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Mazda MX-5 2015, puro placer de conducción del coche

El compromiso de Mazda con el placer de conducción es histórico, y más en un modelo que ha marcado moldes en la historia del automóvil. El nuevo Mazda MX-5 ya es una realidad y lo hemos conducido en Japón.
Texto: Sebastian Renz -
Mazda MX-5 2015, puro placer de conducción del coche

Hemos podido conducir un coche icónico, el padre de los modernos roadsters, el Mazda MX-5 en su cuarta generación –la primera, te recordamos, cumplió 25 años de vida en 2014-, eso sí, en una unidad de preserie y con volante a la derecha, made in Japan. Esta nueva entrega del Mazda MX-5 es el más corto de las cuatro generaciones con 3,91 metros de longitud, casi 10 centímetros menos que la generación saliente, aunque sin que se resienta un ya de por sí justo espacio interior –también la batalla se reduce algo-.

El nuevo Mazda MX-5 pierde 100 kilos en la báscula frente al modelo al que sustituye y también intenta mejorar dinámicamente con un motor más retrasado, un descenso del centro de gravedad del coche, y una posición del conductor más baja, que nos obliga casi a dejarnos caer cuando tomamos asiento a su volante.

Nuevo Mazda MX-5 2015Arranque por botón y el 1.5 gasolina 131 CV –es el de los Mazda 2 y 3 pero convenientemente modificado-, de inyección directa pero sin turbo, cobra vida. También se unirá a la oferta mecánica del Mazda MX-5 un dos litros en el tramo final del año con 160 CV –el Mazda MX-5 se empieza a entregar en junio en Japón y hasta después del verano no se sirve a Europa-. El reto que caracterizó al Mazda MX-5 desde su lanzamiento en 1989 se cumple: no se buscan prestaciones puras vía cilindrada y caballaje, se busca dinámica pura, facilidad de conducción pero con emotividad si buscamos límites, jugando con el derrapaje. Y se ha conseguido con esta cuarta entrega. La potencia llega a golpe de pie de derecho de una forma fluida y sin sobresaltos. El Mazda MX-5 corre y mucho en recta –sólo 1.000 kilos es el peso del Mazda MX-5, recordamos-, corre mucho en zona revirada siempre que lo llevemos alto de vueltas –excelente suspensión trasera multibrazo-. El motor empuja con facilidad y además contamos con el plus de una caja de cambios con relaciones cortas, con un manejo preciso de su pequeña palanca–otro guiño al ADN MX-5-.

Dirección precisa y bien calibrada. Y me preguntarás por su famosa facilidad para derrapar del pasado: ahí sigue en este nuevo Mazda MX-5, llegando sin brusquedades y con el ESP permitiendo hasta que la cosa se puede complicar, pero dándote sensación de diversión y control en todo momento, que te creas un conductor fantástico.

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