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Honda Accord 2.2 i-DTEC Type S vs Mazda6 2.2 CRTD Sportive

El alto nivel prestacional de sus mecánicas Diesel en combinación con unos bastidores que no ocultan su vocación deportiva alejan de lo convencional a estas dos berlinas japonesas, dos interesantes automóviles para quien busque algo más que un simple medio de transporte.
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Honda Accord 2.2 i-DTEC Type S vs Mazda6 2.2 CRTD Sportive
Fijándonos únicamente en los números y en fríos datos objetivos, hay muchos aspectos de estos dos modelos que son prácticamente idénticos. La configuración de los motores es uno de ellos: 4 cilindros, 2,2 litros de cilindrada y fabricación en aluminio, una fórmula que se mantiene plenamente vigente en automóviles nipones y que en las gamas Honda Accord y Mazda6 se ofrece en varios escalonamientos de potencia (129 y 163 CV en Mazda; 150 CV en Honda), pero como máxima expresión llega hasta los 180 CV de nuestros protagonistas. Se trata, por tanto, de motorizaciones capaces de brindar un alto nivel de prestaciones, un cierto componente aspiracional y, ¿por qué no? un aporte deportivo que combina a la perfección con la filosofía de estas dos berlinas.
Basta con echar un vistazo a la ficha técnica para volver a encontrar similitudes y comprobar, "buceando" en las mediciones obtenidas por nuestro Centro Técnico, que la reñida lucha para arañar centésimas al crono está en prácticamente todos los ejercicios, con unos resultados bastante parecidos en lo referente a prestaciones. Incluso el peso hace pensar que el duelo está servido en todos los apartados analizados, con sólo 6 kg de diferencia entre ambos y un reparto de masas idéntico. Veamos si a la hora de conducirlos y utilizarlos en el día a día sigue habiendo tantos parecidos.

Estamos ante dos modelos muy rápidos sobre papel, pero... ¿y en la práctica? No basta con una mecánica potente para lograr los tintes deportivos de los que presumen nuestros protagonistas, también es necesario un bastidor a la altura de las circunstancias. Y si además transmite cierta emoción a la hora de conducirlo, mucho mejor. En ambos casos el comportamiento y el alto nivel dinámico despeja cualquier duda nada más salir de las rectas autopistas, ya que la velocidad de paso por curva resulta más que notable en carreteras viradas, al igual que la estabilidad, que sobrepasa con holgura lo exigible hoy día. Ambas pueden calificarse de berlinas deportivas, aunque quizá el apellido Type S del Accord presupone un enfoque más especializado en este sentido. Y así es. A pesar de unas suspensiones relativamente más suaves que permiten un mayor balanceo de la carrocería, su personalidad es más radical en determinadas circunstancias, sobre todo porque su eje trasero es muy sensible a los cambios de masas. Éste cuenta con una capacidad direccional mucho más acusada que en el Mazda, y redondea los giros en mayor medida si en pleno apoyo levantamos repentinamente el pie del acelerador, una cualidad que requiere cierta concentración si el ritmo de marcha es muy elevado, pues puede llegar a sobrevirar de forma controlada, aunque siempre bajo la supervisión de un control electrónico de estabilidad —desconectable— que evita mayores complicaciones. Sin duda, una actitud que aporta el toque "picante" a su comportamiento, pero no la única. Esta agilidad característica del tren trasero alivia parte de su trabajo a las ruedas delanteras, dando como resultado un equilibrio dinámico encomiable y una conducción muy fluida, así como una gran capacidad para transmitir al suelo toda la potencia en plena curva, manteniendo con sorprendente precisión la trayectoria marcada por el volante incluso cuando pisamos a fondo el acelerador. Permite un ritmo rapidísimo y sólo en las curvas más cerradas (de 1ª velocidad), donde no hay tanto apoyo del eje trasero, el Honda se siente algo más torpe respecto a su rival. Por lo demás, el logrado tacto general que acompaña a su forma de progresar pone la guinda a un producto muy apetecible y poco convencional. En el apartado de motor y prestaciones encontramos mucha igualdad en las cifras, pero hay sutiles diferencias de matiz que se aprecian en la forma de entregar la potencia de cada uno. El refinamiento vuelve a hacer acto de presencia en el Accord, cuyo turbo resulta de lo más progresivo y lineal, aunque no por ello menos contundente. En el Mazda, su soplido llega más de golpe cuando aceleramos con decisión, dando lugar a una leve brusquedad que puede mermar ligeramente el confort de los más sibaritas. Ambas mecánicas tienen fuerza desde muy pocas vueltas y posibilitan callejear en marchas largas sin necesidad de estar constantemente pendientes del cambio, pues gracias a la alta cilindrada comienza a haber suficiente respuesta a poco más de 1.000 rpm. El Mazda concentra la mayor parte de su fuerza entre 1.700 y 3.000 vueltas, pero pierde fuelle si intentamos adentrarnos en regímenes más altos. La "patada" inicial del Honda Accord, también a unas 1.700 rpm, puede que no sea tan rotunda, sin embargo no muestra pereza para subir de vueltas hasta prácticamente la zona roja.

Otro aspecto que mejora el agrado de uso del Honda es una suavidad inusitada en reducciones, así como un delicioso manejo del preciso cambio, a cargo de una pequeña palanca que apenas sobresale un palmo de la consola. El Mazda puede presumir de la misma precisión, pero no de un tacto tan grato. Por último, si en prestaciones andan prácticamente a la par —Accord sobresale ligeramente en recuperaciones y Mazda6 en aceleración—, en consumos logra una ventaja significativa el Mazda6. En los habitáculos encontramos marcadas diferencias. El Honda cuenta con un diseño de formas más elaboradas y aporta una sensación de mayor sofisticación, también a causa de los materiales empleados en algunos remates, por ejemplo el cuero perforado que reviste parcialmente las puertas. En su puesto de conducción hay mucho desahogo, a diferencia del Mazda, en el que las rodillas disponen de menos margen respecto al apoyabrazos de la puerta y la consola. Lo más criticable del Honda Accord es la regulación del respaldo por palanca, porque no permite un ajuste preciso, algo que sí es posible en el Mazda gracias a los reglajes eléctricos de sus asientos de cuero. La postura de conducción de este último es más elevada, pero igualmente buena. En la zona trasera hay algo más de espacio para estirar las piernas en el Mazda, pero menos altura, y se echan en falta huecos portaobjetos en las puertas. En cuanto al maletero, el del Accord resulta menos aprovechable debido a sus irregulares formas.

En materia de seguridad cuentan con los elementos habituales en su segmento, por lo que están a buen nivel. Como peculiaridades, el acabado Type S no puede llevar el "sistema avanzado de asistencia a la conducción", que engloba control de crucero por radar, sistema pre-colisión y asistente activo de mantenimiento de carril, todo ello de serie en la terminación Luxury Innova. El Mazda, por su parte, incorpora de serie control de ángulo ciego. Ambos utilizan kit reparapinchazos en lugar de rueda de repuesto. Una de las características habituales de los automóviles nipones es una lista de equipamiento muy cerrada en la que apenas hay opciones. En este caso varía en función de los acabados, que en estas motorizaciones son bastante completos. En el Type S encontramos como elementos específicos respecto a sus hermanos de gama tapicería mixta de piel y tela, llantas de 18 pulgadas, un kit aerodinámico (faldones delantero, trasero y laterales), parrilla oscurecida, intermitentes delanteros con fondo claro, pedales de aluminio e instrumentación en tono rojo. El navegador, cámara trasera, sensor de aparcamiento y los mencionados sistemas de seguridad quedan reservados al acabado superior. En el Mazda, este motor va asociado obligatoriamente al acabado más alto Sportive, en el que no faltan asientos de cuero con reglaje eléctrico, navegador o llave inteligente. Su precio respecto al acabado básico (versión de 163 CV) es casi 9.000 euros superior, una diferencia a nuestro juicio demasiado abultada que obliga a buscar posibles descuentos (recientemente contaba con unos 3.000 euros de promoción) para hacer frente al competitivo Honda Accord. Honda Accord
- Refinamiento mecánico
- Tacto general
- Habitabilidad delantera
Mazda 6
- Equipamiento de serie
- Facilidad de conducción
- Distancia de frenado Honda Accord
- Consumo
- Maletero irregular
- Reglaje del respaldo
Mazda 6
- Interior austero
- Control d. tracción intrusivo
- Precio sin descuento Fijándonos únicamente en los números y en fríos datos objetivos, hay muchos aspectos de estos dos modelos que son prácticamente idénticos. La configuración de los motores es uno de ellos: 4 cilindros, 2,2 litros de cilindrada y fabricación en aluminio, una fórmula que se mantiene plenamente vigente en automóviles nipones y que en las gamas Honda Accord y Mazda6 se ofrece en varios escalonamientos de potencia (129 y 163 CV en Mazda; 150 CV en Honda), pero como máxima expresión llega hasta los 180 CV de nuestros protagonistas. Se trata, por tanto, de motorizaciones capaces de brindar un alto nivel de prestaciones, un cierto componente aspiracional y, ¿por qué no? un aporte deportivo que combina a la perfección con la filosofía de estas dos berlinas. Basta con echar un vistazo a la ficha técnica para volver a encontrar similitudes y comprobar, "buceando" en las mediciones obtenidas por nuestro Centro Técnico, que la reñida lucha para arañar centésimas al crono está en prácticamente todos los ejercicios, con unos resultados bastante parecidos en lo referente a prestaciones. Incluso el peso hace pensar que el duelo está servido en todos los apartados analizados, con sólo 6 kg de diferencia entre ambos y un reparto de masas idéntico. Veamos si a la hora de conducirlos y utilizarlos en el día a día sigue habiendo tantos parecidos.

Estamos ante dos modelos muy rápidos sobre papel, pero... ¿y en la práctica? No basta con una mecánica potente para lograr los tintes deportivos de los que presumen nuestros protagonistas, también es necesario un bastidor a la altura de las circunstancias. Y si además transmite cierta emoción a la hora de conducirlo, mucho mejor. En ambos casos el comportamiento y el alto nivel dinámico despeja cualquier duda nada más salir de las rectas autopistas, ya que la velocidad de paso por curva resulta más que notable en carreteras viradas, al igual que la estabilidad, que sobrepasa con holgura lo exigible hoy día. Ambas pueden calificarse de berlinas deportivas, aunque quizá el apellido Type S del Accord presupone un enfoque más especializado en este sentido. Y así es. A pesar de unas suspensiones relativamente más suaves que permiten un mayor balanceo de la carrocería, su personalidad es más radical en determinadas circunstancias, sobre todo porque su eje trasero es muy sensible a los cambios de masas. Éste cuenta con una capacidad direccional mucho más acusada que en el Mazda, y redondea los giros en mayor medida si en pleno apoyo levantamos repentinamente el pie del acelerador, una cualidad que requiere cierta concentración si el ritmo de marcha es muy elevado, pues puede llegar a sobrevirar de forma controlada, aunque siempre bajo la supervisión de un control electrónico de estabilidad —desconectable— que evita mayores complicaciones. Sin duda, una actitud que aporta el toque "picante" a su comportamiento, pero no la única. Esta agilidad característica del tren trasero alivia parte de su trabajo a las ruedas delanteras, dando como resultado un equilibrio dinámico encomiable y una conducción muy fluida, así como una gran capacidad para transmitir al suelo toda la potencia en plena curva, manteniendo con sorprendente precisión la trayectoria marcada por el volante incluso cuando pisamos a fondo el acelerador. Permite un ritmo rapidísimo y sólo en las curvas más cerradas (de 1ª velocidad), donde no hay tanto apoyo del eje trasero, el Honda se siente algo más torpe respecto a su rival. Por lo demás, el logrado tacto general que acompaña a su forma de progresar pone la guinda a un producto muy apetecible y poco convencional. En el apartado de motor y prestaciones encontramos mucha igualdad en las cifras, pero hay sutiles diferencias de matiz que se aprecian en la forma de entregar la potencia de cada uno. El refinamiento vuelve a hacer acto de presencia en el Accord, cuyo turbo resulta de lo más progresivo y lineal, aunque no por ello menos contundente. En el Mazda, su soplido llega más de golpe cuando aceleramos con decisión, dando lugar a una leve brusquedad que puede mermar ligeramente el confort de los más sibaritas. Ambas mecánicas tienen fuerza desde muy pocas vueltas y posibilitan callejear en marchas largas sin necesidad de estar constantemente pendientes del cambio, pues gracias a la alta cilindrada comienza a haber suficiente respuesta a poco más de 1.000 rpm. El Mazda concentra la mayor parte de su fuerza entre 1.700 y 3.000 vueltas, pero pierde fuelle si intentamos adentrarnos en regímenes más altos. La "patada" inicial del Honda Accord, también a unas 1.700 rpm, puede que no sea tan rotunda, sin embargo no muestra pereza para subir de vueltas hasta prácticamente la zona roja.

Otro aspecto que mejora el agrado de uso del Honda es una suavidad inusitada en reducciones, así como un delicioso manejo del preciso cambio, a cargo de una pequeña palanca que apenas sobresale un palmo de la consola. El Mazda puede presumir de la misma precisión, pero no de un tacto tan grato. Por último, si en prestaciones andan prácticamente a la par —Accord sobresale ligeramente en recuperaciones y Mazda6 en aceleración—, en consumos logra una ventaja significativa el Mazda6. En los habitáculos encontramos marcadas diferencias. El Honda cuenta con un diseño de formas más elaboradas y aporta una sensación de mayor sofisticación, también a causa de los materiales empleados en algunos remates, por ejemplo el cuero perforado que reviste parcialmente las puertas. En su puesto de conducción hay mucho desahogo, a diferencia del Mazda, en el que las rodillas disponen de menos margen respecto al apoyabrazos de la puerta y la consola. Lo más criticable del Honda Accord es la regulación del respaldo por palanca, porque no permite un ajuste preciso, algo que sí es posible en el Mazda gracias a los reglajes eléctricos de sus asientos de cuero. La postura de conducción de este último es más elevada, pero igualmente buena. En la zona trasera hay algo más de espacio para estirar las piernas en el Mazda, pero menos altura, y se echan en falta huecos portaobjetos en las puertas. En cuanto al maletero, el del Accord resulta menos aprovechable debido a sus irregulares formas.

En materia de seguridad cuentan con los elementos habituales en su segmento, por lo que están a buen nivel. Como peculiaridades, el acabado Type S no puede llevar el "sistema avanzado de asistencia a la conducción", que engloba control de crucero por radar, sistema pre-colisión y asistente activo de mantenimiento de carril, todo ello de serie en la terminación Luxury Innova. El Mazda, por su parte, incorpora de serie control de ángulo ciego. Ambos utilizan kit reparapinchazos en lugar de rueda de repuesto. Una de las características habituales de los automóviles nipones es una lista de equipamiento muy cerrada en la que apenas hay opciones. En este caso varía en función de los acabados, que en estas motorizaciones son bastante completos. En el Type S encontramos como elementos específicos respecto a sus hermanos de gama tapicería mixta de piel y tela, llantas de 18 pulgadas, un kit aerodinámico (faldones delantero, trasero y laterales), parrilla oscurecida, intermitentes delanteros con fondo claro, pedales de aluminio e instrumentación en tono rojo. El navegador, cámara trasera, sensor de aparcamiento y los mencionados sistemas de seguridad quedan reservados al acabado superior. En el Mazda, este motor va asociado obligatoriamente al acabado más alto Sportive, en el que no faltan asientos de cuero con reglaje eléctrico, navegador o llave inteligente. Su precio respecto al acabado básico (versión de 163 CV) es casi 9.000 euros superior, una diferencia a nuestro juicio demasiado abultada que obliga a buscar posibles descuentos (recientemente contaba con unos 3.000 euros de promoción) para hacer frente al competitivo Honda Accord. Honda Accord
- Refinamiento mecánico
- Tacto general
- Habitabilidad delantera
Mazda 6
- Equipamiento de serie
- Facilidad de conducción
- Distancia de frenado Honda Accord
- Consumo
- Maletero irregular
- Reglaje del respaldo
Mazda 6
- Interior austero
- Control d. tracción intrusivo
- Precio sin descuento

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