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Hyundai i30

En plena época de iPods, iBooks, iPAQs, i-banking... nace el i30, un modelo que será el embajador de Hyundai en el continente europeo y que viene dispuesto a rivalizar sin complejos con Golf y compañía.
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Hyundai i30
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En el Salón de París del año pasado se presentó un interesante prototipo, con una imagen factible y exenta de los típicos excesos futuristas de los coches de concepto, denominado Arnejs, que anunciaba un nuevo Hyundai para el segmento C. Desde este mes está a la venta en nuestro país su versión de producción, bautizada i30, un nombre que con su i latina hace referencia a las ideas de inspiración, innovación e inteligencia. El número 30 obedece a una cuestión de estructuración de la futura gama del fabricante, que comenzará por el i10 (Atos), i20(Getz)... y así hasta llegar al i50, es decir, la equivalencia a los cinco segmentos A, B, C, D y E. Según Hyundai, el i30 es uno de los modelos más importantes que han lanzado en Europa. Se trata de un coche enfocado a los conductores de este continente y desarrollado en él, al igual que el Kia cee’d que tantas sorpresas positivas nos ha dado. De hecho, estos dos automóviles del mismo grupo coreano son prácticamente gemelos, ya que comparten motores y plataforma, aunque en el i30 cambian por completo las líneas del frontal y de la parte trasera para dotarlo de un estilo algo más sofisticado. Varía poco respecto al prototipo original, aunque cuenta con más chapa en su portón trasero, el cual recuerda mucho al de un BMW Serie 1. Por lo que hemos podido palpar al conducirlo, su planteamiento es un poco más familiar que en el cee’d, debido a unas suspensiones algo más suaves, pero que mantienen un buen compromiso con la estabilidad gracias a lo bien elaborado que está el chasis.

La tendencia en situaciones delicadas y al límite es a deslizar levemente de morro, quizá un poco antes de lo deseado por los conductores que busquen un carácter más deportivo, pero siempre con aviso previo y sin complicaciones a pesar de una dirección muy poco informativa.

En general resulta agradable y equilibrado, siempre con reacciones muy progresivas y con un control electrónico de estabilidad desconectable muy efectivo incluso a la hora de mitigar el subviraje —es capaz de frenar varias ruedas al mismo tiempo—.

Esperamos poder analizar el coche más a fondo cuando dispongamos de unidades de prueba pero, de momento la impresión es buena, al menos con los motores 1.6 de gasolina y 1.6 turbodiesel de 115 CV que hemos tenido ocasión de conducir. Éste, que supondrá el grueso de las ventas, también se ofrece en un nivel de potencia inferior, con 90 CV.

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En el Salón de París del año pasado se presentó un interesante prototipo, con una imagen factible y exenta de los típicos excesos futuristas de los coches de concepto, denominado Arnejs, que anunciaba un nuevo Hyundai para el segmento C. Desde este mes está a la venta en nuestro país su versión de producción, bautizada i30, un nombre que con su i latina hace referencia a las ideas de inspiración, innovación e inteligencia. El número 30 obedece a una cuestión de estructuración de la futura gama del fabricante, que comenzará por el i10 (Atos), i20(Getz)... y así hasta llegar al i50, es decir, la equivalencia a los cinco segmentos A, B, C, D y E. Según Hyundai, el i30 es uno de los modelos más importantes que han lanzado en Europa. Se trata de un coche enfocado a los conductores de este continente y desarrollado en él, al igual que el Kia cee’d que tantas sorpresas positivas nos ha dado. De hecho, estos dos automóviles del mismo grupo coreano son prácticamente gemelos, ya que comparten motores y plataforma, aunque en el i30 cambian por completo las líneas del frontal y de la parte trasera para dotarlo de un estilo algo más sofisticado. Varía poco respecto al prototipo original, aunque cuenta con más chapa en su portón trasero, el cual recuerda mucho al de un BMW Serie 1. Por lo que hemos podido palpar al conducirlo, su planteamiento es un poco más familiar que en el cee’d, debido a unas suspensiones algo más suaves, pero que mantienen un buen compromiso con la estabilidad gracias a lo bien elaborado que está el chasis.

La tendencia en situaciones delicadas y al límite es a deslizar levemente de morro, quizá un poco antes de lo deseado por los conductores que busquen un carácter más deportivo, pero siempre con aviso previo y sin complicaciones a pesar de una dirección muy poco informativa.

En general resulta agradable y equilibrado, siempre con reacciones muy progresivas y con un control electrónico de estabilidad desconectable muy efectivo incluso a la hora de mitigar el subviraje —es capaz de frenar varias ruedas al mismo tiempo—.

Esperamos poder analizar el coche más a fondo cuando dispongamos de unidades de prueba pero, de momento la impresión es buena, al menos con los motores 1.6 de gasolina y 1.6 turbodiesel de 115 CV que hemos tenido ocasión de conducir. Éste, que supondrá el grueso de las ventas, también se ofrece en un nivel de potencia inferior, con 90 CV.

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