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Citroën C4 1.6 HDi vs Toyota Auris 1.4 D-4D y VW Golf 1.6 TDi

Los básicos vuelven a estar de actualidad y la prestación ha dejado de medirse en segundos para pasar a ser los litros consumidos la cifra con más peso específico en la decisión de compra. C4, Auris y Golf, con sus tradicionales turbodiesel de 90 CV, representan tres excelentes alternativas con las que poder moverse suficientemente rápido gastando la mínima expresión.
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Citroën C4 1.6 HDi vs Toyota Auris 1.4 D-4D y VW Golf 1.6 TDi

Pasemos al otro argumento decisivo. Ya hemos dicho en muchas ocasiones que nuestros circuitos de prueba son demasiado exigentes y no siempre representan la realidad del conductor particular, que sacrifica subidas, por ejemplo, para evitar esfuerzo mecánico, y no siempre establece un riguroso crucero a velocidad siempre constante, como nuestro Centro Técnico. Pero es nuestra vara de medir para todos, y en esas condiciones estos pequeños motores "sufren" los exigentes Puerto de los Leones (1.511 m) y Somosierra (1.440 m) y alguna otra zona más de rigurosa orografía por donde se circunscriben nuestras pruebas. Bajo esa utilización, el 1.6 TDi del Golf vuelve a sobresalir, llegando a coronar remontes tirando de su quinta marcha casi sin aparente esfuerzo (se nota que esconde altísimos valores de par), seguido del Auris, con una buena quinta relación de apoyo, pisándole los talones, mientras que el C4, castigado por la citada exigencia, se descuelga ligeramente si la premisa es llegar a final de etapa con la misma velocidad media que el resto.

Pero no es ahí donde queremos llegar, sino a demostrar que si comparamos los dos 1.6 con sus versiones de potencia superior, el rendimiento de los menos potentes quedan en entredicho. En el Golf 1.6 TDI BMT, su mejor valor final de consumo (el medio, de todos nuestros recorridos) llega en una superior proporción de su mayor frugalidad en la ciudad (ventajas del Stop-Start), aunque en carretera también se cobra una ligera ventaja sobre el de 90 CV. Al Citroën C4, por su parte, el motor “grande” le pega un repaso por los cuatro costados. Combinado precio con rendimiento final  (siempre referenciados a sus hermanos mayores), tenemos un Golf que es como para pensárselo y un C4 de escaso interés. Sobre el Auris, dada las diferencia con el 2.0 D-4D, sólo destacar que el 1.4 D-4D consigue un buen estado de equilibrio entre prestación/consumo y su precio final es una tentación.

Fuera ya de esta circulación de laboratorio, usando cualquiera de estos tres coches con la filosofía de conductor eficiente podremos movernos consumiendo menos de 5 l/100 km en trazado mixto, con el récord de los 4,1 l/100 km en el ordenador del Golf (velocidad media final de 75 km/h en conducción ultra suave), seguido de unos también muy sorprendentes 4,3 l/100 km en el Auris y una ya no tan brillante cifra de 4,6 l/100 km en el C4. Creo que son estos valores los que mejor representan el día a día con estos motores en los que, probablemente, se busque repostar el menor número de veces.

Hay que destacar que ningún chasis representa esa búsqueda de economía de adquisición y mantenimiento, siendo C4 y Golf (éste, de nuevo penalizado en distancias de frenado) casi equivalentes a sus versiones más potentes y el Auris incluso más equilibrado y agradable de conducir que el 2.0 D-4D, al tener un eje delantero bastante más ligero y, por tanto, también más preciso y directo.

- Motores

Pasemos al otro argumento decisivo. Ya hemos dicho en muchas ocasiones que nuestros circuitos de prueba son demasiado exigentes y no siempre representan la realidad del conductor particular, que sacrifica subidas, por ejemplo, para evitar esfuerzo mecánico, y no siempre establece un riguroso crucero a velocidad siempre constante, como nuestro Centro Técnico. Pero es nuestra vara de medir para todos, y en esas condiciones estos pequeños motores "sufren" los exigentes Puerto de los Leones (1.511 m) y Somosierra (1.440 m) y alguna otra zona más de rigurosa orografía por donde se circunscriben nuestras pruebas. Bajo esa utilización, el 1.6 TDi del Golf vuelve a sobresalir, llegando a coronar remontes tirando de su quinta marcha casi sin aparente esfuerzo (se nota que esconde altísimos valores de par), seguido del Auris, con una buena quinta relación de apoyo, pisándole los talones, mientras que el C4, castigado por la citada exigencia, se descuelga ligeramente si la premisa es llegar a final de etapa con la misma velocidad media que el resto.

Pero no es ahí donde queremos llegar, sino a demostrar que si comparamos los dos 1.6 con sus versiones de potencia superior, el rendimiento de los menos potentes quedan en entredicho. En el Golf 1.6 TDI BMT, su mejor valor final de consumo (el medio, de todos nuestros recorridos) llega en una superior proporción de su mayor frugalidad en la ciudad (ventajas del Stop-Start), aunque en carretera también se cobra una ligera ventaja sobre el de 90 CV. Al Citroën C4, por su parte, el motor “grande” le pega un repaso por los cuatro costados. Combinado precio con rendimiento final  (siempre referenciados a sus hermanos mayores), tenemos un Golf que es como para pensárselo y un C4 de escaso interés. Sobre el Auris, dada las diferencia con el 2.0 D-4D, sólo destacar que el 1.4 D-4D consigue un buen estado de equilibrio entre prestación/consumo y su precio final es una tentación.

Fuera ya de esta circulación de laboratorio, usando cualquiera de estos tres coches con la filosofía de conductor eficiente podremos movernos consumiendo menos de 5 l/100 km en trazado mixto, con el récord de los 4,1 l/100 km en el ordenador del Golf (velocidad media final de 75 km/h en conducción ultra suave), seguido de unos también muy sorprendentes 4,3 l/100 km en el Auris y una ya no tan brillante cifra de 4,6 l/100 km en el C4. Creo que son estos valores los que mejor representan el día a día con estos motores en los que, probablemente, se busque repostar el menor número de veces.

Hay que destacar que ningún chasis representa esa búsqueda de economía de adquisición y mantenimiento, siendo C4 y Golf (éste, de nuevo penalizado en distancias de frenado) casi equivalentes a sus versiones más potentes y el Auris incluso más equilibrado y agradable de conducir que el 2.0 D-4D, al tener un eje delantero bastante más ligero y, por tanto, también más preciso y directo.

- Motores

Pasemos al otro argumento decisivo. Ya hemos dicho en muchas ocasiones que nuestros circuitos de prueba son demasiado exigentes y no siempre representan la realidad del conductor particular, que sacrifica subidas, por ejemplo, para evitar esfuerzo mecánico, y no siempre establece un riguroso crucero a velocidad siempre constante, como nuestro Centro Técnico. Pero es nuestra vara de medir para todos, y en esas condiciones estos pequeños motores "sufren" los exigentes Puerto de los Leones (1.511 m) y Somosierra (1.440 m) y alguna otra zona más de rigurosa orografía por donde se circunscriben nuestras pruebas. Bajo esa utilización, el 1.6 TDi del Golf vuelve a sobresalir, llegando a coronar remontes tirando de su quinta marcha casi sin aparente esfuerzo (se nota que esconde altísimos valores de par), seguido del Auris, con una buena quinta relación de apoyo, pisándole los talones, mientras que el C4, castigado por la citada exigencia, se descuelga ligeramente si la premisa es llegar a final de etapa con la misma velocidad media que el resto.

Pero no es ahí donde queremos llegar, sino a demostrar que si comparamos los dos 1.6 con sus versiones de potencia superior, el rendimiento de los menos potentes quedan en entredicho. En el Golf 1.6 TDI BMT, su mejor valor final de consumo (el medio, de todos nuestros recorridos) llega en una superior proporción de su mayor frugalidad en la ciudad (ventajas del Stop-Start), aunque en carretera también se cobra una ligera ventaja sobre el de 90 CV. Al Citroën C4, por su parte, el motor “grande” le pega un repaso por los cuatro costados. Combinado precio con rendimiento final  (siempre referenciados a sus hermanos mayores), tenemos un Golf que es como para pensárselo y un C4 de escaso interés. Sobre el Auris, dada las diferencia con el 2.0 D-4D, sólo destacar que el 1.4 D-4D consigue un buen estado de equilibrio entre prestación/consumo y su precio final es una tentación.

Fuera ya de esta circulación de laboratorio, usando cualquiera de estos tres coches con la filosofía de conductor eficiente podremos movernos consumiendo menos de 5 l/100 km en trazado mixto, con el récord de los 4,1 l/100 km en el ordenador del Golf (velocidad media final de 75 km/h en conducción ultra suave), seguido de unos también muy sorprendentes 4,3 l/100 km en el Auris y una ya no tan brillante cifra de 4,6 l/100 km en el C4. Creo que son estos valores los que mejor representan el día a día con estos motores en los que, probablemente, se busque repostar el menor número de veces.

Hay que destacar que ningún chasis representa esa búsqueda de economía de adquisición y mantenimiento, siendo C4 y Golf (éste, de nuevo penalizado en distancias de frenado) casi equivalentes a sus versiones más potentes y el Auris incluso más equilibrado y agradable de conducir que el 2.0 D-4D, al tener un eje delantero bastante más ligero y, por tanto, también más preciso y directo.

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