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John Cooper Works Clubman

La misma instantaneidad de reacciones, la misma explosividad de motor y, en definitiva, la misma radicalidad de sensaciones… pero con dos plazas traseras más curiosas.
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John Cooper Works Clubman
La carrocería más funcional del Clubman no está vetada a la deportividad más extrema del diabólico Mini John Cooper Works. De hecho, dinámicamente la versión Clubman (2.000 euros más cara) es tan estresante y divertida como el Mini corto, aunque sus 55 kilos y 8 centímetros de batalla más, marcan diferencias.

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Mini John Cooper Works Clubman

Testimonialmente anda menos y consume más, pero también frena sustancialmente mejor. Su mayor batalla no descarga tanto la zaga y con un asentamiento más equilibrado sobre ambos ejes (60/40 contra 63/37 por ciento delante/detrás), las ruedas traseras aportan algo más de deceleración. Es un deportivo auténtico, con una suspensión dura y poco confortable, pero sumamente eficaz Su mayor batalla quizás también atenúe los serpenteos con que nos deleita, tanto en aceleración como en fuertes frenadas el John Cooper Works, pero seguir una línea rigurosamente recta es misión casi imposible también con este Clubman, salvo que frecuentemos autopistas de mármol. Es el precio por ser extremadamente eficaz entre curvas, pero en la misma cantidad exigente y poco apto para manos inexpertas. A cada acción del conductor, la reacción del Clubman es inmediata y rapidísima: quizás sea el coche «convencional» con el hilo más directo del mercado.

Pero el Clubman además ofrece otras cosas: unas plazas traseras y un maletero que se aleja, algo, del concepto mini. Y para conseguirlo sus diseñadores han tirado de imaginación y de exclusividad en su configuración de puertas: una tercera puerta lateral derecha de apertura opuesta y dos pequeños portones traseros. Todo diseño aunque la controversia está servida. Esa tercera puerta lateral obliga a abrir la delantera y normalmente también a liberar el asiento delantero para reclinarlo y liberar el espacio de acceso. Es decir, su curioso diseño obliga a todas las incomodidades de un dos puertas convencional. El Mini JCW puede ser considerado como un coche de capricho, casi de colección. Muchos tendrán de sobra con el Cooper S, y por bastante menos dinero. El precio es alto y el consumo elevado para un 1.6, aunque son 211 CV Asumido esto, el espacio de acceso resultante es muy amplio y hay que contorsionarse menos de lo habitual. Ubicado allí detrás, la cota de altura gana 6 centímetros y es cierto que hay casi tanto espacio teórico como en un gran utilitario convencional, pero también cierta sensación de ir encajonado. Los testimoniales 150 litros de maletero del mini corto pasan a ser 260 en el Clubman, lo que de alguna manera justifican que ese espacio se llame como lo conocemos. Los dos portones independientes facilitan su apertura en espacios pequeños para introducir los objetos cotidianos y el respaldo posterior, que es abatible por mitades, deja un amplio espacio de carga para unos menesteres que se nos antojan un insulto para la descarada deportividad de este John Copper Works Clubman. — Prestaciones
— Comportamiento deportivo
— Dirección rápida y precisa — Precio elevado
— Suspensión incómoda
— Maletero pequeño
El Mini más divertido
La carrocería más funcional del Clubman no está vetada a la deportividad más extrema del diabólico Mini John Cooper Works. De hecho, dinámicamente la versión Clubman (2.000 euros más cara) es tan estresante y divertida como el Mini corto, aunque sus 55 kilos y 8 centímetros de batalla más, marcan diferencias. Testimonialmente anda menos y consume más, pero también frena sustancialmente mejor. Su mayor batalla no descarga tanto la zaga y con un asentamiento más equilibrado sobre ambos ejes (60/40 contra 63/37 por ciento delante/detrás), las ruedas traseras aportan algo más de deceleración. Es un deportivo auténtico, con una suspensión dura y poco confortable, pero sumamente eficaz Su mayor batalla quizás también atenúe los serpenteos con que nos deleita, tanto en aceleración como en fuertes frenadas el John Cooper Works, pero seguir una línea rigurosamente recta es misión casi imposible también con este Clubman, salvo que frecuentemos autopistas de mármol. Es el precio por ser extremadamente eficaz entre curvas, pero en la misma cantidad exigente y poco apto para manos inexpertas. A cada acción del conductor, la reacción del Clubman es inmediata y rapidísima: quizás sea el coche «convencional» con el hilo más directo del mercado.

Pero el Clubman además ofrece otras cosas: unas plazas traseras y un maletero que se aleja, algo, del concepto mini. Y para conseguirlo sus diseñadores han tirado de imaginación y de exclusividad en su configuración de puertas: una tercera puerta lateral derecha de apertura opuesta y dos pequeños portones traseros. Todo diseño aunque la controversia está servida. Esa tercera puerta lateral obliga a abrir la delantera y normalmente también a liberar el asiento delantero para reclinarlo y liberar el espacio de acceso. Es decir, su curioso diseño obliga a todas las incomodidades de un dos puertas convencional. El Mini JCW puede ser considerado como un coche de capricho, casi de colección. Muchos tendrán de sobra con el Cooper S, y por bastante menos dinero. El precio es alto y el consumo elevado para un 1.6, aunque son 211 CV Asumido esto, el espacio de acceso resultante es muy amplio y hay que contorsionarse menos de lo habitual. Ubicado allí detrás, la cota de altura gana 6 centímetros y es cierto que hay casi tanto espacio teórico como en un gran utilitario convencional, pero también cierta sensación de ir encajonado. Los testimoniales 150 litros de maletero del mini corto pasan a ser 260 en el Clubman, lo que de alguna manera justifican que ese espacio se llame como lo conocemos. Los dos portones independientes facilitan su apertura en espacios pequeños para introducir los objetos cotidianos y el respaldo posterior, que es abatible por mitades, deja un amplio espacio de carga para unos menesteres que se nos antojan un insulto para la descarada deportividad de este John Copper Works Clubman. — Prestaciones
— Comportamiento deportivo
— Dirección rápida y precisa — Precio elevado
— Suspensión incómoda
— Maletero pequeño
El Mini más divertido
La carrocería más funcional del Clubman no está vetada a la deportividad más extrema del diabólico Mini John Cooper Works. De hecho, dinámicamente la versión Clubman (2.000 euros más cara) es tan estresante y divertida como el Mini corto, aunque sus 55 kilos y 8 centímetros de batalla más, marcan diferencias. Testimonialmente anda menos y consume más, pero también frena sustancialmente mejor. Su mayor batalla no descarga tanto la zaga y con un asentamiento más equilibrado sobre ambos ejes (60/40 contra 63/37 por ciento delante/detrás), las ruedas traseras aportan algo más de deceleración. Es un deportivo auténtico, con una suspensión dura y poco confortable, pero sumamente eficaz Su mayor batalla quizás también atenúe los serpenteos con que nos deleita, tanto en aceleración como en fuertes frenadas el John Cooper Works, pero seguir una línea rigurosamente recta es misión casi imposible también con este Clubman, salvo que frecuentemos autopistas de mármol. Es el precio por ser extremadamente eficaz entre curvas, pero en la misma cantidad exigente y poco apto para manos inexpertas. A cada acción del conductor, la reacción del Clubman es inmediata y rapidísima: quizás sea el coche «convencional» con el hilo más directo del mercado.

Pero el Clubman además ofrece otras cosas: unas plazas traseras y un maletero que se aleja, algo, del concepto mini. Y para conseguirlo sus diseñadores han tirado de imaginación y de exclusividad en su configuración de puertas: una tercera puerta lateral derecha de apertura opuesta y dos pequeños portones traseros. Todo diseño aunque la controversia está servida. Esa tercera puerta lateral obliga a abrir la delantera y normalmente también a liberar el asiento delantero para reclinarlo y liberar el espacio de acceso. Es decir, su curioso diseño obliga a todas las incomodidades de un dos puertas convencional. El Mini JCW puede ser considerado como un coche de capricho, casi de colección. Muchos tendrán de sobra con el Cooper S, y por bastante menos dinero. El precio es alto y el consumo elevado para un 1.6, aunque son 211 CV Asumido esto, el espacio de acceso resultante es muy amplio y hay que contorsionarse menos de lo habitual. Ubicado allí detrás, la cota de altura gana 6 centímetros y es cierto que hay casi tanto espacio teórico como en un gran utilitario convencional, pero también cierta sensación de ir encajonado. Los testimoniales 150 litros de maletero del mini corto pasan a ser 260 en el Clubman, lo que de alguna manera justifican que ese espacio se llame como lo conocemos. Los dos portones independientes facilitan su apertura en espacios pequeños para introducir los objetos cotidianos y el respaldo posterior, que es abatible por mitades, deja un amplio espacio de carga para unos menesteres que se nos antojan un insulto para la descarada deportividad de este John Copper Works Clubman. — Prestaciones
— Comportamiento deportivo
— Dirección rápida y precisa — Precio elevado
— Suspensión incómoda
— Maletero pequeño
El Mini más divertido
La carrocería más funcional del Clubman no está vetada a la deportividad más extrema del diabólico Mini John Cooper Works. De hecho, dinámicamente la versión Clubman (2.000 euros más cara) es tan estresante y divertida como el Mini corto, aunque sus 55 kilos y 8 centímetros de batalla más, marcan diferencias. Testimonialmente anda menos y consume más, pero también frena sustancialmente mejor. Su mayor batalla no descarga tanto la zaga y con un asentamiento más equilibrado sobre ambos ejes (60/40 contra 63/37 por ciento delante/detrás), las ruedas traseras aportan algo más de deceleración. Es un deportivo auténtico, con una suspensión dura y poco confortable, pero sumamente eficaz Su mayor batalla quizás también atenúe los serpenteos con que nos deleita, tanto en aceleración como en fuertes frenadas el John Cooper Works, pero seguir una línea rigurosamente recta es misión casi imposible también con este Clubman, salvo que frecuentemos autopistas de mármol. Es el precio por ser extremadamente eficaz entre curvas, pero en la misma cantidad exigente y poco apto para manos inexpertas. A cada acción del conductor, la reacción del Clubman es inmediata y rapidísima: quizás sea el coche «convencional» con el hilo más directo del mercado.

Pero el Clubman además ofrece otras cosas: unas plazas traseras y un maletero que se aleja, algo, del concepto mini. Y para conseguirlo sus diseñadores han tirado de imaginación y de exclusividad en su configuración de puertas: una tercera puerta lateral derecha de apertura opuesta y dos pequeños portones traseros. Todo diseño aunque la controversia está servida. Esa tercera puerta lateral obliga a abrir la delantera y normalmente también a liberar el asiento delantero para reclinarlo y liberar el espacio de acceso. Es decir, su curioso diseño obliga a todas las incomodidades de un dos puertas convencional. El Mini JCW puede ser considerado como un coche de capricho, casi de colección. Muchos tendrán de sobra con el Cooper S, y por bastante menos dinero. El precio es alto y el consumo elevado para un 1.6, aunque son 211 CV Asumido esto, el espacio de acceso resultante es muy amplio y hay que contorsionarse menos de lo habitual. Ubicado allí detrás, la cota de altura gana 6 centímetros y es cierto que hay casi tanto espacio teórico como en un gran utilitario convencional, pero también cierta sensación de ir encajonado. Los testimoniales 150 litros de maletero del mini corto pasan a ser 260 en el Clubman, lo que de alguna manera justifican que ese espacio se llame como lo conocemos. Los dos portones independientes facilitan su apertura en espacios pequeños para introducir los objetos cotidianos y el respaldo posterior, que es abatible por mitades, deja un amplio espacio de carga para unos menesteres que se nos antojan un insulto para la descarada deportividad de este John Copper Works Clubman. — Prestaciones
— Comportamiento deportivo
— Dirección rápida y precisa — Precio elevado
— Suspensión incómoda
— Maletero pequeño
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