Ford Focus ST 2019, a prueba el nuevo GTi de Ford

Ya sobre la nueva generación del Ford Focus empiezan a llegar las primeras versiones de su división de coches deportivos, creados por Ford Performance. El Focus ST 2.3 EcoBoost, con 280 CV y nueva afinación viene dispuesto a marcar su territorio.
Raúl Roncero -
Ford Focus ST 2019, a prueba el nuevo GTi de Ford
Ford Focus ST 2019, a prueba el nuevo GTi de Ford

En un coche deportivo todo suele girar en torno a tres elementos, que en caso del Ford Focus ST tienen nombre y apellidos. De un lado, su base, la nueva arquitectura C2, estrenada ya por el Ford Focus “normal” y en la que la marca ha aplicado procesos de construcción ya usados en el anterior RS, el Focus más radical y especial de todos los tiempos, para alcanzar objetivos de ligereza y rigidez perseguidos. Sobre el motor, es el camaleónico 2.3 Ecoboost de 4 cilindros, con un rendimiento de 280 CV, el que convierte a esta edición en la más potente de todos los tiempos, pero ya te adelanto que no es mucho mejor que antes sólo por tener un 12% más de potencia y un 17% más de par, sino por muchos otros más factores.

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Y por último, esa tercera pieza no es otra que la puesta a punto de chasis y electrónica, cuya afinación llega de la mano de Ford Performance, nuevamente con el objetivo de fabricar un deportivo que se pueda usar a diario... O viceversa. Y esta vez sí, el ST llega a ser un GTi casi perfecto, sin el excesivo peso de anteriores ediciones con el motor 2.5 de 5 cilindros, sin el déficit de potencia de la primera generación y con ese toque final de sal y pimienta que le faltó a la generación saliente, equipado con el 2.0 Ecoboost de 250 CV.

Ford Focus ST 2019, a prueba el nuevo GTi de Ford

Ford Focus ST 2019, a prueba el nuevo GTi de Ford

Ford Focus ST 2.3 EcoBoost 2019: cómo Jekyll se convierte en Mr Hyde

No, no todo es motor, seguro que lo sabes. Hay que empezar por la suspensión, los frenos, seguir con la dirección, la electrónica. También las ruedas, pero principalmente, que todo funcione como una única unidad. Aquí reside una de las claves de tan impresionante resultado. Michelin aporta unos neumáticos Pilot Sport 4S de nueva generación que, por su agarre, parecían chiche en el revirado y divertidísimo circuito de pruebas de Lommel que Ford tiene en el sur de Bélgica, donde hemos podido rodar con él por primera vez.

Si bien, alrededor de estos neumáticos de innovador compuesto hay mucha más materia; los frenos, por ejemplo, llegan de Brembo, tienen dos poderosos pistones de 44 mm en el eje delantero, con discos de 330 mm y pistón simple de 36 mm en el trasero, éstos con discos de 302 mm, en ambos casos, siempre ventilados. El pedal tiene cierta dureza, pero se dosifican de cine y sólo en las últimas vueltas y tras una somera “paliza” pudimos comprobar cierta falta de consistencia en la mordiente inicial, que no pérdida de efectividad.

Ford Focus ST 2019, a prueba el nuevo GTi de Ford

Ford Focus ST 2019, a prueba el nuevo GTi de Ford

La suspensión es otro de esos elementos clave que en los Ford Performance parece tener una varita mágica, porque lograr un coche cómodo, deportivo y eficaz al mismo tiempo es difícil, pero no imposible. El truco, eso sí, ha sido montar de serie amortiguadores de regulación variable para los 5 puertas de gasolina -en el familiar no cabe al haber reposicionado ciertos elementos del tren trasero-. Los muelles son 10 mm más cortos que los de un Focus con suspensión deportiva, también un 20 y 13 por ciento más firmes en el eje delantero y trasero, respectivamente, mientras que los amortiguadores responden a dos o tres diferentes ajustes -dentro de una horquilla de flexibilidad determinada- según el modo de conducción elegido: firmeza media para los perfiles Normal y WET, alta para el modo Deportivo y exactamente el doble para el de Pista, incluido en el paquete opcional Performance que no dejaría de montar por nada del mundo, porque las ayudas de conducción pasan a segundo plano y es cuando el ST también demuestra lo que da de sí todo el conjunto mecánico.

Ford Focus ST 2.3 EcoBoost. Un eficaz deportivo para usar a diario

Y si algo te puedo asegurar es que el Ford Focus ST es asombrosamente confortable para el tipo de coche que es -y creo que me entiendes-. Lo pudimos probar en las carreteras de medio mundo que esconde la pista de Lommel, ya que no es sólo es un circuito de pruebas, también alberga infinidad de rincones curiosos, como una zona que reproduce algunas de las peores carreteras del planeta. Dirección, control de tracción y estabilidad o acción del autoblocante electrónico de deslizamiento limitado trabajan en equipo junto con la amortiguación, para reproducir un “set up" diferente en cada modo de conducción, y como te decía al principio, lo mejor es la integración de todos ellos.

Ford Focus ST 2019, a prueba el nuevo GTi de Ford

Ford Focus ST 2019, a prueba el nuevo GTi de Ford

El motor eléctrico de la dirección se ha reposicionado 9 mm más adelante y 6,5 mm más alto, al mismo que responde en un 15 por ciento menos de tiempo que antes y es también más directa -apenas 2 vueltas-. Y si un buen deportivo se gana la confianza a través de las manos, te aseguro que el Focus lo consigue perfectamente. Es la primera vez que Ford emplea un diferencial autoblocante de tipo eLSD; firmado por Borg Warner -los ST con el motor diésel EcoBlue de 190 CV usan un sistema Torque Vectoring por freno-, se ubica en el interior del cambio y ajusta hidráulicamente sus discos en milisegundos para desviar hasta el 100 x 100 de par a la rueda más tracción. Y aquí es donde comienza todo, en la capacidad que tiene el Focus ST para asimilar la potencia del motor y llevar los 280 CV al suelo con efectividad. La dirección es firme, al dente, precisa, pero el autoblocante cierra sin tirones y pueden apuntar, trazar y abrir gas sin injerencia alguna en el volante. De hecho, pronto adviertes una de sus ventajas: puedes anticipar el momento en el que abrir gas.

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El motor tiene muchísimo par, y si por ello es perfecto para la vida cotidiana, también facilita enormemente la labor en conducción deportiva, donde admite incluso dos posibles marchas en determinados tipo de giros. Un turbo de doble entrada -gases de cilindros 1 y 4 de un lado, y 2 y 3, de otro- con válvula de descarga eléctrica y un sistema "anti lag" que deja la mariposa abierta durante 3 segundos. Después de dejar de acelerar también favorecen a su rapidez de respuesta, más cuando el preciso cambio de marchas también contribuye a aprovechar todo el potencial gracias a su cerrado escalonamiento y sexta relación de sólo 42,4 km/h x 1.000 rpm. Ford promete sensaciones de competición con su nuevo automático, un convertidor derivado del Focus convencional pero con sólo siete relaciones, aunque muy abiertas desde la quinta en adelante para llegar a una larguísima séptima de desahogo -66,2 km/h-. El modo Track combina también el sonido virtual al real de la línea de escape, da más libertad para hacer deslizar la zaga y con él se puede explorar el auténtico potencia y efectividad que tienen estos Focus, basado principalmente en ese citado control del tren delantero, su altísimo límite de agarre y la rapidez con la que cambia de dirección, todo ello acompañado de un delicioso tren posterior que reacciona milimétricamente a tus provocaciones, así como una amortiguación que, en cada uno de sus ajustes, trabajan de manera exquisita. Sin lugar a dudas, un deportivo sobresaliente.

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