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Hyundai Veloster

El diseño del coche es una de las piezas claves del nuevo Hyundai Veloster. Pero, en nuestra primera toma de contacto también podemos añadir buenas prestaciones y, como el resto de los modelos de la marca, asistencia y garantía postventa.
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Hyundai Veloster

A VW Scirocco, Volvo C30, Renault Mégane Coupé…, les llega un nuevo rival, que aterrizará en los concesionarios durante el mes de julio. El Hyundai Velsoter llegará a nuestros puntos de venta con un precio que parte de los 21.690 euros, sin incluir la oferta de lanzamiento, todavía por definir, por lo que con toda probabilidad podremos llevarnos a nuestro garaje un Hyundai Veloster por menos de 20.000 euros. La marca le ha otorgado tres acabados: el básico GDI, el intermedio Sport y el alto de gama Sport S

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Hyundai Veloster el contacto

Antes de subirnos a bordo del Hyundai Velsoter nos centramos en lo primero que salta a la vista: su particular diseño. Sólo la configuración de su carrocería con 3 puertas, dos en el lado del copiloto y una en el lado del conductor, nos pone en alerta. La puerta del conductor es de generoso tamaño y con las dos laterales en la parte del copiloto, separadas por un pilar muy retrasado con respecto a su opuesto, permite un mejor acceso a las plazas traseras, aunque con cuidado, sobre todo vigilando la cabeza, ya que el espacio para acceder a la parte de atrás es algo reducida. La decisión de poner esta puerta, no sólo es por diseño, busca una funcionalidad: cuando recogemos a alguien solemos estacionar en la parte derecha de la calzada, o para instalar una silla de niño con comodidad, lo que le sitúa con ventaja respecto a sus principales competidores en los que obligatoriamente es necesario alcanzar las plazas traseras introduciéndonos por las puertas delanteras.

Su frontal se remarca por las gigantescas ópticas o por la curiosa forma de la toma de aire ubicada en el paragolpes. Por detrás resulta llamativo, pero no por eso deja de sorprender. La hendidura que sufre la chapa en su prolongación con los grupos ópticos y sus dos salidas de escape centrales le confieren una imagen atrevida y singular. El modelo que probamos equipaba llantas de 18 pulgadas, que llegarán solamente para la variante más equipada, la Sport S, con los centros pintados en el color de la carrocería, ya que el Hyundai Veloster se venderá con llantas de 17 pulgadas de serie

La marca nos permitió rodar con el Veloster en condiciones poco habituales. Sobre suelo seco y mojado probamos su adherencia, control y estabilidad. En la pista cuatro colores, de los diez que estarán disponibles, a elegir. Una vez dentro, los asientos delanteros son auténticos bacquets. Están tapizados en cuero, con el nombre del vehículo en el respaldo, aunque en la versión más económica se visten de tela, y pueden calefactarse. Regulamos volante en altura y profundidad y el asiento, en modo eléctrico la altura y la longitud (sólo acabados más altos) y en manual la posición del respaldo (en todas las versiones). Nos llama la atención el puesto del conductor. Observo el salpicadero y la consola central. Muy buena disposición de los mandos y buena parte de las funciones disponibles en su volante también de cuero. El encendido, por botón, se ubica debajo de la consola central. Arrancamos. Primera prueba. Pista deslizante ante nosotros para “jugar” con el Veloster y comprobar su dirección. Entramos en pista a 20 km/h, lo que nos exigen los ingenieros de Hyundai. El coche titubea al contacto con el suelo mojado, pero con un ligero toque de volante corregimos la trayectoria, colocando al Veloster en nuestro punto de mira. Dócil, fácil de llevar. ¿El culpable? Una dirección asistida eléctrica muy directa y bien ajustada y una buena puesta a punto de suspensiones —independiente McPherson delante y dotada de barra de torsión detrás—.Nos desplazamos ahora hacia una pequeña rotonda con salida con giro muy cerrado. No nos marcan velocidad. Sólo en la primera pasada compruebo la reacción del coche en situación límite, con un apoyo de frenada irregular, proyectando toda la inercia hacia el lado derecho, donde me demuestra firmeza en estas circunstancias. Llevado al límite, con su naturaleza de tracción delantera, el Hyundai Veloster subvira ligeramente, pero la eficacia del control de estabilidad consigue que mantenga la trayectoria que le indico con el volante.

De momento, sólo llegará el motor 1.6 GDI, atmosférico y de inyección directa de gasolina, con 140 CV entregados a 6.300 rpm, que muestra su máximo potencial en la zona medio-alta del cuentavueltas. Este motor llega asociado a una caja manual de 6 relaciones, aunque después del verano podremos elegir también la primera transmisión DTC de doble embrague de Hyundai, también de 6 velocidades que, apunta la marca, conseguirá una mejora del 5 al 6 por ciento en el consumo del combustible y del 3 al 7 por ciento en la aceleración. Para 2012 la marca nos anuncia la llegada de una versión más potente de 210 CV, aunque no han dado fechas concretas. La unidad a la que subimos llevaba incorporado el sistema Stop&Start, pero sólo podremos contar con ella en el acabado más alto. Una vez parado el motor cuando detenemos el coche, éste se activa presionando el embrague hasta la mitad del recorrido, aunque resulta lento. Eso sí la climatización apenas ve comprometido su funcionamiento aunque el motor no haya alcanzado la temperatura óptima.  

Separan las dos plazas traseras del Hyundai Veloster  una zona de plástico con dos portabotes y un hueco para pequeños objetos. Una vez sentados, seis dedos separan mi cabeza del cristal (mido 1,68 metros), por lo que una persona de mucha más altura tendrá problemas para no rozar el techo. Las ventanillas son pequeñas, pero podemos abrir la del lado de la puerta. Los asientos son cómodos y el espacio para las piernas correcto para un coche de este tipo. El respaldo del asiento del copiloto cuenta con una rejilla para guardar objetos y no se han ubicado salidas de aire para la zona trasera. La única penalización la encontramos en el revestimiento del lado izquierdo —el que no tiene puerta-, de plástico negro, duro y brillante.

En cuanto al maletero, se coloca en una situación intermedia por su capacidad respecto de sus principales competidores, con 320 litros, que se convierten en 1.015 si abatimos los asientos traseros (60/40).

Si valoramos el equipamiento, Hyundai incluye ya desde la versión básica ABS, control de estabilidad, 6 airbags, llantas de 17 pulgadas, control de presión de neumáticos, asistente de arranque en pendiente y Bluetooth, entre otros. Se ofrece con conexiones Aux y USB de serie, con la posibilidad de controlar todas estas funciones desde el volante. 

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