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Citroën C8 2.2 HDi FAP

Con un moderno motor HDi con doble turbo y 170 CV, el renovado Citroën C8 escala posiciones entre los grandes monovolumen. Excelentes prestaciones, consumo razonable y un equipamiento completo son sus bazas. La habitabilidad, en cambio, queda limitada en esta versión Capitan Chairs por sus seis plazas y escaso maletero.
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Citroën C8 2.2 HDi FAP
En carretera, esta nueva versión 2.2 HDi enfatiza las virtudes dinámicas conocidas en el Citroën C8. Tras su renovación, este gran monovolumen mantiene esquema de suspensiones -independiente en el tren delantero y con un no muy sofisticado aunque efectivo eje torsional trasero-, pero con amortiguadores traseros y barra estabilizadora específicos y articulaciones más rígidas en los triángulos delanteros; también aumenta los discos de freno delanteros, ahora de 310 mm, y los neumáticos, ahora 215/60 R16.

Galería relacionada

Citroën C8 2.2 HDI

En vías rápidas, este Citroën C8 tiene una gran pisada, muy aplomada y con una excelente capacidad de filtrado que hacen realmente cómodos y seguros los desplazamientos. Entre curvas, se muestra suficientemente ágil, con una dirección precisa e informativa que guía sin complicaciones al tren delantero, y un eje trasero que, aunque podría ser algo más progresivo (una suspensión multibrazo vendría que ni pintada), cumple sin sobresaltos. Es noble e intuitivo incluso a ritmos más rápidos de lo esperado, donde sus inercias y lógicos balanceos no requieren más precaución que el sentido común.

En ciudad, y pese al tamaño, tampoco genera mayores problemas que encontrar amplios espacios para su aparcamiento, ya que cuenta con una buena visibilidad, nuevos sensores de aparcamiento delanteros y traseros y, como hasta ahora, puertas traseras deslizantes de apertura automática, una operación que puede efectuarse con el mando de la llave o por botones ubicados en la fila delantera y en los paneles traseros. Este mecanismo, disponible también en los Chrysler Grand Voyager o Kia Carnival y sólo activo en parado –que no se preocupen los padres-, mejora el acceso interior y facilita la apertura en espacios reducidos o aparcamientos en batería. El interior del renovado Citroën C8 no introduce grandes variaciones. Sigue contando con un gran acabado, una postura de conducción alta tipo furgoneta y donde la ergonomía podría mejorar con un mejor apoyo para el pie izquierdo –ahora sobre el paso de rueda-, y multitud de huecos de almacenamiento. En su gama, el Citroën C8 ofrece capacidad para entre 5 y 8 plazas, pudiendo contar con una tercera fila con uno o dos asientos individuales o con una banqueta para tres pasajeros. Sin embargo, en la versión Exclusive Capitan Chairs que ahora probamos, la practicidad llega condicionada por una única disposición posible: tres filas de asientos con dos butacas independientes cada una. Bien por la anchura y el espacio propio que proporcionan a cada ocupante, aunque los seis billetes de esta clase de viaje preferente obligan a facturar equipaje.

A plena ocupación, el maletero de este Citroën C8 cuenta con sólo 325 litros, y aunque alguna bolsa puede encontrar espacio en el habitáculo (todo el piso es completamente plano), resulta insuficiente para viajes. Mejor en estos casos reducir aforo prescindiendo de alguna plaza. Todos los asientos se desplazan en longitud, se abaten, se pliegan y pueden extraerse, aunque su peso supera los 20 kg y dificulta la “desinstalación”. Nada que objetar al equipamiento de serie, difícil de igualar. Si todo Citroën C8 cuenta con una dotación completísima, esta variante Capitan Chairs añade todo tipo de elementos relacionados con el confort y la seguridad. Por dotación, configuración y precio -casi 39.000 euros-, esta exclusiva versión parece más indicada a vehículo de empresa para transportar clientes que a monovolumen diario de una familia numerosa. Quizás para eso resulte posiblemente mucho más recomendable una versión básica y con tres plazas en la segunda fila e, incluso, un Citroën Grand C4 Picasso, que en su mayor acabado cuesta casi 10.000 euros menos. Buenas notas en general para este Citroën C8 2.2 HDi. Gran acabado y presentación, un sofisticado motor Diesel capaz de extraer todo el potencial de este gran monovolumen y un comportamiento en carretera donde prima el agrado de conducción y la facilidad para recorrer todo tipo de vías. La habitabilidad es buena en sus dos primeras filas de asientos, aunque la tercera queda algo justa por altura. Con la utilización de cinco o seis plazas el maletero es bastante escaso. — Motor y prestaciones
— Confort y presentación interior
— Equipamiento muy completo
— Maletero con 6 plazas
— Altura en 3ª fila
— Peso de los asientos
Poder de arrastre
En carretera, esta nueva versión 2.2 HDi enfatiza las virtudes dinámicas conocidas en el Citroën C8. Tras su renovación, este gran monovolumen mantiene esquema de suspensiones -independiente en el tren delantero y con un no muy sofisticado aunque efectivo eje torsional trasero-, pero con amortiguadores traseros y barra estabilizadora específicos y articulaciones más rígidas en los triángulos delanteros; también aumenta los discos de freno delanteros, ahora de 310 mm, y los neumáticos, ahora 215/60 R16. En vías rápidas, este Citroën C8 tiene una gran pisada, muy aplomada y con una excelente capacidad de filtrado que hacen realmente cómodos y seguros los desplazamientos. Entre curvas, se muestra suficientemente ágil, con una dirección precisa e informativa que guía sin complicaciones al tren delantero, y un eje trasero que, aunque podría ser algo más progresivo (una suspensión multibrazo vendría que ni pintada), cumple sin sobresaltos. Es noble e intuitivo incluso a ritmos más rápidos de lo esperado, donde sus inercias y lógicos balanceos no requieren más precaución que el sentido común.

En ciudad, y pese al tamaño, tampoco genera mayores problemas que encontrar amplios espacios para su aparcamiento, ya que cuenta con una buena visibilidad, nuevos sensores de aparcamiento delanteros y traseros y, como hasta ahora, puertas traseras deslizantes de apertura automática, una operación que puede efectuarse con el mando de la llave o por botones ubicados en la fila delantera y en los paneles traseros. Este mecanismo, disponible también en los Chrysler Grand Voyager o Kia Carnival y sólo activo en parado –que no se preocupen los padres-, mejora el acceso interior y facilita la apertura en espacios reducidos o aparcamientos en batería. El interior del renovado Citroën C8 no introduce grandes variaciones. Sigue contando con un gran acabado, una postura de conducción alta tipo furgoneta y donde la ergonomía podría mejorar con un mejor apoyo para el pie izquierdo –ahora sobre el paso de rueda-, y multitud de huecos de almacenamiento. En su gama, el Citroën C8 ofrece capacidad para entre 5 y 8 plazas, pudiendo contar con una tercera fila con uno o dos asientos individuales o con una banqueta para tres pasajeros. Sin embargo, en la versión Exclusive Capitan Chairs que ahora probamos, la practicidad llega condicionada por una única disposición posible: tres filas de asientos con dos butacas independientes cada una. Bien por la anchura y el espacio propio que proporcionan a cada ocupante, aunque los seis billetes de esta clase de viaje preferente obligan a facturar equipaje.

A plena ocupación, el maletero de este Citroën C8 cuenta con sólo 325 litros, y aunque alguna bolsa puede encontrar espacio en el habitáculo (todo el piso es completamente plano), resulta insuficiente para viajes. Mejor en estos casos reducir aforo prescindiendo de alguna plaza. Todos los asientos se desplazan en longitud, se abaten, se pliegan y pueden extraerse, aunque su peso supera los 20 kg y dificulta la “desinstalación”. Nada que objetar al equipamiento de serie, difícil de igualar. Si todo Citroën C8 cuenta con una dotación completísima, esta variante Capitan Chairs añade todo tipo de elementos relacionados con el confort y la seguridad. Por dotación, configuración y precio -casi 39.000 euros-, esta exclusiva versión parece más indicada a vehículo de empresa para transportar clientes que a monovolumen diario de una familia numerosa. Quizás para eso resulte posiblemente mucho más recomendable una versión básica y con tres plazas en la segunda fila e, incluso, un Citroën Grand C4 Picasso, que en su mayor acabado cuesta casi 10.000 euros menos. Buenas notas en general para este Citroën C8 2.2 HDi. Gran acabado y presentación, un sofisticado motor Diesel capaz de extraer todo el potencial de este gran monovolumen y un comportamiento en carretera donde prima el agrado de conducción y la facilidad para recorrer todo tipo de vías. La habitabilidad es buena en sus dos primeras filas de asientos, aunque la tercera queda algo justa por altura. Con la utilización de cinco o seis plazas el maletero es bastante escaso. — Motor y prestaciones
— Confort y presentación interior
— Equipamiento muy completo
— Maletero con 6 plazas
— Altura en 3ª fila
— Peso de los asientos
Poder de arrastre
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