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Audi A7 Sportback 3.0 BI TDI vs BMW Serie 6 Gran Coupé 640d

La elegancia de sus formas con atractivos aires de coupé y las marcas a las que pertenecen, les convierten en preciadas obras de arte. Con los 313 CV Diesel que tienen, además, no querrás dejarlos parados en una exposición.
Daniel Cuadrado -
Audi A7 Sportback 3.0 BI TDI vs BMW Serie 6 Gran Coupé 640d

Cuando se unen la elegancia y la deportividad el resulta­do da coches como los dos que ves en esta comparativa. Son tan señoriales como deportivos y encajan bien entre distintas generaciones de conductores. Suponen la alter­nativa de diseño a las berlinas de gama alta, si­tuándose a medio camino entre el A6 y el A8 en el caso del Audi, y entre la Serie 5 y la serie 7 si hablamos del BMW. Con generoso tamaño, aportan una estética de coupé -"inventada" por Mercedes y su CLS- aun a costa de sacrificar altura en la parte trasera del habitáculo, deta­lle que además acompañan con una ergonomía pensada para que cuatro pasajeros viajen con­fortablemente, dejando al quinto en opción o re­legado a un asiento casi ocasional. Os hablo del A7 y el Serie 6 Gran Coupé, que se enfrentan en esta comparativa con dos de los mejores motores Diesel que hay en el mercado y una configuración interior de cinco plazas. En ambos casos se recurre a una mecánica Diesel de 313 CV de concepto similar, con seis cilin­dros y dos turbos en cascada, si bien el Audi opta por arquitectura en V y BMW en línea.


Con los 250-265 CV que ofre­cen rivales Diesel como el Porsche Panamera o el Mercedes CLS estos dos coches serían como ellos, magníficos. Sin embargo, sus marcas han apostado por ofrecer algo más de potencia a base de la doble sobrealimentación. Puede que pienses que no hace falta tanto, y más con los límites legales actuales. De hecho, la gran ma­yoría de conductores, con el 40 por ciento tene­mos más que de sobra... hasta que los pruebas; entonces te aseguro que no querrás menos. Son motores que, tanto si los llevas al límite como si los utilizas para pasear, te hacen sen­tir el par en todo su régimen de vueltas utili­zable. Desde pocas revoluciones empujan con tanta suavidad o contundencia como les exi­jas, hasta el punto de alcanzar unas prestaciones dignas de cualquier deportivo de nivel, pero con un consumo que, dada la potencia, el peso y prestaciones, se puede tachar de ridícu­lo. Todo esto, unido a la buena autonomía que consiguen, da que pensar que, aun para un apa­sionado de los motores de gasolina, esta pue­da ser una opción a plantearse; son refinados, no "claquetean" como un Diesel, corren como el mejor de los gasolina y encima no obligan a pa­rar a mitad de camino a mancharse las manos en cualquier gasolinera. ¡Aquí se para cuando los ocupantes mandan!

 

El Audi dispone de motor en V a 90º -en lu­gar de los teóricamente mejores 60º- y el BMW es en línea. Ambos cuentan con alimentación por raíl común con inyectores piezoeléctricos de última generación. Tienen dos turbos en cascada; es decir, un turbo pequeño que empie­za a trabajar con muy poco caudal y que, mo­mentos antes de empezar a "desfallecer" se sola­pa con el siguiente, mucho más grande, que se encarga de acompañar al motor hasta el final. Los dos motores esconden en su sonido el combustible que emplean, el BMW con discre­ción, el Audi hasta con chulería; si conectas el modo Dynamic, abre una válvula que deja salir un precioso sonido de escape muy estimulante -pero con elegancia-, hasta tal punto que más de uno optará por el modo personalizado para llevar el motor con el "setup" tranquilo y el es­cape "libre"; yo lo haría. Los dos te enamorarán por su tacto y rendimiento, si bien el motor del BMW, además, gasta un litro menos de media.


A la hora de conducirlos
encontramos mu­chas más diferencias que las vistas en el apar­tado mecánico. Los dos tienen un aplomo envi­diable, pero son la noche y el día. Nuestro A7 lleva la tracción total quattro, que es de serie, más las opciones del diferencial trasero depor­tivo, la suspensión neumática, las llantas de 20 pulgadas y la dirección activa. Por su parte el BMW añade los extras de la suspensión dinámi­ca, la dirección y estabilizadoras activas y las cuatro ruedas di­rectrices... poco más de 7.000 € cada uno sólo para hacerlos di­námicamente mejores. En estas caras, pero intere­santes, condiciones en los dos se puede variar la dureza de la amortiguación, con modos más confortables o más deportivos -el A7 permite además variar la altura a baja velocidad-. El BMW es algo más cómodo y filtra mejor las irregularidades. El A7 tiene un paso por curva más rápido, pero su tren delantero gusta menos que el del Gran Coupé que, siendo más preciso, transmite la sensación y el aplomo de un coche de mayor calidad, y eso que el Audi ya ofrece un nivel muy elevado. Con los dos puedes mantener ritmos de crucero elevados en vías rápidas y no se asustan ante zonas de curvas. En ciudad por su amplio radio de giro y limitada visibilidad son algo más torpes a la hora de maniobrar, pero si llevan los completos equipos de cámaras y los asistentes de aparcamiento de nuestras unidades, dicha torpeza se soluciona.


El lujo y la clase exterior se traducen en inte­riores a la altura. Una vez más encontramos ex­tras importantes y caros por todas partes, como el acabado S-Line del Audi o el M del BMW, además de todo tipo de gadgets. Delante son muy cómodos, con la habitual dureza de asien­tos alemana a la que -según gustos- poco hay que reprochar. Asientos eléctricos, masajes, ventilación... todo es posible y opcional. Detrás mejor pensar que son 2+1 plazas. Hay anchura y espacio longitudinal de sobra, pero en los dos casos el del centro tendrá que salvar el pronunciado túnel central abriendo mucho las piernas. El A7 supera al BMW en esa plaza con algo más de espacio y cuenta con mayor al­tura, no siendo un problema en el Gran Coupé. En resumen, los dos son muy buenos automóviles. La pa­sión que cada conductor tiene por su marca preferida no tiene que ser impedimento para ir a ver los dos coches al concesionario por­que, créeme, ambos te van a gustar. Sí puede ser obstáculo para alguno los casi 20.000 euros que cuesta de más el BMW, pero ante la pre­gunta de como probador con cuál te quedarías, yo elijo el Gran Coupé y con todos los extras po­sibles; otra cosa es pagarlo.

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