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Honda Civic Type R vs Seat León Cupra, impetuosos

El Seat León Cupra, con sus 280 CV, no tiene nada que envidiar a otros compactos que rondan los 300 CV. Pero estos mismos compactos deberían preocuparse, y mucho, por el nuevo Honda Civic Type R. En este primer enfrentamiento, ¿cuál es el mejor?
Texto: Carlos Cuesta y Marcus Peters -
Honda Civic Type R vs Seat León Cupra, impetuosos

Cuando surgió en los foros de Internet el debate en torno a los compactos deportivos, el ambiente se volvió tenso. Lo sufrió en sus carnes el Honda Civic Type R, que fue duramente criticado. Y el Seat León Cupra 280 también. Así, nosotros tenemos dos adversarios, ambos objeto de "duras críticas" por parte de los apasionados del motor. ¿Por qué? Porque ambos, con su ímpetu, calientan los ánimos inmediatamente...

Ambos son las versiones superiores de coches ‘pacíficos’ y generalistas. Ambos envían todo su par al eje delantero, ambos ayudados por un diferencial autoblocante. Y ambos se precipitan en las curvas con ansia y violencia. Sólo que el Seat es más discreto. Su doble tubo de escape, las marcadas entradas de aire y las ruedas grandes forman parte hoy en día del repertorio estándar de muchos diseñadores. Así, el Cupra 280 se presenta como un deportivo que va de incógnito.

¿Y el Civic? El Civic ha irrumpido en el mercado como un alborotador sobre ruedas, un auténtico revolucionario que entusiasma al público más ‘cañero’. No esconde nada: lo que se ve es lo que hay. Pero lo que hay no es poco: paragolpes sobredimensionados, faldones, cuatro tubos de escape y un monstruoso alerón que le da al coche una apariencia muy deportiva y radical.

Así son, así se mueven

El Civic lo conduces hundido en el asiento deportivo, que te hace ir casi en cuclillas, con la mano izquierda en el volante –muy manejable, por cierto- y la derecha en la palanca de cambios, sintiendo las delicias del tacto de los cambios de marcha. El coche se frena desde abajo en las curvas cerradas, traza una línea perfecta en el resto, se deja llevar en las curvas con el bloqueo diferencial activado y, empujado por el turbo, sale catapultado hacia la siguiente recta.

Ya desde lejos es fácil adivinar que es un Type R el que se acerca volando por la carretera, puesto que los técnicos de Honda no se han esmerado demasiado en poner un silenciador;  a su favor, emerge un sonido profundo, grave, un sonido que, a 5.000 rpm, es atronador. La suma de su estética y su acústica hacen que al testigo visual y ocular que lo presencie no se le pase por alto; mientras tanto, a este cazador de miradas le viene pisando los talones, murmurando tímidamente, un Seat de color gris.

Cuando surgió en los foros de Internet el debate en torno a los compactos deportivos, el ambiente se volvió tenso. Lo sufrió en sus carnes el Honda Civic Type R, que fue duramente criticado. Y el Seat León Cupra 280 también. Así, nosotros tenemos dos adversarios, ambos objeto de "duras críticas" por parte de los apasionados del motor. ¿Por qué? Porque ambos, con su ímpetu, calientan los ánimos inmediatamente...

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Ambos son las versiones superiores de coches ‘pacíficos’ y generalistas. Ambos envían todo su par al eje delantero, ambos ayudados por un diferencial autoblocante. Y ambos se precipitan en las curvas con ansia y violencia. Sólo que el Seat es más discreto. Su doble tubo de escape, las marcadas entradas de aire y las ruedas grandes forman parte hoy en día del repertorio estándar de muchos diseñadores. Así, el Cupra 280 se presenta como un deportivo que va de incógnito.

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¿Y el Civic? El Civic ha irrumpido en el mercado como un alborotador sobre ruedas, un auténtico revolucionario que entusiasma al público más ‘cañero’. No esconde nada: lo que se ve es lo que hay. Pero lo que hay no es poco: paragolpes sobredimensionados, faldones, cuatro tubos de escape y un monstruoso alerón que le da al coche una apariencia muy deportiva y radical.

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Así son, así se mueven

El Civic lo conduces hundido en el asiento deportivo, que te hace ir casi en cuclillas, con la mano izquierda en el volante –muy manejable, por cierto- y la derecha en la palanca de cambios, sintiendo las delicias del tacto de los cambios de marcha. El coche se frena desde abajo en las curvas cerradas, traza una línea perfecta en el resto, se deja llevar en las curvas con el bloqueo diferencial activado y, empujado por el turbo, sale catapultado hacia la siguiente recta.

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Ya desde lejos es fácil adivinar que es un Type R el que se acerca volando por la carretera, puesto que los técnicos de Honda no se han esmerado demasiado en poner un silenciador;  a su favor, emerge un sonido profundo, grave, un sonido que, a 5.000 rpm, es atronador. La suma de su estética y su acústica hacen que al testigo visual y ocular que lo presencie no se le pase por alto; mientras tanto, a este cazador de miradas le viene pisando los talones, murmurando tímidamente, un Seat de color gris.

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En carretera, el Civic no es capaz de dejar al León atrás, a pesar de que lo dé todo para lograrlo y hace derrapar las ruedas traseras para apurar al máximo su radio de giro. El Cupra le aguanta el ritmo a la zaga, inquebrantable, se deja dirigir con precisión milimétrica, sin que su conductor tenga que sudar para ello. ¿Y qué esconde la diferencia entre sus potencias? El Honda, con un peso similar, cuenta con 30 CV y 50 Nm más.

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Atendiendo a las potencias: en aceleración, el Type R tiene más fuerza en la salida, lo que le vale para ganarle al Cupra medio segundo en la aceleración de 0 a 100 km/h,  0,4 segundos en la aceleración 60-100, y alcanza de velocidad máxima 270 km/h frente a los 250 del español. Su motor turbo de dos litros es el responsable de esta diferencia de tiempos, y hace que el coche ruja salvajemente a medida que la aguja del cuentarrevoluciones se acerca a la zona roja. Mientras tanto, el Seat avanza igualmente con ímpetu. Su par motor se ajusta pronto al aliento del coche.

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El Cupra, con sus neumáticos deportivos, hace muy buen contacto con el suelo. Son opcionales y ofrecen, precisamente, esa adherencia que consigue unos impresionantes resultados en la frenada y que permiten pasar las curvas a altas velocidades. Por eso el Seat se mueve algo más rápido que un Porsche 911 GT3 entre los conos con las ruedas calientes y el asfalto seco. Con lluvia intensa, sin embargo, los neumáticos carecen de apoyo lateral, razón por la cual el León se retrae en cuanto a seguridad y tracción.

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¿Diversión, practicidad o ambas?

No obstante, el Seat tiene argumentos de sobra para contrarrestar las críticas de los amantes de los coches. Así, el León ofrece más espacio para los pasajeros y es capaz de transportar una carga más pesada (capacidad de carga: 516 kg. Honda: 297). Al contrario que el Civic, renuncia al sonido potente y su sistema de información y entretenimiento es más fácil de manejar. Gracias al pequeño radio de giro y al mejor diseño de su parte trasera, es fácil de aparcar con mucha agilidad.

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En resumen: el León vence como coche para el día a día. Sin neumáticos deportivos sería el ejemplo perfecto de un coche que aporta diversión y practicidad a partes iguales. Sobre todo, gracias al mayor recorrido de su suspensión adaptativa, se vuelve un coche más confortable y con un consumo medio más bajo (8,3 frente a 8,7 litros a los 100 km).

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El Seat aúna dos actitudes muy diferentes, se mueve de forma poco espectacular por la rutina del día a día, aparenta ser inofensivo, pero se transforma como un perro rabioso en cuanto le das gas. Recuerda un poco a su hermano de plataforma el Volkswagen Golf GTI. Así, no sorprende que este polifacético vehículo, a pesar de su mal equipamiento, acabe ganando la comparativa.

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¿Que si pasará a la historia como un ejemplo de coche equilibrado? Lo dudo, cuando en mi memoria aparecen casos anteriores y más representativos. Sin embargo, un coche como el Civic Type R, que irrumpe de una forma más agresiva para lograr su objetivo, que es ser rápido, sí puede hacerse su hueco en la historia.

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Elogio a la insensatez

Es formidable que Honda se declare así de radical con el Civic. Es una actitud que no da lugar a réplica a los más puristas. El Type R es en sí un elogio a la insensatez y, sí, es por esto por lo que marcará una época. Maravilloso, ¿no?

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Honda Civic Type R

Seat León Cupra 280 Performance

Motor

Tipo de motor/ número de cilindros

4 en línea

4 en línea

Cilindrada

1998 cm3

1984 cm3

Potencia

310 CV

280 CV

Par máximo

400 Nm sobre 2500

350 Nm sobre 1750

Transmisión

Tracción delantera

Caja de cambios de seis marchas

Tracción delantera

Caja de cambios de seis marchas

Neumáticos del coche de pruebas

235/35 R 19 Y

Continental Sport Contact 6

235/35 R 19 Y

Michelin Pilot Sport Cup 2

Dimensiones y peso

Peso en vacío/capacidad de carga (kg)

 

1403/297

 

1374/516

Largo x ancho (con retrovisores) x alto (mm)

 

4370 x 1770 x 1470

 

4271 x 1816 x 1435

Distancia entre ejes (mm)

2595

2631

Radio de giro izquierda/deracha (m)

 

11,4/11,6

 

10,9/10,9

Maletero (l)

477

380

Ancho interior delante/ detrás (mm)

 

1465/1455

 

1460/1440

Altura interior delante/detrás (mm)

 

995/940

 

1030/975

Espacio del asiento estándar (mm)

 

690

 

760

Consumo/autonomía/ CO2

Prueba de consumo (l/100 km)

 

8,7

 

8,3

Modo Eco

7,2

6,5

Modo Viaje

8,5

8,1

Modo Sport

11,0

10,8

Emisiones de CO2 durante la prueba

202

193

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Honda Civic Type R

Seat León Cupra 280 Performance

Aceleración/ velocidad máxima

Aceleración

 

 

0-80 km/h

5,2 s

4,4 s

0-100 km/h

5,6 s

6,1 s

0-130 km/h

8,7 s

8,9 s

0-160 km/h

12,8 s

13,1 s

0-180 km/h

16,2 s

16,3 s

0-200 km/h

21,5 s

21,3 s

0-400 m

13,9 s

14,1 s

Adelantamiento

 

 

60-100 km/h

2,5 s

2,9 s

80-120 km/h

3,5 s

3,6 s

Velocidad máxima (km/h)

270 s

250 s

Distancia de frenado

A 100 km/h en frío (m)

 

34,7

 

 

33,3

 

 

A 130 km/h en frío/en caliente (m)

56,5/57,7

55,7/56,2

A 190 km/h en frío (m)

126

122

Ruido interior

A 80 km/h (dB)

67

66

A 100 km/h

70

67

A 130 km/h

74

70

A 160 km/h

77

73

A 180 km/h

79

74

Prueba dinámica

Slalom 18 m ESP activado/desactivado

67,9/68,3

68,6/69,1

Doble cambio de carril (km/h)

148,9/151,1

152,3/154,7

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