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Prueba: Dacia Logan MCV dCi 90, nadie da más por menos

El Dacia Logan MCV es el familiar más barato del mercado, un coche espacioso, con un gran maletero, poco gastón en esta versión turbodiésel y en el que, por encima de todo, predomina la sencillez absoluta.
Juan Carlos Gonzálezl -
Prueba: Dacia Logan MCV dCi 90, nadie da más por menos

En lo que va de año las ventas de Dacia en España han crecido casi un 60 por ciento. Sin ir más lejos, durante algún mes de 2014 el Sandero ha sido el turismo más vendido en nuestro país y, a punto de cerrar el ejercicio, se mantiene en el Top 10 de coches con más matriculaciones. Sin duda, uno de los atractivos de toda la gama que comercializa la marca rumana, propiedad del Grupo Renault, es ofrecer unos precios muy asequibles, dirigidos sobre todo a quienes ven el coche como un mero medio de transporte y no dan tanta importancia a detalles relacionados con la tecnología, el confort o un eficaz comportamiento.

Dacia Logan MCVEste enfoque es extensible al Logan MCV que protagoniza esta prueba, un modelo que, como todos los Logan, comparte muchos componentes con el Sandero. La versión más barata de este singular familiar ronda los 10.000 euros, aunque en este caso probamos el Diesel más potente, de 90 CV —también lo hay con 75 CV—, seguramente el más interesante de todos los Logan MCV, un coche que mide 4,5 metros de longitud y presenta un excepcional maletero de casi 600 litros. Ninguna marca ofrece un vehículo de estas características tan barato.

Por dentro

Desde el primer instante en que uno se sienta al volante del Logan MCV percibe que la sobriedad es la principal seña de identidad. El volante sólo se mueve verticalmente, no en profundidad, y el asiento del conductor dispone de una palanca para la regulación en altura que sólo permite dos posiciones: o lo más cerca posible del suelo o lo contrario, sin puntos intermedios —la versión más barata Ambiance de gasolina incluso carece de reglajes—. Por confección, consistencia, sujeción lateral, etc. también se nota la sencillez de los asientos. Son detalles propios de un coche muy asequible, pero no por ello hay que interpretar que el conductor va incómodo, simplemente no va tan bien como iría en un coche de diseño y ergonomía más trabajados.

Por lo demás, todas las plazas ofrecen bastante espacio dado su tamaño exterior. Delante no hay apreturas, detrás el hueco para las piernas es holgado y hasta la plaza central es más utilizable que en otros modelos a pesar de ser algo más estrecha que las exteriores.

Dacia Logan MCVSon muchos los detalles que indican el máximo ahorro buscado por la marca, como la propia consistencia de las puertas, los parasoles, con un espejo sin luz ni tapa, la rueda que sirve para la regulación de la altura de las luces es ancestral, el volante carece de mandos —aunque integra un satélite para el control de la radio—, los elevalunas traseros (opcionales) van en el suelo, al salir fuera encontramos un tapón de gasolina de lo más elemental... Pero como dice Dacia en su eslogan: «todo funciona».

Gran maletero

Según las mediciones de nuestro Centro Técnico, el maletero del Logan MCV ofrece 595 litros de capacidad, un volumen muy destacado para un coche de su tamaño. El espacio de carga cuenta con iluminación y unos ganchos laterales que permiten colgar bolsas, también dispone de unas argollas en las esquinas donde se podría enganchar una red que se ofrece en opción (103 euros) para sujetar mejor los bultos sueltos que haya que transportar. Si se necesita aumentar la capacidad o trasladar objetos voluminosos o alargados, se puede abatir el respaldo del asiento trasero     —siempre desde el interior, no hay tiradores en el maletero—, que va partido en secciones 1/3-2/3, para dejar un suelo de carga que casi queda plano por completo. De serie toda la gama Logan MCV incorpora un kit reparapinchazos, de forma que bajo el suelo del maletero no lleva rueda de repuesto —cuesta unos 100 euros—. Sin duda, la zona de carga es una de las virtudes del modelo, aunque hay detalles de acabado mejorables.

Prima el confort

Dacia Logan MCVComo coche muy pensado para mercados emergentes, en los que predominan las carreteras en mal estado, la suspensión del MCV es blanda, preservando más el confort, con lo que resulta fácil percibir la oscilación de la carrocería en curvas. Aun así, en líneas generales, es un coche agradable de conducir, pues sus reacciones son previsibles y el control de estabilidad actúa ante cualquier pérdida de trayectoria.

Su motor dCi, utilizado en modelos de Renault y Nissan, no se nota mucho en rumorosidad. Empuja bien a este ligero familiar y transmite un suave funcionamiento. El consumo medio real, de 4,9 l/100 km, es una cifra muy buena para no contar con Stop&Start. La función Eco —mitiga aceleración y climatización— y el indicador de cambio de marcha ayudan a ahorrar. El aislamiento acústico —sobre todo de rodadura— es mejorable. Dirección de tacto correcto, distancias de frenado adecuadas y un manejo del cambio, de recorridos largos, que debería ganar en agrado. Pobre intensidad de las luces.

Bien… con opciones baratas

El acabado Laureate es el habitual e incluye como elementos más destacados cuatro airbags, control de estabilidad ESP, faros antiniebla, ordenador de viaje, cierre centralizado, elevalunas eléctricos delanteros, bluetooth, toma USB… Es una dotación lógica para un coche de su precio, pero, por ejemplo, el aire acondicionado siempre es opcional, no se ofrece un climatizador automático y tampoco es posible contar con airbags de cortina, sensores de lluvia o luces, retrovisores plegables eléctricamente o, por supuesto, tecnología y ayudas a la conducción de última generación. A nivel de opciones lo más destacado es el paquete Media Nav que llevaba nuestra unidad, un sistema multimedia con navegador y pantalla táctil de 7 pulgadas que también mejora la imagen del salpicadero y se ofrece a un precio asequible (230 euros). Si alguien piensa en comprar la versión de acceso con el motor de gasolina 1.2 75 CV y acabado Ambiance, debe saber que su dotación de serie no incluye detalles muy básicos, ya que el volante es fijo, el asiento del conductor no se regula en altura y carece de elementos esenciales en el equipamiento.

Con una gran marca

Cualquier Logan MCV no exige un gran desembolso, incluso aunque decidamos incluir las opciones más costosas, por tanto la depreciación en el tiempo será más asumible. Bajo el capó esconde mecánicas relativamente modernas —especialmente el TCE de gasolina y los dCi—, pero las tareas de mantenimiento son sencillas y el precio de los repuestos asumible, con la ventaja de disponer de una amplia red de asistencia bajo la supervisión de una marca de la experiencia de Renault.

A la hora de decidirse por un familiar como el Logan MCV está muy claro que se da absoluta prioridad a la contención del presupuesto. Sin una gran inversión es posible contar con un coche práctico, con un enorme maletero y que, dentro de su sencillez, encierra un motor y otros componentes desarrollados bajo el paraguas de Renault, una importante garantía, sin duda. No hay un diseño impactante, ni materiales vistosos, ni sofisticadas ayudas a la conducción… pero hay a quien le basta su papel como vehículo útil y familiar.

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