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Golf y León TDI se enfrentan al Auris

Son lo más potente que hay entre los compactos Diesel de tracción delantera del mercado. Los dos TDI de León y Golf se enfrentan con sus 170 CV al tecnológicamente avanzado motor de 177 CV del Auris ¿será argumento sufi ciente tanta tecnología para batir al popularizado 2.0 TDI del grupo Volkswagen?
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Golf y León TDI se enfrentan al Auris
La llegada del Auris, con el motor D-4D de 177 CV, anima notablemente el segmento de los compactos al presentarse con el Diesel más potente de su segmento. Hasta ahora eran cuatro los que disponían de este tipo de mecánicas, los tres del grupo Volkswagen, con el deportivo TDI de 170 CV –A3, León y Golf–, y la Serie 1 de BMW y sus eficientes 177 caballos; los demás compactos del mercado, de momento, no pasan de 150 CV. Como decimos, con el quinto parece que la cosa se anima, puesto que acaba de llegar y ya esperamos al sexto: el Mégane Sport dCi de 175 CV, que en breve estará disponible para que nuestro centro técnico le saque todo el jugo. Lo hemos conducido y les aseguramos que es un digno rival de los tres modelos que aquí comparamos. Eso lo veremos pronto, pero de momento nos centramos en estos tres.

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Auris, Golf, Leon

Por un lado tenemos a los dos TDI, León y Golf, que comparten muchísimos elementos, como son motor, bastidor, esquema de suspensiones –que no puesta a punto– y frenos. Compartirían también la caja de cambios, si no fuese porque el Golf llevaba la opción del cambio automatizado DSG –el León todavía no lo ofrece con este motor, y no está prevista su llegada en lo que queda de 2007–. Y por el otro está el Auris, con su moderno y limpio 2.2 D-4D, que presume de bajas emisiones contaminantes, inferiores incluso a las de sus dos rivales –164 g/km de CO2 frente a los 173 g/km del TDI y menos Nox– que incluso cuentan con menos cilindrada.

Las tres marcas enfocan sus potentes modelos bajo el prisma de la deportividad, o al menos esa es la impresión que te queda con el nombre de sus respectivos acabados FR, Sport y GT. Si nos fijamos en el comportamiento, tanto en conducción deportiva –si no precisa de prestaciones y efectividad, mejor baje a los motores de escalón inferior que son más baratos, corren de sobra y se acompañan de bastidores más cómodos–, como en la utilización relajada, nuestra elección es clara: el Golf. El modelo alemán, que lleva de serie el reglaje de chasis denominado Sport, muestra una eficacia envidiable, prácticamente igual a la del León, pero con la salvedad de ser más cómodo que el español de Martorell. Los dos se comportan realmente bien, se disfrutan y, encima, admiten los 170 CV sin rechistar; el León permite algunos pequeños matices deportivos más que el Golf –rodó en todas las vueltas en circuito 2 décimas más rápido que el de VW–, sin embargo, el alemán ofrece un grado más de comodidad. En la conducción en carretera abierta esa mínima diferencia deportiva ni se nota, en cambio sí se aprecia el mejor confort. La diferencia es poca, pero equilibra la balanza a favor del Volkswagen. Capítulo aparte merece el Auris. Dinámicamente no está a la altura de cualquiera de los otros dos rivales. Eso no quiere decir que sea inseguro o malo, sino que no es un modelo, o al menos no lo han querido en Toyota que así sea, apto para una conducción deportiva; han primado el confort de marcha sobre la efectividad pura. El Auris es un coche cómodo, no lo deportivo que las buenas prestaciones de su motor permiten ¡rodó casi 3 segundos más lento que los otros dos en el mismo circuito! Ya no sólo se trata de capacidad para negociar los virajes a más velocidad, sino de cómo lo sientes. En los dos TDI vas sentado en un asiento del que apenas te mueves y el tacto de todos los mandos –sin ser criticables en el japonés– te trasmiten más solidez y control. Es otro enfoque, aunque hemos de decir que no lo entendemos muy bien. Pagar los 3.890 euros que cuesta de más el 177 CV con respecto al 2.0 D-4D de 126 CV, se supone que es para tener un coche más deportivo ¿para qué si no sirve tener el motor más potente del mercado? Si hablásemos de una comparativa de 120-140 CV, el Auris y su motor de 126 CV tendría mucho sentido, incluso puede que entrase dentro de nuestra elección final, pero invertir más para gastar más, correr lo mismo –su bastidor no invita a ir más rápido– y pagar más impuestos y seguro, no tiene mucho sentido. Es cierto que es el motor más ecológico de su categoría, y lo alabamos, pero les aseguramos que el 2.0 D-4D y sus 20 g/km menos de emisiones de CO2 lo son más. La llegada del Auris, con el motor D-4D de 177 CV, anima notablemente el segmento de los compactos al presentarse con el Diesel más potente de su segmento. Hasta ahora eran cuatro los que disponían de este tipo de mecánicas, los tres del grupo Volkswagen, con el deportivo TDI de 170 CV –A3, León y Golf–, y la Serie 1 de BMW y sus eficientes 177 caballos; los demás compactos del mercado, de momento, no pasan de 150 CV. Como decimos, con el quinto parece que la cosa se anima, puesto que acaba de llegar y ya esperamos al sexto: el Mégane Sport dCi de 175 CV, que en breve estará disponible para que nuestro centro técnico le saque todo el jugo. Lo hemos conducido y les aseguramos que es un digno rival de los tres modelos que aquí comparamos. Eso lo veremos pronto, pero de momento nos centramos en estos tres. Por un lado tenemos a los dos TDI, León y Golf, que comparten muchísimos elementos, como son motor, bastidor, esquema de suspensiones –que no puesta a punto– y frenos. Compartirían también la caja de cambios, si no fuese porque el Golf llevaba la opción del cambio automatizado DSG –el León todavía no lo ofrece con este motor, y no está prevista su llegada en lo que queda de 2007–. Y por el otro está el Auris, con su moderno y limpio 2.2 D-4D, que presume de bajas emisiones contaminantes, inferiores incluso a las de sus dos rivales –164 g/km de CO2 frente a los 173 g/km del TDI y menos Nox– que incluso cuentan con menos cilindrada.

Las tres marcas enfocan sus potentes modelos bajo el prisma de la deportividad, o al menos esa es la impresión que te queda con el nombre de sus respectivos acabados FR, Sport y GT. Si nos fijamos en el comportamiento, tanto en conducción deportiva –si no precisa de prestaciones y efectividad, mejor baje a los motores de escalón inferior que son más baratos, corren de sobra y se acompañan de bastidores más cómodos–, como en la utilización relajada, nuestra elección es clara: el Golf. El modelo alemán, que lleva de serie el reglaje de chasis denominado Sport, muestra una eficacia envidiable, prácticamente igual a la del León, pero con la salvedad de ser más cómodo que el español de Martorell. Los dos se comportan realmente bien, se disfrutan y, encima, admiten los 170 CV sin rechistar; el León permite algunos pequeños matices deportivos más que el Golf –rodó en todas las vueltas en circuito 2 décimas más rápido que el de VW–, sin embargo, el alemán ofrece un grado más de comodidad. En la conducción en carretera abierta esa mínima diferencia deportiva ni se nota, en cambio sí se aprecia el mejor confort. La diferencia es poca, pero equilibra la balanza a favor del Volkswagen. Capítulo aparte merece el Auris. Dinámicamente no está a la altura de cualquiera de los otros dos rivales. Eso no quiere decir que sea inseguro o malo, sino que no es un modelo, o al menos no lo han querido en Toyota que así sea, apto para una conducción deportiva; han primado el confort de marcha sobre la efectividad pura. El Auris es un coche cómodo, no lo deportivo que las buenas prestaciones de su motor permiten ¡rodó casi 3 segundos más lento que los otros dos en el mismo circuito! Ya no sólo se trata de capacidad para negociar los virajes a más velocidad, sino de cómo lo sientes. En los dos TDI vas sentado en un asiento del que apenas te mueves y el tacto de todos los mandos –sin ser criticables en el japonés– te trasmiten más solidez y control. Es otro enfoque, aunque hemos de decir que no lo entendemos muy bien. Pagar los 3.890 euros que cuesta de más el 177 CV con respecto al 2.0 D-4D de 126 CV, se supone que es para tener un coche más deportivo ¿para qué si no sirve tener el motor más potente del mercado? Si hablásemos de una comparativa de 120-140 CV, el Auris y su motor de 126 CV tendría mucho sentido, incluso puede que entrase dentro de nuestra elección final, pero invertir más para gastar más, correr lo mismo –su bastidor no invita a ir más rápido– y pagar más impuestos y seguro, no tiene mucho sentido. Es cierto que es el motor más ecológico de su categoría, y lo alabamos, pero les aseguramos que el 2.0 D-4D y sus 20 g/km menos de emisiones de CO2 lo son más. La llegada del Auris, con el motor D-4D de 177 CV, anima notablemente el segmento de los compactos al presentarse con el Diesel más potente de su segmento. Hasta ahora eran cuatro los que disponían de este tipo de mecánicas, los tres del grupo Volkswagen, con el deportivo TDI de 170 CV –A3, León y Golf–, y la Serie 1 de BMW y sus eficientes 177 caballos; los demás compactos del mercado, de momento, no pasan de 150 CV. Como decimos, con el quinto parece que la cosa se anima, puesto que acaba de llegar y ya esperamos al sexto: el Mégane Sport dCi de 175 CV, que en breve estará disponible para que nuestro centro técnico le saque todo el jugo. Lo hemos conducido y les aseguramos que es un digno rival de los tres modelos que aquí comparamos. Eso lo veremos pronto, pero de momento nos centramos en estos tres. Por un lado tenemos a los dos TDI, León y Golf, que comparten muchísimos elementos, como son motor, bastidor, esquema de suspensiones –que no puesta a punto– y frenos. Compartirían también la caja de cambios, si no fuese porque el Golf llevaba la opción del cambio automatizado DSG –el León todavía no lo ofrece con este motor, y no está prevista su llegada en lo que queda de 2007–. Y por el otro está el Auris, con su moderno y limpio 2.2 D-4D, que presume de bajas emisiones contaminantes, inferiores incluso a las de sus dos rivales –164 g/km de CO2 frente a los 173 g/km del TDI y menos Nox– que incluso cuentan con menos cilindrada.

Las tres marcas enfocan sus potentes modelos bajo el prisma de la deportividad, o al menos esa es la impresión que te queda con el nombre de sus respectivos acabados FR, Sport y GT. Si nos fijamos en el comportamiento, tanto en conducción deportiva –si no precisa de prestaciones y efectividad, mejor baje a los motores de escalón inferior que son más baratos, corren de sobra y se acompañan de bastidores más cómodos–, como en la utilización relajada, nuestra elección es clara: el Golf. El modelo alemán, que lleva de serie el reglaje de chasis denominado Sport, muestra una eficacia envidiable, prácticamente igual a la del León, pero con la salvedad de ser más cómodo que el español de Martorell. Los dos se comportan realmente bien, se disfrutan y, encima, admiten los 170 CV sin rechistar; el León permite algunos pequeños matices deportivos más que el Golf –rodó en todas las vueltas en circuito 2 décimas más rápido que el de VW–, sin embargo, el alemán ofrece un grado más de comodidad. En la conducción en carretera abierta esa mínima diferencia deportiva ni se nota, en cambio sí se aprecia el mejor confort. La diferencia es poca, pero equilibra la balanza a favor del Volkswagen. Capítulo aparte merece el Auris. Dinámicamente no está a la altura de cualquiera de los otros dos rivales. Eso no quiere decir que sea inseguro o malo, sino que no es un modelo, o al menos no lo han querido en Toyota que así sea, apto para una conducción deportiva; han primado el confort de marcha sobre la efectividad pura. El Auris es un coche cómodo, no lo deportivo que las buenas prestaciones de su motor permiten ¡rodó casi 3 segundos más lento que los otros dos en el mismo circuito! Ya no sólo se trata de capacidad para negociar los virajes a más velocidad, sino de cómo lo sientes. En los dos TDI vas sentado en un asiento del que apenas te mueves y el tacto de todos los mandos –sin ser criticables en el japonés– te trasmiten más solidez y control. Es otro enfoque, aunque hemos de decir que no lo entendemos muy bien. Pagar los 3.890 euros que cuesta de más el 177 CV con respecto al 2.0 D-4D de 126 CV, se supone que es para tener un coche más deportivo ¿para qué si no sirve tener el motor más potente del mercado? Si hablásemos de una comparativa de 120-140 CV, el Auris y su motor de 126 CV tendría mucho sentido, incluso puede que entrase dentro de nuestra elección final, pero invertir más para gastar más, correr lo mismo –su bastidor no invita a ir más rápido– y pagar más impuestos y seguro, no tiene mucho sentido. Es cierto que es el motor más ecológico de su categoría, y lo alabamos, pero les aseguramos que el 2.0 D-4D y sus 20 g/km menos de emisiones de CO2 lo son más.

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