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Lamborghini Gallardo Superleggera

La mejora de la raza Lamborghini no se detiene, y la casta de los Gallardo es la mejor prueba. Con el Superleggera se han depurado tantos aspectos que prácticamente se convierte en otro coche, siempre más prestacional.
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Lamborghini Gallardo Superleggera
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Evolucionar un supercoche significa que las mejoras se miden en décimas de segundo y se pagan en millones de las antiguas pesetas. Solamente un equipo de frenos opcionales carbocerámicos como los que lleva el Gallardo Superleggera cuesta 15.300 euros. Y así viene a ser para todo, de manera que cada kilo de peso adelgazado con respecto al modelo del que deriva se paga a unos 350 euros. La ligereza y, sobre todo, la exclusividad son las razones de ser de este coche. Recién presentado en el Salón de Ginebra, hemos tenido la oportunidad de conducirlo en Arizona, Estados Unidos, y de pilotarlo en el circuito de Phoenix. Allí hemos podido apreciar lo competitivo del trabajo realizado por los técnicos de Sant’Agata Bolognese, que han recuperado la denominación de la carrocería Superleggera de los primeros Lamborghini de los años 60. Hay varias formas de distinguir al recién nacido de la marca italiana. De momento, sólo puede ser de color amarillo, negro, naranja y gris (los dos primeros son lo más demandados de la gama Lamborghini).

Estribos, retrovisores y difusores posteriores en fi bra de carbono, junto a la mención Superleggera de las puertas, son los detalles más llamativos de la carrocería. El trapío del Gallardo sigue siendo el del primer día, pero detalles como éstos adelgazan la carrocería en 17,23 kg. Del interior, se han reducido nada menos que 46,98 kg al no llevar equipo de sonido y recurrir a la fibra de carbono para asientos, vestiduras de puertas y túnel de transmisión, con un resultado estético en el que se recrean la tecnología y exclusividad de los coches de competición. No en vano Lamborghini elabora por sí misma buena parte de sus componentes de fibra de carbono desde los tiempos del Countach. Del motor se han restado otros 11,7 kg, procedentes del sistema de admisión y de los silenciosos. Árbol de transmisión (siempre de acero), semiejes, manguetas y cojinetes delanteros totalizan junto con las nuevas llantas forjadas Speedline (6 kg menos las 4) un total de 17,46 kg de rebaja. Hay finalmente 6,76 kg, que se adjudican al capítulo “varios”. No está de más especifi car a qué se debe el sobreprecio de casi 35.000 euros del último Lambo, aunque una pequeña parte corresponde también a los 10 CV suplementarios del motor. Se ha mejorado su efi ciencia volumétrica, optimizando todos los conductos y reduciendo la presión en el escape, aunque el par máximo no ha variado. En defi nitiva, si un Gallardo cuesta en España 172.000 euros, la factura del Superleggera sin opciones alcanzará los 206.000 cuando se ponga a la venta después del verano. Hablar de 100 kg menos de peso y de 10 CV más, significa que la aceleración nos aplasta aún más contra el asiento; arranca de 0 a 100 km/h en sólo 3,8 segundos, y de 0 a 1000 metros lo hace en 21,12 segundos, frente a los 4 y 21,42 segundos respectivamente del Gallardo básico. La distancia de frenada prácticamente no varía. De 100 a 0 km/h invierte 33,2 frente a 33,9 metros, ya use discos de acero, ya carbocerámicos. Todos los coches que probamos llevan estos últimos, cuya principal ventaja es la resistencia al calentamiento (todavía mayor, que ya es decir) sin pérdida de efi cacia. Con ellos y con los Pirelli Corsa, los adictos a los circuitos no tendrán problemas, aunque, ya puestos, sería cosa de probar con gomas slick.

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