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Contacto: Volkswagen Beetle Cabriolet, la evolución de un clásico

Al nuevo Beetle Cabriolet le bastan 9,5 segundos para ponerte una sonrisa en la boca. No es su paso de 0 a 100 km/h, sino lo que tarda en abrirse la capota eléctrica, que se puede accionar hasta 50 km/h simplemente pulsando un botón.
Pablo Mallo -
Contacto: Volkswagen Beetle Cabriolet, la evolución de un clásico

Aunque siga disfrazado de clásico, el nuevo Beetle Cabriolet cuenta con todos los ingredientes de un coche moderno en materia de motores y conducción, de hecho poco o nada tiene que ver con el primer Escarabajo descapotable, pese a que se ha tratado de mantener su apariencia. En esta edición recibe un diseño algo más deportivo, incluso más masculino según sus responsables, pero sin perder la esencia que le ha hecho ganarse a un gran número de admiradores que ven este coche casi como un estilo de vida.

Por el momento en nuestro mercado se ofrecerá en tres líneas de equipamiento, Beetlemanía, Design (con salpicadero del color de la carrocería y guantera adicional de estilo retro, entre otros detalles) y Sport, así como dos modelos especiales, 50s Edition y 70s Edition.

Motor y comportamiento

La gama mecánica está compuesta por motores ya conocidos, con posibilidad de combinarlos con cambio DSG de doble embrague, excepto los menos potentes de 105 CV. Las versiones de más de 160 CV llevan un eje trasero multibrazo, en lugar del eje torsional del resto de la gama, así como función XDS, que es una especie de "autoblocante" electrónico que frena la rueda interior delantera para mitigar posibles situaciones de subviraje. En todos ellos se ha afinado especialmente el escape para lograr un sonido con matices deportivos, algo más grave al acelerar a pocas vueltas, pero que no perjudique el confort de los ocupantes.
 

Tuvimos ocasión de conducir el 2.0 TDI de 140 CV asociado al cambio manual de 6 velocidades, un motor solvente desde pocas vueltas que, sin tener un empuje especialmente notable en este Beetle, le permite moverse con buena soltura y abusar de marchas largas. Es refinado y no resulta ruidoso, aunque para un cabrio siempre habrá quienes defiendan las versiones de gasolina, cuyo ralentí y humos suelen ser más imperceptibles, sobre todo cuando no se dispone de sistema Stop/Start, como es el caso.
 

El comportamiento está orientado hacia el confort, pero logra un gran equilibrio dinámico y unas reacciones seguras ante posibles imprevistos, siempre con muy poco balanceo de la carrocería.


Consumo y ecología

Peso y aerodinámica son factores que juegan en contra de los descapotables, y prueba de ello es que no hay ninguna versión que baje de los 120 g/km de CO2, ya que están entre 180 y 124 g/km. En el caso del 2.0 TDI manual (134 g/km), el consumo medio homologado es de 5,1 l/100 km


Vida interior

Entre las novedades de equipamiento opcional se ofrece un sistema de sonido de la conocida marca de guitarras eléctricas y amplificadores Fender, cámara de visión trasera, llave inteligente, faros bi-xenón e iluminación ambiental de varios colores (blanco, rojo y azul) que puedes elegir por medio de una rueda. También se puede complementar la instrumentación con un módulo de tres relojes sobre la parte central del salpicadero, formado por un cronómetro e indicadores de la temperatura del aceite y la presión del turbo. En cualquier caso, tanto la temperatura del agua como la del aceite se pueden consultar a través del ordenador de viaje, ya que no hay relojes específicos para ello en la instrumentación principal.

 

El volante sigue siendo de aro bastante fino y gracias a los múltiples reglajes del asiento y la columna de la dirección la posición de conducción no presenta problema alguno. Todo está muy a mano, la instrumentación es muy legible y la visibilidad es buena hacia todos los ángulos, sobre todo circulando sin capota. Ésta se pliega por fuera y no afecta al volumen del maletero, que cubica 225 litros y cuenta con un soporte específico en la parte superior para guardar el deflector de viento, que consigue evitar que se produzcan turbulencias en el habitáculo y mejora mucho el confort, aunque si se quiere hacer uso de él hay que renunciar a las plazas traseras. Los respaldos traseros abatibles aportan mayor practicidad, aunque el hueco que dejan para comunicar habitáculo y maletero es bastante limitado.


En definitiva, mantiene la esencia del anterior Beetle Cabriolet, pero con una mejor calidad percibida, motores puestos al día y más equipamiento disponible. Todo un capricho que seguirá ganando adeptos.   

 

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