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Ford Fiesta 2009

El nuevo Ford Fiesta quiere atraer a un público más joven con un diseño fresco, un tamaño contenido y un interior más cómodo. Estará disponible en octubre con carrocería de tres y cinco puertas, mecánicas de 70 a 120 CV y precios comprendidos entre 12.000 y 16.200 euros.
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Ford Fiesta 2009
Con una trayectoria impecable, más de 12 millones de unidades vendidas y una reconocida fiabilidad, no podía decirse que el fenómeno Fiesta estuviera agotado. Durante 33 años ha sido un valor seguro en los principales mercados europeos; pero la renovación de sus rivales –en especial Renault Clio, Seat Ibiza y Peugeot 207- le relegaba desde hace tiempo a un segundo plano comercial. Ahora, con la nueva generación, las dudas se centraban sólo respecto a la denominación “Fiesta”.

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Al volante del nuevo Ford Fiesta

Si en anteriores ediciones no llamaba la atención por sus líneas, esta vez Ford buscaba ganar terreno por la vista. Su nuevo lenguaje estilístico, conocido como Kinetic Design y aplicado con éxito en los últimos modelos de la casa, como S-Max, Mondeo, Focus o Kuga. Sólo faltaba trasladarlo a su gama pequeña y adaptarlo con una personalidad propia. El nuevo Fiesta apuesta por una razonable contención de tamaño, incrementando sólo tres centímetros su longitud (menos de 4 m), rebajando la altura en 36 mm y manteniendo su distancia entre ejes. Destaca su perfil con alta cintura en forma de cuña, nervaduras laterales, faros y capó alargado y gran proporción de chapa frente a cristal marcan una imagen dinámica e identificable en sus dos carrocerías de 3 y 5 puertas (500 euros de diferencia de precio). El objetivo: sorprender a los más jóvenes con una de las apuestas más ambiciosas del momento. Colores llamativos, buenos ajustes, una ergonomía muy mejorada donde se sustituyen sus anteriores y pequeños asientos por unos más amplios y cómodos... y un envolvente salpicadero que marcará tendencia.

El interior también destaca por su diseño. El salto en calidad percibida es total, con un plástico acolchado de buen tacto que recorre toda su zona alta, y donde brilla la nueva consola central inspirada en las carátulas de los teléfonos móviles. Su presencia es espectacular e intuitiva para el manejo de los sistemas de entretenimiento, con la información siempre visible en una consola digital superior. Al margen, y por debajo, aparecen aislados los mandos de climatización. El nuevo Fiesta apuesta por una razonable contención de tamaño, incrementando sólo tres centímetros su longitud Sólo con abrir la puerta se puede apreciar que delante se viaja holgado, con buena anchura y una mayor altura al techo proporcionada por unos asientos colocados 30 milímetros más bajos. La anterior generación ya demostraba que atrás era de los más amplios; sus cotas apenas han variado, con un espacio para piernas que ronda -como en el Seat Ibiza- los 70 cm, anchura sobrada para dos pasajeros y una altura contenida pero en la media del segmento, dejando atrás al 207. Incluso el maletero ofrece una capacidad superior a los 300 litros -con kit antipinchazos de serie- y capaz de ampliarse a más de 900 dm3 abatiendo los asientos traseros.. El nuevo Ford Fiesta pesa 40 kg menos que su predecesor. Mayor calidad de materiales, estampaciones en caliente y un diseño de chasis más liviano y con subconjuntos anillados mejoran la torsión. Con este proceso, el nuevo Fiesta no sólo rebaja consumos y emisiones, sino que gana un 10 por ciento de rigidez torsional. El nuevo Ford Fiesta se suma a la opulencia rotacional de sus nuevos rivales. Por primera vez en su segmento, ofrecerá de serie airbag de rodilla para conductor y el sistema EasyFuel sin tapón para el depósito de combustible, que impide además el llenado de un carburante erróneo.

De serie su equipamiento se estructura en tres niveles: Trend, que incluye ordenador de viaje y elevalunas eléctricos; Titanium, que añade aire acondicionado, MP3, volante de cuero o llantas de aleación; y Sport (sólo en 3 puertas), que incorpora asientos y suspensión deportivos, alerón posterior, faldones y llantas de 16”. No habrá el serio acabado Ghia. Un inconveniente frente al nuevo Ibiza: en el Fiesta el ESP será siempre opcional (450 euros) y no incluye ni faros de xenón, ni techo solar. En función del acabado o como elemento opcional, puede incluir sistema de apertura sin llave, arranque por botón, iluminación interior por LED, cristales calefactados, airbags de cortina, control de crucero, sensores de luz y lluvia, accesorio de navegador Garmin, conexiones Bluetooth y USB, sistema de control por voz.
Mayor dinamismo
Con una trayectoria impecable, más de 12 millones de unidades vendidas y una reconocida fiabilidad, no podía decirse que el fenómeno Fiesta estuviera agotado. Durante 33 años ha sido un valor seguro en los principales mercados europeos; pero la renovación de sus rivales –en especial Renault Clio, Seat Ibiza y Peugeot 207- le relegaba desde hace tiempo a un segundo plano comercial. Ahora, con la nueva generación, las dudas se centraban sólo respecto a la denominación “Fiesta”. Si en anteriores ediciones no llamaba la atención por sus líneas, esta vez Ford buscaba ganar terreno por la vista. Su nuevo lenguaje estilístico, conocido como Kinetic Design y aplicado con éxito en los últimos modelos de la casa, como S-Max, Mondeo, Focus o Kuga. Sólo faltaba trasladarlo a su gama pequeña y adaptarlo con una personalidad propia. El nuevo Fiesta apuesta por una razonable contención de tamaño, incrementando sólo tres centímetros su longitud (menos de 4 m), rebajando la altura en 36 mm y manteniendo su distancia entre ejes. Destaca su perfil con alta cintura en forma de cuña, nervaduras laterales, faros y capó alargado y gran proporción de chapa frente a cristal marcan una imagen dinámica e identificable en sus dos carrocerías de 3 y 5 puertas (500 euros de diferencia de precio). El objetivo: sorprender a los más jóvenes con una de las apuestas más ambiciosas del momento. Colores llamativos, buenos ajustes, una ergonomía muy mejorada donde se sustituyen sus anteriores y pequeños asientos por unos más amplios y cómodos... y un envolvente salpicadero que marcará tendencia.

El interior también destaca por su diseño. El salto en calidad percibida es total, con un plástico acolchado de buen tacto que recorre toda su zona alta, y donde brilla la nueva consola central inspirada en las carátulas de los teléfonos móviles. Su presencia es espectacular e intuitiva para el manejo de los sistemas de entretenimiento, con la información siempre visible en una consola digital superior. Al margen, y por debajo, aparecen aislados los mandos de climatización. El nuevo Fiesta apuesta por una razonable contención de tamaño, incrementando sólo tres centímetros su longitud Sólo con abrir la puerta se puede apreciar que delante se viaja holgado, con buena anchura y una mayor altura al techo proporcionada por unos asientos colocados 30 milímetros más bajos. La anterior generación ya demostraba que atrás era de los más amplios; sus cotas apenas han variado, con un espacio para piernas que ronda -como en el Seat Ibiza- los 70 cm, anchura sobrada para dos pasajeros y una altura contenida pero en la media del segmento, dejando atrás al 207. Incluso el maletero ofrece una capacidad superior a los 300 litros -con kit antipinchazos de serie- y capaz de ampliarse a más de 900 dm3 abatiendo los asientos traseros.. El nuevo Ford Fiesta pesa 40 kg menos que su predecesor. Mayor calidad de materiales, estampaciones en caliente y un diseño de chasis más liviano y con subconjuntos anillados mejoran la torsión. Con este proceso, el nuevo Fiesta no sólo rebaja consumos y emisiones, sino que gana un 10 por ciento de rigidez torsional. El nuevo Ford Fiesta se suma a la opulencia rotacional de sus nuevos rivales. Por primera vez en su segmento, ofrecerá de serie airbag de rodilla para conductor y el sistema EasyFuel sin tapón para el depósito de combustible, que impide además el llenado de un carburante erróneo.

De serie su equipamiento se estructura en tres niveles: Trend, que incluye ordenador de viaje y elevalunas eléctricos; Titanium, que añade aire acondicionado, MP3, volante de cuero o llantas de aleación; y Sport (sólo en 3 puertas), que incorpora asientos y suspensión deportivos, alerón posterior, faldones y llantas de 16”. No habrá el serio acabado Ghia. Un inconveniente frente al nuevo Ibiza: en el Fiesta el ESP será siempre opcional (450 euros) y no incluye ni faros de xenón, ni techo solar. En función del acabado o como elemento opcional, puede incluir sistema de apertura sin llave, arranque por botón, iluminación interior por LED, cristales calefactados, airbags de cortina, control de crucero, sensores de luz y lluvia, accesorio de navegador Garmin, conexiones Bluetooth y USB, sistema de control por voz.
Mayor dinamismo
Con una trayectoria impecable, más de 12 millones de unidades vendidas y una reconocida fiabilidad, no podía decirse que el fenómeno Fiesta estuviera agotado. Durante 33 años ha sido un valor seguro en los principales mercados europeos; pero la renovación de sus rivales –en especial Renault Clio, Seat Ibiza y Peugeot 207- le relegaba desde hace tiempo a un segundo plano comercial. Ahora, con la nueva generación, las dudas se centraban sólo respecto a la denominación “Fiesta”. Si en anteriores ediciones no llamaba la atención por sus líneas, esta vez Ford buscaba ganar terreno por la vista. Su nuevo lenguaje estilístico, conocido como Kinetic Design y aplicado con éxito en los últimos modelos de la casa, como S-Max, Mondeo, Focus o Kuga. Sólo faltaba trasladarlo a su gama pequeña y adaptarlo con una personalidad propia. El nuevo Fiesta apuesta por una razonable contención de tamaño, incrementando sólo tres centímetros su longitud (menos de 4 m), rebajando la altura en 36 mm y manteniendo su distancia entre ejes. Destaca su perfil con alta cintura en forma de cuña, nervaduras laterales, faros y capó alargado y gran proporción de chapa frente a cristal marcan una imagen dinámica e identificable en sus dos carrocerías de 3 y 5 puertas (500 euros de diferencia de precio). El objetivo: sorprender a los más jóvenes con una de las apuestas más ambiciosas del momento. Colores llamativos, buenos ajustes, una ergonomía muy mejorada donde se sustituyen sus anteriores y pequeños asientos por unos más amplios y cómodos... y un envolvente salpicadero que marcará tendencia.

El interior también destaca por su diseño. El salto en calidad percibida es total, con un plástico acolchado de buen tacto que recorre toda su zona alta, y donde brilla la nueva consola central inspirada en las carátulas de los teléfonos móviles. Su presencia es espectacular e intuitiva para el manejo de los sistemas de entretenimiento, con la información siempre visible en una consola digital superior. Al margen, y por debajo, aparecen aislados los mandos de climatización. El nuevo Fiesta apuesta por una razonable contención de tamaño, incrementando sólo tres centímetros su longitud Sólo con abrir la puerta se puede apreciar que delante se viaja holgado, con buena anchura y una mayor altura al techo proporcionada por unos asientos colocados 30 milímetros más bajos. La anterior generación ya demostraba que atrás era de los más amplios; sus cotas apenas han variado, con un espacio para piernas que ronda -como en el Seat Ibiza- los 70 cm, anchura sobrada para dos pasajeros y una altura contenida pero en la media del segmento, dejando atrás al 207. Incluso el maletero ofrece una capacidad superior a los 300 litros -con kit antipinchazos de serie- y capaz de ampliarse a más de 900 dm3 abatiendo los asientos traseros.. El nuevo Ford Fiesta pesa 40 kg menos que su predecesor. Mayor calidad de materiales, estampaciones en caliente y un diseño de chasis más liviano y con subconjuntos anillados mejoran la torsión. Con este proceso, el nuevo Fiesta no sólo rebaja consumos y emisiones, sino que gana un 10 por ciento de rigidez torsional. El nuevo Ford Fiesta se suma a la opulencia rotacional de sus nuevos rivales. Por primera vez en su segmento, ofrecerá de serie airbag de rodilla para conductor y el sistema EasyFuel sin tapón para el depósito de combustible, que impide además el llenado de un carburante erróneo.

De serie su equipamiento se estructura en tres niveles: Trend, que incluye ordenador de viaje y elevalunas eléctricos; Titanium, que añade aire acondicionado, MP3, volante de cuero o llantas de aleación; y Sport (sólo en 3 puertas), que incorpora asientos y suspensión deportivos, alerón posterior, faldones y llantas de 16”. No habrá el serio acabado Ghia. Un inconveniente frente al nuevo Ibiza: en el Fiesta el ESP será siempre opcional (450 euros) y no incluye ni faros de xenón, ni techo solar. En función del acabado o como elemento opcional, puede incluir sistema de apertura sin llave, arranque por botón, iluminación interior por LED, cristales calefactados, airbags de cortina, control de crucero, sensores de luz y lluvia, accesorio de navegador Garmin, conexiones Bluetooth y USB, sistema de control por voz.
Mayor dinamismo
Con una trayectoria impecable, más de 12 millones de unidades vendidas y una reconocida fiabilidad, no podía decirse que el fenómeno Fiesta estuviera agotado. Durante 33 años ha sido un valor seguro en los principales mercados europeos; pero la renovación de sus rivales –en especial Renault Clio, Seat Ibiza y Peugeot 207- le relegaba desde hace tiempo a un segundo plano comercial. Ahora, con la nueva generación, las dudas se centraban sólo respecto a la denominación “Fiesta”. Si en anteriores ediciones no llamaba la atención por sus líneas, esta vez Ford buscaba ganar terreno por la vista. Su nuevo lenguaje estilístico, conocido como Kinetic Design y aplicado con éxito en los últimos modelos de la casa, como S-Max, Mondeo, Focus o Kuga. Sólo faltaba trasladarlo a su gama pequeña y adaptarlo con una personalidad propia. El nuevo Fiesta apuesta por una razonable contención de tamaño, incrementando sólo tres centímetros su longitud (menos de 4 m), rebajando la altura en 36 mm y manteniendo su distancia entre ejes. Destaca su perfil con alta cintura en forma de cuña, nervaduras laterales, faros y capó alargado y gran proporción de chapa frente a cristal marcan una imagen dinámica e identificable en sus dos carrocerías de 3 y 5 puertas (500 euros de diferencia de precio). El objetivo: sorprender a los más jóvenes con una de las apuestas más ambiciosas del momento. Colores llamativos, buenos ajustes, una ergonomía muy mejorada donde se sustituyen sus anteriores y pequeños asientos por unos más amplios y cómodos... y un envolvente salpicadero que marcará tendencia.

El interior también destaca por su diseño. El salto en calidad percibida es total, con un plástico acolchado de buen tacto que recorre toda su zona alta, y donde brilla la nueva consola central inspirada en las carátulas de los teléfonos móviles. Su presencia es espectacular e intuitiva para el manejo de los sistemas de entretenimiento, con la información siempre visible en una consola digital superior. Al margen, y por debajo, aparecen aislados los mandos de climatización. El nuevo Fiesta apuesta por una razonable contención de tamaño, incrementando sólo tres centímetros su longitud Sólo con abrir la puerta se puede apreciar que delante se viaja holgado, con buena anchura y una mayor altura al techo proporcionada por unos asientos colocados 30 milímetros más bajos. La anterior generación ya demostraba que atrás era de los más amplios; sus cotas apenas han variado, con un espacio para piernas que ronda -como en el Seat Ibiza- los 70 cm, anchura sobrada para dos pasajeros y una altura contenida pero en la media del segmento, dejando atrás al 207. Incluso el maletero ofrece una capacidad superior a los 300 litros -con kit antipinchazos de serie- y capaz de ampliarse a más de 900 dm3 abatiendo los asientos traseros.. El nuevo Ford Fiesta pesa 40 kg menos que su predecesor. Mayor calidad de materiales, estampaciones en caliente y un diseño de chasis más liviano y con subconjuntos anillados mejoran la torsión. Con este proceso, el nuevo Fiesta no sólo rebaja consumos y emisiones, sino que gana un 10 por ciento de rigidez torsional. El nuevo Ford Fiesta se suma a la opulencia rotacional de sus nuevos rivales. Por primera vez en su segmento, ofrecerá de serie airbag de rodilla para conductor y el sistema EasyFuel sin tapón para el depósito de combustible, que impide además el llenado de un carburante erróneo.

De serie su equipamiento se estructura en tres niveles: Trend, que incluye ordenador de viaje y elevalunas eléctricos; Titanium, que añade aire acondicionado, MP3, volante de cuero o llantas de aleación; y Sport (sólo en 3 puertas), que incorpora asientos y suspensión deportivos, alerón posterior, faldones y llantas de 16”. No habrá el serio acabado Ghia. Un inconveniente frente al nuevo Ibiza: en el Fiesta el ESP será siempre opcional (450 euros) y no incluye ni faros de xenón, ni techo solar. En función del acabado o como elemento opcional, puede incluir sistema de apertura sin llave, arranque por botón, iluminación interior por LED, cristales calefactados, airbags de cortina, control de crucero, sensores de luz y lluvia, accesorio de navegador Garmin, conexiones Bluetooth y USB, sistema de control por voz.
Mayor dinamismo
Con una trayectoria impecable, más de 12 millones de unidades vendidas y una reconocida fiabilidad, no podía decirse que el fenómeno Fiesta estuviera agotado. Durante 33 años ha sido un valor seguro en los principales mercados europeos; pero la renovación de sus rivales –en especial Renault Clio, Seat Ibiza y Peugeot 207- le relegaba desde hace tiempo a un segundo plano comercial. Ahora, con la nueva generación, las dudas se centraban sólo respecto a la denominación “Fiesta”. Si en anteriores ediciones no llamaba la atención por sus líneas, esta vez Ford buscaba ganar terreno por la vista. Su nuevo lenguaje estilístico, conocido como Kinetic Design y aplicado con éxito en los últimos modelos de la casa, como S-Max, Mondeo, Focus o Kuga. Sólo faltaba trasladarlo a su gama pequeña y adaptarlo con una personalidad propia. El nuevo Fiesta apuesta por una razonable contención de tamaño, incrementando sólo tres centímetros su longitud (menos de 4 m), rebajando la altura en 36 mm y manteniendo su distancia entre ejes. Destaca su perfil con alta cintura en forma de cuña, nervaduras laterales, faros y capó alargado y gran proporción de chapa frente a cristal marcan una imagen dinámica e identificable en sus dos carrocerías de 3 y 5 puertas (500 euros de diferencia de precio). El objetivo: sorprender a los más jóvenes con una de las apuestas más ambiciosas del momento. Colores llamativos, buenos ajustes, una ergonomía muy mejorada donde se sustituyen sus anteriores y pequeños asientos por unos más amplios y cómodos... y un envolvente salpicadero que marcará tendencia.

El interior también destaca por su diseño. El salto en calidad percibida es total, con un plástico acolchado de buen tacto que recorre toda su zona alta, y donde brilla la nueva consola central inspirada en las carátulas de los teléfonos móviles. Su presencia es espectacular e intuitiva para el manejo de los sistemas de entretenimiento, con la información siempre visible en una consola digital superior. Al margen, y por debajo, aparecen aislados los mandos de climatización. El nuevo Fiesta apuesta por una razonable contención de tamaño, incrementando sólo tres centímetros su longitud Sólo con abrir la puerta se puede apreciar que delante se viaja holgado, con buena anchura y una mayor altura al techo proporcionada por unos asientos colocados 30 milímetros más bajos. La anterior generación ya demostraba que atrás era de los más amplios; sus cotas apenas han variado, con un espacio para piernas que ronda -como en el Seat Ibiza- los 70 cm, anchura sobrada para dos pasajeros y una altura contenida pero en la media del segmento, dejando atrás al 207. Incluso el maletero ofrece una capacidad superior a los 300 litros -con kit antipinchazos de serie- y capaz de ampliarse a más de 900 dm3 abatiendo los asientos traseros.. El nuevo Ford Fiesta pesa 40 kg menos que su predecesor. Mayor calidad de materiales, estampaciones en caliente y un diseño de chasis más liviano y con subconjuntos anillados mejoran la torsión. Con este proceso, el nuevo Fiesta no sólo rebaja consumos y emisiones, sino que gana un 10 por ciento de rigidez torsional. El nuevo Ford Fiesta se suma a la opulencia rotacional de sus nuevos rivales. Por primera vez en su segmento, ofrecerá de serie airbag de rodilla para conductor y el sistema EasyFuel sin tapón para el depósito de combustible, que impide además el llenado de un carburante erróneo.

De serie su equipamiento se estructura en tres niveles: Trend, que incluye ordenador de viaje y elevalunas eléctricos; Titanium, que añade aire acondicionado, MP3, volante de cuero o llantas de aleación; y Sport (sólo en 3 puertas), que incorpora asientos y suspensión deportivos, alerón posterior, faldones y llantas de 16”. No habrá el serio acabado Ghia. Un inconveniente frente al nuevo Ibiza: en el Fiesta el ESP será siempre opcional (450 euros) y no incluye ni faros de xenón, ni techo solar. En función del acabado o como elemento opcional, puede incluir sistema de apertura sin llave, arranque por botón, iluminación interior por LED, cristales calefactados, airbags de cortina, control de crucero, sensores de luz y lluvia, accesorio de navegador Garmin, conexiones Bluetooth y USB, sistema de control por voz.
Mayor dinamismo
Con una trayectoria impecable, más de 12 millones de unidades vendidas y una reconocida fiabilidad, no podía decirse que el fenómeno Fiesta estuviera agotado. Durante 33 años ha sido un valor seguro en los principales mercados europeos; pero la renovación de sus rivales –en especial Renault Clio, Seat Ibiza y Peugeot 207- le relegaba desde hace tiempo a un segundo plano comercial. Ahora, con la nueva generación, las dudas se centraban sólo respecto a la denominación “Fiesta”. Si en anteriores ediciones no llamaba la atención por sus líneas, esta vez Ford buscaba ganar terreno por la vista. Su nuevo lenguaje estilístico, conocido como Kinetic Design y aplicado con éxito en los últimos modelos de la casa, como S-Max, Mondeo, Focus o Kuga. Sólo faltaba trasladarlo a su gama pequeña y adaptarlo con una personalidad propia. El nuevo Fiesta apuesta por una razonable contención de tamaño, incrementando sólo tres centímetros su longitud (menos de 4 m), rebajando la altura en 36 mm y manteniendo su distancia entre ejes. Destaca su perfil con alta cintura en forma de cuña, nervaduras laterales, faros y capó alargado y gran proporción de chapa frente a cristal marcan una imagen dinámica e identificable en sus dos carrocerías de 3 y 5 puertas (500 euros de diferencia de precio). El objetivo: sorprender a los más jóvenes con una de las apuestas más ambiciosas del momento. Colores llamativos, buenos ajustes, una ergonomía muy mejorada donde se sustituyen sus anteriores y pequeños asientos por unos más amplios y cómodos... y un envolvente salpicadero que marcará tendencia.

El interior también destaca por su diseño. El salto en calidad percibida es total, con un plástico acolchado de buen tacto que recorre toda su zona alta, y donde brilla la nueva consola central inspirada en las carátulas de los teléfonos móviles. Su presencia es espectacular e intuitiva para el manejo de los sistemas de entretenimiento, con la información siempre visible en una consola digital superior. Al margen, y por debajo, aparecen aislados los mandos de climatización. El nuevo Fiesta apuesta por una razonable contención de tamaño, incrementando sólo tres centímetros su longitud Sólo con abrir la puerta se puede apreciar que delante se viaja holgado, con buena anchura y una mayor altura al techo proporcionada por unos asientos colocados 30 milímetros más bajos. La anterior generación ya demostraba que atrás era de los más amplios; sus cotas apenas han variado, con un espacio para piernas que ronda -como en el Seat Ibiza- los 70 cm, anchura sobrada para dos pasajeros y una altura contenida pero en la media del segmento, dejando atrás al 207. Incluso el maletero ofrece una capacidad superior a los 300 litros -con kit antipinchazos de serie- y capaz de ampliarse a más de 900 dm3 abatiendo los asientos traseros.. El nuevo Ford Fiesta pesa 40 kg menos que su predecesor. Mayor calidad de materiales, estampaciones en caliente y un diseño de chasis más liviano y con subconjuntos anillados mejoran la torsión. Con este proceso, el nuevo Fiesta no sólo rebaja consumos y emisiones, sino que gana un 10 por ciento de rigidez torsional. El nuevo Ford Fiesta se suma a la opulencia rotacional de sus nuevos rivales. Por primera vez en su segmento, ofrecerá de serie airbag de rodilla para conductor y el sistema EasyFuel sin tapón para el depósito de combustible, que impide además el llenado de un carburante erróneo.

De serie su equipamiento se estructura en tres niveles: Trend, que incluye ordenador de viaje y elevalunas eléctricos; Titanium, que añade aire acondicionado, MP3, volante de cuero o llantas de aleación; y Sport (sólo en 3 puertas), que incorpora asientos y suspensión deportivos, alerón posterior, faldones y llantas de 16”. No habrá el serio acabado Ghia. Un inconveniente frente al nuevo Ibiza: en el Fiesta el ESP será siempre opcional (450 euros) y no incluye ni faros de xenón, ni techo solar. En función del acabado o como elemento opcional, puede incluir sistema de apertura sin llave, arranque por botón, iluminación interior por LED, cristales calefactados, airbags de cortina, control de crucero, sensores de luz y lluvia, accesorio de navegador Garmin, conexiones Bluetooth y USB, sistema de control por voz.
Mayor dinamismo
Con una trayectoria impecable, más de 12 millones de unidades vendidas y una reconocida fiabilidad, no podía decirse que el fenómeno Fiesta estuviera agotado. Durante 33 años ha sido un valor seguro en los principales mercados europeos; pero la renovación de sus rivales –en especial Renault Clio, Seat Ibiza y Peugeot 207- le relegaba desde hace tiempo a un segundo plano comercial. Ahora, con la nueva generación, las dudas se centraban sólo respecto a la denominación “Fiesta”. Si en anteriores ediciones no llamaba la atención por sus líneas, esta vez Ford buscaba ganar terreno por la vista. Su nuevo lenguaje estilístico, conocido como Kinetic Design y aplicado con éxito en los últimos modelos de la casa, como S-Max, Mondeo, Focus o Kuga. Sólo faltaba trasladarlo a su gama pequeña y adaptarlo con una personalidad propia. El nuevo Fiesta apuesta por una razonable contención de tamaño, incrementando sólo tres centímetros su longitud (menos de 4 m), rebajando la altura en 36 mm y manteniendo su distancia entre ejes. Destaca su perfil con alta cintura en forma de cuña, nervaduras laterales, faros y capó alargado y gran proporción de chapa frente a cristal marcan una imagen dinámica e identificable en sus dos carrocerías de 3 y 5 puertas (500 euros de diferencia de precio). El objetivo: sorprender a los más jóvenes con una de las apuestas más ambiciosas del momento. Colores llamativos, buenos ajustes, una ergonomía muy mejorada donde se sustituyen sus anteriores y pequeños asientos por unos más amplios y cómodos... y un envolvente salpicadero que marcará tendencia.

El interior también destaca por su diseño. El salto en calidad percibida es total, con un plástico acolchado de buen tacto que recorre toda su zona alta, y donde brilla la nueva consola central inspirada en las carátulas de los teléfonos móviles. Su presencia es espectacular e intuitiva para el manejo de los sistemas de entretenimiento, con la información siempre visible en una consola digital superior. Al margen, y por debajo, aparecen aislados los mandos de climatización. El nuevo Fiesta apuesta por una razonable contención de tamaño, incrementando sólo tres centímetros su longitud Sólo con abrir la puerta se puede apreciar que delante se viaja holgado, con buena anchura y una mayor altura al techo proporcionada por unos asientos colocados 30 milímetros más bajos. La anterior generación ya demostraba que atrás era de los más amplios; sus cotas apenas han variado, con un espacio para piernas que ronda -como en el Seat Ibiza- los 70 cm, anchura sobrada para dos pasajeros y una altura contenida pero en la media del segmento, dejando atrás al 207. Incluso el maletero ofrece una capacidad superior a los 300 litros -con kit antipinchazos de serie- y capaz de ampliarse a más de 900 dm3 abatiendo los asientos traseros.. El nuevo Ford Fiesta pesa 40 kg menos que su predecesor. Mayor calidad de materiales, estampaciones en caliente y un diseño de chasis más liviano y con subconjuntos anillados mejoran la torsión. Con este proceso, el nuevo Fiesta no sólo rebaja consumos y emisiones, sino que gana un 10 por ciento de rigidez torsional. El nuevo Ford Fiesta se suma a la opulencia rotacional de sus nuevos rivales. Por primera vez en su segmento, ofrecerá de serie airbag de rodilla para conductor y el sistema EasyFuel sin tapón para el depósito de combustible, que impide además el llenado de un carburante erróneo.

De serie su equipamiento se estructura en tres niveles: Trend, que incluye ordenador de viaje y elevalunas eléctricos; Titanium, que añade aire acondicionado, MP3, volante de cuero o llantas de aleación; y Sport (sólo en 3 puertas), que incorpora asientos y suspensión deportivos, alerón posterior, faldones y llantas de 16”. No habrá el serio acabado Ghia. Un inconveniente frente al nuevo Ibiza: en el Fiesta el ESP será siempre opcional (450 euros) y no incluye ni faros de xenón, ni techo solar. En función del acabado o como elemento opcional, puede incluir sistema de apertura sin llave, arranque por botón, iluminación interior por LED, cristales calefactados, airbags de cortina, control de crucero, sensores de luz y lluvia, accesorio de navegador Garmin, conexiones Bluetooth y USB, sistema de control por voz.
Mayor dinamismo
Con una trayectoria impecable, más de 12 millones de unidades vendidas y una reconocida fiabilidad, no podía decirse que el fenómeno Fiesta estuviera agotado. Durante 33 años ha sido un valor seguro en los principales mercados europeos; pero la renovación de sus rivales –en especial Renault Clio, Seat Ibiza y Peugeot 207- le relegaba desde hace tiempo a un segundo plano comercial. Ahora, con la nueva generación, las dudas se centraban sólo respecto a la denominación “Fiesta”. Si en anteriores ediciones no llamaba la atención por sus líneas, esta vez Ford buscaba ganar terreno por la vista. Su nuevo lenguaje estilístico, conocido como Kinetic Design y aplicado con éxito en los últimos modelos de la casa, como S-Max, Mondeo, Focus o Kuga. Sólo faltaba trasladarlo a su gama pequeña y adaptarlo con una personalidad propia. El nuevo Fiesta apuesta por una razonable contención de tamaño, incrementando sólo tres centímetros su longitud (menos de 4 m), rebajando la altura en 36 mm y manteniendo su distancia entre ejes. Destaca su perfil con alta cintura en forma de cuña, nervaduras laterales, faros y capó alargado y gran proporción de chapa frente a cristal marcan una imagen dinámica e identificable en sus dos carrocerías de 3 y 5 puertas (500 euros de diferencia de precio). El objetivo: sorprender a los más jóvenes con una de las apuestas más ambiciosas del momento. Colores llamativos, buenos ajustes, una ergonomía muy mejorada donde se sustituyen sus anteriores y pequeños asientos por unos más amplios y cómodos... y un envolvente salpicadero que marcará tendencia.

El interior también destaca por su diseño. El salto en calidad percibida es total, con un plástico acolchado de buen tacto que recorre toda su zona alta, y donde brilla la nueva consola central inspirada en las carátulas de los teléfonos móviles. Su presencia es espectacular e intuitiva para el manejo de los sistemas de entretenimiento, con la información siempre visible en una consola digital superior. Al margen, y por debajo, aparecen aislados los mandos de climatización. El nuevo Fiesta apuesta por una razonable contención de tamaño, incrementando sólo tres centímetros su longitud Sólo con abrir la puerta se puede apreciar que delante se viaja holgado, con buena anchura y una mayor altura al techo proporcionada por unos asientos colocados 30 milímetros más bajos. La anterior generación ya demostraba que atrás era de los más amplios; sus cotas apenas han variado, con un espacio para piernas que ronda -como en el Seat Ibiza- los 70 cm, anchura sobrada para dos pasajeros y una altura contenida pero en la media del segmento, dejando atrás al 207. Incluso el maletero ofrece una capacidad superior a los 300 litros -con kit antipinchazos de serie- y capaz de ampliarse a más de 900 dm3 abatiendo los asientos traseros.. El nuevo Ford Fiesta pesa 40 kg menos que su predecesor. Mayor calidad de materiales, estampaciones en caliente y un diseño de chasis más liviano y con subconjuntos anillados mejoran la torsión. Con este proceso, el nuevo Fiesta no sólo rebaja consumos y emisiones, sino que gana un 10 por ciento de rigidez torsional. El nuevo Ford Fiesta se suma a la opulencia rotacional de sus nuevos rivales. Por primera vez en su segmento, ofrecerá de serie airbag de rodilla para conductor y el sistema EasyFuel sin tapón para el depósito de combustible, que impide además el llenado de un carburante erróneo.

De serie su equipamiento se estructura en tres niveles: Trend, que incluye ordenador de viaje y elevalunas eléctricos; Titanium, que añade aire acondicionado, MP3, volante de cuero o llantas de aleación; y Sport (sólo en 3 puertas), que incorpora asientos y suspensión deportivos, alerón posterior, faldones y llantas de 16”. No habrá el serio acabado Ghia. Un inconveniente frente al nuevo Ibiza: en el Fiesta el ESP será siempre opcional (450 euros) y no incluye ni faros de xenón, ni techo solar. En función del acabado o como elemento opcional, puede incluir sistema de apertura sin llave, arranque por botón, iluminación interior por LED, cristales calefactados, airbags de cortina, control de crucero, sensores de luz y lluvia, accesorio de navegador Garmin, conexiones Bluetooth y USB, sistema de control por voz.
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