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Kia Picanto 1.1

Sus medidas le especializan en el desplazamiento urbano. El pequeño Picanto se aparca bien, se conduce fácilmente, consumo poco y transmite una acorde modernidad técnica y funcional.
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Kia Picanto 1.1
No estamos ante un modelo enteramente nuevo, pero sí lo suficientemente actualizado para seguir manteniendo ese agrado general con el que el Picanto nos sorprendió en 2003. Es su imagen la que principalmente se ha renovado. Estrena vistosas ópticas delanteras, que se ubican en un frontal que sutilmente cambia de arriba abajo; también llegan nuevos pilotos traseros e interesantes detalles, como las molduras protectoras de los paragolpes, para sobrellevar con mejor humor los roces de aparcamiento, y algo tan “premium” como son los intermitentes ubicados en los espejos retrovisores.

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Kia Picanto: detalles

Por dentro vemos nuevos asientos y un salpicadero mejor rematado, que recibe una radio integrada (antes era de carátula extraíble) y un cuadro de relojes de nuevo diseño (se echa en falta un indicador de la temperatura del agua del motor) y con una bonita luz anaranjada. Mecánicamente, estrena diferentes leyes de amortiguación (más firme) y una nueva dirección asistida eléctricamente. La puesta al día también ha traído una conexión USB, que permite desde conectar un reproductor MP3, hasta recargar teléfonos móviles o una PDA. Este Picanto representa muy bien cómo y cuánto ha mejorado la industria coreana sus últimos productos. Es cierto que su imagen, aun renovada pero dictada por un diseño de 2002, no puede con la modernidad de sus rivales más innovadores, pero aspectos como calidad percibida, ergonomía, sonoridad mecánica o funcionalidad son, entre otros, campos que este Picanto salva con muy buena nota. Esta claro que en un segmento técnicamente menos exigente aparece una mayor igualdad entre fabricantes, pero lo cierto es que este Picanto resulta a nivel usuario tan agradable de conducir y eficiente como lo puede ser un “glamoroso” Fiat 500 o un moderno Renault Twingo. Por cierto, no podemos evitar reseñar la garantía comercial del Picanto, que cuenta con 3 años sin límite de kilómetros. Su habitáculo es razonablemente amplio para su tamaño. En cambio, el maletero es el perjudicado en la distribución del espacio. Es muy pequeño, quizás suficiente para los objetos cotidianos o las mochilas del colegio, pero parece que insuficiente para las bolsas de la compra. Ofrece una bandeja inferior con pequeños compartimentos y más abajo sólo hay sitio para un engorroso kit reparapinchazos. El respaldo posterior se puede abatir en busca de mayor espacio de carga, pero la banqueta no se puede deslizar para ganar espacio para las piernas de los pasajeros. En definitiva no es un monovolumen al uso en lo que se refiere a modularidad interior, pero por otra parte, la posición semielevada de sus asientos resulta muy cómoda para todos los pasajeros y la buena cota de altura contribuye a mejorar la sensación de amplitud y confort.

El conductor dirige un puesto sencillo y bien definido, con un tacto de mandos (volante grande y bien ubicado, con nuevo reglaje de altura, palanca de cambio, pedales, etc) y asiento libres de descuidos. El salpicadero es de material rígido, algo habitual en este segmento, pero ha ganado vistosidad con la renovada zona central. Tiene una buena guantera y una bandeja, además de un cajón debajo del asiento del acompañante delantero. No estamos ante un modelo enteramente nuevo, pero sí lo suficientemente actualizado para seguir manteniendo ese agrado general con el que el Picanto nos sorprendió en 2003. Es su imagen la que principalmente se ha renovado. Estrena vistosas ópticas delanteras, que se ubican en un frontal que sutilmente cambia de arriba abajo; también llegan nuevos pilotos traseros e interesantes detalles, como las molduras protectoras de los paragolpes, para sobrellevar con mejor humor los roces de aparcamiento, y algo tan “premium” como son los intermitentes ubicados en los espejos retrovisores. Por dentro vemos nuevos asientos y un salpicadero mejor rematado, que recibe una radio integrada (antes era de carátula extraíble) y un cuadro de relojes de nuevo diseño (se echa en falta un indicador de la temperatura del agua del motor) y con una bonita luz anaranjada. Mecánicamente, estrena diferentes leyes de amortiguación (más firme) y una nueva dirección asistida eléctricamente. La puesta al día también ha traído una conexión USB, que permite desde conectar un reproductor MP3, hasta recargar teléfonos móviles o una PDA. Este Picanto representa muy bien cómo y cuánto ha mejorado la industria coreana sus últimos productos. Es cierto que su imagen, aun renovada pero dictada por un diseño de 2002, no puede con la modernidad de sus rivales más innovadores, pero aspectos como calidad percibida, ergonomía, sonoridad mecánica o funcionalidad son, entre otros, campos que este Picanto salva con muy buena nota. Esta claro que en un segmento técnicamente menos exigente aparece una mayor igualdad entre fabricantes, pero lo cierto es que este Picanto resulta a nivel usuario tan agradable de conducir y eficiente como lo puede ser un “glamoroso” Fiat 500 o un moderno Renault Twingo. Por cierto, no podemos evitar reseñar la garantía comercial del Picanto, que cuenta con 3 años sin límite de kilómetros. Su habitáculo es razonablemente amplio para su tamaño. En cambio, el maletero es el perjudicado en la distribución del espacio. Es muy pequeño, quizás suficiente para los objetos cotidianos o las mochilas del colegio, pero parece que insuficiente para las bolsas de la compra. Ofrece una bandeja inferior con pequeños compartimentos y más abajo sólo hay sitio para un engorroso kit reparapinchazos. El respaldo posterior se puede abatir en busca de mayor espacio de carga, pero la banqueta no se puede deslizar para ganar espacio para las piernas de los pasajeros. En definitiva no es un monovolumen al uso en lo que se refiere a modularidad interior, pero por otra parte, la posición semielevada de sus asientos resulta muy cómoda para todos los pasajeros y la buena cota de altura contribuye a mejorar la sensación de amplitud y confort.

El conductor dirige un puesto sencillo y bien definido, con un tacto de mandos (volante grande y bien ubicado, con nuevo reglaje de altura, palanca de cambio, pedales, etc) y asiento libres de descuidos. El salpicadero es de material rígido, algo habitual en este segmento, pero ha ganado vistosidad con la renovada zona central. Tiene una buena guantera y una bandeja, además de un cajón debajo del asiento del acompañante delantero.
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