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Fiat 500, Nissan Micra y Renault Twingo

El segmento de los ciudadanos está de moda. Pequeños, maniobrables y eficientes, representan una gran herramienta de movilidad. Junto a económicos motores turbodiesel añaden, a su conocida practicidad, no poca polivalencia de uso. Enfrentamos tres propuestas tan personales como atractivas: la batalla callejera ha comenzado…
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Fiat 500, Nissan Micra y Renault Twingo
Se avecina una intensa “guerrilla” urbana en el sector del automóvil. Tras años marcados por el crecimiento de los modelos, los ciudadanos de entre 3,5 y 3,8 m comienzan a llegar en avalancha. Sus ventas han crecido ya más de un 10 por ciento… y subiendo. Son una respuesta lógica y pragmática a ciudades atestadas de tráfico, que dificultan sobremanera el desplazamiento diario; pero, sobre todo, a un mercado conmocionado por las emisiones de C02 ante los índices de contaminación y el agotamiento paulatino del petróleo, que empieza a primar fiscalmente a los más sostenibles.
Mientras se popularizan fuentes de energía alternativas, la receta más efectiva parece la reducción de peso, tamaño y potencia. ¿Para qué movernos habitualmente en ciudad uno o dos pasajeros en vehículos sobredimensionados? Nuevas necesidades a las que parecen responder los fabricantes. Acaban de llegar los nuevos Suzuki Splash y Opel Agila, además del Hyundai i10 e incluso, por debajo, pronto aterrizará el revolucionario Toyota iQ. Pero hace pocos meses también eran legión. A los Chevrolet Matiz y Kia Picanto se unieron los Peugeot 107/Citroën C1/Toyota Aygo (fruto de un mismo acuerdo) y, por supuesto, nuestros tres interesantes protagonistas.

La reciente llegada del Fiat 500, una redición moderna del Cinquecento que motorizó Italia y desarrollada desde una evolucionada plataforma del Panda que servirá de base al futuro Ford Ka, ha inyectado glamour y simpatía a la categoría. Por su parte, tras 14 años en el mercado, el Renault Twingo presenta ahora una generación renovada que abandona su formato casi monovolumen por un diseño más contemporáneo, algo impersonal también, pero que subsana algunos de sus anteriores defectos. El Nissan Micra, por último, representa un original urbano con las dotes más funcionales. La actual edición llegó en 2003, pero desde entonces ha contado con mejoras de equipamiento y dos restyling, el último este mismo año. Cortas batallas, vías estrechas y pesos pluma. Con estos condicionantes podría parecer que nuestros protagonistas pecan de un comportamiento, diríamos, delicado. Pero a sus mandos (los tres, por cierto, comparten arquitectura con suspensiones delanteras independientes y eje torsional trasero) comprobamos la evolución de este segmento. Teniendo claras sus aspiraciones y límites, cumplen su cometido con buenas maneras, especialmente en su terreno natural: evidentemente, las calles. El Fiat 500 es un ejemplo. Aun con la menor anchura y batalla (7 centímetros más pequeña que el Renault Twingo y 13 que el Nissan Micra) aguanta con equilibrio los rápidos cambios de dirección. En ciudad es muy vivaz, siempre dispuesto a sortear cualquier obstáculo. Gira en un pañuelo (su diámetro es muy reducido, apenas 9,2 metros), frena bien, se aparca fácil -con 3,5 metros de longitud es el más corto- y, además, cuenta con función City que incrementa la asistencia de la dirección para maniobrar a baja velocidad o aparcar. También en vías rápidas y hasta velocidades de 140-150 km/h ofrece un correcto aplomo, aunque pierde progresividad sobre baches y badenes por unas suspensiones que no atajan del todo las oscilaciones verticales de carrocería.

El Nissan Micra hace gala de las mayores dimensiones, no hay que olvidar que comparte plataforma con el nuevo y amplio Renault Clio. Ello, unido su mayor radio de giro, lastra levemente su rendimiento en ciudad frente a dos rivales tan “espabilados”. Es algo más lento de movimientos y su amortiguación también tiende más al confort, con un tren delantero que flota más al circular entre curvas y provoca un comportamiento más subvirador. En cambio, en vías rápidas, es sin duda el más asentado, soportando buenos ritmos con comodidad. Aquí casi podríamos enclavarlo en un segmento mayor, el de los utilitarios puros y duros.

Tres opciones de lo más interesante: Nissan apuesta con su Micra por amplitud y funcionalidad; Renault, por un precio muy competitivo y la gran agilidad urbana de su Twingo; Fiat y su 500, por un producto muy equilibrado y con un fantástico diseño. ¿Con cuál se quedan? Dejamos para el final el Renault Twingo, quizás el más extremo. Su poco peso (60 kilos menos que Fiat 500 y Nissan Micra) y su contenida altura le convierten en el más ágil y solvente en ciudad. Su plataforma deriva también del Renault Clio, pero en este caso de anterior generación, ubicado por tamaño entre el 500 y el Micra. Es vivo de reacciones y muy hábil en espacios cortos, capaz de resolver cualquier disyuntiva urbana. Sin embargo, ese carácter se paga en carretera.

En autopista, aun con una respuesta moderada a velocidades legales, el Renault Twingo es el que menos estabilidad lineal y mayor sensibilidad al viento ofrece. Y, en curva, pese a su amortiguación más firme, los apoyos son menos consistentes, posiblemente también por sus menores neumáticos (más estrechos y sobre llanta de 14 pulgadas frente a 16). Pero hay que reconocer que divierte: es rápido y sorprende con algún deslizamiento del tren trasero al acercarnos a sus límites. Los frenos no son su mejor aliado, necesitando algunos metros más que sus rivales para detenerse. Todos, eso sí, cuentan con tambores traseros en lugar de discos. ¿Quién dijo que un coche tan pequeño puede ser inseguro? La llegada del Fiat 500 rompe los mitos de la categoría. Sus 5 estrellas en el test EuroNCAP avalan la seriedad del proyecto: una estructura resistente, un comportamiento noble en carretera y un gran equipamiento de serie, con airbags laterales delanteros, de cortina y hasta de rodilla para conductor de serie, algo muy inusual en modelos tan populares. Sólo falta el ESP, aunque puede adquirirse por 470 euros. Sus rivales no plantean grandes inconvenientes en este apartado, aunque con dotaciones menos generosas.

El Nissan Micra añade de serie airbags laterales delanteros –como el Renault-, mientras que los de cortina son opcionales y no cuenta con control de estabilidad ni en opción, reservado sólo para la versión superior 160R. En el Twingo hasta ahora tampoco, pero Renault ha corregido la deficiencia y, desde junio, equipará ESP en todas sus variantes (salvo los 1.2i) por unos 300 euros.
Motores y espacio
Se avecina una intensa “guerrilla” urbana en el sector del automóvil. Tras años marcados por el crecimiento de los modelos, los ciudadanos de entre 3,5 y 3,8 m comienzan a llegar en avalancha. Sus ventas han crecido ya más de un 10 por ciento… y subiendo. Son una respuesta lógica y pragmática a ciudades atestadas de tráfico, que dificultan sobremanera el desplazamiento diario; pero, sobre todo, a un mercado conmocionado por las emisiones de C02 ante los índices de contaminación y el agotamiento paulatino del petróleo, que empieza a primar fiscalmente a los más sostenibles. Mientras se popularizan fuentes de energía alternativas, la receta más efectiva parece la reducción de peso, tamaño y potencia. ¿Para qué movernos habitualmente en ciudad uno o dos pasajeros en vehículos sobredimensionados? Nuevas necesidades a las que parecen responder los fabricantes. Acaban de llegar los nuevos Suzuki Splash y Opel Agila, además del Hyundai i10 e incluso, por debajo, pronto aterrizará el revolucionario Toyota iQ. Pero hace pocos meses también eran legión. A los Chevrolet Matiz y Kia Picanto se unieron los Peugeot 107/Citroën C1/Toyota Aygo (fruto de un mismo acuerdo) y, por supuesto, nuestros tres interesantes protagonistas.

La reciente llegada del Fiat 500, una redición moderna del Cinquecento que motorizó Italia y desarrollada desde una evolucionada plataforma del Panda que servirá de base al futuro Ford Ka, ha inyectado glamour y simpatía a la categoría. Por su parte, tras 14 años en el mercado, el Renault Twingo presenta ahora una generación renovada que abandona su formato casi monovolumen por un diseño más contemporáneo, algo impersonal también, pero que subsana algunos de sus anteriores defectos. El Nissan Micra, por último, representa un original urbano con las dotes más funcionales. La actual edición llegó en 2003, pero desde entonces ha contado con mejoras de equipamiento y dos restyling, el último este mismo año. Cortas batallas, vías estrechas y pesos pluma. Con estos condicionantes podría parecer que nuestros protagonistas pecan de un comportamiento, diríamos, delicado. Pero a sus mandos (los tres, por cierto, comparten arquitectura con suspensiones delanteras independientes y eje torsional trasero) comprobamos la evolución de este segmento. Teniendo claras sus aspiraciones y límites, cumplen su cometido con buenas maneras, especialmente en su terreno natural: evidentemente, las calles. El Fiat 500 es un ejemplo. Aun con la menor anchura y batalla (7 centímetros más pequeña que el Renault Twingo y 13 que el Nissan Micra) aguanta con equilibrio los rápidos cambios de dirección. En ciudad es muy vivaz, siempre dispuesto a sortear cualquier obstáculo. Gira en un pañuelo (su diámetro es muy reducido, apenas 9,2 metros), frena bien, se aparca fácil -con 3,5 metros de longitud es el más corto- y, además, cuenta con función City que incrementa la asistencia de la dirección para maniobrar a baja velocidad o aparcar. También en vías rápidas y hasta velocidades de 140-150 km/h ofrece un correcto aplomo, aunque pierde progresividad sobre baches y badenes por unas suspensiones que no atajan del todo las oscilaciones verticales de carrocería.

El Nissan Micra hace gala de las mayores dimensiones, no hay que olvidar que comparte plataforma con el nuevo y amplio Renault Clio. Ello, unido su mayor radio de giro, lastra levemente su rendimiento en ciudad frente a dos rivales tan “espabilados”. Es algo más lento de movimientos y su amortiguación también tiende más al confort, con un tren delantero que flota más al circular entre curvas y provoca un comportamiento más subvirador. En cambio, en vías rápidas, es sin duda el más asentado, soportando buenos ritmos con comodidad. Aquí casi podríamos enclavarlo en un segmento mayor, el de los utilitarios puros y duros.

Tres opciones de lo más interesante: Nissan apuesta con su Micra por amplitud y funcionalidad; Renault, por un precio muy competitivo y la gran agilidad urbana de su Twingo; Fiat y su 500, por un producto muy equilibrado y con un fantástico diseño. ¿Con cuál se quedan? Dejamos para el final el Renault Twingo, quizás el más extremo. Su poco peso (60 kilos menos que Fiat 500 y Nissan Micra) y su contenida altura le convierten en el más ágil y solvente en ciudad. Su plataforma deriva también del Renault Clio, pero en este caso de anterior generación, ubicado por tamaño entre el 500 y el Micra. Es vivo de reacciones y muy hábil en espacios cortos, capaz de resolver cualquier disyuntiva urbana. Sin embargo, ese carácter se paga en carretera.

En autopista, aun con una respuesta moderada a velocidades legales, el Renault Twingo es el que menos estabilidad lineal y mayor sensibilidad al viento ofrece. Y, en curva, pese a su amortiguación más firme, los apoyos son menos consistentes, posiblemente también por sus menores neumáticos (más estrechos y sobre llanta de 14 pulgadas frente a 16). Pero hay que reconocer que divierte: es rápido y sorprende con algún deslizamiento del tren trasero al acercarnos a sus límites. Los frenos no son su mejor aliado, necesitando algunos metros más que sus rivales para detenerse. Todos, eso sí, cuentan con tambores traseros en lugar de discos. ¿Quién dijo que un coche tan pequeño puede ser inseguro? La llegada del Fiat 500 rompe los mitos de la categoría. Sus 5 estrellas en el test EuroNCAP avalan la seriedad del proyecto: una estructura resistente, un comportamiento noble en carretera y un gran equipamiento de serie, con airbags laterales delanteros, de cortina y hasta de rodilla para conductor de serie, algo muy inusual en modelos tan populares. Sólo falta el ESP, aunque puede adquirirse por 470 euros. Sus rivales no plantean grandes inconvenientes en este apartado, aunque con dotaciones menos generosas.

El Nissan Micra añade de serie airbags laterales delanteros –como el Renault-, mientras que los de cortina son opcionales y no cuenta con control de estabilidad ni en opción, reservado sólo para la versión superior 160R. En el Twingo hasta ahora tampoco, pero Renault ha corregido la deficiencia y, desde junio, equipará ESP en todas sus variantes (salvo los 1.2i) por unos 300 euros.
Motores y espacio
Se avecina una intensa “guerrilla” urbana en el sector del automóvil. Tras años marcados por el crecimiento de los modelos, los ciudadanos de entre 3,5 y 3,8 m comienzan a llegar en avalancha. Sus ventas han crecido ya más de un 10 por ciento… y subiendo. Son una respuesta lógica y pragmática a ciudades atestadas de tráfico, que dificultan sobremanera el desplazamiento diario; pero, sobre todo, a un mercado conmocionado por las emisiones de C02 ante los índices de contaminación y el agotamiento paulatino del petróleo, que empieza a primar fiscalmente a los más sostenibles. Mientras se popularizan fuentes de energía alternativas, la receta más efectiva parece la reducción de peso, tamaño y potencia. ¿Para qué movernos habitualmente en ciudad uno o dos pasajeros en vehículos sobredimensionados? Nuevas necesidades a las que parecen responder los fabricantes. Acaban de llegar los nuevos Suzuki Splash y Opel Agila, además del Hyundai i10 e incluso, por debajo, pronto aterrizará el revolucionario Toyota iQ. Pero hace pocos meses también eran legión. A los Chevrolet Matiz y Kia Picanto se unieron los Peugeot 107/Citroën C1/Toyota Aygo (fruto de un mismo acuerdo) y, por supuesto, nuestros tres interesantes protagonistas.

La reciente llegada del Fiat 500, una redición moderna del Cinquecento que motorizó Italia y desarrollada desde una evolucionada plataforma del Panda que servirá de base al futuro Ford Ka, ha inyectado glamour y simpatía a la categoría. Por su parte, tras 14 años en el mercado, el Renault Twingo presenta ahora una generación renovada que abandona su formato casi monovolumen por un diseño más contemporáneo, algo impersonal también, pero que subsana algunos de sus anteriores defectos. El Nissan Micra, por último, representa un original urbano con las dotes más funcionales. La actual edición llegó en 2003, pero desde entonces ha contado con mejoras de equipamiento y dos restyling, el último este mismo año. Cortas batallas, vías estrechas y pesos pluma. Con estos condicionantes podría parecer que nuestros protagonistas pecan de un comportamiento, diríamos, delicado. Pero a sus mandos (los tres, por cierto, comparten arquitectura con suspensiones delanteras independientes y eje torsional trasero) comprobamos la evolución de este segmento. Teniendo claras sus aspiraciones y límites, cumplen su cometido con buenas maneras, especialmente en su terreno natural: evidentemente, las calles. El Fiat 500 es un ejemplo. Aun con la menor anchura y batalla (7 centímetros más pequeña que el Renault Twingo y 13 que el Nissan Micra) aguanta con equilibrio los rápidos cambios de dirección. En ciudad es muy vivaz, siempre dispuesto a sortear cualquier obstáculo. Gira en un pañuelo (su diámetro es muy reducido, apenas 9,2 metros), frena bien, se aparca fácil -con 3,5 metros de longitud es el más corto- y, además, cuenta con función City que incrementa la asistencia de la dirección para maniobrar a baja velocidad o aparcar. También en vías rápidas y hasta velocidades de 140-150 km/h ofrece un correcto aplomo, aunque pierde progresividad sobre baches y badenes por unas suspensiones que no atajan del todo las oscilaciones verticales de carrocería.

El Nissan Micra hace gala de las mayores dimensiones, no hay que olvidar que comparte plataforma con el nuevo y amplio Renault Clio. Ello, unido su mayor radio de giro, lastra levemente su rendimiento en ciudad frente a dos rivales tan “espabilados”. Es algo más lento de movimientos y su amortiguación también tiende más al confort, con un tren delantero que flota más al circular entre curvas y provoca un comportamiento más subvirador. En cambio, en vías rápidas, es sin duda el más asentado, soportando buenos ritmos con comodidad. Aquí casi podríamos enclavarlo en un segmento mayor, el de los utilitarios puros y duros.

Tres opciones de lo más interesante: Nissan apuesta con su Micra por amplitud y funcionalidad; Renault, por un precio muy competitivo y la gran agilidad urbana de su Twingo; Fiat y su 500, por un producto muy equilibrado y con un fantástico diseño. ¿Con cuál se quedan? Dejamos para el final el Renault Twingo, quizás el más extremo. Su poco peso (60 kilos menos que Fiat 500 y Nissan Micra) y su contenida altura le convierten en el más ágil y solvente en ciudad. Su plataforma deriva también del Renault Clio, pero en este caso de anterior generación, ubicado por tamaño entre el 500 y el Micra. Es vivo de reacciones y muy hábil en espacios cortos, capaz de resolver cualquier disyuntiva urbana. Sin embargo, ese carácter se paga en carretera.

En autopista, aun con una respuesta moderada a velocidades legales, el Renault Twingo es el que menos estabilidad lineal y mayor sensibilidad al viento ofrece. Y, en curva, pese a su amortiguación más firme, los apoyos son menos consistentes, posiblemente también por sus menores neumáticos (más estrechos y sobre llanta de 14 pulgadas frente a 16). Pero hay que reconocer que divierte: es rápido y sorprende con algún deslizamiento del tren trasero al acercarnos a sus límites. Los frenos no son su mejor aliado, necesitando algunos metros más que sus rivales para detenerse. Todos, eso sí, cuentan con tambores traseros en lugar de discos. ¿Quién dijo que un coche tan pequeño puede ser inseguro? La llegada del Fiat 500 rompe los mitos de la categoría. Sus 5 estrellas en el test EuroNCAP avalan la seriedad del proyecto: una estructura resistente, un comportamiento noble en carretera y un gran equipamiento de serie, con airbags laterales delanteros, de cortina y hasta de rodilla para conductor de serie, algo muy inusual en modelos tan populares. Sólo falta el ESP, aunque puede adquirirse por 470 euros. Sus rivales no plantean grandes inconvenientes en este apartado, aunque con dotaciones menos generosas.

El Nissan Micra añade de serie airbags laterales delanteros –como el Renault-, mientras que los de cortina son opcionales y no cuenta con control de estabilidad ni en opción, reservado sólo para la versión superior 160R. En el Twingo hasta ahora tampoco, pero Renault ha corregido la deficiencia y, desde junio, equipará ESP en todas sus variantes (salvo los 1.2i) por unos 300 euros.
Motores y espacio
Se avecina una intensa “guerrilla” urbana en el sector del automóvil. Tras años marcados por el crecimiento de los modelos, los ciudadanos de entre 3,5 y 3,8 m comienzan a llegar en avalancha. Sus ventas han crecido ya más de un 10 por ciento… y subiendo. Son una respuesta lógica y pragmática a ciudades atestadas de tráfico, que dificultan sobremanera el desplazamiento diario; pero, sobre todo, a un mercado conmocionado por las emisiones de C02 ante los índices de contaminación y el agotamiento paulatino del petróleo, que empieza a primar fiscalmente a los más sostenibles. Mientras se popularizan fuentes de energía alternativas, la receta más efectiva parece la reducción de peso, tamaño y potencia. ¿Para qué movernos habitualmente en ciudad uno o dos pasajeros en vehículos sobredimensionados? Nuevas necesidades a las que parecen responder los fabricantes. Acaban de llegar los nuevos Suzuki Splash y Opel Agila, además del Hyundai i10 e incluso, por debajo, pronto aterrizará el revolucionario Toyota iQ. Pero hace pocos meses también eran legión. A los Chevrolet Matiz y Kia Picanto se unieron los Peugeot 107/Citroën C1/Toyota Aygo (fruto de un mismo acuerdo) y, por supuesto, nuestros tres interesantes protagonistas.

La reciente llegada del Fiat 500, una redición moderna del Cinquecento que motorizó Italia y desarrollada desde una evolucionada plataforma del Panda que servirá de base al futuro Ford Ka, ha inyectado glamour y simpatía a la categoría. Por su parte, tras 14 años en el mercado, el Renault Twingo presenta ahora una generación renovada que abandona su formato casi monovolumen por un diseño más contemporáneo, algo impersonal también, pero que subsana algunos de sus anteriores defectos. El Nissan Micra, por último, representa un original urbano con las dotes más funcionales. La actual edición llegó en 2003, pero desde entonces ha contado con mejoras de equipamiento y dos restyling, el último este mismo año. Cortas batallas, vías estrechas y pesos pluma. Con estos condicionantes podría parecer que nuestros protagonistas pecan de un comportamiento, diríamos, delicado. Pero a sus mandos (los tres, por cierto, comparten arquitectura con suspensiones delanteras independientes y eje torsional trasero) comprobamos la evolución de este segmento. Teniendo claras sus aspiraciones y límites, cumplen su cometido con buenas maneras, especialmente en su terreno natural: evidentemente, las calles. El Fiat 500 es un ejemplo. Aun con la menor anchura y batalla (7 centímetros más pequeña que el Renault Twingo y 13 que el Nissan Micra) aguanta con equilibrio los rápidos cambios de dirección. En ciudad es muy vivaz, siempre dispuesto a sortear cualquier obstáculo. Gira en un pañuelo (su diámetro es muy reducido, apenas 9,2 metros), frena bien, se aparca fácil -con 3,5 metros de longitud es el más corto- y, además, cuenta con función City que incrementa la asistencia de la dirección para maniobrar a baja velocidad o aparcar. También en vías rápidas y hasta velocidades de 140-150 km/h ofrece un correcto aplomo, aunque pierde progresividad sobre baches y badenes por unas suspensiones que no atajan del todo las oscilaciones verticales de carrocería.

El Nissan Micra hace gala de las mayores dimensiones, no hay que olvidar que comparte plataforma con el nuevo y amplio Renault Clio. Ello, unido su mayor radio de giro, lastra levemente su rendimiento en ciudad frente a dos rivales tan “espabilados”. Es algo más lento de movimientos y su amortiguación también tiende más al confort, con un tren delantero que flota más al circular entre curvas y provoca un comportamiento más subvirador. En cambio, en vías rápidas, es sin duda el más asentado, soportando buenos ritmos con comodidad. Aquí casi podríamos enclavarlo en un segmento mayor, el de los utilitarios puros y duros.

Tres opciones de lo más interesante: Nissan apuesta con su Micra por amplitud y funcionalidad; Renault, por un precio muy competitivo y la gran agilidad urbana de su Twingo; Fiat y su 500, por un producto muy equilibrado y con un fantástico diseño. ¿Con cuál se quedan? Dejamos para el final el Renault Twingo, quizás el más extremo. Su poco peso (60 kilos menos que Fiat 500 y Nissan Micra) y su contenida altura le convierten en el más ágil y solvente en ciudad. Su plataforma deriva también del Renault Clio, pero en este caso de anterior generación, ubicado por tamaño entre el 500 y el Micra. Es vivo de reacciones y muy hábil en espacios cortos, capaz de resolver cualquier disyuntiva urbana. Sin embargo, ese carácter se paga en carretera.

En autopista, aun con una respuesta moderada a velocidades legales, el Renault Twingo es el que menos estabilidad lineal y mayor sensibilidad al viento ofrece. Y, en curva, pese a su amortiguación más firme, los apoyos son menos consistentes, posiblemente también por sus menores neumáticos (más estrechos y sobre llanta de 14 pulgadas frente a 16). Pero hay que reconocer que divierte: es rápido y sorprende con algún deslizamiento del tren trasero al acercarnos a sus límites. Los frenos no son su mejor aliado, necesitando algunos metros más que sus rivales para detenerse. Todos, eso sí, cuentan con tambores traseros en lugar de discos. ¿Quién dijo que un coche tan pequeño puede ser inseguro? La llegada del Fiat 500 rompe los mitos de la categoría. Sus 5 estrellas en el test EuroNCAP avalan la seriedad del proyecto: una estructura resistente, un comportamiento noble en carretera y un gran equipamiento de serie, con airbags laterales delanteros, de cortina y hasta de rodilla para conductor de serie, algo muy inusual en modelos tan populares. Sólo falta el ESP, aunque puede adquirirse por 470 euros. Sus rivales no plantean grandes inconvenientes en este apartado, aunque con dotaciones menos generosas.

El Nissan Micra añade de serie airbags laterales delanteros –como el Renault-, mientras que los de cortina son opcionales y no cuenta con control de estabilidad ni en opción, reservado sólo para la versión superior 160R. En el Twingo hasta ahora tampoco, pero Renault ha corregido la deficiencia y, desde junio, equipará ESP en todas sus variantes (salvo los 1.2i) por unos 300 euros.
Motores y espacio
Se avecina una intensa “guerrilla” urbana en el sector del automóvil. Tras años marcados por el crecimiento de los modelos, los ciudadanos de entre 3,5 y 3,8 m comienzan a llegar en avalancha. Sus ventas han crecido ya más de un 10 por ciento… y subiendo. Son una respuesta lógica y pragmática a ciudades atestadas de tráfico, que dificultan sobremanera el desplazamiento diario; pero, sobre todo, a un mercado conmocionado por las emisiones de C02 ante los índices de contaminación y el agotamiento paulatino del petróleo, que empieza a primar fiscalmente a los más sostenibles. Mientras se popularizan fuentes de energía alternativas, la receta más efectiva parece la reducción de peso, tamaño y potencia. ¿Para qué movernos habitualmente en ciudad uno o dos pasajeros en vehículos sobredimensionados? Nuevas necesidades a las que parecen responder los fabricantes. Acaban de llegar los nuevos Suzuki Splash y Opel Agila, además del Hyundai i10 e incluso, por debajo, pronto aterrizará el revolucionario Toyota iQ. Pero hace pocos meses también eran legión. A los Chevrolet Matiz y Kia Picanto se unieron los Peugeot 107/Citroën C1/Toyota Aygo (fruto de un mismo acuerdo) y, por supuesto, nuestros tres interesantes protagonistas.

La reciente llegada del Fiat 500, una redición moderna del Cinquecento que motorizó Italia y desarrollada desde una evolucionada plataforma del Panda que servirá de base al futuro Ford Ka, ha inyectado glamour y simpatía a la categoría. Por su parte, tras 14 años en el mercado, el Renault Twingo presenta ahora una generación renovada que abandona su formato casi monovolumen por un diseño más contemporáneo, algo impersonal también, pero que subsana algunos de sus anteriores defectos. El Nissan Micra, por último, representa un original urbano con las dotes más funcionales. La actual edición llegó en 2003, pero desde entonces ha contado con mejoras de equipamiento y dos restyling, el último este mismo año. Cortas batallas, vías estrechas y pesos pluma. Con estos condicionantes podría parecer que nuestros protagonistas pecan de un comportamiento, diríamos, delicado. Pero a sus mandos (los tres, por cierto, comparten arquitectura con suspensiones delanteras independientes y eje torsional trasero) comprobamos la evolución de este segmento. Teniendo claras sus aspiraciones y límites, cumplen su cometido con buenas maneras, especialmente en su terreno natural: evidentemente, las calles. El Fiat 500 es un ejemplo. Aun con la menor anchura y batalla (7 centímetros más pequeña que el Renault Twingo y 13 que el Nissan Micra) aguanta con equilibrio los rápidos cambios de dirección. En ciudad es muy vivaz, siempre dispuesto a sortear cualquier obstáculo. Gira en un pañuelo (su diámetro es muy reducido, apenas 9,2 metros), frena bien, se aparca fácil -con 3,5 metros de longitud es el más corto- y, además, cuenta con función City que incrementa la asistencia de la dirección para maniobrar a baja velocidad o aparcar. También en vías rápidas y hasta velocidades de 140-150 km/h ofrece un correcto aplomo, aunque pierde progresividad sobre baches y badenes por unas suspensiones que no atajan del todo las oscilaciones verticales de carrocería.

El Nissan Micra hace gala de las mayores dimensiones, no hay que olvidar que comparte plataforma con el nuevo y amplio Renault Clio. Ello, unido su mayor radio de giro, lastra levemente su rendimiento en ciudad frente a dos rivales tan “espabilados”. Es algo más lento de movimientos y su amortiguación también tiende más al confort, con un tren delantero que flota más al circular entre curvas y provoca un comportamiento más subvirador. En cambio, en vías rápidas, es sin duda el más asentado, soportando buenos ritmos con comodidad. Aquí casi podríamos enclavarlo en un segmento mayor, el de los utilitarios puros y duros.

Tres opciones de lo más interesante: Nissan apuesta con su Micra por amplitud y funcionalidad; Renault, por un precio muy competitivo y la gran agilidad urbana de su Twingo; Fiat y su 500, por un producto muy equilibrado y con un fantástico diseño. ¿Con cuál se quedan? Dejamos para el final el Renault Twingo, quizás el más extremo. Su poco peso (60 kilos menos que Fiat 500 y Nissan Micra) y su contenida altura le convierten en el más ágil y solvente en ciudad. Su plataforma deriva también del Renault Clio, pero en este caso de anterior generación, ubicado por tamaño entre el 500 y el Micra. Es vivo de reacciones y muy hábil en espacios cortos, capaz de resolver cualquier disyuntiva urbana. Sin embargo, ese carácter se paga en carretera.

En autopista, aun con una respuesta moderada a velocidades legales, el Renault Twingo es el que menos estabilidad lineal y mayor sensibilidad al viento ofrece. Y, en curva, pese a su amortiguación más firme, los apoyos son menos consistentes, posiblemente también por sus menores neumáticos (más estrechos y sobre llanta de 14 pulgadas frente a 16). Pero hay que reconocer que divierte: es rápido y sorprende con algún deslizamiento del tren trasero al acercarnos a sus límites. Los frenos no son su mejor aliado, necesitando algunos metros más que sus rivales para detenerse. Todos, eso sí, cuentan con tambores traseros en lugar de discos. ¿Quién dijo que un coche tan pequeño puede ser inseguro? La llegada del Fiat 500 rompe los mitos de la categoría. Sus 5 estrellas en el test EuroNCAP avalan la seriedad del proyecto: una estructura resistente, un comportamiento noble en carretera y un gran equipamiento de serie, con airbags laterales delanteros, de cortina y hasta de rodilla para conductor de serie, algo muy inusual en modelos tan populares. Sólo falta el ESP, aunque puede adquirirse por 470 euros. Sus rivales no plantean grandes inconvenientes en este apartado, aunque con dotaciones menos generosas.

El Nissan Micra añade de serie airbags laterales delanteros –como el Renault-, mientras que los de cortina son opcionales y no cuenta con control de estabilidad ni en opción, reservado sólo para la versión superior 160R. En el Twingo hasta ahora tampoco, pero Renault ha corregido la deficiencia y, desde junio, equipará ESP en todas sus variantes (salvo los 1.2i) por unos 300 euros.
Motores y espacio
Se avecina una intensa “guerrilla” urbana en el sector del automóvil. Tras años marcados por el crecimiento de los modelos, los ciudadanos de entre 3,5 y 3,8 m comienzan a llegar en avalancha. Sus ventas han crecido ya más de un 10 por ciento… y subiendo. Son una respuesta lógica y pragmática a ciudades atestadas de tráfico, que dificultan sobremanera el desplazamiento diario; pero, sobre todo, a un mercado conmocionado por las emisiones de C02 ante los índices de contaminación y el agotamiento paulatino del petróleo, que empieza a primar fiscalmente a los más sostenibles. Mientras se popularizan fuentes de energía alternativas, la receta más efectiva parece la reducción de peso, tamaño y potencia. ¿Para qué movernos habitualmente en ciudad uno o dos pasajeros en vehículos sobredimensionados? Nuevas necesidades a las que parecen responder los fabricantes. Acaban de llegar los nuevos Suzuki Splash y Opel Agila, además del Hyundai i10 e incluso, por debajo, pronto aterrizará el revolucionario Toyota iQ. Pero hace pocos meses también eran legión. A los Chevrolet Matiz y Kia Picanto se unieron los Peugeot 107/Citroën C1/Toyota Aygo (fruto de un mismo acuerdo) y, por supuesto, nuestros tres interesantes protagonistas.

La reciente llegada del Fiat 500, una redición moderna del Cinquecento que motorizó Italia y desarrollada desde una evolucionada plataforma del Panda que servirá de base al futuro Ford Ka, ha inyectado glamour y simpatía a la categoría. Por su parte, tras 14 años en el mercado, el Renault Twingo presenta ahora una generación renovada que abandona su formato casi monovolumen por un diseño más contemporáneo, algo impersonal también, pero que subsana algunos de sus anteriores defectos. El Nissan Micra, por último, representa un original urbano con las dotes más funcionales. La actual edición llegó en 2003, pero desde entonces ha contado con mejoras de equipamiento y dos restyling, el último este mismo año. Cortas batallas, vías estrechas y pesos pluma. Con estos condicionantes podría parecer que nuestros protagonistas pecan de un comportamiento, diríamos, delicado. Pero a sus mandos (los tres, por cierto, comparten arquitectura con suspensiones delanteras independientes y eje torsional trasero) comprobamos la evolución de este segmento. Teniendo claras sus aspiraciones y límites, cumplen su cometido con buenas maneras, especialmente en su terreno natural: evidentemente, las calles. El Fiat 500 es un ejemplo. Aun con la menor anchura y batalla (7 centímetros más pequeña que el Renault Twingo y 13 que el Nissan Micra) aguanta con equilibrio los rápidos cambios de dirección. En ciudad es muy vivaz, siempre dispuesto a sortear cualquier obstáculo. Gira en un pañuelo (su diámetro es muy reducido, apenas 9,2 metros), frena bien, se aparca fácil -con 3,5 metros de longitud es el más corto- y, además, cuenta con función City que incrementa la asistencia de la dirección para maniobrar a baja velocidad o aparcar. También en vías rápidas y hasta velocidades de 140-150 km/h ofrece un correcto aplomo, aunque pierde progresividad sobre baches y badenes por unas suspensiones que no atajan del todo las oscilaciones verticales de carrocería.

El Nissan Micra hace gala de las mayores dimensiones, no hay que olvidar que comparte plataforma con el nuevo y amplio Renault Clio. Ello, unido su mayor radio de giro, lastra levemente su rendimiento en ciudad frente a dos rivales tan “espabilados”. Es algo más lento de movimientos y su amortiguación también tiende más al confort, con un tren delantero que flota más al circular entre curvas y provoca un comportamiento más subvirador. En cambio, en vías rápidas, es sin duda el más asentado, soportando buenos ritmos con comodidad. Aquí casi podríamos enclavarlo en un segmento mayor, el de los utilitarios puros y duros.

Tres opciones de lo más interesante: Nissan apuesta con su Micra por amplitud y funcionalidad; Renault, por un precio muy competitivo y la gran agilidad urbana de su Twingo; Fiat y su 500, por un producto muy equilibrado y con un fantástico diseño. ¿Con cuál se quedan? Dejamos para el final el Renault Twingo, quizás el más extremo. Su poco peso (60 kilos menos que Fiat 500 y Nissan Micra) y su contenida altura le convierten en el más ágil y solvente en ciudad. Su plataforma deriva también del Renault Clio, pero en este caso de anterior generación, ubicado por tamaño entre el 500 y el Micra. Es vivo de reacciones y muy hábil en espacios cortos, capaz de resolver cualquier disyuntiva urbana. Sin embargo, ese carácter se paga en carretera.

En autopista, aun con una respuesta moderada a velocidades legales, el Renault Twingo es el que menos estabilidad lineal y mayor sensibilidad al viento ofrece. Y, en curva, pese a su amortiguación más firme, los apoyos son menos consistentes, posiblemente también por sus menores neumáticos (más estrechos y sobre llanta de 14 pulgadas frente a 16). Pero hay que reconocer que divierte: es rápido y sorprende con algún deslizamiento del tren trasero al acercarnos a sus límites. Los frenos no son su mejor aliado, necesitando algunos metros más que sus rivales para detenerse. Todos, eso sí, cuentan con tambores traseros en lugar de discos. ¿Quién dijo que un coche tan pequeño puede ser inseguro? La llegada del Fiat 500 rompe los mitos de la categoría. Sus 5 estrellas en el test EuroNCAP avalan la seriedad del proyecto: una estructura resistente, un comportamiento noble en carretera y un gran equipamiento de serie, con airbags laterales delanteros, de cortina y hasta de rodilla para conductor de serie, algo muy inusual en modelos tan populares. Sólo falta el ESP, aunque puede adquirirse por 470 euros. Sus rivales no plantean grandes inconvenientes en este apartado, aunque con dotaciones menos generosas.

El Nissan Micra añade de serie airbags laterales delanteros –como el Renault-, mientras que los de cortina son opcionales y no cuenta con control de estabilidad ni en opción, reservado sólo para la versión superior 160R. En el Twingo hasta ahora tampoco, pero Renault ha corregido la deficiencia y, desde junio, equipará ESP en todas sus variantes (salvo los 1.2i) por unos 300 euros.
Motores y espacio

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