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Fiat Freemont vs Chevrolet Orlando

Espacio, modularidad, equipamientos completos, motores potentes, precio asequible y, encima, funcionales. Si no buscas emociones y sí funcionalidad aquí ya tienes coche. sólo tienes que elegir uno.
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Fiat Freemont vs Chevrolet Orlando

¿Recuerdas cuando se pusieron de moda los coches turbo? ¡Todos queríamos uno! Luego vinieron las 16 válvulas y más tarde los TDI. Nos hicimos mayores y cambiamos los pequeños GTI, gasolina o Diesel, por berlinas familiares; era lo que había. Después llegó la época monovolumen, que solucionó a las familias los problemas de espacio; gustó tanto, que los fabricantes hacían monovolúmenes de todos los tamaños, hasta en los utilitarios. Luego vinieron los SUV, vehículos que no eran tan espaciosos como los monovolumen pero aportaban una estética más «interesante» con un espacio algo mayor que en una berlina familiar.

No se si estarás de acuerdo conmigo, pero hay conductores que bien por estética, bien por concepto, no quieren —me incluyo— tener un monovolumen, por muy espacioso y práctico que éste sea. Ahora ya los hay hasta bonitos, pero muchos nos seguimos negando a reconocer que somos mayores y no queremos un "coche de padre", aunque la familia lo demande. Pues bien, existe una categoría no muy bien definida, aunque cada marca le ponga un nombre, en la que se encuentran los dos coches de nuestra comparativa y que hace tiempo que triunfa al otro lado del Atlántico.

Os escribo sobre el Chevrolet Orlando y el Fiat Freemont en su variantes Diesel más potentes (163 y 177 CV, respectivamente), dos coches rivales entre sí y con apariencia más cercana a la de un SUV pero que si los analizas bien parece que estemos hablando del perfecto monovolumen: 7 plazas, modularidad interior, maletero grande y multitud de detalles pensados para hacer la vida a bordo más familiar. Ambos cuentan con tracción delantera, son pesados y no hay más recorrido de suspensiones; no es lo ideal para el campo, no son para eso. Lo que sí hacen muy bien es dar servicio de monovolumen a su propietario y tienen una excelente relación entre el tamaño, el equipamiento y el precio.

Los dos coches son grandes, con 4,6 metros de longitud el Orlando y 4,9 metros el Fiat. El primero cuenta como base con la plataforma global de Chevrolet, que también llevan el Cruze o el Opel Astra entre otros —con distintas suspensiones—, mientras que el segundo es la reedición del Dodge Journey, que ya sólo se vende aquí bajo el logotipo de Fiat. Ambos tienen capacidad para siete ocupantes, con dos plazas escamoteables en el maletero y motores Diesel de cuatro cilindros y dos litros que rondan los 160 CV. Son perfectamente comparables y es posible que te puedas plantear la duda de cuál comprar.

Si te pones al volante de los dos, es posible que el italo-americano te guste más. Transmite mayor calidad de acabado y sus cotas interiores son ligeramente mejores, pero más que por la nota final, quédate con lo que necesites en cada apartado. En lo que respecta a comportamiento me ha gustado más el Orlando. El Fiat no va nada mal y en condiciones normales cumple de sobra, pero comparativamente se siente más pesado y menos ágil. En cuestión de motor hay poca diferencia de rendimiento. Con los dos puedes viajar cargado hasta arriba sin que sea un sufrimiento para el coche; hay potencia de sobra.

El Chevrolet es considerablemente más rápido y su motor tiene algo más de carácter, pero también suena más. El Fiat no es tan vivo pero es más que aceptable. Curiosamente en nuestra unidad se escuchaba el sonido de la caja de cambios, un sonido sutil pero apreciable, como si estuviese mal insonorizada, poco aceite o los engranajes demasiado ajustados, sonido que hace varias generaciones de coches que yo no escuchaba; en Fiat todavía no me han dado respuesta sobre si era normal o una avería concreta de esta unidad. En cuanto me contesten te lo haré saber.

En cualquier caso, su motor no mueve nada mal al coche y aporta una más que generosa autonomía real, en gran parte por su enorme depósito de 78 litros64 litros tiene el Orlando— pensado para las versiones de gasolina americanas. Si bien su comportamiento o las prestaciones no te defraudarán, no esperes dos coches que te vayan a emocionar... salvo que sólo pienses en su interior. En ese caso son dos «pata negra» del espacio. Ambos cuentan con cinco plazas más dos adicionales en el maletero. La modularidad es mejor en el Fiat, ya que la fila central se puede desplazar longitudinalmente y eso permite mayores posibilidades.

En los dos es criticable la dureza de la plaza central trasera, siendo más cómodos para seis personas que para siete. Y el Fiat ofrece un alzador escamoteable integrado en la propia banqueta muy interesante. El acceso a la tercera fila es más rápido en el Fiat, que abate y desplaza el asiento en un sólo movimiento, pero es más espacioso en el Chevrolet que retira más el asiento hacia delante. Con la segunda fila atrás del todo en el Fiat no cabe un adulto en la tercera, ¡no entran los pies! Resulta necesario avanzar casi hasta el principio la segunda fila para ir medianamente cómodo en el maletero.

En cambio, en el Orlando atrás se viaja mucho mejor y hay espacio para los pies. El maletero está bien resuelto en los dos casos, quedando el fondo plano cuando no se utilizan todas las plazas. Es un poco más amplio en el Freemont y además permite manipular la tercera fila sin problemas, pero no apreciarás mucho menos espacio en el Orlando, que tiene 20 litros menos. Sin embargo, con la tercera fila subida, la diferencia es abismal a favor del nacionalizado italiano, que ofrece 50 litros más de espacio.

Y llega el momento de pagarlos. El Orlando es más asequible. Los dos están muy bien equipados, ya que son las versiones tope de gama y al final hay 4.900 euros de diferencia que pesan bastante, si bien es cierto que el Fiat es un coche algo más grande y mejor rematado, al menos en lo que se ve. Préstale atención a la garantía que trae el Chevrolet, que te abaratará su coste de mantenimiento durante los 3 primeros años o 100.000 km; tal y como están las cosas es para pensarlo.

¿Recuerdas cuando se pusieron de moda los coches turbo? ¡Todos queríamos uno! Luego vinieron las 16 válvulas y más tarde los TDI. Nos hicimos mayores y cambiamos los pequeños GTI, gasolina o Diesel, por berlinas familiares; era lo que había. Después llegó la época monovolumen, que solucionó a las familias los problemas de espacio; gustó tanto, que los fabricantes hacían monovolúmenes de todos los tamaños, hasta en los utilitarios. Luego vinieron los SUV, vehículos que no eran tan espaciosos como los monovolumen pero aportaban una estética más «interesante» con un espacio algo mayor que en una berlina familiar.

No se si estarás de acuerdo conmigo, pero hay conductores que bien por estética, bien por concepto, no quieren —me incluyo— tener un monovolumen, por muy espacioso y práctico que éste sea. Ahora ya los hay hasta bonitos, pero muchos nos seguimos negando a reconocer que somos mayores y no queremos un "coche de padre", aunque la familia lo demande. Pues bien, existe una categoría no muy bien definida, aunque cada marca le ponga un nombre, en la que se encuentran los dos coches de nuestra comparativa y que hace tiempo que triunfa al otro lado del Atlántico.

Os escribo sobre el Chevrolet Orlando y el Fiat Freemont en su variantes Diesel más potentes (163 y 177 CV, respectivamente), dos coches rivales entre sí y con apariencia más cercana a la de un SUV pero que si los analizas bien parece que estemos hablando del perfecto monovolumen: 7 plazas, modularidad interior, maletero grande y multitud de detalles pensados para hacer la vida a bordo más familiar. Ambos cuentan con tracción delantera, son pesados y no hay más recorrido de suspensiones; no es lo ideal para el campo, no son para eso. Lo que sí hacen muy bien es dar servicio de monovolumen a su propietario y tienen una excelente relación entre el tamaño, el equipamiento y el precio.

Los dos coches son grandes, con 4,6 metros de longitud el Orlando y 4,9 metros el Fiat. El primero cuenta como base con la plataforma global de Chevrolet, que también llevan el Cruze o el Opel Astra entre otros —con distintas suspensiones—, mientras que el segundo es la reedición del Dodge Journey, que ya sólo se vende aquí bajo el logotipo de Fiat. Ambos tienen capacidad para siete ocupantes, con dos plazas escamoteables en el maletero y motores Diesel de cuatro cilindros y dos litros que rondan los 160 CV. Son perfectamente comparables y es posible que te puedas plantear la duda de cuál comprar.

Si te pones al volante de los dos, es posible que el italo-americano te guste más. Transmite mayor calidad de acabado y sus cotas interiores son ligeramente mejores, pero más que por la nota final, quédate con lo que necesites en cada apartado. En lo que respecta a comportamiento me ha gustado más el Orlando. El Fiat no va nada mal y en condiciones normales cumple de sobra, pero comparativamente se siente más pesado y menos ágil. En cuestión de motor hay poca diferencia de rendimiento. Con los dos puedes viajar cargado hasta arriba sin que sea un sufrimiento para el coche; hay potencia de sobra.

El Chevrolet es considerablemente más rápido y su motor tiene algo más de carácter, pero también suena más. El Fiat no es tan vivo pero es más que aceptable. Curiosamente en nuestra unidad se escuchaba el sonido de la caja de cambios, un sonido sutil pero apreciable, como si estuviese mal insonorizada, poco aceite o los engranajes demasiado ajustados, sonido que hace varias generaciones de coches que yo no escuchaba; en Fiat todavía no me han dado respuesta sobre si era normal o una avería concreta de esta unidad. En cuanto me contesten te lo haré saber.

En cualquier caso, su motor no mueve nada mal al coche y aporta una más que generosa autonomía real, en gran parte por su enorme depósito de 78 litros64 litros tiene el Orlando— pensado para las versiones de gasolina americanas. Si bien su comportamiento o las prestaciones no te defraudarán, no esperes dos coches que te vayan a emocionar... salvo que sólo pienses en su interior. En ese caso son dos «pata negra» del espacio. Ambos cuentan con cinco plazas más dos adicionales en el maletero. La modularidad es mejor en el Fiat, ya que la fila central se puede desplazar longitudinalmente y eso permite mayores posibilidades.

En los dos es criticable la dureza de la plaza central trasera, siendo más cómodos para seis personas que para siete. Y el Fiat ofrece un alzador escamoteable integrado en la propia banqueta muy interesante. El acceso a la tercera fila es más rápido en el Fiat, que abate y desplaza el asiento en un sólo movimiento, pero es más espacioso en el Chevrolet que retira más el asiento hacia delante. Con la segunda fila atrás del todo en el Fiat no cabe un adulto en la tercera, ¡no entran los pies! Resulta necesario avanzar casi hasta el principio la segunda fila para ir medianamente cómodo en el maletero.

En cambio, en el Orlando atrás se viaja mucho mejor y hay espacio para los pies. El maletero está bien resuelto en los dos casos, quedando el fondo plano cuando no se utilizan todas las plazas. Es un poco más amplio en el Freemont y además permite manipular la tercera fila sin problemas, pero no apreciarás mucho menos espacio en el Orlando, que tiene 20 litros menos. Sin embargo, con la tercera fila subida, la diferencia es abismal a favor del nacionalizado italiano, que ofrece 50 litros más de espacio.

Y llega el momento de pagarlos. El Orlando es más asequible. Los dos están muy bien equipados, ya que son las versiones tope de gama y al final hay 4.900 euros de diferencia que pesan bastante, si bien es cierto que el Fiat es un coche algo más grande y mejor rematado, al menos en lo que se ve. Préstale atención a la garantía que trae el Chevrolet, que te abaratará su coste de mantenimiento durante los 3 primeros años o 100.000 km; tal y como están las cosas es para pensarlo.

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