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Honda CR-Z y Volkswagen Scirocco 1.4 TSi

Ya sea por medio del tradicional soplido del turbo en el Scirocco, o gracias al aporte eléctrico extra del híbrido CR-Z, estos dos coupés deportivos se alejan de lo convencional, pero no sólo en su mecánica, también en su conducción y planteamiento.
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Honda CR-Z y Volkswagen Scirocco 1.4 TSi

Las diferentes personalidades salen a relucir de nuevo en las mecánicas. DelCR-Z lo más significativo de cara a la conducción es el generoso par eléctrico disponible a poquísimas vueltas, entre 800 y 2.000 rpm, lo que se traduce en una respuesta inmediata cuando circulamos en marchas largas en ciudad, así como en un considerable ahorro de combustible. Pero, sobre todo, significa agrado de conducción y una suavidad que sólo un motor eléctrico puede conseguir. A medida que subimos de vueltas apenas hay diferencia respecto a un motor de combustión tradicional y son los cortos desarrollos del preciso cambio de 6 marchas los que se encargan de extraer un buen dinamismo del puntiagudo 4 cilindros. Por otro lado, las baterías no duran para siempre y tras un periodo prolongado de máxima demanda los 14 CV extra que proporciona esta especie de "KERS" se esfuman, justo cuando el indicador de carga restante llega a la mitad. A cambio, el peso de éstas no lastra el conjunto y se recargan rápidamente en cuanto aflojamos la marcha o frenamos. Eso sí, al igual que en otros híbridos y eléctricos, el tacto de los frenos sigue siendo mejorable en frenadas suaves o medias, ya que cuando éstos empiezan a regenerar energía se produce un incremento repentino en la deceleración que nos obliga a recalcular la presión sobre el pedal. Lo que no tiene ninguna pega es elfantástico sistema start-stop, cuyo funcionamiento hace palidecer a los demás. Lástima que no dispongamos de modo totalmente eléctrico, aunque esto agotaría las baterías muy rápidamente.

El Scirocco no tiene start-stop, pero al ralentí hay que mirar la aguja del cuentavueltas para saber que está en marcha, ya que no vibra y el aislamiento acústico es excelente. Incluso a alta velocidad resulta un coche muy silencioso, bastante más que el CR-Z. A diferencia del Honda, hay que vigilar que el régimen del motor no baje de 2.000 vueltas si queremos tener una óptima respuesta bajo el pie derecho y, pese a que es una mecánica muy refinada y regular desde el ralentí, se echa de menos el empuje del CR-Z desde parado. Pero una vez que el turbo alcanza su presión máxima de soplado, el Scirocco resulta más contundente y despunta en prácticamente todas las mediciones de prestaciones. Es muy progresivo y casi tan inmediato como un atmosférico, con una zona media más plena que en el CR-Z, aunque los consumos son superiores a los de su rival, sobre todo si avivamos la marcha. En este sentido, a bordo del Volkswagen puede darnos más cargo de conciencia cada vez que pisamos a fondo el acelerador, cosa que no ocurre en el Honda porque es menos sensible a los cambios de ritmo.

La habitabilidad de ambos queda condicionada por el diseño y tamaño de sus carrocerías, por lo tanto el Scirocco juega con ventaja gracias a sus casi 20 cmadicionales de longitud. En el Honda los asientos traseros son puramente testimoniales —mejor abatirlos para duplicar la capacidad de carga— y delante se viaja menos holgado que en su competidor. En el Scirocco, la alta boca de carga del maletero y el sistema de apertura de éste, que no suele funcionar a la primera, puede complicar las cosas en el día a día. Tampoco el acceso al interior resulta fácil, ya que el coche es muy bajo y el umbral de las puertas, muy voluminoso, por no hablar del espacio necesario para abrirlas, que requiere una plaza de garaje ancha. Ninguno es cómodo en este apartado, pero ya se sabe que para presumir hay que sufrir...

En materia de seguridad ambos están a buen nivel, como demuestran las cinco estrellas obtenidas en los test EuroNCAP. Los dos disponen de idéntica dotación de airbags (frontales, laterales delanteros y de cortina) y cuentan con control de estabilidad de serie, que garantiza un comportamiento apto para todos los públicos. Flaquea el Honda al no ofrecer rueda de repuesto, sino un kit de reparación de pinchazos, pero también el Scirocco, ya que se conforma con una "de galleta" para no robar espacio al maletero.

 Aunque el Honda CR-Z no paga Impuesto de Matriculación (emite una cantidad de CO2 menor a 120 g/km) y se puede beneficiar de las actuales ayudas a híbridos de algunas comunidades, su generoso equipamiento de serie eleva la factura final, como cabría esperar en un modelo de capricho como este. Por su parte, la sencilla dotación de serie del Scirocco le permite contar con un precio bastante competitivo, aunque sin duda resulta menos sofisticado que el Honda. No obstante, elementos como la suspensión pilotada, el arranque sin llave o los faros de xenón direccionales permiten configurar un automóvil para todos los gustos, si bien hay que estudiar la lista de extras detenidamente, porque casi todo se engloba en paquetes de equipamiento. El menor consumo del CR-Z también puede ser un buen argumento a su favor, aunque seguramente la depreciación del Scirocco sea inferior. En cualquier caso, son modelos que se eligen con el corazón, más que por cuestiones económicas.

Honda CR-Z
- Consumos
- Agilidad urbana
- Equipamiento

Volkswagen Scirocco
- Motor
- Comportamiento
- Silencio de marcha Honda CR-Z
- Plazas tras. testimoniales
- Distancia de frenado
- Suspensión trasera dura

Volkswagen Scirocco
- Apertura maletero
- Altura boca de carga
- Equipamiento de serie
Comportamiento

Las diferentes personalidades salen a relucir de nuevo en las mecánicas. DelCR-Z lo más significativo de cara a la conducción es el generoso par eléctrico disponible a poquísimas vueltas, entre 800 y 2.000 rpm, lo que se traduce en una respuesta inmediata cuando circulamos en marchas largas en ciudad, así como en un considerable ahorro de combustible. Pero, sobre todo, significa agrado de conducción y una suavidad que sólo un motor eléctrico puede conseguir. A medida que subimos de vueltas apenas hay diferencia respecto a un motor de combustión tradicional y son los cortos desarrollos del preciso cambio de 6 marchas los que se encargan de extraer un buen dinamismo del puntiagudo 4 cilindros. Por otro lado, las baterías no duran para siempre y tras un periodo prolongado de máxima demanda los 14 CV extra que proporciona esta especie de "KERS" se esfuman, justo cuando el indicador de carga restante llega a la mitad. A cambio, el peso de éstas no lastra el conjunto y se recargan rápidamente en cuanto aflojamos la marcha o frenamos. Eso sí, al igual que en otros híbridos y eléctricos, el tacto de los frenos sigue siendo mejorable en frenadas suaves o medias, ya que cuando éstos empiezan a regenerar energía se produce un incremento repentino en la deceleración que nos obliga a recalcular la presión sobre el pedal. Lo que no tiene ninguna pega es elfantástico sistema start-stop, cuyo funcionamiento hace palidecer a los demás. Lástima que no dispongamos de modo totalmente eléctrico, aunque esto agotaría las baterías muy rápidamente.

El Scirocco no tiene start-stop, pero al ralentí hay que mirar la aguja del cuentavueltas para saber que está en marcha, ya que no vibra y el aislamiento acústico es excelente. Incluso a alta velocidad resulta un coche muy silencioso, bastante más que el CR-Z. A diferencia del Honda, hay que vigilar que el régimen del motor no baje de 2.000 vueltas si queremos tener una óptima respuesta bajo el pie derecho y, pese a que es una mecánica muy refinada y regular desde el ralentí, se echa de menos el empuje del CR-Z desde parado. Pero una vez que el turbo alcanza su presión máxima de soplado, el Scirocco resulta más contundente y despunta en prácticamente todas las mediciones de prestaciones. Es muy progresivo y casi tan inmediato como un atmosférico, con una zona media más plena que en el CR-Z, aunque los consumos son superiores a los de su rival, sobre todo si avivamos la marcha. En este sentido, a bordo del Volkswagen puede darnos más cargo de conciencia cada vez que pisamos a fondo el acelerador, cosa que no ocurre en el Honda porque es menos sensible a los cambios de ritmo.

La habitabilidad de ambos queda condicionada por el diseño y tamaño de sus carrocerías, por lo tanto el Scirocco juega con ventaja gracias a sus casi 20 cmadicionales de longitud. En el Honda los asientos traseros son puramente testimoniales —mejor abatirlos para duplicar la capacidad de carga— y delante se viaja menos holgado que en su competidor. En el Scirocco, la alta boca de carga del maletero y el sistema de apertura de éste, que no suele funcionar a la primera, puede complicar las cosas en el día a día. Tampoco el acceso al interior resulta fácil, ya que el coche es muy bajo y el umbral de las puertas, muy voluminoso, por no hablar del espacio necesario para abrirlas, que requiere una plaza de garaje ancha. Ninguno es cómodo en este apartado, pero ya se sabe que para presumir hay que sufrir...

En materia de seguridad ambos están a buen nivel, como demuestran las cinco estrellas obtenidas en los test EuroNCAP. Los dos disponen de idéntica dotación de airbags (frontales, laterales delanteros y de cortina) y cuentan con control de estabilidad de serie, que garantiza un comportamiento apto para todos los públicos. Flaquea el Honda al no ofrecer rueda de repuesto, sino un kit de reparación de pinchazos, pero también el Scirocco, ya que se conforma con una "de galleta" para no robar espacio al maletero.

 Aunque el Honda CR-Z no paga Impuesto de Matriculación (emite una cantidad de CO2 menor a 120 g/km) y se puede beneficiar de las actuales ayudas a híbridos de algunas comunidades, su generoso equipamiento de serie eleva la factura final, como cabría esperar en un modelo de capricho como este. Por su parte, la sencilla dotación de serie del Scirocco le permite contar con un precio bastante competitivo, aunque sin duda resulta menos sofisticado que el Honda. No obstante, elementos como la suspensión pilotada, el arranque sin llave o los faros de xenón direccionales permiten configurar un automóvil para todos los gustos, si bien hay que estudiar la lista de extras detenidamente, porque casi todo se engloba en paquetes de equipamiento. El menor consumo del CR-Z también puede ser un buen argumento a su favor, aunque seguramente la depreciación del Scirocco sea inferior. En cualquier caso, son modelos que se eligen con el corazón, más que por cuestiones económicas.

Honda CR-Z
- Consumos
- Agilidad urbana
- Equipamiento

Volkswagen Scirocco
- Motor
- Comportamiento
- Silencio de marcha Honda CR-Z
- Plazas tras. testimoniales
- Distancia de frenado
- Suspensión trasera dura

Volkswagen Scirocco
- Apertura maletero
- Altura boca de carga
- Equipamiento de serie
Comportamiento
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