y como veremos más adelante, se puede afirmar que el motor del Opel Insignia 2.0 CDTi/160 Sport 5p es el mejor por su respuesta más agradabable, constante y elástica, pero también es posible decir lo mismo del de Mazda 6 2.2 CRTD/163 Luxury 5p porque suena menos y corre algo más. Casi en cada aspecto que analicemos hay un empate, de modo que la decisión ha de hacerse por razones meramente subjetivas —me gusta más éste y no el otro— o pensar qué se busca al comprar una berlina de este porte: ¿prefiero calidad de rodadura? ¿mejor si tiene más espacio interior? ¿y qué hay del tacto general, de las ayudas a la conducción o de cuánto me cuesta todo ello? La pisada un poco más larga pero, sobre todo, más ancha del Opel Insignia 2.0 CDTi/160 Sport 5p le da una leve ventaja en aplomo sobre vías rápidas y curvas de radio amplio. El Mazda 6 2.2 CRTD/163 Luxury 5p siempre ha sido una de las berlinas con carácter más deportivo y esta versión no es una excepción. Por calidad de rodadura y confort de suspensión, el Opel Insignia 2.0 CDTi/160 Sport 5p juega con ventaja ya que su chasis adaptativo modifica las leyes de la amortiguación y de la dirección —también la respuesta del acelerador—, de manera que puede mostrarse al mismo tiempo tan aplomado como una berlina de mayor tamaño al elegir el modo Tour y casi tan ágil y directo a las órdenes del conductor como un compacto cuando vamos en Sport, sin olvidar que el modo normal es absolutamente satisfactorio como término medio. El Mazda 6 2.2 CRTD/163 Luxury 5p, por su parte, tiene un tacto más incitante, más deportivo, pero eso no quiere decir que resulte incómodo o que la suspensión no sea capaz de absorber los baches con soltura. La diferencia está, como hemos dicho, en la camaleónica capacidad del Opel Insignia 2.0 CDTi/160 Sport 5p para adaptarse a lo que venga con sólo tocar un botón. La inercia derivada de los cambios de apoyo resulta algo más marcada en el Opel Insignia 2.0 CDTi/160 Sport 5p, que balancea un poquito más, pero hay que insistir en que el comportamiento del Insignia es absolutamente tranquilizador. Incluso la precisión o rapidez de la dirección nos parece más satisfactoria en el Opel Insignia 2.0 CDTi/160 Sport 5p —va calzado con unas llantas media pulgada más anchas—, mientras que el tren trasero resulta tan impasible en uno como en otro.

Ni siquiera cabe mencionar la actuación de las ayudas electrónicas que —salvo burradas con volante o pedales— pasan desapercibidas tanto en el Mazda 6 2.2 CRTD/163 Luxury 5p como en el Opel Insignia 2.0 CDTi/160 Sport 5p incluso sobre suelo mojado. Los desarrollos del Mazda 6 2.2 CRTD/163 Luxury 5p son ligeramente largos, con una sexta en la que se alcanza la velocidad punta casi al corte. No resulta extraño que el paso de 80 a 120 km/h en cuarta, quinta y sexta esté al nivel de más de un motor de 170/175 CV. De su rendimiento, baste decir que el consumo medio está en un muy correcto término medio. El mayor inconveniente de este 2.2 CRTD de 163 CV lo encontramos en su forma de responder a bajo régimen. Por debajo de 2.000 vueltas parece que necesita coger aire para empezar a empujar —el par máximo llega a 2.600— y la entrada en acción del turbo se nota de manera bien palpable. Eso sí, después hay fuerza y dinamismo de sobra para asegurar un nivel de prestaciones de primera clase. Ya dijimos hace unas semanas en la prueba individual que el motor de este Opel Insignia 2.0 CDTi/160 Sport 5p está entre los mejores en cuanto a elasticidad y empuje desde muy bajo régimen. A 1.500 vueltas tenemos disponible un empuje considerable y sin titubeos, de lo cual se deriva un agrado de uso excelente y una respuesta al acelerador ejemplarmente progresiva. Hay que tener una especial sensibilidad para notar la entrada en acción del turbo y, aunque los desarrollos son bastante más largos que los del Mazda 6 2.2 CRTD/163 Luxury 5p y con unas relaciones claramente más abiertas, el resultado global es muy satisfactorio. Además, tiene una considerable capacidad de giro, con el corte a 4.600 rpm y con una curva de par que decae de manera progresiva y nada abrupta. Las cifras de prestaciones, sobre todo en aceleración, no son tan brillantes como las del Mazda 6 2.2 CRTD/163 Luxury 5p, pero el consumo sí que está a gran nivel. Aquí juegan a favor los desarrollos o el excelente Cx (0,27), pero no hay que olvidar que el Opel Insignia 2.0 CDTi/160 Sport 5p pesa bastante más que el Mazda 6 2.2 CRTD/163 Luxury 5p.

El principal punto en el que el Mazda 6 2.2 CRTD/163 Luxury 5p se impone sin paliativos es en el de la rumorosidad mecánica. El ruido es la asignatura sigue pendiente del Opel Insignia 2.0 CDTi/160 Sport 5p, con una puesta en marcha ruidosa y un ralentí poco disimulado. Hemos de reconocer que este CDTI 160 no es molesto a velocidad de crucero por autopista, pero sí es cierto que resulta más áspero que el CRTD del Mazda 6 2.2 CRTD/163 Luxury 5p o los dCi de Renault y HDi/TDCi de PSA/Ford.
Grandes berlinas
Mientras el segmento de las berlinas medias se divide entre las que apuestan por los 140-150 CV por un lado y lo que se van hasta los 170-175, Opel y Mazda juegan al término medio con motores que rondan los 160 CV. Por diseño, calidad general y carga tecnológica embarcada, ambos se sitúan entre los mejores de marcas generalistas, apuntando al segmento premium y claramente por encima de productos de origen americano o coreano. Asunto distinto es decidir cuál de los dos es mejor, porque hay que hilar muy fino en las valoraciones. Por ejemplo y como veremos más adelante, se puede afirmar que el motor del Opel Insignia 2.0 CDTi/160 Sport 5p es el mejor por su respuesta más agradabable, constante y elástica, pero también es posible decir lo mismo del de Mazda 6 2.2 CRTD/163 Luxury 5p porque suena menos y corre algo más. Casi en cada aspecto que analicemos hay un empate, de modo que la decisión ha de hacerse por razones meramente subjetivas —me gusta más éste y no el otro— o pensar qué se busca al comprar una berlina de este porte: ¿prefiero calidad de rodadura? ¿mejor si tiene más espacio interior? ¿y qué hay del tacto general, de las ayudas a la conducción o de cuánto me cuesta todo ello? La pisada un poco más larga pero, sobre todo, más ancha del Opel Insignia 2.0 CDTi/160 Sport 5p le da una leve ventaja en aplomo sobre vías rápidas y curvas de radio amplio. El Mazda 6 2.2 CRTD/163 Luxury 5p siempre ha sido una de las berlinas con carácter más deportivo y esta versión no es una excepción. Por calidad de rodadura y confort de suspensión, el Opel Insignia 2.0 CDTi/160 Sport 5p juega con ventaja ya que su chasis adaptativo modifica las leyes de la amortiguación y de la dirección —también la respuesta del acelerador—, de manera que puede mostrarse al mismo tiempo tan aplomado como una berlina de mayor tamaño al elegir el modo Tour y casi tan ágil y directo a las órdenes del conductor como un compacto cuando vamos en Sport, sin olvidar que el modo normal es absolutamente satisfactorio como término medio. El Mazda 6 2.2 CRTD/163 Luxury 5p, por su parte, tiene un tacto más incitante, más deportivo, pero eso no quiere decir que resulte incómodo o que la suspensión no sea capaz de absorber los baches con soltura. La diferencia está, como hemos dicho, en la camaleónica capacidad del Opel Insignia 2.0 CDTi/160 Sport 5p para adaptarse a lo que venga con sólo tocar un botón. La inercia derivada de los cambios de apoyo resulta algo más marcada en el Opel Insignia 2.0 CDTi/160 Sport 5p, que balancea un poquito más, pero hay que insistir en que el comportamiento del Insignia es absolutamente tranquilizador. Incluso la precisión o rapidez de la dirección nos parece más satisfactoria en el Opel Insignia 2.0 CDTi/160 Sport 5p —va calzado con unas llantas media pulgada más anchas—, mientras que el tren trasero resulta tan impasible en uno como en otro.

Ni siquiera cabe mencionar la actuación de las ayudas electrónicas que —salvo burradas con volante o pedales— pasan desapercibidas tanto en el Mazda 6 2.2 CRTD/163 Luxury 5p como en el Opel Insignia 2.0 CDTi/160 Sport 5p incluso sobre suelo mojado. Los desarrollos del Mazda 6 2.2 CRTD/163 Luxury 5p son ligeramente largos, con una sexta en la que se alcanza la velocidad punta casi al corte. No resulta extraño que el paso de 80 a 120 km/h en cuarta, quinta y sexta esté al nivel de más de un motor de 170/175 CV. De su rendimiento, baste decir que el consumo medio está en un muy correcto término medio. El mayor inconveniente de este 2.2 CRTD de 163 CV lo encontramos en su forma de responder a bajo régimen. Por debajo de 2.000 vueltas parece que necesita coger aire para empezar a empujar —el par máximo llega a 2.600— y la entrada en acción del turbo se nota de manera bien palpable. Eso sí, después hay fuerza y dinamismo de sobra para asegurar un nivel de prestaciones de primera clase. Ya dijimos hace unas semanas en la prueba individual que el motor de este Opel Insignia 2.0 CDTi/160 Sport 5p está entre los mejores en cuanto a elasticidad y empuje desde muy bajo régimen. A 1.500 vueltas tenemos disponible un empuje considerable y sin titubeos, de lo cual se deriva un agrado de uso excelente y una respuesta al acelerador ejemplarmente progresiva. Hay que tener una especial sensibilidad para notar la entrada en acción del turbo y, aunque los desarrollos son bastante más largos que los del Mazda 6 2.2 CRTD/163 Luxury 5p y con unas relaciones claramente más abiertas, el resultado global es muy satisfactorio. Además, tiene una considerable capacidad de giro, con el corte a 4.600 rpm y con una curva de par que decae de manera progresiva y nada abrupta. Las cifras de prestaciones, sobre todo en aceleración, no son tan brillantes como las del Mazda 6 2.2 CRTD/163 Luxury 5p, pero el consumo sí que está a gran nivel. Aquí juegan a favor los desarrollos o el excelente Cx (0,27), pero no hay que olvidar que el Opel Insignia 2.0 CDTi/160 Sport 5p pesa bastante más que el Mazda 6 2.2 CRTD/163 Luxury 5p.

El principal punto en el que el Mazda 6 2.2 CRTD/163 Luxury 5p se impone sin paliativos es en el de la rumorosidad mecánica. El ruido es la asignatura sigue pendiente del Opel Insignia 2.0 CDTi/160 Sport 5p, con una puesta en marcha ruidosa y un ralentí poco disimulado. Hemos de reconocer que este CDTI 160 no es molesto a velocidad de crucero por autopista, pero sí es cierto que resulta más áspero que el CRTD del Mazda 6 2.2 CRTD/163 Luxury 5p o los dCi de Renault y HDi/TDCi de PSA/Ford.
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