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Citroën C5 vs. Ford Mondeo y Mazda6

Comprar cualquiera de los tres modelos Diesel es apostar sobre seguro. Los tres son buenos coches y ofrecen un rendimiento general similar, pero cada uno tiene su propia personalidad que conviene tener clara para que la elección sea acertada.
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Citroën C5 vs. Ford Mondeo y Mazda6
Los tres coches ofrecen buena calidad de materiales en el interior, siendo la presentación muy diferente en cada uno. El C5 sigue con la tónica de distinción de los apartados anteriores, con el ya característico volante de Citroën plagado de mandos y la inmensa cantidad de botones de la radio. Los otros dos se defienden con un diseño más tradicional pero no por ello feo. El Mazda, sin dejar de lado la funcionalidad japonesa, es algo más sobrio que los otros dos, mientras que el Mondeo es visualmente agradable y, al menos en este acabado tope de gama Titanium S, se acerca más a los modelos del escalón superior.
Los asientos delanteros tienen un buen mullido en el francés y son de corte más deportivo en los otros dos, que sujetan mejor el cuerpo de sus ocupantes. Detrás, como siempre, la plaza central es más incómoda, pero en las otras dos se viaja bien. Hay más espacio en anchura en el Ford y el Mazda, que disponen de 4 cm más de espacio, y se notan. En el hueco para las piernas ocurre lo mismo, siendo el Ford el más amplio en esta cota, una de las mejores del segmento, y el Citroën, sin ser un problema, el que menos espacio ofrece. En los tres coches se pueden abatir los asientos traseros asimétricamente para ganar capacidad de carga.

El Mazda 6 lleva de serie un práctico sistema con tiradores en el maletero que en cuestión de segundos tumba los respaldos hacia delante. En los otros dos hay que recurrir a los tradicionales botones en el propio asiento, aunque sin mayores problemas. La capacidad del maletero, con 510 dm³ de cubicaje, es la misma en el C5 que en el Mondeo, con la salvedad que el Citroën dispone de rueda de repuesto de verdad y el Ford la lleva de emergencia —por 50 euros más ofrece en opción la de verdad, pero reduce ligeramente la capacidad de maletero—. El Mazda no lleva rueda de repuesto, sino un «kit reparapinchazos », de ahí que ofrezca 80 litros de capacidad más que sus rivales; aun con una rueda de emergencia seguiría teniendo el maletero más grande. Los tres coches llevan de serie la mayoría de elementos de seguridad pasiva imprescindibles hoy en día, como son los airbag frontales, laterales delanteros y de cortina y cinturones con pretensores, como detalles más destacados. El Citroën C5 es el único que ofrece la posibilidad de montar los airbag laterales traseros en opción. Todos llevan anclajes Isofix para sillas infantiles, con la particularidad de que el Mondeo cuenta con un extra de asiento infantil integrado, una solución muy práctica para niños que ya no necesitan de la silla. La rueda de repuesto es de medida normal de serie en el C5 y opcional en el Mondeo. El Mazda lleva el kit reparapinchazos que tan poco nos gusta, aunque en los concesionarios se ofrece la posibilidad de comprar la rueda de repuesto en postventa. Este último es el único que cuenta con el sensor de aparcamiento de serie, los faros bixenon y la alarma. Si nos fijamos exclusivamente en el precio de tarifa, el Citroën C5, con 2.000 euros menos, es el más barato. Esta diferencia se debe a que en su precio lleva incluido el descuento oficial de la marca, algo que los otros dos también ofrecen pero en el propio concesionario. El Mondeo parte de los 33.100 euros y el Mazda de los 32.835 euros para las versiones básicas. Si nos ponemos a comparar equipamiento, el Mazda6 aporta sistemas como la conexión telefónica por bluetooth de serie desde la versión más básica. El C5 es el que más extras ofrece, pudiendo incrementarse la factura en 7.289 euros para tener un coche como el de nuestra comparativa, en la que los tres modelos disponían del equipamiento más alto de sus respectivas gamas. Tomando estos acabados, el más barato es el Mondeo, aunque también es el que menos equipado queda de serie. Con todo, igualando equipamientos, sigue siendo el más asequible, pero ya la diferencia no es tanta.
Motor y comportamiento
Los tres coches ofrecen buena calidad de materiales en el interior, siendo la presentación muy diferente en cada uno. El C5 sigue con la tónica de distinción de los apartados anteriores, con el ya característico volante de Citroën plagado de mandos y la inmensa cantidad de botones de la radio. Los otros dos se defienden con un diseño más tradicional pero no por ello feo. El Mazda, sin dejar de lado la funcionalidad japonesa, es algo más sobrio que los otros dos, mientras que el Mondeo es visualmente agradable y, al menos en este acabado tope de gama Titanium S, se acerca más a los modelos del escalón superior. Los asientos delanteros tienen un buen mullido en el francés y son de corte más deportivo en los otros dos, que sujetan mejor el cuerpo de sus ocupantes. Detrás, como siempre, la plaza central es más incómoda, pero en las otras dos se viaja bien. Hay más espacio en anchura en el Ford y el Mazda, que disponen de 4 cm más de espacio, y se notan. En el hueco para las piernas ocurre lo mismo, siendo el Ford el más amplio en esta cota, una de las mejores del segmento, y el Citroën, sin ser un problema, el que menos espacio ofrece. En los tres coches se pueden abatir los asientos traseros asimétricamente para ganar capacidad de carga.

El Mazda 6 lleva de serie un práctico sistema con tiradores en el maletero que en cuestión de segundos tumba los respaldos hacia delante. En los otros dos hay que recurrir a los tradicionales botones en el propio asiento, aunque sin mayores problemas. La capacidad del maletero, con 510 dm³ de cubicaje, es la misma en el C5 que en el Mondeo, con la salvedad que el Citroën dispone de rueda de repuesto de verdad y el Ford la lleva de emergencia —por 50 euros más ofrece en opción la de verdad, pero reduce ligeramente la capacidad de maletero—. El Mazda no lleva rueda de repuesto, sino un «kit reparapinchazos », de ahí que ofrezca 80 litros de capacidad más que sus rivales; aun con una rueda de emergencia seguiría teniendo el maletero más grande. Los tres coches llevan de serie la mayoría de elementos de seguridad pasiva imprescindibles hoy en día, como son los airbag frontales, laterales delanteros y de cortina y cinturones con pretensores, como detalles más destacados. El Citroën C5 es el único que ofrece la posibilidad de montar los airbag laterales traseros en opción. Todos llevan anclajes Isofix para sillas infantiles, con la particularidad de que el Mondeo cuenta con un extra de asiento infantil integrado, una solución muy práctica para niños que ya no necesitan de la silla. La rueda de repuesto es de medida normal de serie en el C5 y opcional en el Mondeo. El Mazda lleva el kit reparapinchazos que tan poco nos gusta, aunque en los concesionarios se ofrece la posibilidad de comprar la rueda de repuesto en postventa. Este último es el único que cuenta con el sensor de aparcamiento de serie, los faros bixenon y la alarma. Si nos fijamos exclusivamente en el precio de tarifa, el Citroën C5, con 2.000 euros menos, es el más barato. Esta diferencia se debe a que en su precio lleva incluido el descuento oficial de la marca, algo que los otros dos también ofrecen pero en el propio concesionario. El Mondeo parte de los 33.100 euros y el Mazda de los 32.835 euros para las versiones básicas. Si nos ponemos a comparar equipamiento, el Mazda6 aporta sistemas como la conexión telefónica por bluetooth de serie desde la versión más básica. El C5 es el que más extras ofrece, pudiendo incrementarse la factura en 7.289 euros para tener un coche como el de nuestra comparativa, en la que los tres modelos disponían del equipamiento más alto de sus respectivas gamas. Tomando estos acabados, el más barato es el Mondeo, aunque también es el que menos equipado queda de serie. Con todo, igualando equipamientos, sigue siendo el más asequible, pero ya la diferencia no es tanta.
Motor y comportamiento
Los tres coches ofrecen buena calidad de materiales en el interior, siendo la presentación muy diferente en cada uno. El C5 sigue con la tónica de distinción de los apartados anteriores, con el ya característico volante de Citroën plagado de mandos y la inmensa cantidad de botones de la radio. Los otros dos se defienden con un diseño más tradicional pero no por ello feo. El Mazda, sin dejar de lado la funcionalidad japonesa, es algo más sobrio que los otros dos, mientras que el Mondeo es visualmente agradable y, al menos en este acabado tope de gama Titanium S, se acerca más a los modelos del escalón superior. Los asientos delanteros tienen un buen mullido en el francés y son de corte más deportivo en los otros dos, que sujetan mejor el cuerpo de sus ocupantes. Detrás, como siempre, la plaza central es más incómoda, pero en las otras dos se viaja bien. Hay más espacio en anchura en el Ford y el Mazda, que disponen de 4 cm más de espacio, y se notan. En el hueco para las piernas ocurre lo mismo, siendo el Ford el más amplio en esta cota, una de las mejores del segmento, y el Citroën, sin ser un problema, el que menos espacio ofrece. En los tres coches se pueden abatir los asientos traseros asimétricamente para ganar capacidad de carga.

El Mazda 6 lleva de serie un práctico sistema con tiradores en el maletero que en cuestión de segundos tumba los respaldos hacia delante. En los otros dos hay que recurrir a los tradicionales botones en el propio asiento, aunque sin mayores problemas. La capacidad del maletero, con 510 dm³ de cubicaje, es la misma en el C5 que en el Mondeo, con la salvedad que el Citroën dispone de rueda de repuesto de verdad y el Ford la lleva de emergencia —por 50 euros más ofrece en opción la de verdad, pero reduce ligeramente la capacidad de maletero—. El Mazda no lleva rueda de repuesto, sino un «kit reparapinchazos », de ahí que ofrezca 80 litros de capacidad más que sus rivales; aun con una rueda de emergencia seguiría teniendo el maletero más grande. Los tres coches llevan de serie la mayoría de elementos de seguridad pasiva imprescindibles hoy en día, como son los airbag frontales, laterales delanteros y de cortina y cinturones con pretensores, como detalles más destacados. El Citroën C5 es el único que ofrece la posibilidad de montar los airbag laterales traseros en opción. Todos llevan anclajes Isofix para sillas infantiles, con la particularidad de que el Mondeo cuenta con un extra de asiento infantil integrado, una solución muy práctica para niños que ya no necesitan de la silla. La rueda de repuesto es de medida normal de serie en el C5 y opcional en el Mondeo. El Mazda lleva el kit reparapinchazos que tan poco nos gusta, aunque en los concesionarios se ofrece la posibilidad de comprar la rueda de repuesto en postventa. Este último es el único que cuenta con el sensor de aparcamiento de serie, los faros bixenon y la alarma. Si nos fijamos exclusivamente en el precio de tarifa, el Citroën C5, con 2.000 euros menos, es el más barato. Esta diferencia se debe a que en su precio lleva incluido el descuento oficial de la marca, algo que los otros dos también ofrecen pero en el propio concesionario. El Mondeo parte de los 33.100 euros y el Mazda de los 32.835 euros para las versiones básicas. Si nos ponemos a comparar equipamiento, el Mazda6 aporta sistemas como la conexión telefónica por bluetooth de serie desde la versión más básica. El C5 es el que más extras ofrece, pudiendo incrementarse la factura en 7.289 euros para tener un coche como el de nuestra comparativa, en la que los tres modelos disponían del equipamiento más alto de sus respectivas gamas. Tomando estos acabados, el más barato es el Mondeo, aunque también es el que menos equipado queda de serie. Con todo, igualando equipamientos, sigue siendo el más asequible, pero ya la diferencia no es tanta.
Motor y comportamiento
Los tres coches ofrecen buena calidad de materiales en el interior, siendo la presentación muy diferente en cada uno. El C5 sigue con la tónica de distinción de los apartados anteriores, con el ya característico volante de Citroën plagado de mandos y la inmensa cantidad de botones de la radio. Los otros dos se defienden con un diseño más tradicional pero no por ello feo. El Mazda, sin dejar de lado la funcionalidad japonesa, es algo más sobrio que los otros dos, mientras que el Mondeo es visualmente agradable y, al menos en este acabado tope de gama Titanium S, se acerca más a los modelos del escalón superior. Los asientos delanteros tienen un buen mullido en el francés y son de corte más deportivo en los otros dos, que sujetan mejor el cuerpo de sus ocupantes. Detrás, como siempre, la plaza central es más incómoda, pero en las otras dos se viaja bien. Hay más espacio en anchura en el Ford y el Mazda, que disponen de 4 cm más de espacio, y se notan. En el hueco para las piernas ocurre lo mismo, siendo el Ford el más amplio en esta cota, una de las mejores del segmento, y el Citroën, sin ser un problema, el que menos espacio ofrece. En los tres coches se pueden abatir los asientos traseros asimétricamente para ganar capacidad de carga.

El Mazda 6 lleva de serie un práctico sistema con tiradores en el maletero que en cuestión de segundos tumba los respaldos hacia delante. En los otros dos hay que recurrir a los tradicionales botones en el propio asiento, aunque sin mayores problemas. La capacidad del maletero, con 510 dm³ de cubicaje, es la misma en el C5 que en el Mondeo, con la salvedad que el Citroën dispone de rueda de repuesto de verdad y el Ford la lleva de emergencia —por 50 euros más ofrece en opción la de verdad, pero reduce ligeramente la capacidad de maletero—. El Mazda no lleva rueda de repuesto, sino un «kit reparapinchazos », de ahí que ofrezca 80 litros de capacidad más que sus rivales; aun con una rueda de emergencia seguiría teniendo el maletero más grande. Los tres coches llevan de serie la mayoría de elementos de seguridad pasiva imprescindibles hoy en día, como son los airbag frontales, laterales delanteros y de cortina y cinturones con pretensores, como detalles más destacados. El Citroën C5 es el único que ofrece la posibilidad de montar los airbag laterales traseros en opción. Todos llevan anclajes Isofix para sillas infantiles, con la particularidad de que el Mondeo cuenta con un extra de asiento infantil integrado, una solución muy práctica para niños que ya no necesitan de la silla. La rueda de repuesto es de medida normal de serie en el C5 y opcional en el Mondeo. El Mazda lleva el kit reparapinchazos que tan poco nos gusta, aunque en los concesionarios se ofrece la posibilidad de comprar la rueda de repuesto en postventa. Este último es el único que cuenta con el sensor de aparcamiento de serie, los faros bixenon y la alarma. Si nos fijamos exclusivamente en el precio de tarifa, el Citroën C5, con 2.000 euros menos, es el más barato. Esta diferencia se debe a que en su precio lleva incluido el descuento oficial de la marca, algo que los otros dos también ofrecen pero en el propio concesionario. El Mondeo parte de los 33.100 euros y el Mazda de los 32.835 euros para las versiones básicas. Si nos ponemos a comparar equipamiento, el Mazda6 aporta sistemas como la conexión telefónica por bluetooth de serie desde la versión más básica. El C5 es el que más extras ofrece, pudiendo incrementarse la factura en 7.289 euros para tener un coche como el de nuestra comparativa, en la que los tres modelos disponían del equipamiento más alto de sus respectivas gamas. Tomando estos acabados, el más barato es el Mondeo, aunque también es el que menos equipado queda de serie. Con todo, igualando equipamientos, sigue siendo el más asequible, pero ya la diferencia no es tanta.
Motor y comportamiento
Los tres coches ofrecen buena calidad de materiales en el interior, siendo la presentación muy diferente en cada uno. El C5 sigue con la tónica de distinción de los apartados anteriores, con el ya característico volante de Citroën plagado de mandos y la inmensa cantidad de botones de la radio. Los otros dos se defienden con un diseño más tradicional pero no por ello feo. El Mazda, sin dejar de lado la funcionalidad japonesa, es algo más sobrio que los otros dos, mientras que el Mondeo es visualmente agradable y, al menos en este acabado tope de gama Titanium S, se acerca más a los modelos del escalón superior. Los asientos delanteros tienen un buen mullido en el francés y son de corte más deportivo en los otros dos, que sujetan mejor el cuerpo de sus ocupantes. Detrás, como siempre, la plaza central es más incómoda, pero en las otras dos se viaja bien. Hay más espacio en anchura en el Ford y el Mazda, que disponen de 4 cm más de espacio, y se notan. En el hueco para las piernas ocurre lo mismo, siendo el Ford el más amplio en esta cota, una de las mejores del segmento, y el Citroën, sin ser un problema, el que menos espacio ofrece. En los tres coches se pueden abatir los asientos traseros asimétricamente para ganar capacidad de carga.

El Mazda 6 lleva de serie un práctico sistema con tiradores en el maletero que en cuestión de segundos tumba los respaldos hacia delante. En los otros dos hay que recurrir a los tradicionales botones en el propio asiento, aunque sin mayores problemas. La capacidad del maletero, con 510 dm³ de cubicaje, es la misma en el C5 que en el Mondeo, con la salvedad que el Citroën dispone de rueda de repuesto de verdad y el Ford la lleva de emergencia —por 50 euros más ofrece en opción la de verdad, pero reduce ligeramente la capacidad de maletero—. El Mazda no lleva rueda de repuesto, sino un «kit reparapinchazos », de ahí que ofrezca 80 litros de capacidad más que sus rivales; aun con una rueda de emergencia seguiría teniendo el maletero más grande. Los tres coches llevan de serie la mayoría de elementos de seguridad pasiva imprescindibles hoy en día, como son los airbag frontales, laterales delanteros y de cortina y cinturones con pretensores, como detalles más destacados. El Citroën C5 es el único que ofrece la posibilidad de montar los airbag laterales traseros en opción. Todos llevan anclajes Isofix para sillas infantiles, con la particularidad de que el Mondeo cuenta con un extra de asiento infantil integrado, una solución muy práctica para niños que ya no necesitan de la silla. La rueda de repuesto es de medida normal de serie en el C5 y opcional en el Mondeo. El Mazda lleva el kit reparapinchazos que tan poco nos gusta, aunque en los concesionarios se ofrece la posibilidad de comprar la rueda de repuesto en postventa. Este último es el único que cuenta con el sensor de aparcamiento de serie, los faros bixenon y la alarma. Si nos fijamos exclusivamente en el precio de tarifa, el Citroën C5, con 2.000 euros menos, es el más barato. Esta diferencia se debe a que en su precio lleva incluido el descuento oficial de la marca, algo que los otros dos también ofrecen pero en el propio concesionario. El Mondeo parte de los 33.100 euros y el Mazda de los 32.835 euros para las versiones básicas. Si nos ponemos a comparar equipamiento, el Mazda6 aporta sistemas como la conexión telefónica por bluetooth de serie desde la versión más básica. El C5 es el que más extras ofrece, pudiendo incrementarse la factura en 7.289 euros para tener un coche como el de nuestra comparativa, en la que los tres modelos disponían del equipamiento más alto de sus respectivas gamas. Tomando estos acabados, el más barato es el Mondeo, aunque también es el que menos equipado queda de serie. Con todo, igualando equipamientos, sigue siendo el más asequible, pero ya la diferencia no es tanta.
Motor y comportamiento
Los tres coches ofrecen buena calidad de materiales en el interior, siendo la presentación muy diferente en cada uno. El C5 sigue con la tónica de distinción de los apartados anteriores, con el ya característico volante de Citroën plagado de mandos y la inmensa cantidad de botones de la radio. Los otros dos se defienden con un diseño más tradicional pero no por ello feo. El Mazda, sin dejar de lado la funcionalidad japonesa, es algo más sobrio que los otros dos, mientras que el Mondeo es visualmente agradable y, al menos en este acabado tope de gama Titanium S, se acerca más a los modelos del escalón superior. Los asientos delanteros tienen un buen mullido en el francés y son de corte más deportivo en los otros dos, que sujetan mejor el cuerpo de sus ocupantes. Detrás, como siempre, la plaza central es más incómoda, pero en las otras dos se viaja bien. Hay más espacio en anchura en el Ford y el Mazda, que disponen de 4 cm más de espacio, y se notan. En el hueco para las piernas ocurre lo mismo, siendo el Ford el más amplio en esta cota, una de las mejores del segmento, y el Citroën, sin ser un problema, el que menos espacio ofrece. En los tres coches se pueden abatir los asientos traseros asimétricamente para ganar capacidad de carga.

El Mazda 6 lleva de serie un práctico sistema con tiradores en el maletero que en cuestión de segundos tumba los respaldos hacia delante. En los otros dos hay que recurrir a los tradicionales botones en el propio asiento, aunque sin mayores problemas. La capacidad del maletero, con 510 dm³ de cubicaje, es la misma en el C5 que en el Mondeo, con la salvedad que el Citroën dispone de rueda de repuesto de verdad y el Ford la lleva de emergencia —por 50 euros más ofrece en opción la de verdad, pero reduce ligeramente la capacidad de maletero—. El Mazda no lleva rueda de repuesto, sino un «kit reparapinchazos », de ahí que ofrezca 80 litros de capacidad más que sus rivales; aun con una rueda de emergencia seguiría teniendo el maletero más grande. Los tres coches llevan de serie la mayoría de elementos de seguridad pasiva imprescindibles hoy en día, como son los airbag frontales, laterales delanteros y de cortina y cinturones con pretensores, como detalles más destacados. El Citroën C5 es el único que ofrece la posibilidad de montar los airbag laterales traseros en opción. Todos llevan anclajes Isofix para sillas infantiles, con la particularidad de que el Mondeo cuenta con un extra de asiento infantil integrado, una solución muy práctica para niños que ya no necesitan de la silla. La rueda de repuesto es de medida normal de serie en el C5 y opcional en el Mondeo. El Mazda lleva el kit reparapinchazos que tan poco nos gusta, aunque en los concesionarios se ofrece la posibilidad de comprar la rueda de repuesto en postventa. Este último es el único que cuenta con el sensor de aparcamiento de serie, los faros bixenon y la alarma. Si nos fijamos exclusivamente en el precio de tarifa, el Citroën C5, con 2.000 euros menos, es el más barato. Esta diferencia se debe a que en su precio lleva incluido el descuento oficial de la marca, algo que los otros dos también ofrecen pero en el propio concesionario. El Mondeo parte de los 33.100 euros y el Mazda de los 32.835 euros para las versiones básicas. Si nos ponemos a comparar equipamiento, el Mazda6 aporta sistemas como la conexión telefónica por bluetooth de serie desde la versión más básica. El C5 es el que más extras ofrece, pudiendo incrementarse la factura en 7.289 euros para tener un coche como el de nuestra comparativa, en la que los tres modelos disponían del equipamiento más alto de sus respectivas gamas. Tomando estos acabados, el más barato es el Mondeo, aunque también es el que menos equipado queda de serie. Con todo, igualando equipamientos, sigue siendo el más asequible, pero ya la diferencia no es tanta.
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