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Exeo, Passat y A4 2.0 TDI

Por imagen y precio están enfocados a públicos muy diferentes aunque, en la práctica, son coches calcados en muchos aspectos. Estamos ante tres alternativas muy recomendables que comparten su motor 2.0 TDI de 140-143 CV.
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Exeo, Passat y A4 2.0 TDI
Con la llegada del Seat Exeo el mundo de las berlinas medias tiene un nuevo protagonista. Desde nuestra primera toma de contacto el Seat Exeo nos dejó muy buena impresión, tanto que estábamos deseando compararlo con dos referencias de su segmento como son el VW Passat y el Audi A4, duros rivales plenamente consolidados que no están dispuestos a ceder ni un milímetro de terreno al recién llegado. Es cierto que el cliente que se interese por un Audi quizá ni siquiera se detenga a contemplar al Seat Exeo entre sus opciones —a pesar de que toma como base la plataforma del anterior Audi A4— y, seguramente, tampoco al Volkswagen Passat. La diferencia de precio y la exclusividad de poder lucir cuatro aros en el frontal están ahí, pero, ¿y si dejamos al margen la cuestión económica y nos guiamos únicamente por las sensaciones percibidas al volante? Los contrastes entre ellos se reducen entonces a meros matices, de hecho, sentados en el asiento del acompañante con una venda en los ojos muy pocos sabrían adivinar en cuál de los tres modelos se encuentran, ya que refinamiento, sonoridad, prestaciones e incluso asientos son similares en los tres casos. Bienvenidos a un duelo en el que, aunque "todo queda en casa", sólo puede haber un ganador.
Recientemente publicábamos una prueba del Seat Exeo 2.0 TDI de 170 CV equipado con suspensión deportiva, una configuración muy eficaz y dinámica, pero a costa de un sacrificio excesivo de comodidad. Para esta ocasión nuestra unidad cuenta con tarados normales, con los que se pierde algo de velocidad de paso por curva, pero se gana significativamente en confort. De este modo, sin ser tan incisivo al comienzo de los giros, y a pesar del menor agarre lateral, el Seat Exeo sigue siendo muy equilibrado, con una carrocería que apenas balancea y cuyas reacciones, junto a un logrado tacto general, lo convierten en un coche muy agradable de conducir, a pesar de que el ESP resulta más intrusivo que en sus rivales si el ritmo marcado por el pie derecho es demasiado rápido.

El Volkswagen Passat, por su parte, equipa de serie suspensión deportiva con el acabado Highline, pero su firmeza es perfectamente compatible con un confort de marcha muy elevado, situado al mismo nivel que el del Seat Exeo y el Audi A4, incluso sobre firmes muy estropeados. La mayor diferencia respecto a éstos surge por parte de su inamovible tren trasero, que es incapaz de redondear los giros y puede llevarnos a la falsa sensación de que estamos al volante de un automóvil menos ágil. Sin embargo no es así, ya que el VW Passat se defiende incluso mejor que el Seat Exeo cuando se trata de rodar rápido por zonas reviradas, en las que resulta sumamente fácil gobernarlo. Eso sí, su conducción es mucho menos estimulante. También es el menos preciso llegada una situación forzada, aunque para darse cuenta de ello hay que buscarlo intencionadamente y aguzar mucho los sentidos. En cuanto al Audi A4, su mayor peso y distancia entre ejes no son un problema a la hora de proporcionar las sensaciones más deportivas del lote. Su comportamiento es el más eficaz y se desmarca de manera sutil del resto con maneras impecables sea cual sea la situación, aunque los tres ponen el listón muy alto en este apartado y cuentan con una estabilidad a toda prueba. Tanto es así que para ver sus puntos débiles es necesario rodar a un ritmo de marcha por encima del que dicta la lógica. Llegados a este punto, es el Audi A4 el que más a gusto se encuentra y el que más fluidez de movimientos presenta cuando jugamos a sobrepasar sus límites de adherencia. También es el que presume de la mejor relación entre comodidad y eficacia. Sólo un pero, y es que la dirección de serie es algo pesada en comparación con la activa que ofrece la marca opcionalmente. Los tres incorporan el mismo motor, es decir el 2.0 TDI del Grupo VW, ya en su evolución dotada de inyección directa por conducto común. Se trata de las variantes de 143 CV —también hay de 170 CV—, aunque en el VW Passat, que es el único que lo lleva montado de forma transversal, el fabricante declara 140 CV. No obstante, el resultado en nuestro banco de potencia ha sido similar, en torno a 150 CV en los tres casos, y la mayor diferencia se aprecia en la cifra de par máximo, algo menor en el Volkswagen. Es un propulsor voluntarioso, muy pleno a partir de 2.000 vueltas y bastante lineal en su zona media. En ocasiones se echan de menos más bajos, pero es capaz de proporcionar prestaciones más que solventes en los tres modelos de esta comparativa. Los desarrollos más cortos del Audi A4 camuflan su mayor peso, mientras que en el Seat Exeo, una 6ª de desahogo pasa factura a la hora de recuperar en dicha marcha, lo que obliga a hacer uso del cambio más frecuentemente. Sin embargo, no merece la pena estirar demasiado este motor, ya que a medida que nos acercamos a la zona roja va perdiendo empuje, sobre todo en el caso del VW Passat. Su funcionamiento es refinado y prácticamente no transmite vibraciones al habitáculo, además está muy bien aislado acústicamente. El Seat Exeo es el más silencioso de los tres, seguido muy de cerca por el Audi A4, pero el VW Passat tampoco se puede considerar ruidoso en absoluto, sino todo lo contrario. La guinda la ponen unos consumos muy ajustados y una autonomía media superior a los 1.000 km, salvo en el Audi A4 debido a sus 5 litros menos de depósito.

Si por características dinámicas y motor son muy similares, las cotas interiores de sus habitáculos no hacen sino asemejarlos aún más. Prácticamente todas las mediciones son calcadas, con diferencias reseñables de a lo sumo dos centímetros. Sólo la superior distancia disponible para las piernas de los pasajeros traseros otorga una ventaja clara al VW Passat, que también dispone del maletero con mayor capacidad. A pesar de que es el único que no lleva freno de mano eléctrico, el puesto de conducción que más nos ha gustado es el del Seat Exeo, en el que casi al instante se consigue una postura perfecta. En el Audi A4 también, pero el gran tamaño de los retrovisores exteriores resta visibilidad lateral en los giros y en algunos cruces. En el VW Passat llama la atención volante de mayor diámetro, pero no se le pueden poner pegas porque también acaba sentando como un guante, aunque el reposabrazos de la puerta puede resultar demasiado prominente y es fácil golpearlo con la rodilla. Los acabados del Audi A4 son los más cuidados y su diseño interior es el más fresco. Es el que proporciona un ambiente más refinado y detallista. En el VW Passat podemos encontrar algunos plásticos duros en la parte baja de la consola central que restan algo de calidad visual, y también en el Seat Exeo, aunque en menor medida. El tacto de accionamiento de teclas, mandos, palanca de cambio, volante y pedales es muy bueno en los tres casos, así como los ajustes de todas las piezas.

El apartado de la seguridad activa queda plenamente resuelto con unos bastidores de comportamiento noble y eficaz, asistidos por ayudas electrónicas a la conducción para corregir cualquier desmande, entre las que se encuentra el ESP, que es de serie en los tres. Los frenos cumplen de sobra con su cometido y son muy resistentes a la fatiga, aunque el Audi A4 despunta con una estabilidad superior al frenar en plena curva y con unas distancias de detención muy cortas. Las del VW Passat no son tan buenas y queda en el tercer puesto, aunque manteniendo un margen muy aceptable. El Seat Exeo equipa de serie control de presión de los neumáticos, un elemento que sólo se ofrece como opción en sus rivales. Algo parecido ocurre con el sensor de lluvia y los faros con encendido automático, que sólo los incorpora de serie el VW Passat. Exclusivo del Audi A4, por el contrario, es el sistema de ayuda para el cambio de carril, un extra que avisa si hay algún vehículo en el ángulo muerto. En cuanto a seguridad pasiva, es el Seat Exeo el que aporta un plus, en este caso porque es el único con airbag de rodillas. Sin embargo, a diferencia de sus contrincantes, no puede equipar control de crucero adaptativo ni sistema precolisión. Tanto la imagen de marca como la moderna tecnología del Audi A4 pasan factura. Su precio de partida es el más elevado, aunque no por ello incorpora un mayor equipamiento de serie, sino todo contrario. La lista de extras de este modelo es la más extensa, cara y tentadora del lote, ya que está repleta de refinamientos dignos de auténticos sibaritas, como es el caso de la dirección activa, la suspensión pilotada, la cámara trasera o el agradable cambio Multitronic de variador continuo. Ojo los más caprichosos, porque la cuenta bancaria se puede resentir demasiado si lo configuramos totalmente a nuestro gusto. Algo parecido ocurre con el VW Passat. A pesar de ser muy completo con el acabado Highline, también dispone de opciones apetecibles —suspensión variable, control de crucero por radar, cambio DSG de doble embrague—, pero con un coste más ajustado que en el Audi A4, a lo que hay que sumar que es un automóvil cuyo dilatado tiempo en el mercado puede suponer una ventaja a la hora de conseguir descuentos. El Seat Exeo es el que más se desmarca en este apartado y resulta con diferencia el más competitivo de los tres. Inexplicablemente no lleva de serie encendido automático de faros, ni limpiaparabrisas con sensor de lluvia, elementos que se incluyen de manera conjunta en varios de sus paquetes de opciones. Es una pena que, al menos por ahora, no disponga de alternativas al cambio manual, pero lo realmente interesante sería una suspensión de dureza variable que aunase las ventajas del chasis Sport y del normal. De todas maneras, no nos equivocamos al decir que cualquiera de estos tres modelos es todo un acierto.
Audi A4
Seat Exeo
Volkswagen Passat
— Comportamiento impecable — Agrado de uso — Equipamiento
— Calidad percibida — Ambiente 'premium' — Confort de marcha
— Opciones disponibles — Precio competitivo — Plazas traseras
Audi A4
Seat Exeo
Volkswagen Passat
— Dirección de serie —Túnel central voluminoso — Algo impreciso al límite
— Maletero — Lista de extras limitada — Plásticos poco vistosos
— Opciones caras — Recuperación en 6ª —Distancia de frenado
Con la llegada del Seat Exeo el mundo de las berlinas medias tiene un nuevo protagonista. Desde nuestra primera toma de contacto el Seat Exeo nos dejó muy buena impresión, tanto que estábamos deseando compararlo con dos referencias de su segmento como son el VW Passat y el Audi A4, duros rivales plenamente consolidados que no están dispuestos a ceder ni un milímetro de terreno al recién llegado. Es cierto que el cliente que se interese por un Audi quizá ni siquiera se detenga a contemplar al Seat Exeo entre sus opciones —a pesar de que toma como base la plataforma del anterior Audi A4— y, seguramente, tampoco al Volkswagen Passat. La diferencia de precio y la exclusividad de poder lucir cuatro aros en el frontal están ahí, pero, ¿y si dejamos al margen la cuestión económica y nos guiamos únicamente por las sensaciones percibidas al volante? Los contrastes entre ellos se reducen entonces a meros matices, de hecho, sentados en el asiento del acompañante con una venda en los ojos muy pocos sabrían adivinar en cuál de los tres modelos se encuentran, ya que refinamiento, sonoridad, prestaciones e incluso asientos son similares en los tres casos. Bienvenidos a un duelo en el que, aunque "todo queda en casa", sólo puede haber un ganador. Recientemente publicábamos una prueba del Seat Exeo 2.0 TDI de 170 CV equipado con suspensión deportiva, una configuración muy eficaz y dinámica, pero a costa de un sacrificio excesivo de comodidad. Para esta ocasión nuestra unidad cuenta con tarados normales, con los que se pierde algo de velocidad de paso por curva, pero se gana significativamente en confort. De este modo, sin ser tan incisivo al comienzo de los giros, y a pesar del menor agarre lateral, el Seat Exeo sigue siendo muy equilibrado, con una carrocería que apenas balancea y cuyas reacciones, junto a un logrado tacto general, lo convierten en un coche muy agradable de conducir, a pesar de que el ESP resulta más intrusivo que en sus rivales si el ritmo marcado por el pie derecho es demasiado rápido.

El Volkswagen Passat, por su parte, equipa de serie suspensión deportiva con el acabado Highline, pero su firmeza es perfectamente compatible con un confort de marcha muy elevado, situado al mismo nivel que el del Seat Exeo y el Audi A4, incluso sobre firmes muy estropeados. La mayor diferencia respecto a éstos surge por parte de su inamovible tren trasero, que es incapaz de redondear los giros y puede llevarnos a la falsa sensación de que estamos al volante de un automóvil menos ágil. Sin embargo no es así, ya que el VW Passat se defiende incluso mejor que el Seat Exeo cuando se trata de rodar rápido por zonas reviradas, en las que resulta sumamente fácil gobernarlo. Eso sí, su conducción es mucho menos estimulante. También es el menos preciso llegada una situación forzada, aunque para darse cuenta de ello hay que buscarlo intencionadamente y aguzar mucho los sentidos. En cuanto al Audi A4, su mayor peso y distancia entre ejes no son un problema a la hora de proporcionar las sensaciones más deportivas del lote. Su comportamiento es el más eficaz y se desmarca de manera sutil del resto con maneras impecables sea cual sea la situación, aunque los tres ponen el listón muy alto en este apartado y cuentan con una estabilidad a toda prueba. Tanto es así que para ver sus puntos débiles es necesario rodar a un ritmo de marcha por encima del que dicta la lógica. Llegados a este punto, es el Audi A4 el que más a gusto se encuentra y el que más fluidez de movimientos presenta cuando jugamos a sobrepasar sus límites de adherencia. También es el que presume de la mejor relación entre comodidad y eficacia. Sólo un pero, y es que la dirección de serie es algo pesada en comparación con la activa que ofrece la marca opcionalmente. Los tres incorporan el mismo motor, es decir el 2.0 TDI del Grupo VW, ya en su evolución dotada de inyección directa por conducto común. Se trata de las variantes de 143 CV —también hay de 170 CV—, aunque en el VW Passat, que es el único que lo lleva montado de forma transversal, el fabricante declara 140 CV. No obstante, el resultado en nuestro banco de potencia ha sido similar, en torno a 150 CV en los tres casos, y la mayor diferencia se aprecia en la cifra de par máximo, algo menor en el Volkswagen. Es un propulsor voluntarioso, muy pleno a partir de 2.000 vueltas y bastante lineal en su zona media. En ocasiones se echan de menos más bajos, pero es capaz de proporcionar prestaciones más que solventes en los tres modelos de esta comparativa. Los desarrollos más cortos del Audi A4 camuflan su mayor peso, mientras que en el Seat Exeo, una 6ª de desahogo pasa factura a la hora de recuperar en dicha marcha, lo que obliga a hacer uso del cambio más frecuentemente. Sin embargo, no merece la pena estirar demasiado este motor, ya que a medida que nos acercamos a la zona roja va perdiendo empuje, sobre todo en el caso del VW Passat. Su funcionamiento es refinado y prácticamente no transmite vibraciones al habitáculo, además está muy bien aislado acústicamente. El Seat Exeo es el más silencioso de los tres, seguido muy de cerca por el Audi A4, pero el VW Passat tampoco se puede considerar ruidoso en absoluto, sino todo lo contrario. La guinda la ponen unos consumos muy ajustados y una autonomía media superior a los 1.000 km, salvo en el Audi A4 debido a sus 5 litros menos de depósito.

Si por características dinámicas y motor son muy similares, las cotas interiores de sus habitáculos no hacen sino asemejarlos aún más. Prácticamente todas las mediciones son calcadas, con diferencias reseñables de a lo sumo dos centímetros. Sólo la superior distancia disponible para las piernas de los pasajeros traseros otorga una ventaja clara al VW Passat, que también dispone del maletero con mayor capacidad. A pesar de que es el único que no lleva freno de mano eléctrico, el puesto de conducción que más nos ha gustado es el del Seat Exeo, en el que casi al instante se consigue una postura perfecta. En el Audi A4 también, pero el gran tamaño de los retrovisores exteriores resta visibilidad lateral en los giros y en algunos cruces. En el VW Passat llama la atención volante de mayor diámetro, pero no se le pueden poner pegas porque también acaba sentando como un guante, aunque el reposabrazos de la puerta puede resultar demasiado prominente y es fácil golpearlo con la rodilla. Los acabados del Audi A4 son los más cuidados y su diseño interior es el más fresco. Es el que proporciona un ambiente más refinado y detallista. En el VW Passat podemos encontrar algunos plásticos duros en la parte baja de la consola central que restan algo de calidad visual, y también en el Seat Exeo, aunque en menor medida. El tacto de accionamiento de teclas, mandos, palanca de cambio, volante y pedales es muy bueno en los tres casos, así como los ajustes de todas las piezas.

El apartado de la seguridad activa queda plenamente resuelto con unos bastidores de comportamiento noble y eficaz, asistidos por ayudas electrónicas a la conducción para corregir cualquier desmande, entre las que se encuentra el ESP, que es de serie en los tres. Los frenos cumplen de sobra con su cometido y son muy resistentes a la fatiga, aunque el Audi A4 despunta con una estabilidad superior al frenar en plena curva y con unas distancias de detención muy cortas. Las del VW Passat no son tan buenas y queda en el tercer puesto, aunque manteniendo un margen muy aceptable. El Seat Exeo equipa de serie control de presión de los neumáticos, un elemento que sólo se ofrece como opción en sus rivales. Algo parecido ocurre con el sensor de lluvia y los faros con encendido automático, que sólo los incorpora de serie el VW Passat. Exclusivo del Audi A4, por el contrario, es el sistema de ayuda para el cambio de carril, un extra que avisa si hay algún vehículo en el ángulo muerto. En cuanto a seguridad pasiva, es el Seat Exeo el que aporta un plus, en este caso porque es el único con airbag de rodillas. Sin embargo, a diferencia de sus contrincantes, no puede equipar control de crucero adaptativo ni sistema precolisión. Tanto la imagen de marca como la moderna tecnología del Audi A4 pasan factura. Su precio de partida es el más elevado, aunque no por ello incorpora un mayor equipamiento de serie, sino todo contrario. La lista de extras de este modelo es la más extensa, cara y tentadora del lote, ya que está repleta de refinamientos dignos de auténticos sibaritas, como es el caso de la dirección activa, la suspensión pilotada, la cámara trasera o el agradable cambio Multitronic de variador continuo. Ojo los más caprichosos, porque la cuenta bancaria se puede resentir demasiado si lo configuramos totalmente a nuestro gusto. Algo parecido ocurre con el VW Passat. A pesar de ser muy completo con el acabado Highline, también dispone de opciones apetecibles —suspensión variable, control de crucero por radar, cambio DSG de doble embrague—, pero con un coste más ajustado que en el Audi A4, a lo que hay que sumar que es un automóvil cuyo dilatado tiempo en el mercado puede suponer una ventaja a la hora de conseguir descuentos. El Seat Exeo es el que más se desmarca en este apartado y resulta con diferencia el más competitivo de los tres. Inexplicablemente no lleva de serie encendido automático de faros, ni limpiaparabrisas con sensor de lluvia, elementos que se incluyen de manera conjunta en varios de sus paquetes de opciones. Es una pena que, al menos por ahora, no disponga de alternativas al cambio manual, pero lo realmente interesante sería una suspensión de dureza variable que aunase las ventajas del chasis Sport y del normal. De todas maneras, no nos equivocamos al decir que cualquiera de estos tres modelos es todo un acierto.
Audi A4
Seat Exeo
Volkswagen Passat
— Comportamiento impecable — Agrado de uso — Equipamiento
— Calidad percibida — Ambiente 'premium' — Confort de marcha
— Opciones disponibles — Precio competitivo — Plazas traseras
Audi A4
Seat Exeo
Volkswagen Passat
— Dirección de serie —Túnel central voluminoso — Algo impreciso al límite
— Maletero — Lista de extras limitada — Plásticos poco vistosos
— Opciones caras — Recuperación en 6ª —Distancia de frenado
Con la llegada del Seat Exeo el mundo de las berlinas medias tiene un nuevo protagonista. Desde nuestra primera toma de contacto el Seat Exeo nos dejó muy buena impresión, tanto que estábamos deseando compararlo con dos referencias de su segmento como son el VW Passat y el Audi A4, duros rivales plenamente consolidados que no están dispuestos a ceder ni un milímetro de terreno al recién llegado. Es cierto que el cliente que se interese por un Audi quizá ni siquiera se detenga a contemplar al Seat Exeo entre sus opciones —a pesar de que toma como base la plataforma del anterior Audi A4— y, seguramente, tampoco al Volkswagen Passat. La diferencia de precio y la exclusividad de poder lucir cuatro aros en el frontal están ahí, pero, ¿y si dejamos al margen la cuestión económica y nos guiamos únicamente por las sensaciones percibidas al volante? Los contrastes entre ellos se reducen entonces a meros matices, de hecho, sentados en el asiento del acompañante con una venda en los ojos muy pocos sabrían adivinar en cuál de los tres modelos se encuentran, ya que refinamiento, sonoridad, prestaciones e incluso asientos son similares en los tres casos. Bienvenidos a un duelo en el que, aunque "todo queda en casa", sólo puede haber un ganador. Recientemente publicábamos una prueba del Seat Exeo 2.0 TDI de 170 CV equipado con suspensión deportiva, una configuración muy eficaz y dinámica, pero a costa de un sacrificio excesivo de comodidad. Para esta ocasión nuestra unidad cuenta con tarados normales, con los que se pierde algo de velocidad de paso por curva, pero se gana significativamente en confort. De este modo, sin ser tan incisivo al comienzo de los giros, y a pesar del menor agarre lateral, el Seat Exeo sigue siendo muy equilibrado, con una carrocería que apenas balancea y cuyas reacciones, junto a un logrado tacto general, lo convierten en un coche muy agradable de conducir, a pesar de que el ESP resulta más intrusivo que en sus rivales si el ritmo marcado por el pie derecho es demasiado rápido.

El Volkswagen Passat, por su parte, equipa de serie suspensión deportiva con el acabado Highline, pero su firmeza es perfectamente compatible con un confort de marcha muy elevado, situado al mismo nivel que el del Seat Exeo y el Audi A4, incluso sobre firmes muy estropeados. La mayor diferencia respecto a éstos surge por parte de su inamovible tren trasero, que es incapaz de redondear los giros y puede llevarnos a la falsa sensación de que estamos al volante de un automóvil menos ágil. Sin embargo no es así, ya que el VW Passat se defiende incluso mejor que el Seat Exeo cuando se trata de rodar rápido por zonas reviradas, en las que resulta sumamente fácil gobernarlo. Eso sí, su conducción es mucho menos estimulante. También es el menos preciso llegada una situación forzada, aunque para darse cuenta de ello hay que buscarlo intencionadamente y aguzar mucho los sentidos. En cuanto al Audi A4, su mayor peso y distancia entre ejes no son un problema a la hora de proporcionar las sensaciones más deportivas del lote. Su comportamiento es el más eficaz y se desmarca de manera sutil del resto con maneras impecables sea cual sea la situación, aunque los tres ponen el listón muy alto en este apartado y cuentan con una estabilidad a toda prueba. Tanto es así que para ver sus puntos débiles es necesario rodar a un ritmo de marcha por encima del que dicta la lógica. Llegados a este punto, es el Audi A4 el que más a gusto se encuentra y el que más fluidez de movimientos presenta cuando jugamos a sobrepasar sus límites de adherencia. También es el que presume de la mejor relación entre comodidad y eficacia. Sólo un pero, y es que la dirección de serie es algo pesada en comparación con la activa que ofrece la marca opcionalmente. Los tres incorporan el mismo motor, es decir el 2.0 TDI del Grupo VW, ya en su evolución dotada de inyección directa por conducto común. Se trata de las variantes de 143 CV —también hay de 170 CV—, aunque en el VW Passat, que es el único que lo lleva montado de forma transversal, el fabricante declara 140 CV. No obstante, el resultado en nuestro banco de potencia ha sido similar, en torno a 150 CV en los tres casos, y la mayor diferencia se aprecia en la cifra de par máximo, algo menor en el Volkswagen. Es un propulsor voluntarioso, muy pleno a partir de 2.000 vueltas y bastante lineal en su zona media. En ocasiones se echan de menos más bajos, pero es capaz de proporcionar prestaciones más que solventes en los tres modelos de esta comparativa. Los desarrollos más cortos del Audi A4 camuflan su mayor peso, mientras que en el Seat Exeo, una 6ª de desahogo pasa factura a la hora de recuperar en dicha marcha, lo que obliga a hacer uso del cambio más frecuentemente. Sin embargo, no merece la pena estirar demasiado este motor, ya que a medida que nos acercamos a la zona roja va perdiendo empuje, sobre todo en el caso del VW Passat. Su funcionamiento es refinado y prácticamente no transmite vibraciones al habitáculo, además está muy bien aislado acústicamente. El Seat Exeo es el más silencioso de los tres, seguido muy de cerca por el Audi A4, pero el VW Passat tampoco se puede considerar ruidoso en absoluto, sino todo lo contrario. La guinda la ponen unos consumos muy ajustados y una autonomía media superior a los 1.000 km, salvo en el Audi A4 debido a sus 5 litros menos de depósito.

Si por características dinámicas y motor son muy similares, las cotas interiores de sus habitáculos no hacen sino asemejarlos aún más. Prácticamente todas las mediciones son calcadas, con diferencias reseñables de a lo sumo dos centímetros. Sólo la superior distancia disponible para las piernas de los pasajeros traseros otorga una ventaja clara al VW Passat, que también dispone del maletero con mayor capacidad. A pesar de que es el único que no lleva freno de mano eléctrico, el puesto de conducción que más nos ha gustado es el del Seat Exeo, en el que casi al instante se consigue una postura perfecta. En el Audi A4 también, pero el gran tamaño de los retrovisores exteriores resta visibilidad lateral en los giros y en algunos cruces. En el VW Passat llama la atención volante de mayor diámetro, pero no se le pueden poner pegas porque también acaba sentando como un guante, aunque el reposabrazos de la puerta puede resultar demasiado prominente y es fácil golpearlo con la rodilla. Los acabados del Audi A4 son los más cuidados y su diseño interior es el más fresco. Es el que proporciona un ambiente más refinado y detallista. En el VW Passat podemos encontrar algunos plásticos duros en la parte baja de la consola central que restan algo de calidad visual, y también en el Seat Exeo, aunque en menor medida. El tacto de accionamiento de teclas, mandos, palanca de cambio, volante y pedales es muy bueno en los tres casos, así como los ajustes de todas las piezas.

El apartado de la seguridad activa queda plenamente resuelto con unos bastidores de comportamiento noble y eficaz, asistidos por ayudas electrónicas a la conducción para corregir cualquier desmande, entre las que se encuentra el ESP, que es de serie en los tres. Los frenos cumplen de sobra con su cometido y son muy resistentes a la fatiga, aunque el Audi A4 despunta con una estabilidad superior al frenar en plena curva y con unas distancias de detención muy cortas. Las del VW Passat no son tan buenas y queda en el tercer puesto, aunque manteniendo un margen muy aceptable. El Seat Exeo equipa de serie control de presión de los neumáticos, un elemento que sólo se ofrece como opción en sus rivales. Algo parecido ocurre con el sensor de lluvia y los faros con encendido automático, que sólo los incorpora de serie el VW Passat. Exclusivo del Audi A4, por el contrario, es el sistema de ayuda para el cambio de carril, un extra que avisa si hay algún vehículo en el ángulo muerto. En cuanto a seguridad pasiva, es el Seat Exeo el que aporta un plus, en este caso porque es el único con airbag de rodillas. Sin embargo, a diferencia de sus contrincantes, no puede equipar control de crucero adaptativo ni sistema precolisión. Tanto la imagen de marca como la moderna tecnología del Audi A4 pasan factura. Su precio de partida es el más elevado, aunque no por ello incorpora un mayor equipamiento de serie, sino todo contrario. La lista de extras de este modelo es la más extensa, cara y tentadora del lote, ya que está repleta de refinamientos dignos de auténticos sibaritas, como es el caso de la dirección activa, la suspensión pilotada, la cámara trasera o el agradable cambio Multitronic de variador continuo. Ojo los más caprichosos, porque la cuenta bancaria se puede resentir demasiado si lo configuramos totalmente a nuestro gusto. Algo parecido ocurre con el VW Passat. A pesar de ser muy completo con el acabado Highline, también dispone de opciones apetecibles —suspensión variable, control de crucero por radar, cambio DSG de doble embrague—, pero con un coste más ajustado que en el Audi A4, a lo que hay que sumar que es un automóvil cuyo dilatado tiempo en el mercado puede suponer una ventaja a la hora de conseguir descuentos. El Seat Exeo es el que más se desmarca en este apartado y resulta con diferencia el más competitivo de los tres. Inexplicablemente no lleva de serie encendido automático de faros, ni limpiaparabrisas con sensor de lluvia, elementos que se incluyen de manera conjunta en varios de sus paquetes de opciones. Es una pena que, al menos por ahora, no disponga de alternativas al cambio manual, pero lo realmente interesante sería una suspensión de dureza variable que aunase las ventajas del chasis Sport y del normal. De todas maneras, no nos equivocamos al decir que cualquiera de estos tres modelos es todo un acierto.
Audi A4
Seat Exeo
Volkswagen Passat
— Comportamiento impecable — Agrado de uso — Equipamiento
— Calidad percibida — Ambiente 'premium' — Confort de marcha
— Opciones disponibles — Precio competitivo — Plazas traseras
Audi A4
Seat Exeo
Volkswagen Passat
— Dirección de serie —Túnel central voluminoso — Algo impreciso al límite
— Maletero — Lista de extras limitada — Plásticos poco vistosos
— Opciones caras — Recuperación en 6ª —Distancia de frenado
Con la llegada del Seat Exeo el mundo de las berlinas medias tiene un nuevo protagonista. Desde nuestra primera toma de contacto el Seat Exeo nos dejó muy buena impresión, tanto que estábamos deseando compararlo con dos referencias de su segmento como son el VW Passat y el Audi A4, duros rivales plenamente consolidados que no están dispuestos a ceder ni un milímetro de terreno al recién llegado. Es cierto que el cliente que se interese por un Audi quizá ni siquiera se detenga a contemplar al Seat Exeo entre sus opciones —a pesar de que toma como base la plataforma del anterior Audi A4— y, seguramente, tampoco al Volkswagen Passat. La diferencia de precio y la exclusividad de poder lucir cuatro aros en el frontal están ahí, pero, ¿y si dejamos al margen la cuestión económica y nos guiamos únicamente por las sensaciones percibidas al volante? Los contrastes entre ellos se reducen entonces a meros matices, de hecho, sentados en el asiento del acompañante con una venda en los ojos muy pocos sabrían adivinar en cuál de los tres modelos se encuentran, ya que refinamiento, sonoridad, prestaciones e incluso asientos son similares en los tres casos. Bienvenidos a un duelo en el que, aunque "todo queda en casa", sólo puede haber un ganador. Recientemente publicábamos una prueba del Seat Exeo 2.0 TDI de 170 CV equipado con suspensión deportiva, una configuración muy eficaz y dinámica, pero a costa de un sacrificio excesivo de comodidad. Para esta ocasión nuestra unidad cuenta con tarados normales, con los que se pierde algo de velocidad de paso por curva, pero se gana significativamente en confort. De este modo, sin ser tan incisivo al comienzo de los giros, y a pesar del menor agarre lateral, el Seat Exeo sigue siendo muy equilibrado, con una carrocería que apenas balancea y cuyas reacciones, junto a un logrado tacto general, lo convierten en un coche muy agradable de conducir, a pesar de que el ESP resulta más intrusivo que en sus rivales si el ritmo marcado por el pie derecho es demasiado rápido.

El Volkswagen Passat, por su parte, equipa de serie suspensión deportiva con el acabado Highline, pero su firmeza es perfectamente compatible con un confort de marcha muy elevado, situado al mismo nivel que el del Seat Exeo y el Audi A4, incluso sobre firmes muy estropeados. La mayor diferencia respecto a éstos surge por parte de su inamovible tren trasero, que es incapaz de redondear los giros y puede llevarnos a la falsa sensación de que estamos al volante de un automóvil menos ágil. Sin embargo no es así, ya que el VW Passat se defiende incluso mejor que el Seat Exeo cuando se trata de rodar rápido por zonas reviradas, en las que resulta sumamente fácil gobernarlo. Eso sí, su conducción es mucho menos estimulante. También es el menos preciso llegada una situación forzada, aunque para darse cuenta de ello hay que buscarlo intencionadamente y aguzar mucho los sentidos. En cuanto al Audi A4, su mayor peso y distancia entre ejes no son un problema a la hora de proporcionar las sensaciones más deportivas del lote. Su comportamiento es el más eficaz y se desmarca de manera sutil del resto con maneras impecables sea cual sea la situación, aunque los tres ponen el listón muy alto en este apartado y cuentan con una estabilidad a toda prueba. Tanto es así que para ver sus puntos débiles es necesario rodar a un ritmo de marcha por encima del que dicta la lógica. Llegados a este punto, es el Audi A4 el que más a gusto se encuentra y el que más fluidez de movimientos presenta cuando jugamos a sobrepasar sus límites de adherencia. También es el que presume de la mejor relación entre comodidad y eficacia. Sólo un pero, y es que la dirección de serie es algo pesada en comparación con la activa que ofrece la marca opcionalmente. Los tres incorporan el mismo motor, es decir el 2.0 TDI del Grupo VW, ya en su evolución dotada de inyección directa por conducto común. Se trata de las variantes de 143 CV —también hay de 170 CV—, aunque en el VW Passat, que es el único que lo lleva montado de forma transversal, el fabricante declara 140 CV. No obstante, el resultado en nuestro banco de potencia ha sido similar, en torno a 150 CV en los tres casos, y la mayor diferencia se aprecia en la cifra de par máximo, algo menor en el Volkswagen. Es un propulsor voluntarioso, muy pleno a partir de 2.000 vueltas y bastante lineal en su zona media. En ocasiones se echan de menos más bajos, pero es capaz de proporcionar prestaciones más que solventes en los tres modelos de esta comparativa. Los desarrollos más cortos del Audi A4 camuflan su mayor peso, mientras que en el Seat Exeo, una 6ª de desahogo pasa factura a la hora de recuperar en dicha marcha, lo que obliga a hacer uso del cambio más frecuentemente. Sin embargo, no merece la pena estirar demasiado este motor, ya que a medida que nos acercamos a la zona roja va perdiendo empuje, sobre todo en el caso del VW Passat. Su funcionamiento es refinado y prácticamente no transmite vibraciones al habitáculo, además está muy bien aislado acústicamente. El Seat Exeo es el más silencioso de los tres, seguido muy de cerca por el Audi A4, pero el VW Passat tampoco se puede considerar ruidoso en absoluto, sino todo lo contrario. La guinda la ponen unos consumos muy ajustados y una autonomía media superior a los 1.000 km, salvo en el Audi A4 debido a sus 5 litros menos de depósito.

Si por características dinámicas y motor son muy similares, las cotas interiores de sus habitáculos no hacen sino asemejarlos aún más. Prácticamente todas las mediciones son calcadas, con diferencias reseñables de a lo sumo dos centímetros. Sólo la superior distancia disponible para las piernas de los pasajeros traseros otorga una ventaja clara al VW Passat, que también dispone del maletero con mayor capacidad. A pesar de que es el único que no lleva freno de mano eléctrico, el puesto de conducción que más nos ha gustado es el del Seat Exeo, en el que casi al instante se consigue una postura perfecta. En el Audi A4 también, pero el gran tamaño de los retrovisores exteriores resta visibilidad lateral en los giros y en algunos cruces. En el VW Passat llama la atención volante de mayor diámetro, pero no se le pueden poner pegas porque también acaba sentando como un guante, aunque el reposabrazos de la puerta puede resultar demasiado prominente y es fácil golpearlo con la rodilla. Los acabados del Audi A4 son los más cuidados y su diseño interior es el más fresco. Es el que proporciona un ambiente más refinado y detallista. En el VW Passat podemos encontrar algunos plásticos duros en la parte baja de la consola central que restan algo de calidad visual, y también en el Seat Exeo, aunque en menor medida. El tacto de accionamiento de teclas, mandos, palanca de cambio, volante y pedales es muy bueno en los tres casos, así como los ajustes de todas las piezas.

El apartado de la seguridad activa queda plenamente resuelto con unos bastidores de comportamiento noble y eficaz, asistidos por ayudas electrónicas a la conducción para corregir cualquier desmande, entre las que se encuentra el ESP, que es de serie en los tres. Los frenos cumplen de sobra con su cometido y son muy resistentes a la fatiga, aunque el Audi A4 despunta con una estabilidad superior al frenar en plena curva y con unas distancias de detención muy cortas. Las del VW Passat no son tan buenas y queda en el tercer puesto, aunque manteniendo un margen muy aceptable. El Seat Exeo equipa de serie control de presión de los neumáticos, un elemento que sólo se ofrece como opción en sus rivales. Algo parecido ocurre con el sensor de lluvia y los faros con encendido automático, que sólo los incorpora de serie el VW Passat. Exclusivo del Audi A4, por el contrario, es el sistema de ayuda para el cambio de carril, un extra que avisa si hay algún vehículo en el ángulo muerto. En cuanto a seguridad pasiva, es el Seat Exeo el que aporta un plus, en este caso porque es el único con airbag de rodillas. Sin embargo, a diferencia de sus contrincantes, no puede equipar control de crucero adaptativo ni sistema precolisión. Tanto la imagen de marca como la moderna tecnología del Audi A4 pasan factura. Su precio de partida es el más elevado, aunque no por ello incorpora un mayor equipamiento de serie, sino todo contrario. La lista de extras de este modelo es la más extensa, cara y tentadora del lote, ya que está repleta de refinamientos dignos de auténticos sibaritas, como es el caso de la dirección activa, la suspensión pilotada, la cámara trasera o el agradable cambio Multitronic de variador continuo. Ojo los más caprichosos, porque la cuenta bancaria se puede resentir demasiado si lo configuramos totalmente a nuestro gusto. Algo parecido ocurre con el VW Passat. A pesar de ser muy completo con el acabado Highline, también dispone de opciones apetecibles —suspensión variable, control de crucero por radar, cambio DSG de doble embrague—, pero con un coste más ajustado que en el Audi A4, a lo que hay que sumar que es un automóvil cuyo dilatado tiempo en el mercado puede suponer una ventaja a la hora de conseguir descuentos. El Seat Exeo es el que más se desmarca en este apartado y resulta con diferencia el más competitivo de los tres. Inexplicablemente no lleva de serie encendido automático de faros, ni limpiaparabrisas con sensor de lluvia, elementos que se incluyen de manera conjunta en varios de sus paquetes de opciones. Es una pena que, al menos por ahora, no disponga de alternativas al cambio manual, pero lo realmente interesante sería una suspensión de dureza variable que aunase las ventajas del chasis Sport y del normal. De todas maneras, no nos equivocamos al decir que cualquiera de estos tres modelos es todo un acierto.
Audi A4
Seat Exeo
Volkswagen Passat
— Comportamiento impecable — Agrado de uso — Equipamiento
— Calidad percibida — Ambiente 'premium' — Confort de marcha
— Opciones disponibles — Precio competitivo — Plazas traseras
Audi A4
Seat Exeo
Volkswagen Passat
— Dirección de serie —Túnel central voluminoso — Algo impreciso al límite
— Maletero — Lista de extras limitada — Plásticos poco vistosos
— Opciones caras — Recuperación en 6ª —Distancia de frenado
Con la llegada del Seat Exeo el mundo de las berlinas medias tiene un nuevo protagonista. Desde nuestra primera toma de contacto el Seat Exeo nos dejó muy buena impresión, tanto que estábamos deseando compararlo con dos referencias de su segmento como son el VW Passat y el Audi A4, duros rivales plenamente consolidados que no están dispuestos a ceder ni un milímetro de terreno al recién llegado. Es cierto que el cliente que se interese por un Audi quizá ni siquiera se detenga a contemplar al Seat Exeo entre sus opciones —a pesar de que toma como base la plataforma del anterior Audi A4— y, seguramente, tampoco al Volkswagen Passat. La diferencia de precio y la exclusividad de poder lucir cuatro aros en el frontal están ahí, pero, ¿y si dejamos al margen la cuestión económica y nos guiamos únicamente por las sensaciones percibidas al volante? Los contrastes entre ellos se reducen entonces a meros matices, de hecho, sentados en el asiento del acompañante con una venda en los ojos muy pocos sabrían adivinar en cuál de los tres modelos se encuentran, ya que refinamiento, sonoridad, prestaciones e incluso asientos son similares en los tres casos. Bienvenidos a un duelo en el que, aunque "todo queda en casa", sólo puede haber un ganador. Recientemente publicábamos una prueba del Seat Exeo 2.0 TDI de 170 CV equipado con suspensión deportiva, una configuración muy eficaz y dinámica, pero a costa de un sacrificio excesivo de comodidad. Para esta ocasión nuestra unidad cuenta con tarados normales, con los que se pierde algo de velocidad de paso por curva, pero se gana significativamente en confort. De este modo, sin ser tan incisivo al comienzo de los giros, y a pesar del menor agarre lateral, el Seat Exeo sigue siendo muy equilibrado, con una carrocería que apenas balancea y cuyas reacciones, junto a un logrado tacto general, lo convierten en un coche muy agradable de conducir, a pesar de que el ESP resulta más intrusivo que en sus rivales si el ritmo marcado por el pie derecho es demasiado rápido.

El Volkswagen Passat, por su parte, equipa de serie suspensión deportiva con el acabado Highline, pero su firmeza es perfectamente compatible con un confort de marcha muy elevado, situado al mismo nivel que el del Seat Exeo y el Audi A4, incluso sobre firmes muy estropeados. La mayor diferencia respecto a éstos surge por parte de su inamovible tren trasero, que es incapaz de redondear los giros y puede llevarnos a la falsa sensación de que estamos al volante de un automóvil menos ágil. Sin embargo no es así, ya que el VW Passat se defiende incluso mejor que el Seat Exeo cuando se trata de rodar rápido por zonas reviradas, en las que resulta sumamente fácil gobernarlo. Eso sí, su conducción es mucho menos estimulante. También es el menos preciso llegada una situación forzada, aunque para darse cuenta de ello hay que buscarlo intencionadamente y aguzar mucho los sentidos. En cuanto al Audi A4, su mayor peso y distancia entre ejes no son un problema a la hora de proporcionar las sensaciones más deportivas del lote. Su comportamiento es el más eficaz y se desmarca de manera sutil del resto con maneras impecables sea cual sea la situación, aunque los tres ponen el listón muy alto en este apartado y cuentan con una estabilidad a toda prueba. Tanto es así que para ver sus puntos débiles es necesario rodar a un ritmo de marcha por encima del que dicta la lógica. Llegados a este punto, es el Audi A4 el que más a gusto se encuentra y el que más fluidez de movimientos presenta cuando jugamos a sobrepasar sus límites de adherencia. También es el que presume de la mejor relación entre comodidad y eficacia. Sólo un pero, y es que la dirección de serie es algo pesada en comparación con la activa que ofrece la marca opcionalmente. Los tres incorporan el mismo motor, es decir el 2.0 TDI del Grupo VW, ya en su evolución dotada de inyección directa por conducto común. Se trata de las variantes de 143 CV —también hay de 170 CV—, aunque en el VW Passat, que es el único que lo lleva montado de forma transversal, el fabricante declara 140 CV. No obstante, el resultado en nuestro banco de potencia ha sido similar, en torno a 150 CV en los tres casos, y la mayor diferencia se aprecia en la cifra de par máximo, algo menor en el Volkswagen. Es un propulsor voluntarioso, muy pleno a partir de 2.000 vueltas y bastante lineal en su zona media. En ocasiones se echan de menos más bajos, pero es capaz de proporcionar prestaciones más que solventes en los tres modelos de esta comparativa. Los desarrollos más cortos del Audi A4 camuflan su mayor peso, mientras que en el Seat Exeo, una 6ª de desahogo pasa factura a la hora de recuperar en dicha marcha, lo que obliga a hacer uso del cambio más frecuentemente. Sin embargo, no merece la pena estirar demasiado este motor, ya que a medida que nos acercamos a la zona roja va perdiendo empuje, sobre todo en el caso del VW Passat. Su funcionamiento es refinado y prácticamente no transmite vibraciones al habitáculo, además está muy bien aislado acústicamente. El Seat Exeo es el más silencioso de los tres, seguido muy de cerca por el Audi A4, pero el VW Passat tampoco se puede considerar ruidoso en absoluto, sino todo lo contrario. La guinda la ponen unos consumos muy ajustados y una autonomía media superior a los 1.000 km, salvo en el Audi A4 debido a sus 5 litros menos de depósito.

Si por características dinámicas y motor son muy similares, las cotas interiores de sus habitáculos no hacen sino asemejarlos aún más. Prácticamente todas las mediciones son calcadas, con diferencias reseñables de a lo sumo dos centímetros. Sólo la superior distancia disponible para las piernas de los pasajeros traseros otorga una ventaja clara al VW Passat, que también dispone del maletero con mayor capacidad. A pesar de que es el único que no lleva freno de mano eléctrico, el puesto de conducción que más nos ha gustado es el del Seat Exeo, en el que casi al instante se consigue una postura perfecta. En el Audi A4 también, pero el gran tamaño de los retrovisores exteriores resta visibilidad lateral en los giros y en algunos cruces. En el VW Passat llama la atención volante de mayor diámetro, pero no se le pueden poner pegas porque también acaba sentando como un guante, aunque el reposabrazos de la puerta puede resultar demasiado prominente y es fácil golpearlo con la rodilla. Los acabados del Audi A4 son los más cuidados y su diseño interior es el más fresco. Es el que proporciona un ambiente más refinado y detallista. En el VW Passat podemos encontrar algunos plásticos duros en la parte baja de la consola central que restan algo de calidad visual, y también en el Seat Exeo, aunque en menor medida. El tacto de accionamiento de teclas, mandos, palanca de cambio, volante y pedales es muy bueno en los tres casos, así como los ajustes de todas las piezas.

El apartado de la seguridad activa queda plenamente resuelto con unos bastidores de comportamiento noble y eficaz, asistidos por ayudas electrónicas a la conducción para corregir cualquier desmande, entre las que se encuentra el ESP, que es de serie en los tres. Los frenos cumplen de sobra con su cometido y son muy resistentes a la fatiga, aunque el Audi A4 despunta con una estabilidad superior al frenar en plena curva y con unas distancias de detención muy cortas. Las del VW Passat no son tan buenas y queda en el tercer puesto, aunque manteniendo un margen muy aceptable. El Seat Exeo equipa de serie control de presión de los neumáticos, un elemento que sólo se ofrece como opción en sus rivales. Algo parecido ocurre con el sensor de lluvia y los faros con encendido automático, que sólo los incorpora de serie el VW Passat. Exclusivo del Audi A4, por el contrario, es el sistema de ayuda para el cambio de carril, un extra que avisa si hay algún vehículo en el ángulo muerto. En cuanto a seguridad pasiva, es el Seat Exeo el que aporta un plus, en este caso porque es el único con airbag de rodillas. Sin embargo, a diferencia de sus contrincantes, no puede equipar control de crucero adaptativo ni sistema precolisión. Tanto la imagen de marca como la moderna tecnología del Audi A4 pasan factura. Su precio de partida es el más elevado, aunque no por ello incorpora un mayor equipamiento de serie, sino todo contrario. La lista de extras de este modelo es la más extensa, cara y tentadora del lote, ya que está repleta de refinamientos dignos de auténticos sibaritas, como es el caso de la dirección activa, la suspensión pilotada, la cámara trasera o el agradable cambio Multitronic de variador continuo. Ojo los más caprichosos, porque la cuenta bancaria se puede resentir demasiado si lo configuramos totalmente a nuestro gusto. Algo parecido ocurre con el VW Passat. A pesar de ser muy completo con el acabado Highline, también dispone de opciones apetecibles —suspensión variable, control de crucero por radar, cambio DSG de doble embrague—, pero con un coste más ajustado que en el Audi A4, a lo que hay que sumar que es un automóvil cuyo dilatado tiempo en el mercado puede suponer una ventaja a la hora de conseguir descuentos. El Seat Exeo es el que más se desmarca en este apartado y resulta con diferencia el más competitivo de los tres. Inexplicablemente no lleva de serie encendido automático de faros, ni limpiaparabrisas con sensor de lluvia, elementos que se incluyen de manera conjunta en varios de sus paquetes de opciones. Es una pena que, al menos por ahora, no disponga de alternativas al cambio manual, pero lo realmente interesante sería una suspensión de dureza variable que aunase las ventajas del chasis Sport y del normal. De todas maneras, no nos equivocamos al decir que cualquiera de estos tres modelos es todo un acierto.
Audi A4
Seat Exeo
Volkswagen Passat
— Comportamiento impecable — Agrado de uso — Equipamiento
— Calidad percibida — Ambiente 'premium' — Confort de marcha
— Opciones disponibles — Precio competitivo — Plazas traseras
Audi A4
Seat Exeo
Volkswagen Passat
— Dirección de serie —Túnel central voluminoso — Algo impreciso al límite
— Maletero — Lista de extras limitada — Plásticos poco vistosos
— Opciones caras — Recuperación en 6ª —Distancia de frenado
Con la llegada del Seat Exeo el mundo de las berlinas medias tiene un nuevo protagonista. Desde nuestra primera toma de contacto el Seat Exeo nos dejó muy buena impresión, tanto que estábamos deseando compararlo con dos referencias de su segmento como son el VW Passat y el Audi A4, duros rivales plenamente consolidados que no están dispuestos a ceder ni un milímetro de terreno al recién llegado. Es cierto que el cliente que se interese por un Audi quizá ni siquiera se detenga a contemplar al Seat Exeo entre sus opciones —a pesar de que toma como base la plataforma del anterior Audi A4— y, seguramente, tampoco al Volkswagen Passat. La diferencia de precio y la exclusividad de poder lucir cuatro aros en el frontal están ahí, pero, ¿y si dejamos al margen la cuestión económica y nos guiamos únicamente por las sensaciones percibidas al volante? Los contrastes entre ellos se reducen entonces a meros matices, de hecho, sentados en el asiento del acompañante con una venda en los ojos muy pocos sabrían adivinar en cuál de los tres modelos se encuentran, ya que refinamiento, sonoridad, prestaciones e incluso asientos son similares en los tres casos. Bienvenidos a un duelo en el que, aunque "todo queda en casa", sólo puede haber un ganador. Recientemente publicábamos una prueba del Seat Exeo 2.0 TDI de 170 CV equipado con suspensión deportiva, una configuración muy eficaz y dinámica, pero a costa de un sacrificio excesivo de comodidad. Para esta ocasión nuestra unidad cuenta con tarados normales, con los que se pierde algo de velocidad de paso por curva, pero se gana significativamente en confort. De este modo, sin ser tan incisivo al comienzo de los giros, y a pesar del menor agarre lateral, el Seat Exeo sigue siendo muy equilibrado, con una carrocería que apenas balancea y cuyas reacciones, junto a un logrado tacto general, lo convierten en un coche muy agradable de conducir, a pesar de que el ESP resulta más intrusivo que en sus rivales si el ritmo marcado por el pie derecho es demasiado rápido.

El Volkswagen Passat, por su parte, equipa de serie suspensión deportiva con el acabado Highline, pero su firmeza es perfectamente compatible con un confort de marcha muy elevado, situado al mismo nivel que el del Seat Exeo y el Audi A4, incluso sobre firmes muy estropeados. La mayor diferencia respecto a éstos surge por parte de su inamovible tren trasero, que es incapaz de redondear los giros y puede llevarnos a la falsa sensación de que estamos al volante de un automóvil menos ágil. Sin embargo no es así, ya que el VW Passat se defiende incluso mejor que el Seat Exeo cuando se trata de rodar rápido por zonas reviradas, en las que resulta sumamente fácil gobernarlo. Eso sí, su conducción es mucho menos estimulante. También es el menos preciso llegada una situación forzada, aunque para darse cuenta de ello hay que buscarlo intencionadamente y aguzar mucho los sentidos. En cuanto al Audi A4, su mayor peso y distancia entre ejes no son un problema a la hora de proporcionar las sensaciones más deportivas del lote. Su comportamiento es el más eficaz y se desmarca de manera sutil del resto con maneras impecables sea cual sea la situación, aunque los tres ponen el listón muy alto en este apartado y cuentan con una estabilidad a toda prueba. Tanto es así que para ver sus puntos débiles es necesario rodar a un ritmo de marcha por encima del que dicta la lógica. Llegados a este punto, es el Audi A4 el que más a gusto se encuentra y el que más fluidez de movimientos presenta cuando jugamos a sobrepasar sus límites de adherencia. También es el que presume de la mejor relación entre comodidad y eficacia. Sólo un pero, y es que la dirección de serie es algo pesada en comparación con la activa que ofrece la marca opcionalmente. Los tres incorporan el mismo motor, es decir el 2.0 TDI del Grupo VW, ya en su evolución dotada de inyección directa por conducto común. Se trata de las variantes de 143 CV —también hay de 170 CV—, aunque en el VW Passat, que es el único que lo lleva montado de forma transversal, el fabricante declara 140 CV. No obstante, el resultado en nuestro banco de potencia ha sido similar, en torno a 150 CV en los tres casos, y la mayor diferencia se aprecia en la cifra de par máximo, algo menor en el Volkswagen. Es un propulsor voluntarioso, muy pleno a partir de 2.000 vueltas y bastante lineal en su zona media. En ocasiones se echan de menos más bajos, pero es capaz de proporcionar prestaciones más que solventes en los tres modelos de esta comparativa. Los desarrollos más cortos del Audi A4 camuflan su mayor peso, mientras que en el Seat Exeo, una 6ª de desahogo pasa factura a la hora de recuperar en dicha marcha, lo que obliga a hacer uso del cambio más frecuentemente. Sin embargo, no merece la pena estirar demasiado este motor, ya que a medida que nos acercamos a la zona roja va perdiendo empuje, sobre todo en el caso del VW Passat. Su funcionamiento es refinado y prácticamente no transmite vibraciones al habitáculo, además está muy bien aislado acústicamente. El Seat Exeo es el más silencioso de los tres, seguido muy de cerca por el Audi A4, pero el VW Passat tampoco se puede considerar ruidoso en absoluto, sino todo lo contrario. La guinda la ponen unos consumos muy ajustados y una autonomía media superior a los 1.000 km, salvo en el Audi A4 debido a sus 5 litros menos de depósito.

Si por características dinámicas y motor son muy similares, las cotas interiores de sus habitáculos no hacen sino asemejarlos aún más. Prácticamente todas las mediciones son calcadas, con diferencias reseñables de a lo sumo dos centímetros. Sólo la superior distancia disponible para las piernas de los pasajeros traseros otorga una ventaja clara al VW Passat, que también dispone del maletero con mayor capacidad. A pesar de que es el único que no lleva freno de mano eléctrico, el puesto de conducción que más nos ha gustado es el del Seat Exeo, en el que casi al instante se consigue una postura perfecta. En el Audi A4 también, pero el gran tamaño de los retrovisores exteriores resta visibilidad lateral en los giros y en algunos cruces. En el VW Passat llama la atención volante de mayor diámetro, pero no se le pueden poner pegas porque también acaba sentando como un guante, aunque el reposabrazos de la puerta puede resultar demasiado prominente y es fácil golpearlo con la rodilla. Los acabados del Audi A4 son los más cuidados y su diseño interior es el más fresco. Es el que proporciona un ambiente más refinado y detallista. En el VW Passat podemos encontrar algunos plásticos duros en la parte baja de la consola central que restan algo de calidad visual, y también en el Seat Exeo, aunque en menor medida. El tacto de accionamiento de teclas, mandos, palanca de cambio, volante y pedales es muy bueno en los tres casos, así como los ajustes de todas las piezas.

El apartado de la seguridad activa queda plenamente resuelto con unos bastidores de comportamiento noble y eficaz, asistidos por ayudas electrónicas a la conducción para corregir cualquier desmande, entre las que se encuentra el ESP, que es de serie en los tres. Los frenos cumplen de sobra con su cometido y son muy resistentes a la fatiga, aunque el Audi A4 despunta con una estabilidad superior al frenar en plena curva y con unas distancias de detención muy cortas. Las del VW Passat no son tan buenas y queda en el tercer puesto, aunque manteniendo un margen muy aceptable. El Seat Exeo equipa de serie control de presión de los neumáticos, un elemento que sólo se ofrece como opción en sus rivales. Algo parecido ocurre con el sensor de lluvia y los faros con encendido automático, que sólo los incorpora de serie el VW Passat. Exclusivo del Audi A4, por el contrario, es el sistema de ayuda para el cambio de carril, un extra que avisa si hay algún vehículo en el ángulo muerto. En cuanto a seguridad pasiva, es el Seat Exeo el que aporta un plus, en este caso porque es el único con airbag de rodillas. Sin embargo, a diferencia de sus contrincantes, no puede equipar control de crucero adaptativo ni sistema precolisión. Tanto la imagen de marca como la moderna tecnología del Audi A4 pasan factura. Su precio de partida es el más elevado, aunque no por ello incorpora un mayor equipamiento de serie, sino todo contrario. La lista de extras de este modelo es la más extensa, cara y tentadora del lote, ya que está repleta de refinamientos dignos de auténticos sibaritas, como es el caso de la dirección activa, la suspensión pilotada, la cámara trasera o el agradable cambio Multitronic de variador continuo. Ojo los más caprichosos, porque la cuenta bancaria se puede resentir demasiado si lo configuramos totalmente a nuestro gusto. Algo parecido ocurre con el VW Passat. A pesar de ser muy completo con el acabado Highline, también dispone de opciones apetecibles —suspensión variable, control de crucero por radar, cambio DSG de doble embrague—, pero con un coste más ajustado que en el Audi A4, a lo que hay que sumar que es un automóvil cuyo dilatado tiempo en el mercado puede suponer una ventaja a la hora de conseguir descuentos. El Seat Exeo es el que más se desmarca en este apartado y resulta con diferencia el más competitivo de los tres. Inexplicablemente no lleva de serie encendido automático de faros, ni limpiaparabrisas con sensor de lluvia, elementos que se incluyen de manera conjunta en varios de sus paquetes de opciones. Es una pena que, al menos por ahora, no disponga de alternativas al cambio manual, pero lo realmente interesante sería una suspensión de dureza variable que aunase las ventajas del chasis Sport y del normal. De todas maneras, no nos equivocamos al decir que cualquiera de estos tres modelos es todo un acierto.
Audi A4
Seat Exeo
Volkswagen Passat
— Comportamiento impecable — Agrado de uso — Equipamiento
— Calidad percibida — Ambiente 'premium' — Confort de marcha
— Opciones disponibles — Precio competitivo — Plazas traseras
Audi A4
Seat Exeo
Volkswagen Passat
— Dirección de serie —Túnel central voluminoso — Algo impreciso al límite
— Maletero — Lista de extras limitada — Plásticos poco vistosos
— Opciones caras — Recuperación en 6ª —Distancia de frenado

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