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Diez compactos Diesel

Porque seguro que el coche equilibrado que necesitas está entre estos diez. Son compactos Diesel en torno a los 110 CV, muy interesantes por precio, prestaciones y versatilidad.
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Diez compactos Diesel

FICHAS TÉCNICAS:

C4 y Bravo
Focus y Cee'd
Astra y 307
Mégane y León
Auris y Golf
En esta valoración no se prima únicamente la deportividad, el confort, o la eficacia. La combinación más equilibrada de estas aptitudes será la ideal. Es el auténtico equilibrista del segmento. Combina a la perfección confort de marcha con efectividad dinámica. Es muy fácil de conducir transmitiendo una calidad de rodadura de alto nivel. La dirección electromecánica resulta precisa y con buen tacto sin necesidad de llantas de 16 pulgadas, al igual que los frenos. A diferencia con otros de sus rivales, el Golf es bastante neutro, sin que subvire más de lo debido. El León comparte el bastidor con el Golf, además del conjunto motor cambio y de las suspensiones. La diferencia más apreciable entre ambos es el tarado de las suspensiones, que mejora el confort de marcha en el Golf. La apreciable mayor dureza de amortiguación en el modelo de Seat favorece cuando se realiza una conducción más dinámica, pero no desequilibra sustancialmente la balanza. El bastidor del Toyota recién llegado destaca por su equilibrio y facilidad de conducción. No es tan efectivo como el del León o el Golf, pero ofrece un dinamismo acorde con las pretensiones de este modelo. La dirección es agradable y los frenos muy potentes. El manejo del cambio se realiza de forma rápida y precisa, gracias al posicionamiento de la palanca, muy cerca de las manos del conductor. El ESP es, en ocasiones, demasiado intrusivo. Pese al tiempo que lleva en el mercado, el 307 sigue siendo un modelo caracterizado por su excelente bastidor y su equilibrado comportamiento. Por tacto de dirección y frenos, es de los mejores, con un comporamiento muy neutro y seguro. Con una pisada excelente, mantiene la calidad de rodadura como una de sus armas más notables. El confort de marcha puede ser considerado por encima de la media. El C4 comparte bastidor con el 307, con un tren trasero de eje torsional, que combina con acierto efectividad y confort de marcha. De todos, es el único que incorpora de serie en el acabado probado llantas de 17 pulgadas, que mejoran sensiblemente la precisión de guiado en curvas, ya de por sí óptima. En zonas viradas destaca por su agilidad y facilidad de conducción.

De los diez compactos de esta comparativa, el Astra es el único que en opción puede montar un sistema de amortiguación regulable denominado IDS Plus. Mediante un pulsador en el centro del salpicadero se puede conmutar entre el programa normal o sport de la suspensión. El tarado es, en el segundo modo, sensiblemente más duro y menos confortable. En cualquier caso, no creemos que sea una opción estrictamente necesaria. Pese a tener un elaborado bastidor de moderna concepción, sus rivales le han puesto el listón bastante alto. Sobre todo, si tenemos en cuenta que el propulsor de esta versión enmascara y, hasta cierto punto, perjudica las virtudes del bastidor. Las suspensiones son relativamente cómodas, y el comportamiento sano y predecible en cualquier situación, aunque no brilla el conjunto todo lo que estamos acostumbrado en él. El Cee´d es uno de esos coches que cambia de temperamento según la situación. Es decir, mientras que circulemos con él en condiciones tranquilas, por vías en buen estado y sin curvas lentas, el comportamiento es muy agradable y cómodo. Sin embargo, cuando se le exige un mayor dinamismo, pierde precisión y eficacia, siendo el conductor el que tiene que esforzarse más de lo debido. Si bien podemos considerar al Mégane uno de los modelos más cómodos, también es de los menos efectivos en condiciones de conducción más exigentes. Es algo blando de amortiguación y tiene una clara tendencia al subviraje más marcada de lo debido. El tacto de la dirección eléctrica sigue siendo uno de sus apartados menos logrados. En este sentido, el equilibrio buscado es inferior al de sus rivales. Os resultará extraño que un modelo recién llegado esté en esta posición. Pero creemos que está justificado, al menos en esta versión, con una suspensión con una perceptible carencia de absorción y aislamiento. Cualquier bache o irregularidad se transmite a las manos del conductor y a los pasajeros, lo que se traduce en merma en el confort de marcha. El tacto eléctrico de la dirección tampoco nos ha terminado de convencer.
APTITUDES DINÁMICAS
(puntuación sobre 5)
Citroën C4
1.6 HDi/110
Fiat Bravo
1.9 JTD/120
Ford Focus
1.8 TDCi
Kia cee’d
1.6 CRDi/115
Opel Astra
1.9 CDTi/120
Dirección 4 3 3,5 3,5 4
Frenos 3,5 4 4 4 3,5
Cambio 4 3 3 3 3
Estabilidad 4,5 3 4 3,5 4
Suspensión 4 3 4 3,5 4
Comodidad 4 3 3,5 3 4,5
APTITUDES DINÁMICAS
(puntuación sobre 5)
Peugeot 307
1.6 HDi/110
Renault Mégane
1.5 dCi/105
Seat León
1.9 TDi
Toyota Auris
2.0 D-4D
Volkswagen Golf
1.9 TDi
Dirección 4 3 4,5 4 4,5
Frenos 3,5 4 4 4,5 3,5
Cambio 4 3,5 4,5 4,5 4,5
Estabilidad 4 3,5 4,5 4 4,5
Suspensión 4,5 3 4,5 3,5 4,5
Comodidad 4,5 4 4 4 4,5

FICHAS TÉCNICAS:

C4 y Bravo
Focus y Cee'd
Astra y 307
Mégane y León
Auris y Golf En esta valoración no se prima únicamente la deportividad, el confort, o la eficacia. La combinación más equilibrada de estas aptitudes será la ideal. Es el auténtico equilibrista del segmento. Combina a la perfección confort de marcha con efectividad dinámica. Es muy fácil de conducir transmitiendo una calidad de rodadura de alto nivel. La dirección electromecánica resulta precisa y con buen tacto sin necesidad de llantas de 16 pulgadas, al igual que los frenos. A diferencia con otros de sus rivales, el Golf es bastante neutro, sin que subvire más de lo debido. El León comparte el bastidor con el Golf, además del conjunto motor cambio y de las suspensiones. La diferencia más apreciable entre ambos es el tarado de las suspensiones, que mejora el confort de marcha en el Golf. La apreciable mayor dureza de amortiguación en el modelo de Seat favorece cuando se realiza una conducción más dinámica, pero no desequilibra sustancialmente la balanza. El bastidor del Toyota recién llegado destaca por su equilibrio y facilidad de conducción. No es tan efectivo como el del León o el Golf, pero ofrece un dinamismo acorde con las pretensiones de este modelo. La dirección es agradable y los frenos muy potentes. El manejo del cambio se realiza de forma rápida y precisa, gracias al posicionamiento de la palanca, muy cerca de las manos del conductor. El ESP es, en ocasiones, demasiado intrusivo. Pese al tiempo que lleva en el mercado, el 307 sigue siendo un modelo caracterizado por su excelente bastidor y su equilibrado comportamiento. Por tacto de dirección y frenos, es de los mejores, con un comporamiento muy neutro y seguro. Con una pisada excelente, mantiene la calidad de rodadura como una de sus armas más notables. El confort de marcha puede ser considerado por encima de la media. El C4 comparte bastidor con el 307, con un tren trasero de eje torsional, que combina con acierto efectividad y confort de marcha. De todos, es el único que incorpora de serie en el acabado probado llantas de 17 pulgadas, que mejoran sensiblemente la precisión de guiado en curvas, ya de por sí óptima. En zonas viradas destaca por su agilidad y facilidad de conducción.

De los diez compactos de esta comparativa, el Astra es el único que en opción puede montar un sistema de amortiguación regulable denominado IDS Plus. Mediante un pulsador en el centro del salpicadero se puede conmutar entre el programa normal o sport de la suspensión. El tarado es, en el segundo modo, sensiblemente más duro y menos confortable. En cualquier caso, no creemos que sea una opción estrictamente necesaria. Pese a tener un elaborado bastidor de moderna concepción, sus rivales le han puesto el listón bastante alto. Sobre todo, si tenemos en cuenta que el propulsor de esta versión enmascara y, hasta cierto punto, perjudica las virtudes del bastidor. Las suspensiones son relativamente cómodas, y el comportamiento sano y predecible en cualquier situación, aunque no brilla el conjunto todo lo que estamos acostumbrado en él. El Cee´d es uno de esos coches que cambia de temperamento según la situación. Es decir, mientras que circulemos con él en condiciones tranquilas, por vías en buen estado y sin curvas lentas, el comportamiento es muy agradable y cómodo. Sin embargo, cuando se le exige un mayor dinamismo, pierde precisión y eficacia, siendo el conductor el que tiene que esforzarse más de lo debido. Si bien podemos considerar al Mégane uno de los modelos más cómodos, también es de los menos efectivos en condiciones de conducción más exigentes. Es algo blando de amortiguación y tiene una clara tendencia al subviraje más marcada de lo debido. El tacto de la dirección eléctrica sigue siendo uno de sus apartados menos logrados. En este sentido, el equilibrio buscado es inferior al de sus rivales. Os resultará extraño que un modelo recién llegado esté en esta posición. Pero creemos que está justificado, al menos en esta versión, con una suspensión con una perceptible carencia de absorción y aislamiento. Cualquier bache o irregularidad se transmite a las manos del conductor y a los pasajeros, lo que se traduce en merma en el confort de marcha. El tacto eléctrico de la dirección tampoco nos ha terminado de convencer.
APTITUDES DINÁMICAS
(puntuación sobre 5)
Citroën C4
1.6 HDi/110
Fiat Bravo
1.9 JTD/120
Ford Focus
1.8 TDCi
Kia cee’d
1.6 CRDi/115
Opel Astra
1.9 CDTi/120
Dirección 4 3 3,5 3,5 4
Frenos 3,5 4 4 4 3,5
Cambio 4 3 3 3 3
Estabilidad 4,5 3 4 3,5 4
Suspensión 4 3 4 3,5 4
Comodidad 4 3 3,5 3 4,5
APTITUDES DINÁMICAS
(puntuación sobre 5)
Peugeot 307
1.6 HDi/110
Renault Mégane
1.5 dCi/105
Seat León
1.9 TDi
Toyota Auris
2.0 D-4D
Volkswagen Golf
1.9 TDi
Dirección 4 3 4,5 4 4,5
Frenos 3,5 4 4 4,5 3,5
Cambio 4 3,5 4,5 4,5 4,5
Estabilidad 4 3,5 4,5 4 4,5
Suspensión 4,5 3 4,5 3,5 4,5
Comodidad 4,5 4 4 4 4,5

FICHAS TÉCNICAS:

C4 y Bravo
Focus y Cee'd
Astra y 307
Mégane y León
Auris y Golf En esta valoración no se prima únicamente la deportividad, el confort, o la eficacia. La combinación más equilibrada de estas aptitudes será la ideal. Es el auténtico equilibrista del segmento. Combina a la perfección confort de marcha con efectividad dinámica. Es muy fácil de conducir transmitiendo una calidad de rodadura de alto nivel. La dirección electromecánica resulta precisa y con buen tacto sin necesidad de llantas de 16 pulgadas, al igual que los frenos. A diferencia con otros de sus rivales, el Golf es bastante neutro, sin que subvire más de lo debido. El León comparte el bastidor con el Golf, además del conjunto motor cambio y de las suspensiones. La diferencia más apreciable entre ambos es el tarado de las suspensiones, que mejora el confort de marcha en el Golf. La apreciable mayor dureza de amortiguación en el modelo de Seat favorece cuando se realiza una conducción más dinámica, pero no desequilibra sustancialmente la balanza. El bastidor del Toyota recién llegado destaca por su equilibrio y facilidad de conducción. No es tan efectivo como el del León o el Golf, pero ofrece un dinamismo acorde con las pretensiones de este modelo. La dirección es agradable y los frenos muy potentes. El manejo del cambio se realiza de forma rápida y precisa, gracias al posicionamiento de la palanca, muy cerca de las manos del conductor. El ESP es, en ocasiones, demasiado intrusivo. Pese al tiempo que lleva en el mercado, el 307 sigue siendo un modelo caracterizado por su excelente bastidor y su equilibrado comportamiento. Por tacto de dirección y frenos, es de los mejores, con un comporamiento muy neutro y seguro. Con una pisada excelente, mantiene la calidad de rodadura como una de sus armas más notables. El confort de marcha puede ser considerado por encima de la media. El C4 comparte bastidor con el 307, con un tren trasero de eje torsional, que combina con acierto efectividad y confort de marcha. De todos, es el único que incorpora de serie en el acabado probado llantas de 17 pulgadas, que mejoran sensiblemente la precisión de guiado en curvas, ya de por sí óptima. En zonas viradas destaca por su agilidad y facilidad de conducción.

De los diez compactos de esta comparativa, el Astra es el único que en opción puede montar un sistema de amortiguación regulable denominado IDS Plus. Mediante un pulsador en el centro del salpicadero se puede conmutar entre el programa normal o sport de la suspensión. El tarado es, en el segundo modo, sensiblemente más duro y menos confortable. En cualquier caso, no creemos que sea una opción estrictamente necesaria. Pese a tener un elaborado bastidor de moderna concepción, sus rivales le han puesto el listón bastante alto. Sobre todo, si tenemos en cuenta que el propulsor de esta versión enmascara y, hasta cierto punto, perjudica las virtudes del bastidor. Las suspensiones son relativamente cómodas, y el comportamiento sano y predecible en cualquier situación, aunque no brilla el conjunto todo lo que estamos acostumbrado en él. El Cee´d es uno de esos coches que cambia de temperamento según la situación. Es decir, mientras que circulemos con él en condiciones tranquilas, por vías en buen estado y sin curvas lentas, el comportamiento es muy agradable y cómodo. Sin embargo, cuando se le exige un mayor dinamismo, pierde precisión y eficacia, siendo el conductor el que tiene que esforzarse más de lo debido. Si bien podemos considerar al Mégane uno de los modelos más cómodos, también es de los menos efectivos en condiciones de conducción más exigentes. Es algo blando de amortiguación y tiene una clara tendencia al subviraje más marcada de lo debido. El tacto de la dirección eléctrica sigue siendo uno de sus apartados menos logrados. En este sentido, el equilibrio buscado es inferior al de sus rivales. Os resultará extraño que un modelo recién llegado esté en esta posición. Pero creemos que está justificado, al menos en esta versión, con una suspensión con una perceptible carencia de absorción y aislamiento. Cualquier bache o irregularidad se transmite a las manos del conductor y a los pasajeros, lo que se traduce en merma en el confort de marcha. El tacto eléctrico de la dirección tampoco nos ha terminado de convencer.
APTITUDES DINÁMICAS
(puntuación sobre 5)
Citroën C4
1.6 HDi/110
Fiat Bravo
1.9 JTD/120
Ford Focus
1.8 TDCi
Kia cee’d
1.6 CRDi/115
Opel Astra
1.9 CDTi/120
Dirección 4 3 3,5 3,5 4
Frenos 3,5 4 4 4 3,5
Cambio 4 3 3 3 3
Estabilidad 4,5 3 4 3,5 4
Suspensión 4 3 4 3,5 4
Comodidad 4 3 3,5 3 4,5
APTITUDES DINÁMICAS
(puntuación sobre 5)
Peugeot 307
1.6 HDi/110
Renault Mégane
1.5 dCi/105
Seat León
1.9 TDi
Toyota Auris
2.0 D-4D
Volkswagen Golf
1.9 TDi
Dirección 4 3 4,5 4 4,5
Frenos 3,5 4 4 4,5 3,5
Cambio 4 3,5 4,5 4,5 4,5
Estabilidad 4 3,5 4,5 4 4,5
Suspensión 4,5 3 4,5 3,5 4,5
Comodidad 4,5 4 4 4 4,5

FICHAS TÉCNICAS:

C4 y Bravo
Focus y Cee'd
Astra y 307
Mégane y León
Auris y Golf En esta valoración no se prima únicamente la deportividad, el confort, o la eficacia. La combinación más equilibrada de estas aptitudes será la ideal. Es el auténtico equilibrista del segmento. Combina a la perfección confort de marcha con efectividad dinámica. Es muy fácil de conducir transmitiendo una calidad de rodadura de alto nivel. La dirección electromecánica resulta precisa y con buen tacto sin necesidad de llantas de 16 pulgadas, al igual que los frenos. A diferencia con otros de sus rivales, el Golf es bastante neutro, sin que subvire más de lo debido. El León comparte el bastidor con el Golf, además del conjunto motor cambio y de las suspensiones. La diferencia más apreciable entre ambos es el tarado de las suspensiones, que mejora el confort de marcha en el Golf. La apreciable mayor dureza de amortiguación en el modelo de Seat favorece cuando se realiza una conducción más dinámica, pero no desequilibra sustancialmente la balanza. El bastidor del Toyota recién llegado destaca por su equilibrio y facilidad de conducción. No es tan efectivo como el del León o el Golf, pero ofrece un dinamismo acorde con las pretensiones de este modelo. La dirección es agradable y los frenos muy potentes. El manejo del cambio se realiza de forma rápida y precisa, gracias al posicionamiento de la palanca, muy cerca de las manos del conductor. El ESP es, en ocasiones, demasiado intrusivo. Pese al tiempo que lleva en el mercado, el 307 sigue siendo un modelo caracterizado por su excelente bastidor y su equilibrado comportamiento. Por tacto de dirección y frenos, es de los mejores, con un comporamiento muy neutro y seguro. Con una pisada excelente, mantiene la calidad de rodadura como una de sus armas más notables. El confort de marcha puede ser considerado por encima de la media. El C4 comparte bastidor con el 307, con un tren trasero de eje torsional, que combina con acierto efectividad y confort de marcha. De todos, es el único que incorpora de serie en el acabado probado llantas de 17 pulgadas, que mejoran sensiblemente la precisión de guiado en curvas, ya de por sí óptima. En zonas viradas destaca por su agilidad y facilidad de conducción.

De los diez compactos de esta comparativa, el Astra es el único que en opción puede montar un sistema de amortiguación regulable denominado IDS Plus. Mediante un pulsador en el centro del salpicadero se puede conmutar entre el programa normal o sport de la suspensión. El tarado es, en el segundo modo, sensiblemente más duro y menos confortable. En cualquier caso, no creemos que sea una opción estrictamente necesaria. Pese a tener un elaborado bastidor de moderna concepción, sus rivales le han puesto el listón bastante alto. Sobre todo, si tenemos en cuenta que el propulsor de esta versión enmascara y, hasta cierto punto, perjudica las virtudes del bastidor. Las suspensiones son relativamente cómodas, y el comportamiento sano y predecible en cualquier situación, aunque no brilla el conjunto todo lo que estamos acostumbrado en él. El Cee´d es uno de esos coches que cambia de temperamento según la situación. Es decir, mientras que circulemos con él en condiciones tranquilas, por vías en buen estado y sin curvas lentas, el comportamiento es muy agradable y cómodo. Sin embargo, cuando se le exige un mayor dinamismo, pierde precisión y eficacia, siendo el conductor el que tiene que esforzarse más de lo debido. Si bien podemos considerar al Mégane uno de los modelos más cómodos, también es de los menos efectivos en condiciones de conducción más exigentes. Es algo blando de amortiguación y tiene una clara tendencia al subviraje más marcada de lo debido. El tacto de la dirección eléctrica sigue siendo uno de sus apartados menos logrados. En este sentido, el equilibrio buscado es inferior al de sus rivales. Os resultará extraño que un modelo recién llegado esté en esta posición. Pero creemos que está justificado, al menos en esta versión, con una suspensión con una perceptible carencia de absorción y aislamiento. Cualquier bache o irregularidad se transmite a las manos del conductor y a los pasajeros, lo que se traduce en merma en el confort de marcha. El tacto eléctrico de la dirección tampoco nos ha terminado de convencer.
APTITUDES DINÁMICAS
(puntuación sobre 5)
Citroën C4
1.6 HDi/110
Fiat Bravo
1.9 JTD/120
Ford Focus
1.8 TDCi
Kia cee’d
1.6 CRDi/115
Opel Astra
1.9 CDTi/120
Dirección 4 3 3,5 3,5 4
Frenos 3,5 4 4 4 3,5
Cambio 4 3 3 3 3
Estabilidad 4,5 3 4 3,5 4
Suspensión 4 3 4 3,5 4
Comodidad 4 3 3,5 3 4,5
APTITUDES DINÁMICAS
(puntuación sobre 5)
Peugeot 307
1.6 HDi/110
Renault Mégane
1.5 dCi/105
Seat León
1.9 TDi
Toyota Auris
2.0 D-4D
Volkswagen Golf
1.9 TDi
Dirección 4 3 4,5 4 4,5
Frenos 3,5 4 4 4,5 3,5
Cambio 4 3,5 4,5 4,5 4,5
Estabilidad 4 3,5 4,5 4 4,5
Suspensión 4,5 3 4,5 3,5 4,5
Comodidad 4,5 4 4 4 4,5

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