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Ford C-Max

Se diría que ahora parece el hermano pequeño del S-Max, el reciente Coche del Año en Europa. Exactamente es lo que han intentado en el Ford C-Max, de ahí que desaparezca de su denominación la palabra Focus.
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Hoy comienza la comercialización del Ford C-Max. Nueva imagen para refrescar el C-Max a mitad de su vida útil. Como monovolumen compacto que es, no necesita más espacio, para eso esta su hermano mayor, el S-Max, que sobre la plataforma de un Mondeo ofrece hasta siete plazas. El C-Max sigue derivando de la plataforma del Focus, cuenta con todas sus virtudes dinámicas, pero ya no se hace mención a este modelo: la familia “Max” como tal comienza a crecer. Como cualquier “restyling”, el C-Max conserva las bases de su antecesor, pero “atacando” en los frentes que más han seducido a los compradores. Si el dinamismo al volante ha sido su principal baza, con poco que envidiar a un Focus, se ha querido trasladar ese dinamismo a la imagen exterior. Nuevos faros, que retratan la cara del S-Max, nuevos paragolpes más bajos, pero también elementos costosos, como nueva estampación de chapa para un nuevo capó. En la parte posterior los pilotos se pasan a la tecnología de leds, el paragolpes baja más que antes y corona con un alerón. Nuevo diseño de llantas en todas las medidas y nuevas manguetas permiten a los estilistas que las ruedas queden prácticamente enrasadas con la carrocería, de manera que inconscientemente el ojo note “más coche”. Un poco más de anchura de vías, por aquí, medio centímetro más bajo, por allá, y algo más largo, el aspecto del coche se antoja menos monovolumen y más fluido. Llevadas estas medidas a la carretera, seguro que aparcarás un poco peor, pero mejoras el comportamiento aunque sólo sea por las nuevas dimensiones.

Si por fuera han puesto énfasis en el diseño, en el interior se ha dado un vuelco completo. El habitáculo se ha transfigurado, no hacia el mencionado dinamismo, sino aproximándose al “kinetic design” que llaman en Ford. Nuevos paneles en las puertas delanteras, con mucha más presencia y nuevo salpicadero, con mandos de climatización y de radio con más estilo. En el aspecto práctico, qué menos se puede esperar en un monovolumen, se han añadido nuevos espacios para colocar pequeños objetos y la consola central entre los asientos ha crecido hasta el punto de permitir alojar en ella una botella de 1,5 litros. A esa misma guantera se ha trasladado el conector para equipos de audio externos y se ha aprovechado para dotar a las plazas posteriores de una toma de corriente. Para habilitar este espacio, también se ha dispuesto de un freno de mano en forma de “Z”, con idéntica sensación de cinemática y mucho más compacto.

Donde no han mejorado ha sido en las puertas posteriores, que siguen sin disponer de huecos para objetos, aunque se conservan las bolsas tras los respaldos delanteros y los receptáculos ocultos en el piso. La nueva gama C-Max no tiene novedades en cuanto a los propulsores. Se mantienen los de la anterior generación. Son tres mecánicas Diesel y tres motores de gasolina.
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Hoy comienza la comercialización del Ford C-Max. Nueva imagen para refrescar el C-Max a mitad de su vida útil. Como monovolumen compacto que es, no necesita más espacio, para eso esta su hermano mayor, el S-Max, que sobre la plataforma de un Mondeo ofrece hasta siete plazas. El C-Max sigue derivando de la plataforma del Focus, cuenta con todas sus virtudes dinámicas, pero ya no se hace mención a este modelo: la familia “Max” como tal comienza a crecer. Como cualquier “restyling”, el C-Max conserva las bases de su antecesor, pero “atacando” en los frentes que más han seducido a los compradores. Si el dinamismo al volante ha sido su principal baza, con poco que envidiar a un Focus, se ha querido trasladar ese dinamismo a la imagen exterior. Nuevos faros, que retratan la cara del S-Max, nuevos paragolpes más bajos, pero también elementos costosos, como nueva estampación de chapa para un nuevo capó. En la parte posterior los pilotos se pasan a la tecnología de leds, el paragolpes baja más que antes y corona con un alerón. Nuevo diseño de llantas en todas las medidas y nuevas manguetas permiten a los estilistas que las ruedas queden prácticamente enrasadas con la carrocería, de manera que inconscientemente el ojo note “más coche”. Un poco más de anchura de vías, por aquí, medio centímetro más bajo, por allá, y algo más largo, el aspecto del coche se antoja menos monovolumen y más fluido. Llevadas estas medidas a la carretera, seguro que aparcarás un poco peor, pero mejoras el comportamiento aunque sólo sea por las nuevas dimensiones.

Si por fuera han puesto énfasis en el diseño, en el interior se ha dado un vuelco completo. El habitáculo se ha transfigurado, no hacia el mencionado dinamismo, sino aproximándose al “kinetic design” que llaman en Ford. Nuevos paneles en las puertas delanteras, con mucha más presencia y nuevo salpicadero, con mandos de climatización y de radio con más estilo. En el aspecto práctico, qué menos se puede esperar en un monovolumen, se han añadido nuevos espacios para colocar pequeños objetos y la consola central entre los asientos ha crecido hasta el punto de permitir alojar en ella una botella de 1,5 litros. A esa misma guantera se ha trasladado el conector para equipos de audio externos y se ha aprovechado para dotar a las plazas posteriores de una toma de corriente. Para habilitar este espacio, también se ha dispuesto de un freno de mano en forma de “Z”, con idéntica sensación de cinemática y mucho más compacto.

Donde no han mejorado ha sido en las puertas posteriores, que siguen sin disponer de huecos para objetos, aunque se conservan las bolsas tras los respaldos delanteros y los receptáculos ocultos en el piso. La nueva gama C-Max no tiene novedades en cuanto a los propulsores. Se mantienen los de la anterior generación. Son tres mecánicas Diesel y tres motores de gasolina.
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Hoy comienza la comercialización del Ford C-Max. Nueva imagen para refrescar el C-Max a mitad de su vida útil. Como monovolumen compacto que es, no necesita más espacio, para eso esta su hermano mayor, el S-Max, que sobre la plataforma de un Mondeo ofrece hasta siete plazas. El C-Max sigue derivando de la plataforma del Focus, cuenta con todas sus virtudes dinámicas, pero ya no se hace mención a este modelo: la familia “Max” como tal comienza a crecer. Como cualquier “restyling”, el C-Max conserva las bases de su antecesor, pero “atacando” en los frentes que más han seducido a los compradores. Si el dinamismo al volante ha sido su principal baza, con poco que envidiar a un Focus, se ha querido trasladar ese dinamismo a la imagen exterior. Nuevos faros, que retratan la cara del S-Max, nuevos paragolpes más bajos, pero también elementos costosos, como nueva estampación de chapa para un nuevo capó. En la parte posterior los pilotos se pasan a la tecnología de leds, el paragolpes baja más que antes y corona con un alerón. Nuevo diseño de llantas en todas las medidas y nuevas manguetas permiten a los estilistas que las ruedas queden prácticamente enrasadas con la carrocería, de manera que inconscientemente el ojo note “más coche”. Un poco más de anchura de vías, por aquí, medio centímetro más bajo, por allá, y algo más largo, el aspecto del coche se antoja menos monovolumen y más fluido. Llevadas estas medidas a la carretera, seguro que aparcarás un poco peor, pero mejoras el comportamiento aunque sólo sea por las nuevas dimensiones.

Si por fuera han puesto énfasis en el diseño, en el interior se ha dado un vuelco completo. El habitáculo se ha transfigurado, no hacia el mencionado dinamismo, sino aproximándose al “kinetic design” que llaman en Ford. Nuevos paneles en las puertas delanteras, con mucha más presencia y nuevo salpicadero, con mandos de climatización y de radio con más estilo. En el aspecto práctico, qué menos se puede esperar en un monovolumen, se han añadido nuevos espacios para colocar pequeños objetos y la consola central entre los asientos ha crecido hasta el punto de permitir alojar en ella una botella de 1,5 litros. A esa misma guantera se ha trasladado el conector para equipos de audio externos y se ha aprovechado para dotar a las plazas posteriores de una toma de corriente. Para habilitar este espacio, también se ha dispuesto de un freno de mano en forma de “Z”, con idéntica sensación de cinemática y mucho más compacto.

Donde no han mejorado ha sido en las puertas posteriores, que siguen sin disponer de huecos para objetos, aunque se conservan las bolsas tras los respaldos delanteros y los receptáculos ocultos en el piso. La nueva gama C-Max no tiene novedades en cuanto a los propulsores. Se mantienen los de la anterior generación. Son tres mecánicas Diesel y tres motores de gasolina.
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