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Mazda 6 2.2 CRTD

Mazda acaba de presentar a la prensa el que ha de ser uno de sus motores Diesel estrella para los próximos años. Se trata de un nuevo 2.2 CRTD, que se ofrece en tres variantes de potencia: 125, 163 y 185 CV.
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Mazda 6 2.2 CRTD
A pesar de que ya no es tan rentable el Diesel respecto a la gasolina y que hay que hacer muchos números -y kilómetros- para que nos merezca la pena, la apuesta de Mazda por el gasóleo es contundente.

Desde la marca nipona se han dado cuenta de que competir con un solo Diesel en el segmento de las berlinas medias era escaso y arriesgado. Hasta la fecha, Mazda comercializaba un 2.0 CRTD de 140 CV y ahora, de un plumazo, incrementa de manera muy importante su oferta de gasóleo. Los potenciales clientes podrán encontrar el nivel de potencia que se ciña a sus necesidades, ya que a la opción de 140 CV existente hasta la fecha, le sustituye una triple posibilidad: 125 CV –enfocados para aquel conductor que no valora en exceso las prestaciones y quiere un coche capaz y con un consumo reducido-, 163 CV –para el que las prestaciones son importantes, pero no necesita un “bolido”. y 185 CV –destinados para el que disfruta con la conducción deportiva y no quiere renunciar a la utilidad y al espacio de una berlina media- Centrándonos en la estructura del motor, estrena un nuevo sistema de common rail con inyectores de diez orificios y alta pulverización y electroválvulas de mejor respuesta. Al mismo tiempo, la presión de la inyección se ha incrementado. También es nuevo el turbocompresor de geometría variable y gran eficiencia, con álabes curvados y sello de estanqueidad -sólo para la variante más potente-, algo que favorece al par motor a bajas revoluciones.

Destaca además un sistema de filtro de partículas de nuevo diseño y alta resistencia térmica y una refrigerador de gases de escape también de nuevo diseño, con mayor eficiencia de refrigeración. En la práctica, hemos podido conducir las dos variantes más potentes de este motor, la de 163 y 185 CV. En las dos, un denominador común, su excelente entrega de par en cualquier régimen y sus buenos consumos. Desde la marca se sostiene que el nivel sonoro de la mecánica ha descendido de manera importante -10 dB- respecto al actual 2.0 CRTD, no obstante, a la hora de conducirlo, no hemos notado que sea demasiado silencioso, sobre todo en el proceso de carga –cuando aceleramos a fondo-. Las principales virtudes de este motor son su escaso consumo (entre 5,5 y 5,6 litros cada 100 km en el ciclo combinado) y su bajo nivel de emisiones (entre 147 y 149 g/km) Entre una y otra variante de potencia, las diferencias no son definitivas, ya que el extra de potencia y de par no es tan apreciable en un uso convencional y sólo si decidimos exprimir el propulsor y no nos importa el mayor desembolso económico, merecerá la pena su adquisición, ya que el gasto de uno y otro son similares. 5,6 l/100 km para el de 185 CV y 5,5 l/100 km para el de 163 CV.

Mazda aún no ha confirmado los precios de estos nuevos motores, aunque sí ha revelado la horquilla en la que se van a encuadrar. El más barato será el Mazda 2.2 CRTD de 125 CV con acabado Active, que se venderá por 25.500 euros, y la variante más cara corresponde al 2.2 CRTD de 185 CV con carrocería Wagon y acabado Luxury, que se comercializará por 33.000 euros. Se mantienen los tres acabados conocidos de la gama, el básico Active –sólo para la variante de 125 CV y 163 CV y no disponible para el Wagon-, el deportivo Sportive –sólo para la carrocería de cinco puertas- y el más completo Luxury. Mazda ha aprovechado la presentación del 2.2 CRTD para estrenar un nuevo sistema de asistente de cambio de carril. Se trata de un nuevo elemento que entrará como equipamiento de serie en determinados acabados de la gama –en el Sportive y en el Luxury-. Denominado Lane Change Assist, nos ayuda a mejorar nuestra seguridad en los adelantamientos, sobre todo en autovías y autopistas. Mediante dos radares de 24 GHz, detecta los coches que se aproximan tras nosotros en los carriles contiguos –con un alcance de 50 metros- y nos avisa mediante un testigo luminoso. Si ponemos el intermitente durante la aproximación de un vehículo, a la alerta luminosa se suma una sonora que nos advierte para no hacer el cambio de carril. A pesar de que ya no es tan rentable el Diesel respecto a la gasolina y que hay que hacer muchos números -y kilómetros- para que nos merezca la pena, la apuesta de Mazda por el gasóleo es contundente.

Desde la marca nipona se han dado cuenta de que competir con un solo Diesel en el segmento de las berlinas medias era escaso y arriesgado. Hasta la fecha, Mazda comercializaba un 2.0 CRTD de 140 CV y ahora, de un plumazo, incrementa de manera muy importante su oferta de gasóleo. Los potenciales clientes podrán encontrar el nivel de potencia que se ciña a sus necesidades, ya que a la opción de 140 CV existente hasta la fecha, le sustituye una triple posibilidad: 125 CV –enfocados para aquel conductor que no valora en exceso las prestaciones y quiere un coche capaz y con un consumo reducido-, 163 CV –para el que las prestaciones son importantes, pero no necesita un “bolido”. y 185 CV –destinados para el que disfruta con la conducción deportiva y no quiere renunciar a la utilidad y al espacio de una berlina media- Centrándonos en la estructura del motor, estrena un nuevo sistema de common rail con inyectores de diez orificios y alta pulverización y electroválvulas de mejor respuesta. Al mismo tiempo, la presión de la inyección se ha incrementado. También es nuevo el turbocompresor de geometría variable y gran eficiencia, con álabes curvados y sello de estanqueidad -sólo para la variante más potente-, algo que favorece al par motor a bajas revoluciones.

Destaca además un sistema de filtro de partículas de nuevo diseño y alta resistencia térmica y una refrigerador de gases de escape también de nuevo diseño, con mayor eficiencia de refrigeración. En la práctica, hemos podido conducir las dos variantes más potentes de este motor, la de 163 y 185 CV. En las dos, un denominador común, su excelente entrega de par en cualquier régimen y sus buenos consumos. Desde la marca se sostiene que el nivel sonoro de la mecánica ha descendido de manera importante -10 dB- respecto al actual 2.0 CRTD, no obstante, a la hora de conducirlo, no hemos notado que sea demasiado silencioso, sobre todo en el proceso de carga –cuando aceleramos a fondo-. Las principales virtudes de este motor son su escaso consumo (entre 5,5 y 5,6 litros cada 100 km en el ciclo combinado) y su bajo nivel de emisiones (entre 147 y 149 g/km) Entre una y otra variante de potencia, las diferencias no son definitivas, ya que el extra de potencia y de par no es tan apreciable en un uso convencional y sólo si decidimos exprimir el propulsor y no nos importa el mayor desembolso económico, merecerá la pena su adquisición, ya que el gasto de uno y otro son similares. 5,6 l/100 km para el de 185 CV y 5,5 l/100 km para el de 163 CV.

Mazda aún no ha confirmado los precios de estos nuevos motores, aunque sí ha revelado la horquilla en la que se van a encuadrar. El más barato será el Mazda 2.2 CRTD de 125 CV con acabado Active, que se venderá por 25.500 euros, y la variante más cara corresponde al 2.2 CRTD de 185 CV con carrocería Wagon y acabado Luxury, que se comercializará por 33.000 euros. Se mantienen los tres acabados conocidos de la gama, el básico Active –sólo para la variante de 125 CV y 163 CV y no disponible para el Wagon-, el deportivo Sportive –sólo para la carrocería de cinco puertas- y el más completo Luxury. Mazda ha aprovechado la presentación del 2.2 CRTD para estrenar un nuevo sistema de asistente de cambio de carril. Se trata de un nuevo elemento que entrará como equipamiento de serie en determinados acabados de la gama –en el Sportive y en el Luxury-. Denominado Lane Change Assist, nos ayuda a mejorar nuestra seguridad en los adelantamientos, sobre todo en autovías y autopistas. Mediante dos radares de 24 GHz, detecta los coches que se aproximan tras nosotros en los carriles contiguos –con un alcance de 50 metros- y nos avisa mediante un testigo luminoso. Si ponemos el intermitente durante la aproximación de un vehículo, a la alerta luminosa se suma una sonora que nos advierte para no hacer el cambio de carril. A pesar de que ya no es tan rentable el Diesel respecto a la gasolina y que hay que hacer muchos números -y kilómetros- para que nos merezca la pena, la apuesta de Mazda por el gasóleo es contundente.

Desde la marca nipona se han dado cuenta de que competir con un solo Diesel en el segmento de las berlinas medias era escaso y arriesgado. Hasta la fecha, Mazda comercializaba un 2.0 CRTD de 140 CV y ahora, de un plumazo, incrementa de manera muy importante su oferta de gasóleo. Los potenciales clientes podrán encontrar el nivel de potencia que se ciña a sus necesidades, ya que a la opción de 140 CV existente hasta la fecha, le sustituye una triple posibilidad: 125 CV –enfocados para aquel conductor que no valora en exceso las prestaciones y quiere un coche capaz y con un consumo reducido-, 163 CV –para el que las prestaciones son importantes, pero no necesita un “bolido”. y 185 CV –destinados para el que disfruta con la conducción deportiva y no quiere renunciar a la utilidad y al espacio de una berlina media- Centrándonos en la estructura del motor, estrena un nuevo sistema de common rail con inyectores de diez orificios y alta pulverización y electroválvulas de mejor respuesta. Al mismo tiempo, la presión de la inyección se ha incrementado. También es nuevo el turbocompresor de geometría variable y gran eficiencia, con álabes curvados y sello de estanqueidad -sólo para la variante más potente-, algo que favorece al par motor a bajas revoluciones.

Destaca además un sistema de filtro de partículas de nuevo diseño y alta resistencia térmica y una refrigerador de gases de escape también de nuevo diseño, con mayor eficiencia de refrigeración. En la práctica, hemos podido conducir las dos variantes más potentes de este motor, la de 163 y 185 CV. En las dos, un denominador común, su excelente entrega de par en cualquier régimen y sus buenos consumos. Desde la marca se sostiene que el nivel sonoro de la mecánica ha descendido de manera importante -10 dB- respecto al actual 2.0 CRTD, no obstante, a la hora de conducirlo, no hemos notado que sea demasiado silencioso, sobre todo en el proceso de carga –cuando aceleramos a fondo-. Las principales virtudes de este motor son su escaso consumo (entre 5,5 y 5,6 litros cada 100 km en el ciclo combinado) y su bajo nivel de emisiones (entre 147 y 149 g/km) Entre una y otra variante de potencia, las diferencias no son definitivas, ya que el extra de potencia y de par no es tan apreciable en un uso convencional y sólo si decidimos exprimir el propulsor y no nos importa el mayor desembolso económico, merecerá la pena su adquisición, ya que el gasto de uno y otro son similares. 5,6 l/100 km para el de 185 CV y 5,5 l/100 km para el de 163 CV.

Mazda aún no ha confirmado los precios de estos nuevos motores, aunque sí ha revelado la horquilla en la que se van a encuadrar. El más barato será el Mazda 2.2 CRTD de 125 CV con acabado Active, que se venderá por 25.500 euros, y la variante más cara corresponde al 2.2 CRTD de 185 CV con carrocería Wagon y acabado Luxury, que se comercializará por 33.000 euros. Se mantienen los tres acabados conocidos de la gama, el básico Active –sólo para la variante de 125 CV y 163 CV y no disponible para el Wagon-, el deportivo Sportive –sólo para la carrocería de cinco puertas- y el más completo Luxury. Mazda ha aprovechado la presentación del 2.2 CRTD para estrenar un nuevo sistema de asistente de cambio de carril. Se trata de un nuevo elemento que entrará como equipamiento de serie en determinados acabados de la gama –en el Sportive y en el Luxury-. Denominado Lane Change Assist, nos ayuda a mejorar nuestra seguridad en los adelantamientos, sobre todo en autovías y autopistas. Mediante dos radares de 24 GHz, detecta los coches que se aproximan tras nosotros en los carriles contiguos –con un alcance de 50 metros- y nos avisa mediante un testigo luminoso. Si ponemos el intermitente durante la aproximación de un vehículo, a la alerta luminosa se suma una sonora que nos advierte para no hacer el cambio de carril. A pesar de que ya no es tan rentable el Diesel respecto a la gasolina y que hay que hacer muchos números -y kilómetros- para que nos merezca la pena, la apuesta de Mazda por el gasóleo es contundente.

Desde la marca nipona se han dado cuenta de que competir con un solo Diesel en el segmento de las berlinas medias era escaso y arriesgado. Hasta la fecha, Mazda comercializaba un 2.0 CRTD de 140 CV y ahora, de un plumazo, incrementa de manera muy importante su oferta de gasóleo. Los potenciales clientes podrán encontrar el nivel de potencia que se ciña a sus necesidades, ya que a la opción de 140 CV existente hasta la fecha, le sustituye una triple posibilidad: 125 CV –enfocados para aquel conductor que no valora en exceso las prestaciones y quiere un coche capaz y con un consumo reducido-, 163 CV –para el que las prestaciones son importantes, pero no necesita un “bolido”. y 185 CV –destinados para el que disfruta con la conducción deportiva y no quiere renunciar a la utilidad y al espacio de una berlina media- Centrándonos en la estructura del motor, estrena un nuevo sistema de common rail con inyectores de diez orificios y alta pulverización y electroválvulas de mejor respuesta. Al mismo tiempo, la presión de la inyección se ha incrementado. También es nuevo el turbocompresor de geometría variable y gran eficiencia, con álabes curvados y sello de estanqueidad -sólo para la variante más potente-, algo que favorece al par motor a bajas revoluciones.

Destaca además un sistema de filtro de partículas de nuevo diseño y alta resistencia térmica y una refrigerador de gases de escape también de nuevo diseño, con mayor eficiencia de refrigeración. En la práctica, hemos podido conducir las dos variantes más potentes de este motor, la de 163 y 185 CV. En las dos, un denominador común, su excelente entrega de par en cualquier régimen y sus buenos consumos. Desde la marca se sostiene que el nivel sonoro de la mecánica ha descendido de manera importante -10 dB- respecto al actual 2.0 CRTD, no obstante, a la hora de conducirlo, no hemos notado que sea demasiado silencioso, sobre todo en el proceso de carga –cuando aceleramos a fondo-. Las principales virtudes de este motor son su escaso consumo (entre 5,5 y 5,6 litros cada 100 km en el ciclo combinado) y su bajo nivel de emisiones (entre 147 y 149 g/km) Entre una y otra variante de potencia, las diferencias no son definitivas, ya que el extra de potencia y de par no es tan apreciable en un uso convencional y sólo si decidimos exprimir el propulsor y no nos importa el mayor desembolso económico, merecerá la pena su adquisición, ya que el gasto de uno y otro son similares. 5,6 l/100 km para el de 185 CV y 5,5 l/100 km para el de 163 CV.

Mazda aún no ha confirmado los precios de estos nuevos motores, aunque sí ha revelado la horquilla en la que se van a encuadrar. El más barato será el Mazda 2.2 CRTD de 125 CV con acabado Active, que se venderá por 25.500 euros, y la variante más cara corresponde al 2.2 CRTD de 185 CV con carrocería Wagon y acabado Luxury, que se comercializará por 33.000 euros. Se mantienen los tres acabados conocidos de la gama, el básico Active –sólo para la variante de 125 CV y 163 CV y no disponible para el Wagon-, el deportivo Sportive –sólo para la carrocería de cinco puertas- y el más completo Luxury. Mazda ha aprovechado la presentación del 2.2 CRTD para estrenar un nuevo sistema de asistente de cambio de carril. Se trata de un nuevo elemento que entrará como equipamiento de serie en determinados acabados de la gama –en el Sportive y en el Luxury-. Denominado Lane Change Assist, nos ayuda a mejorar nuestra seguridad en los adelantamientos, sobre todo en autovías y autopistas. Mediante dos radares de 24 GHz, detecta los coches que se aproximan tras nosotros en los carriles contiguos –con un alcance de 50 metros- y nos avisa mediante un testigo luminoso. Si ponemos el intermitente durante la aproximación de un vehículo, a la alerta luminosa se suma una sonora que nos advierte para no hacer el cambio de carril. A pesar de que ya no es tan rentable el Diesel respecto a la gasolina y que hay que hacer muchos números -y kilómetros- para que nos merezca la pena, la apuesta de Mazda por el gasóleo es contundente.

Desde la marca nipona se han dado cuenta de que competir con un solo Diesel en el segmento de las berlinas medias era escaso y arriesgado. Hasta la fecha, Mazda comercializaba un 2.0 CRTD de 140 CV y ahora, de un plumazo, incrementa de manera muy importante su oferta de gasóleo. Los potenciales clientes podrán encontrar el nivel de potencia que se ciña a sus necesidades, ya que a la opción de 140 CV existente hasta la fecha, le sustituye una triple posibilidad: 125 CV –enfocados para aquel conductor que no valora en exceso las prestaciones y quiere un coche capaz y con un consumo reducido-, 163 CV –para el que las prestaciones son importantes, pero no necesita un “bolido”. y 185 CV –destinados para el que disfruta con la conducción deportiva y no quiere renunciar a la utilidad y al espacio de una berlina media- Centrándonos en la estructura del motor, estrena un nuevo sistema de common rail con inyectores de diez orificios y alta pulverización y electroválvulas de mejor respuesta. Al mismo tiempo, la presión de la inyección se ha incrementado. También es nuevo el turbocompresor de geometría variable y gran eficiencia, con álabes curvados y sello de estanqueidad -sólo para la variante más potente-, algo que favorece al par motor a bajas revoluciones.

Destaca además un sistema de filtro de partículas de nuevo diseño y alta resistencia térmica y una refrigerador de gases de escape también de nuevo diseño, con mayor eficiencia de refrigeración. En la práctica, hemos podido conducir las dos variantes más potentes de este motor, la de 163 y 185 CV. En las dos, un denominador común, su excelente entrega de par en cualquier régimen y sus buenos consumos. Desde la marca se sostiene que el nivel sonoro de la mecánica ha descendido de manera importante -10 dB- respecto al actual 2.0 CRTD, no obstante, a la hora de conducirlo, no hemos notado que sea demasiado silencioso, sobre todo en el proceso de carga –cuando aceleramos a fondo-. Las principales virtudes de este motor son su escaso consumo (entre 5,5 y 5,6 litros cada 100 km en el ciclo combinado) y su bajo nivel de emisiones (entre 147 y 149 g/km) Entre una y otra variante de potencia, las diferencias no son definitivas, ya que el extra de potencia y de par no es tan apreciable en un uso convencional y sólo si decidimos exprimir el propulsor y no nos importa el mayor desembolso económico, merecerá la pena su adquisición, ya que el gasto de uno y otro son similares. 5,6 l/100 km para el de 185 CV y 5,5 l/100 km para el de 163 CV.

Mazda aún no ha confirmado los precios de estos nuevos motores, aunque sí ha revelado la horquilla en la que se van a encuadrar. El más barato será el Mazda 2.2 CRTD de 125 CV con acabado Active, que se venderá por 25.500 euros, y la variante más cara corresponde al 2.2 CRTD de 185 CV con carrocería Wagon y acabado Luxury, que se comercializará por 33.000 euros. Se mantienen los tres acabados conocidos de la gama, el básico Active –sólo para la variante de 125 CV y 163 CV y no disponible para el Wagon-, el deportivo Sportive –sólo para la carrocería de cinco puertas- y el más completo Luxury. Mazda ha aprovechado la presentación del 2.2 CRTD para estrenar un nuevo sistema de asistente de cambio de carril. Se trata de un nuevo elemento que entrará como equipamiento de serie en determinados acabados de la gama –en el Sportive y en el Luxury-. Denominado Lane Change Assist, nos ayuda a mejorar nuestra seguridad en los adelantamientos, sobre todo en autovías y autopistas. Mediante dos radares de 24 GHz, detecta los coches que se aproximan tras nosotros en los carriles contiguos –con un alcance de 50 metros- y nos avisa mediante un testigo luminoso. Si ponemos el intermitente durante la aproximación de un vehículo, a la alerta luminosa se suma una sonora que nos advierte para no hacer el cambio de carril. A pesar de que ya no es tan rentable el Diesel respecto a la gasolina y que hay que hacer muchos números -y kilómetros- para que nos merezca la pena, la apuesta de Mazda por el gasóleo es contundente.

Desde la marca nipona se han dado cuenta de que competir con un solo Diesel en el segmento de las berlinas medias era escaso y arriesgado. Hasta la fecha, Mazda comercializaba un 2.0 CRTD de 140 CV y ahora, de un plumazo, incrementa de manera muy importante su oferta de gasóleo. Los potenciales clientes podrán encontrar el nivel de potencia que se ciña a sus necesidades, ya que a la opción de 140 CV existente hasta la fecha, le sustituye una triple posibilidad: 125 CV –enfocados para aquel conductor que no valora en exceso las prestaciones y quiere un coche capaz y con un consumo reducido-, 163 CV –para el que las prestaciones son importantes, pero no necesita un “bolido”. y 185 CV –destinados para el que disfruta con la conducción deportiva y no quiere renunciar a la utilidad y al espacio de una berlina media- Centrándonos en la estructura del motor, estrena un nuevo sistema de common rail con inyectores de diez orificios y alta pulverización y electroválvulas de mejor respuesta. Al mismo tiempo, la presión de la inyección se ha incrementado. También es nuevo el turbocompresor de geometría variable y gran eficiencia, con álabes curvados y sello de estanqueidad -sólo para la variante más potente-, algo que favorece al par motor a bajas revoluciones.

Destaca además un sistema de filtro de partículas de nuevo diseño y alta resistencia térmica y una refrigerador de gases de escape también de nuevo diseño, con mayor eficiencia de refrigeración. En la práctica, hemos podido conducir las dos variantes más potentes de este motor, la de 163 y 185 CV. En las dos, un denominador común, su excelente entrega de par en cualquier régimen y sus buenos consumos. Desde la marca se sostiene que el nivel sonoro de la mecánica ha descendido de manera importante -10 dB- respecto al actual 2.0 CRTD, no obstante, a la hora de conducirlo, no hemos notado que sea demasiado silencioso, sobre todo en el proceso de carga –cuando aceleramos a fondo-. Las principales virtudes de este motor son su escaso consumo (entre 5,5 y 5,6 litros cada 100 km en el ciclo combinado) y su bajo nivel de emisiones (entre 147 y 149 g/km) Entre una y otra variante de potencia, las diferencias no son definitivas, ya que el extra de potencia y de par no es tan apreciable en un uso convencional y sólo si decidimos exprimir el propulsor y no nos importa el mayor desembolso económico, merecerá la pena su adquisición, ya que el gasto de uno y otro son similares. 5,6 l/100 km para el de 185 CV y 5,5 l/100 km para el de 163 CV.

Mazda aún no ha confirmado los precios de estos nuevos motores, aunque sí ha revelado la horquilla en la que se van a encuadrar. El más barato será el Mazda 2.2 CRTD de 125 CV con acabado Active, que se venderá por 25.500 euros, y la variante más cara corresponde al 2.2 CRTD de 185 CV con carrocería Wagon y acabado Luxury, que se comercializará por 33.000 euros. Se mantienen los tres acabados conocidos de la gama, el básico Active –sólo para la variante de 125 CV y 163 CV y no disponible para el Wagon-, el deportivo Sportive –sólo para la carrocería de cinco puertas- y el más completo Luxury. Mazda ha aprovechado la presentación del 2.2 CRTD para estrenar un nuevo sistema de asistente de cambio de carril. Se trata de un nuevo elemento que entrará como equipamiento de serie en determinados acabados de la gama –en el Sportive y en el Luxury-. Denominado Lane Change Assist, nos ayuda a mejorar nuestra seguridad en los adelantamientos, sobre todo en autovías y autopistas. Mediante dos radares de 24 GHz, detecta los coches que se aproximan tras nosotros en los carriles contiguos –con un alcance de 50 metros- y nos avisa mediante un testigo luminoso. Si ponemos el intermitente durante la aproximación de un vehículo, a la alerta luminosa se suma una sonora que nos advierte para no hacer el cambio de carril.
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