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Infiniti G37 GT

Desafiante. Así se presenta en Europa la berlina japonesa Infiniti G37 GT. Llega como agitador de un segmento dominado por Audi, BMW y Mercedes. Y argumentos para plantar batalla no le faltan: exclusivo, con un colosal motor V6 de 320 CV y propulsión trasera, emerge como una propuesta rebelde y muy tentadora.
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Infiniti G37 GT
Vista su gran contundencia y empuje, entendemos las dificultades que desde el principio nos transmitió el tren trasero para lograr una buena motricidad, con habituales pérdidas de tracción -continuas en mojado- siempre que se demanda gran potencia. Por tanto, puede ser recomendable adquirir la opcional tracción integral que propone Infiniti, al no contar esta versión tampoco con un diferencial trasero reservado sólo a la versión G37 S. De ese modo, el G37 no sólo logra mayor eficacia, sino también un comportamiento más seguro para los conductores menos diestros, pues su carácter de auténtico propulsión sale a relucir aquí, en el G37 GT, con exigentes amagos de sobreviraje si abusamos de acelerador. No digamos con el ESP desconectado, donde, con brusquedad, la cruzada hará acto de presencia.

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A cambio, eso sí, qué gratificante es sentirse uno pleno dominador de un puro deportivo de propulsión... porque este Infiniti G37 "normal" se convierte en una berlina con mucho carácter y divertida de conducir, que transmite grandes sensaciones, aunque sin alcanzar la precisión de dirección o el “feeling” deportivo de un buen BMW. A ello contribuyen unos frenos con tacto de carreras (poderosos, pero que obligan a pisar con decisión para obtener respuesta y generar confianza) y una transmisión opcional automática de 7 relaciones, origen Nissan y levas manuales de cambio, efectiva pero sin la rapidez en las transiciones de las mejores realizaciones ZF.

Eso sí, como buena caja de convertidor de par, resulta fantástica por comodidad y suavidad. Y es que el fiero Infiniti G37 sabe comportarse también como una exquisita berlina cuando se requiere: las elaboradas suspensiones muestran un compromiso entre dinamismo y confort más propio de Mercedes que de BMW, con gran absorción; el aislamiento de rodadura supera a sus rivales, Lexus incluido; y el cambio cuenta con una larga 7ª velocidad para mejorar el confort de marcha y permitir un sobresaliente viaje en autopista, donde todo sea dicho muestra muy buena pisada y aplomo. Porque no debemos olvidar que, aun deportivo, el G37 no deja de ser una auténtica berlina… aunque también una gran desconocida. Es aparcarlo y observar cómo los viandantes se detienen y asoman la mirada. “Menudo aparato”, exclaman mientras generalmente aprueban una imagen personal dominada por un largo y bajo capó, cortos voladizos y una trasera agresiva. “Y eso que no se han montado…”, pensamos nosotros. Porque, bajo el acabado intermedio GT, la calidad percibida y el ambiente resultan también elevados. Quizás no tanto como en la refinada Lexus; también algo sobrio y exactamente idéntico al resto de Infinitis -cortar y pegar, vaya-. Pero a la altura de sus rivales alemanes.

Resulta complicado encontrar en el Infiniti G37 algún plástico rígido –están acolchados incluso los grandes olvidados inferiores de los paneles de las puertas y guantera-. Mayores críticas encontramos en cambio en espacio… y no por falta de él –se apoya en una gran batalla de 2,85 metros, la mayor de las berlinas medias e idéntica a Audi A6 o Mercedes Clase E-, sino de aprovechamiento. La anchura no es excesiva, aunque no tanto como para prescindir de un tercer ocupante trasero, pues un elevado túnel de transmisión impide el uso de la plaza central. Además, tanto un BMW Serie 3 como un Audi A4 mejoran sus cotas en altura y espacio para piernas, en cualquier caso suficientes. Eso sí, los respaldos se inclinan, hay salidas de aire y comunicación con un maletero que, aunque teóricamente cuenta con la mayor capacidad (485 dm3), presenta unas formas muy irregulares que le restan practicidad. Por amortiguación, baja sonoridad y cómodos asientos, el Infiniti G37 es, a pesar de la agresividad que transmite, una berlina de lo más refinada. Eso sí, a pesar de sus dimensiones, las plazas traseras no son de referencia. Lo que no falta en el Infiniti G37 GT es un equipamiento de lo más completo, con tapicería de piel, asientos eléctricos y calefactables, Bluetooth o faros Bixenón adaptativos de serie, y un precio muy competitivo. Sus poco más de 44.000 euros suponen una ventaja superior incluso a 5.000 euros frente a rivales peor dotados y con hasta 110 CV menos de potencia, caso del Lexus IS 250. ¿Es o no una alternativa interesante? - Motor y prestaciones
- Comportamiento deportivo
- Equipamiento - Consumo y autonomía
- 2+2 plazas real
- Dificultades de tracción
Distintivo
Vista su gran contundencia y empuje, entendemos las dificultades que desde el principio nos transmitió el tren trasero para lograr una buena motricidad, con habituales pérdidas de tracción -continuas en mojado- siempre que se demanda gran potencia. Por tanto, puede ser recomendable adquirir la opcional tracción integral que propone Infiniti, al no contar esta versión tampoco con un diferencial trasero reservado sólo a la versión G37 S. De ese modo, el G37 no sólo logra mayor eficacia, sino también un comportamiento más seguro para los conductores menos diestros, pues su carácter de auténtico propulsión sale a relucir aquí, en el G37 GT, con exigentes amagos de sobreviraje si abusamos de acelerador. No digamos con el ESP desconectado, donde, con brusquedad, la cruzada hará acto de presencia. A cambio, eso sí, qué gratificante es sentirse uno pleno dominador de un puro deportivo de propulsión... porque este Infiniti G37 "normal" se convierte en una berlina con mucho carácter y divertida de conducir, que transmite grandes sensaciones, aunque sin alcanzar la precisión de dirección o el “feeling” deportivo de un buen BMW. A ello contribuyen unos frenos con tacto de carreras (poderosos, pero que obligan a pisar con decisión para obtener respuesta y generar confianza) y una transmisión opcional automática de 7 relaciones, origen Nissan y levas manuales de cambio, efectiva pero sin la rapidez en las transiciones de las mejores realizaciones ZF.

Eso sí, como buena caja de convertidor de par, resulta fantástica por comodidad y suavidad. Y es que el fiero Infiniti G37 sabe comportarse también como una exquisita berlina cuando se requiere: las elaboradas suspensiones muestran un compromiso entre dinamismo y confort más propio de Mercedes que de BMW, con gran absorción; el aislamiento de rodadura supera a sus rivales, Lexus incluido; y el cambio cuenta con una larga 7ª velocidad para mejorar el confort de marcha y permitir un sobresaliente viaje en autopista, donde todo sea dicho muestra muy buena pisada y aplomo. Porque no debemos olvidar que, aun deportivo, el G37 no deja de ser una auténtica berlina… aunque también una gran desconocida. Es aparcarlo y observar cómo los viandantes se detienen y asoman la mirada. “Menudo aparato”, exclaman mientras generalmente aprueban una imagen personal dominada por un largo y bajo capó, cortos voladizos y una trasera agresiva. “Y eso que no se han montado…”, pensamos nosotros. Porque, bajo el acabado intermedio GT, la calidad percibida y el ambiente resultan también elevados. Quizás no tanto como en la refinada Lexus; también algo sobrio y exactamente idéntico al resto de Infinitis -cortar y pegar, vaya-. Pero a la altura de sus rivales alemanes.

Resulta complicado encontrar en el Infiniti G37 algún plástico rígido –están acolchados incluso los grandes olvidados inferiores de los paneles de las puertas y guantera-. Mayores críticas encontramos en cambio en espacio… y no por falta de él –se apoya en una gran batalla de 2,85 metros, la mayor de las berlinas medias e idéntica a Audi A6 o Mercedes Clase E-, sino de aprovechamiento. La anchura no es excesiva, aunque no tanto como para prescindir de un tercer ocupante trasero, pues un elevado túnel de transmisión impide el uso de la plaza central. Además, tanto un BMW Serie 3 como un Audi A4 mejoran sus cotas en altura y espacio para piernas, en cualquier caso suficientes. Eso sí, los respaldos se inclinan, hay salidas de aire y comunicación con un maletero que, aunque teóricamente cuenta con la mayor capacidad (485 dm3), presenta unas formas muy irregulares que le restan practicidad. Por amortiguación, baja sonoridad y cómodos asientos, el Infiniti G37 es, a pesar de la agresividad que transmite, una berlina de lo más refinada. Eso sí, a pesar de sus dimensiones, las plazas traseras no son de referencia. Lo que no falta en el Infiniti G37 GT es un equipamiento de lo más completo, con tapicería de piel, asientos eléctricos y calefactables, Bluetooth o faros Bixenón adaptativos de serie, y un precio muy competitivo. Sus poco más de 44.000 euros suponen una ventaja superior incluso a 5.000 euros frente a rivales peor dotados y con hasta 110 CV menos de potencia, caso del Lexus IS 250. ¿Es o no una alternativa interesante? - Motor y prestaciones
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- Equipamiento - Consumo y autonomía
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- Dificultades de tracción
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