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Jaguar XJ

Antes de lo previsto, por exigencias del mercado, el dinámico XJ de Jaguar ha sido objeto de una importante puesta al día. Detalles cosméticos, más equipamiento -opcional y de serie-, así como una oferta más amplia le devuelven a la senda de la competitividad.
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Jaguar XJ
El segmento de las grandes berlinas de prestigio está que arde. Uno de los más apetecibles -por los pingües beneficios que aporta-, atraviesa un momento complicado, por lo que todas las marcas han aguzado el ingenio, obligadas por las circunstancias, y están echando el resto para intentar no perder muchas ventas.

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La verdad es que la llegada de los grandes SUV se lo ha puesto difícil, aunque las reacciones no se han hecho esperar, a modo de BMW CS, Audi A7, e incluso Jaguar XF, todo provocado por la inminente llegada del Porsche Panamera. El CLS de Mercedes ha creado escuela y el futuro de la categoría se presenta de lo más oxigenado, con aires completamente nuevos.

Jaguar, que tiene en el XJ el mejor coche de su historia en todos los sentidos -dinámica y cualitativamente hablando-, pecó en su día de conservadora. Y aunque las ventas van por encima de lo previsto –según aseguran- en todos los mercados, ha decidido remozarlo para devolverle la máxima competitividad. No en vano el hecho de ser muy parecido al anterior ha sido ventaja e inconveniente a la vez. Muchos son los clientes que, merced a su excesivo continuismo estético, no han apreciado el enorme cambio que ha supuesto ésta, la séptima generación del coche, realizada enteramente de aluminio, con motores fiables y de gran capacidad prestacional tanto en gasolina como en Diesel.

En contraposición estaban los que demandaban la imagen tradicional, pero son los menos en un mercado cada vez más exigente y que pide continuas novedades, que se vean, que se palpen y se puedan distinguir. Por eso el restyling del XJ lo que hace es darle un toque más moderno, más actual, más deportivo. Para ello recurre a nuevos parachoques, que suponen cambio estético claro tanto delante y detrás, reforzados éstos con variaciones en la calandra, retrovisores exteriores, lavafaros, tapa del maletero y pilotos posteriores rediseñados, así como con la branquia lateral cromada estrenada por el XK. Otra de las novedades de la nueva familia es la posibilidad de combinar el motor 2.7 Diesel con el chasis de batalla larga, que aporta 125 mm más para las plazas posteriores, hasta ahora sólo disponible en gasolina. Por su parte, el equipamiento es más amplio, tanto de serie como opcionalmente, enriquecido en el primer caso con llantas de 19 pulgadas, conectividad Bluetooth, sensores de aparcamiento, suspensión neumática autonivelante o DSC de última generación. La lista de elementos a sobreprecio también crece. Y todas las versiones pueden contar con monitores de pantalla táctil de 7 pulgadas en las plazas traseras, asientos posteriores ventilados, suspensión adaptativa CATS o acabados interiores en madera de roble satinada, entre otras cosas.

El segmento de las grandes berlinas de prestigio está que arde. Uno de los más apetecibles -por los pingües beneficios que aporta-, atraviesa un momento complicado, por lo que todas las marcas han aguzado el ingenio, obligadas por las circunstancias, y están echando el resto para intentar no perder muchas ventas. La verdad es que la llegada de los grandes SUV se lo ha puesto difícil, aunque las reacciones no se han hecho esperar, a modo de BMW CS, Audi A7, e incluso Jaguar XF, todo provocado por la inminente llegada del Porsche Panamera. El CLS de Mercedes ha creado escuela y el futuro de la categoría se presenta de lo más oxigenado, con aires completamente nuevos.

Jaguar, que tiene en el XJ el mejor coche de su historia en todos los sentidos -dinámica y cualitativamente hablando-, pecó en su día de conservadora. Y aunque las ventas van por encima de lo previsto –según aseguran- en todos los mercados, ha decidido remozarlo para devolverle la máxima competitividad. No en vano el hecho de ser muy parecido al anterior ha sido ventaja e inconveniente a la vez. Muchos son los clientes que, merced a su excesivo continuismo estético, no han apreciado el enorme cambio que ha supuesto ésta, la séptima generación del coche, realizada enteramente de aluminio, con motores fiables y de gran capacidad prestacional tanto en gasolina como en Diesel.

En contraposición estaban los que demandaban la imagen tradicional, pero son los menos en un mercado cada vez más exigente y que pide continuas novedades, que se vean, que se palpen y se puedan distinguir. Por eso el restyling del XJ lo que hace es darle un toque más moderno, más actual, más deportivo. Para ello recurre a nuevos parachoques, que suponen cambio estético claro tanto delante y detrás, reforzados éstos con variaciones en la calandra, retrovisores exteriores, lavafaros, tapa del maletero y pilotos posteriores rediseñados, así como con la branquia lateral cromada estrenada por el XK. Otra de las novedades de la nueva familia es la posibilidad de combinar el motor 2.7 Diesel con el chasis de batalla larga, que aporta 125 mm más para las plazas posteriores, hasta ahora sólo disponible en gasolina. Por su parte, el equipamiento es más amplio, tanto de serie como opcionalmente, enriquecido en el primer caso con llantas de 19 pulgadas, conectividad Bluetooth, sensores de aparcamiento, suspensión neumática autonivelante o DSC de última generación. La lista de elementos a sobreprecio también crece. Y todas las versiones pueden contar con monitores de pantalla táctil de 7 pulgadas en las plazas traseras, asientos posteriores ventilados, suspensión adaptativa CATS o acabados interiores en madera de roble satinada, entre otras cosas.

El segmento de las grandes berlinas de prestigio está que arde. Uno de los más apetecibles -por los pingües beneficios que aporta-, atraviesa un momento complicado, por lo que todas las marcas han aguzado el ingenio, obligadas por las circunstancias, y están echando el resto para intentar no perder muchas ventas. La verdad es que la llegada de los grandes SUV se lo ha puesto difícil, aunque las reacciones no se han hecho esperar, a modo de BMW CS, Audi A7, e incluso Jaguar XF, todo provocado por la inminente llegada del Porsche Panamera. El CLS de Mercedes ha creado escuela y el futuro de la categoría se presenta de lo más oxigenado, con aires completamente nuevos.

Jaguar, que tiene en el XJ el mejor coche de su historia en todos los sentidos -dinámica y cualitativamente hablando-, pecó en su día de conservadora. Y aunque las ventas van por encima de lo previsto –según aseguran- en todos los mercados, ha decidido remozarlo para devolverle la máxima competitividad. No en vano el hecho de ser muy parecido al anterior ha sido ventaja e inconveniente a la vez. Muchos son los clientes que, merced a su excesivo continuismo estético, no han apreciado el enorme cambio que ha supuesto ésta, la séptima generación del coche, realizada enteramente de aluminio, con motores fiables y de gran capacidad prestacional tanto en gasolina como en Diesel.

En contraposición estaban los que demandaban la imagen tradicional, pero son los menos en un mercado cada vez más exigente y que pide continuas novedades, que se vean, que se palpen y se puedan distinguir. Por eso el restyling del XJ lo que hace es darle un toque más moderno, más actual, más deportivo. Para ello recurre a nuevos parachoques, que suponen cambio estético claro tanto delante y detrás, reforzados éstos con variaciones en la calandra, retrovisores exteriores, lavafaros, tapa del maletero y pilotos posteriores rediseñados, así como con la branquia lateral cromada estrenada por el XK. Otra de las novedades de la nueva familia es la posibilidad de combinar el motor 2.7 Diesel con el chasis de batalla larga, que aporta 125 mm más para las plazas posteriores, hasta ahora sólo disponible en gasolina. Por su parte, el equipamiento es más amplio, tanto de serie como opcionalmente, enriquecido en el primer caso con llantas de 19 pulgadas, conectividad Bluetooth, sensores de aparcamiento, suspensión neumática autonivelante o DSC de última generación. La lista de elementos a sobreprecio también crece. Y todas las versiones pueden contar con monitores de pantalla táctil de 7 pulgadas en las plazas traseras, asientos posteriores ventilados, suspensión adaptativa CATS o acabados interiores en madera de roble satinada, entre otras cosas.

El segmento de las grandes berlinas de prestigio está que arde. Uno de los más apetecibles -por los pingües beneficios que aporta-, atraviesa un momento complicado, por lo que todas las marcas han aguzado el ingenio, obligadas por las circunstancias, y están echando el resto para intentar no perder muchas ventas. La verdad es que la llegada de los grandes SUV se lo ha puesto difícil, aunque las reacciones no se han hecho esperar, a modo de BMW CS, Audi A7, e incluso Jaguar XF, todo provocado por la inminente llegada del Porsche Panamera. El CLS de Mercedes ha creado escuela y el futuro de la categoría se presenta de lo más oxigenado, con aires completamente nuevos.

Jaguar, que tiene en el XJ el mejor coche de su historia en todos los sentidos -dinámica y cualitativamente hablando-, pecó en su día de conservadora. Y aunque las ventas van por encima de lo previsto –según aseguran- en todos los mercados, ha decidido remozarlo para devolverle la máxima competitividad. No en vano el hecho de ser muy parecido al anterior ha sido ventaja e inconveniente a la vez. Muchos son los clientes que, merced a su excesivo continuismo estético, no han apreciado el enorme cambio que ha supuesto ésta, la séptima generación del coche, realizada enteramente de aluminio, con motores fiables y de gran capacidad prestacional tanto en gasolina como en Diesel.

En contraposición estaban los que demandaban la imagen tradicional, pero son los menos en un mercado cada vez más exigente y que pide continuas novedades, que se vean, que se palpen y se puedan distinguir. Por eso el restyling del XJ lo que hace es darle un toque más moderno, más actual, más deportivo. Para ello recurre a nuevos parachoques, que suponen cambio estético claro tanto delante y detrás, reforzados éstos con variaciones en la calandra, retrovisores exteriores, lavafaros, tapa del maletero y pilotos posteriores rediseñados, así como con la branquia lateral cromada estrenada por el XK. Otra de las novedades de la nueva familia es la posibilidad de combinar el motor 2.7 Diesel con el chasis de batalla larga, que aporta 125 mm más para las plazas posteriores, hasta ahora sólo disponible en gasolina. Por su parte, el equipamiento es más amplio, tanto de serie como opcionalmente, enriquecido en el primer caso con llantas de 19 pulgadas, conectividad Bluetooth, sensores de aparcamiento, suspensión neumática autonivelante o DSC de última generación. La lista de elementos a sobreprecio también crece. Y todas las versiones pueden contar con monitores de pantalla táctil de 7 pulgadas en las plazas traseras, asientos posteriores ventilados, suspensión adaptativa CATS o acabados interiores en madera de roble satinada, entre otras cosas.

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