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Chrysler Grand Voyager, Kia Carnival, Renault Grand Espace y SsangYong Rodius

La llegada del nuevo Grand Voyager pone en jaque la jerarquía en el segmento de los grandes monovolumen, en parte,a al disponer de un habitáculo ejemplar en cuanto a su vertiente práctica y de confort. La mecánica turbodiésel que le anima, sin embargo, mantiene los parámetros de la generación anterior, por lo que tampoco lo tiene fácil para destronar a los reyes de la categoría.
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Chrysler Grand Voyager, Kia Carnival, Renault Grand Espace y SsangYong Rodius
Para terminar, nos referiremos al Renault, cuya modularidad es muy similar a la del Kia, lo mismo que el peso de sus asientos si deseamos desmontarlos y trasladarlos, aunque su tamaño es algo más contenido. En su momento, se emplazaba a la cabeza de los sistemas de adaptación puntual del habitáculo al pasaje y a la carga, pero hoy en día ya está superado, en particular, por el Grand Voyager, o por otros, como el Ford Galaxy. Con cinco años y pico a sus espaldas, la instalación de cualquier otro sistema de modularidad exigiría una arquitectura del chasis totalmente distinta, lo que nos cita par la próxima generación del Grand Espace el momento de ver este avance.
Hasta el momento, sólo dos de los cuatro modelos aquí probados han pasado las pruebas Euro NCAP. El Kia obtuvo cuatro estrellas –sobre cinco- en protección de adultos y tres en la de niños, quedándose en uno ante los peatones. El otro modelo, el Grand Espace, obtuvo cinco estrellas en la protección de adultos y dos en la de peatones.

Aparte de esta dos de seguridad pasiva, hay que reseñar que los resultados de las pruebas de frenada indican una sensible ventaja del Grand Espace sobre el Grand Voyager, que a su vez se aleja del Kia y del Rodius, éste último bastante descolgado. Eso sí, hay que reseñar que en nuestro recorrido de conducción exigente, el único modelo que dio muestras de desfallecimiento fue el Chrysler, mientras que los otros tres aguantaron con estoicismo el mal trato recibido. En el Chrysler no sólo es posible esconder los asientos en el suelo, también pueden formar un auténtico salón de estar. Analizando el equipamiento, podemos decir que el Renault es el único que puede incluir, en opción, los airbags laterales traseros. El Rodius no dispone más que de los dos frontales delanteros, algo fuera de tono hoy en día, ni anuncia sistema Isofix para los asientos infantiles. Por el contrario, es el único que dispone de alarma antirrobo. Todos disponen de sistema de control de estabilidad, pero el más intrusivo y exagerado en su acción corresponde al SsangYong.

Ninguno de los modelos coreanos dispone de control de presión de neumáticos, sistema que viene de serie en el Chrysler y opción en el Renault. Tampoco el Kia incluye mandos de la radio en el volante y comparte con el Rodius la imposibilidad de incluir faros de xenón, que se ven acompañados de direccionales en el Grand Espace. Por fin, los orientales disfrutan de ruedas de repuesto normales, siendo las de sus rivales de emergencia. Como se ve, un panorama variopinto pero que, en general, deja a los modelos occidentales por delante de sus rivales del extremo oriente.
Con la prole a cuestas
Dos litros bastan
Para terminar, nos referiremos al Renault, cuya modularidad es muy similar a la del Kia, lo mismo que el peso de sus asientos si deseamos desmontarlos y trasladarlos, aunque su tamaño es algo más contenido. En su momento, se emplazaba a la cabeza de los sistemas de adaptación puntual del habitáculo al pasaje y a la carga, pero hoy en día ya está superado, en particular, por el Grand Voyager, o por otros, como el Ford Galaxy. Con cinco años y pico a sus espaldas, la instalación de cualquier otro sistema de modularidad exigiría una arquitectura del chasis totalmente distinta, lo que nos cita par la próxima generación del Grand Espace el momento de ver este avance. Hasta el momento, sólo dos de los cuatro modelos aquí probados han pasado las pruebas Euro NCAP. El Kia obtuvo cuatro estrellas –sobre cinco- en protección de adultos y tres en la de niños, quedándose en uno ante los peatones. El otro modelo, el Grand Espace, obtuvo cinco estrellas en la protección de adultos y dos en la de peatones.

Aparte de esta dos de seguridad pasiva, hay que reseñar que los resultados de las pruebas de frenada indican una sensible ventaja del Grand Espace sobre el Grand Voyager, que a su vez se aleja del Kia y del Rodius, éste último bastante descolgado. Eso sí, hay que reseñar que en nuestro recorrido de conducción exigente, el único modelo que dio muestras de desfallecimiento fue el Chrysler, mientras que los otros tres aguantaron con estoicismo el mal trato recibido. En el Chrysler no sólo es posible esconder los asientos en el suelo, también pueden formar un auténtico salón de estar. Analizando el equipamiento, podemos decir que el Renault es el único que puede incluir, en opción, los airbags laterales traseros. El Rodius no dispone más que de los dos frontales delanteros, algo fuera de tono hoy en día, ni anuncia sistema Isofix para los asientos infantiles. Por el contrario, es el único que dispone de alarma antirrobo. Todos disponen de sistema de control de estabilidad, pero el más intrusivo y exagerado en su acción corresponde al SsangYong.

Ninguno de los modelos coreanos dispone de control de presión de neumáticos, sistema que viene de serie en el Chrysler y opción en el Renault. Tampoco el Kia incluye mandos de la radio en el volante y comparte con el Rodius la imposibilidad de incluir faros de xenón, que se ven acompañados de direccionales en el Grand Espace. Por fin, los orientales disfrutan de ruedas de repuesto normales, siendo las de sus rivales de emergencia. Como se ve, un panorama variopinto pero que, en general, deja a los modelos occidentales por delante de sus rivales del extremo oriente.
Con la prole a cuestas
Dos litros bastan
Para terminar, nos referiremos al Renault, cuya modularidad es muy similar a la del Kia, lo mismo que el peso de sus asientos si deseamos desmontarlos y trasladarlos, aunque su tamaño es algo más contenido. En su momento, se emplazaba a la cabeza de los sistemas de adaptación puntual del habitáculo al pasaje y a la carga, pero hoy en día ya está superado, en particular, por el Grand Voyager, o por otros, como el Ford Galaxy. Con cinco años y pico a sus espaldas, la instalación de cualquier otro sistema de modularidad exigiría una arquitectura del chasis totalmente distinta, lo que nos cita par la próxima generación del Grand Espace el momento de ver este avance. Hasta el momento, sólo dos de los cuatro modelos aquí probados han pasado las pruebas Euro NCAP. El Kia obtuvo cuatro estrellas –sobre cinco- en protección de adultos y tres en la de niños, quedándose en uno ante los peatones. El otro modelo, el Grand Espace, obtuvo cinco estrellas en la protección de adultos y dos en la de peatones.

Aparte de esta dos de seguridad pasiva, hay que reseñar que los resultados de las pruebas de frenada indican una sensible ventaja del Grand Espace sobre el Grand Voyager, que a su vez se aleja del Kia y del Rodius, éste último bastante descolgado. Eso sí, hay que reseñar que en nuestro recorrido de conducción exigente, el único modelo que dio muestras de desfallecimiento fue el Chrysler, mientras que los otros tres aguantaron con estoicismo el mal trato recibido. En el Chrysler no sólo es posible esconder los asientos en el suelo, también pueden formar un auténtico salón de estar. Analizando el equipamiento, podemos decir que el Renault es el único que puede incluir, en opción, los airbags laterales traseros. El Rodius no dispone más que de los dos frontales delanteros, algo fuera de tono hoy en día, ni anuncia sistema Isofix para los asientos infantiles. Por el contrario, es el único que dispone de alarma antirrobo. Todos disponen de sistema de control de estabilidad, pero el más intrusivo y exagerado en su acción corresponde al SsangYong.

Ninguno de los modelos coreanos dispone de control de presión de neumáticos, sistema que viene de serie en el Chrysler y opción en el Renault. Tampoco el Kia incluye mandos de la radio en el volante y comparte con el Rodius la imposibilidad de incluir faros de xenón, que se ven acompañados de direccionales en el Grand Espace. Por fin, los orientales disfrutan de ruedas de repuesto normales, siendo las de sus rivales de emergencia. Como se ve, un panorama variopinto pero que, en general, deja a los modelos occidentales por delante de sus rivales del extremo oriente.
Con la prole a cuestas
Dos litros bastan
Para terminar, nos referiremos al Renault, cuya modularidad es muy similar a la del Kia, lo mismo que el peso de sus asientos si deseamos desmontarlos y trasladarlos, aunque su tamaño es algo más contenido. En su momento, se emplazaba a la cabeza de los sistemas de adaptación puntual del habitáculo al pasaje y a la carga, pero hoy en día ya está superado, en particular, por el Grand Voyager, o por otros, como el Ford Galaxy. Con cinco años y pico a sus espaldas, la instalación de cualquier otro sistema de modularidad exigiría una arquitectura del chasis totalmente distinta, lo que nos cita par la próxima generación del Grand Espace el momento de ver este avance. Hasta el momento, sólo dos de los cuatro modelos aquí probados han pasado las pruebas Euro NCAP. El Kia obtuvo cuatro estrellas –sobre cinco- en protección de adultos y tres en la de niños, quedándose en uno ante los peatones. El otro modelo, el Grand Espace, obtuvo cinco estrellas en la protección de adultos y dos en la de peatones.

Aparte de esta dos de seguridad pasiva, hay que reseñar que los resultados de las pruebas de frenada indican una sensible ventaja del Grand Espace sobre el Grand Voyager, que a su vez se aleja del Kia y del Rodius, éste último bastante descolgado. Eso sí, hay que reseñar que en nuestro recorrido de conducción exigente, el único modelo que dio muestras de desfallecimiento fue el Chrysler, mientras que los otros tres aguantaron con estoicismo el mal trato recibido. En el Chrysler no sólo es posible esconder los asientos en el suelo, también pueden formar un auténtico salón de estar. Analizando el equipamiento, podemos decir que el Renault es el único que puede incluir, en opción, los airbags laterales traseros. El Rodius no dispone más que de los dos frontales delanteros, algo fuera de tono hoy en día, ni anuncia sistema Isofix para los asientos infantiles. Por el contrario, es el único que dispone de alarma antirrobo. Todos disponen de sistema de control de estabilidad, pero el más intrusivo y exagerado en su acción corresponde al SsangYong.

Ninguno de los modelos coreanos dispone de control de presión de neumáticos, sistema que viene de serie en el Chrysler y opción en el Renault. Tampoco el Kia incluye mandos de la radio en el volante y comparte con el Rodius la imposibilidad de incluir faros de xenón, que se ven acompañados de direccionales en el Grand Espace. Por fin, los orientales disfrutan de ruedas de repuesto normales, siendo las de sus rivales de emergencia. Como se ve, un panorama variopinto pero que, en general, deja a los modelos occidentales por delante de sus rivales del extremo oriente.
Con la prole a cuestas
Dos litros bastan
Para terminar, nos referiremos al Renault, cuya modularidad es muy similar a la del Kia, lo mismo que el peso de sus asientos si deseamos desmontarlos y trasladarlos, aunque su tamaño es algo más contenido. En su momento, se emplazaba a la cabeza de los sistemas de adaptación puntual del habitáculo al pasaje y a la carga, pero hoy en día ya está superado, en particular, por el Grand Voyager, o por otros, como el Ford Galaxy. Con cinco años y pico a sus espaldas, la instalación de cualquier otro sistema de modularidad exigiría una arquitectura del chasis totalmente distinta, lo que nos cita par la próxima generación del Grand Espace el momento de ver este avance. Hasta el momento, sólo dos de los cuatro modelos aquí probados han pasado las pruebas Euro NCAP. El Kia obtuvo cuatro estrellas –sobre cinco- en protección de adultos y tres en la de niños, quedándose en uno ante los peatones. El otro modelo, el Grand Espace, obtuvo cinco estrellas en la protección de adultos y dos en la de peatones.

Aparte de esta dos de seguridad pasiva, hay que reseñar que los resultados de las pruebas de frenada indican una sensible ventaja del Grand Espace sobre el Grand Voyager, que a su vez se aleja del Kia y del Rodius, éste último bastante descolgado. Eso sí, hay que reseñar que en nuestro recorrido de conducción exigente, el único modelo que dio muestras de desfallecimiento fue el Chrysler, mientras que los otros tres aguantaron con estoicismo el mal trato recibido. En el Chrysler no sólo es posible esconder los asientos en el suelo, también pueden formar un auténtico salón de estar. Analizando el equipamiento, podemos decir que el Renault es el único que puede incluir, en opción, los airbags laterales traseros. El Rodius no dispone más que de los dos frontales delanteros, algo fuera de tono hoy en día, ni anuncia sistema Isofix para los asientos infantiles. Por el contrario, es el único que dispone de alarma antirrobo. Todos disponen de sistema de control de estabilidad, pero el más intrusivo y exagerado en su acción corresponde al SsangYong.

Ninguno de los modelos coreanos dispone de control de presión de neumáticos, sistema que viene de serie en el Chrysler y opción en el Renault. Tampoco el Kia incluye mandos de la radio en el volante y comparte con el Rodius la imposibilidad de incluir faros de xenón, que se ven acompañados de direccionales en el Grand Espace. Por fin, los orientales disfrutan de ruedas de repuesto normales, siendo las de sus rivales de emergencia. Como se ve, un panorama variopinto pero que, en general, deja a los modelos occidentales por delante de sus rivales del extremo oriente.
Con la prole a cuestas
Dos litros bastan
Para terminar, nos referiremos al Renault, cuya modularidad es muy similar a la del Kia, lo mismo que el peso de sus asientos si deseamos desmontarlos y trasladarlos, aunque su tamaño es algo más contenido. En su momento, se emplazaba a la cabeza de los sistemas de adaptación puntual del habitáculo al pasaje y a la carga, pero hoy en día ya está superado, en particular, por el Grand Voyager, o por otros, como el Ford Galaxy. Con cinco años y pico a sus espaldas, la instalación de cualquier otro sistema de modularidad exigiría una arquitectura del chasis totalmente distinta, lo que nos cita par la próxima generación del Grand Espace el momento de ver este avance. Hasta el momento, sólo dos de los cuatro modelos aquí probados han pasado las pruebas Euro NCAP. El Kia obtuvo cuatro estrellas –sobre cinco- en protección de adultos y tres en la de niños, quedándose en uno ante los peatones. El otro modelo, el Grand Espace, obtuvo cinco estrellas en la protección de adultos y dos en la de peatones.

Aparte de esta dos de seguridad pasiva, hay que reseñar que los resultados de las pruebas de frenada indican una sensible ventaja del Grand Espace sobre el Grand Voyager, que a su vez se aleja del Kia y del Rodius, éste último bastante descolgado. Eso sí, hay que reseñar que en nuestro recorrido de conducción exigente, el único modelo que dio muestras de desfallecimiento fue el Chrysler, mientras que los otros tres aguantaron con estoicismo el mal trato recibido. En el Chrysler no sólo es posible esconder los asientos en el suelo, también pueden formar un auténtico salón de estar. Analizando el equipamiento, podemos decir que el Renault es el único que puede incluir, en opción, los airbags laterales traseros. El Rodius no dispone más que de los dos frontales delanteros, algo fuera de tono hoy en día, ni anuncia sistema Isofix para los asientos infantiles. Por el contrario, es el único que dispone de alarma antirrobo. Todos disponen de sistema de control de estabilidad, pero el más intrusivo y exagerado en su acción corresponde al SsangYong.

Ninguno de los modelos coreanos dispone de control de presión de neumáticos, sistema que viene de serie en el Chrysler y opción en el Renault. Tampoco el Kia incluye mandos de la radio en el volante y comparte con el Rodius la imposibilidad de incluir faros de xenón, que se ven acompañados de direccionales en el Grand Espace. Por fin, los orientales disfrutan de ruedas de repuesto normales, siendo las de sus rivales de emergencia. Como se ve, un panorama variopinto pero que, en general, deja a los modelos occidentales por delante de sus rivales del extremo oriente.
Con la prole a cuestas
Dos litros bastan
Para terminar, nos referiremos al Renault, cuya modularidad es muy similar a la del Kia, lo mismo que el peso de sus asientos si deseamos desmontarlos y trasladarlos, aunque su tamaño es algo más contenido. En su momento, se emplazaba a la cabeza de los sistemas de adaptación puntual del habitáculo al pasaje y a la carga, pero hoy en día ya está superado, en particular, por el Grand Voyager, o por otros, como el Ford Galaxy. Con cinco años y pico a sus espaldas, la instalación de cualquier otro sistema de modularidad exigiría una arquitectura del chasis totalmente distinta, lo que nos cita par la próxima generación del Grand Espace el momento de ver este avance. Hasta el momento, sólo dos de los cuatro modelos aquí probados han pasado las pruebas Euro NCAP. El Kia obtuvo cuatro estrellas –sobre cinco- en protección de adultos y tres en la de niños, quedándose en uno ante los peatones. El otro modelo, el Grand Espace, obtuvo cinco estrellas en la protección de adultos y dos en la de peatones.

Aparte de esta dos de seguridad pasiva, hay que reseñar que los resultados de las pruebas de frenada indican una sensible ventaja del Grand Espace sobre el Grand Voyager, que a su vez se aleja del Kia y del Rodius, éste último bastante descolgado. Eso sí, hay que reseñar que en nuestro recorrido de conducción exigente, el único modelo que dio muestras de desfallecimiento fue el Chrysler, mientras que los otros tres aguantaron con estoicismo el mal trato recibido. En el Chrysler no sólo es posible esconder los asientos en el suelo, también pueden formar un auténtico salón de estar. Analizando el equipamiento, podemos decir que el Renault es el único que puede incluir, en opción, los airbags laterales traseros. El Rodius no dispone más que de los dos frontales delanteros, algo fuera de tono hoy en día, ni anuncia sistema Isofix para los asientos infantiles. Por el contrario, es el único que dispone de alarma antirrobo. Todos disponen de sistema de control de estabilidad, pero el más intrusivo y exagerado en su acción corresponde al SsangYong.

Ninguno de los modelos coreanos dispone de control de presión de neumáticos, sistema que viene de serie en el Chrysler y opción en el Renault. Tampoco el Kia incluye mandos de la radio en el volante y comparte con el Rodius la imposibilidad de incluir faros de xenón, que se ven acompañados de direccionales en el Grand Espace. Por fin, los orientales disfrutan de ruedas de repuesto normales, siendo las de sus rivales de emergencia. Como se ve, un panorama variopinto pero que, en general, deja a los modelos occidentales por delante de sus rivales del extremo oriente.
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Dos litros bastan
Para terminar, nos referiremos al Renault, cuya modularidad es muy similar a la del Kia, lo mismo que el peso de sus asientos si deseamos desmontarlos y trasladarlos, aunque su tamaño es algo más contenido. En su momento, se emplazaba a la cabeza de los sistemas de adaptación puntual del habitáculo al pasaje y a la carga, pero hoy en día ya está superado, en particular, por el Grand Voyager, o por otros, como el Ford Galaxy. Con cinco años y pico a sus espaldas, la instalación de cualquier otro sistema de modularidad exigiría una arquitectura del chasis totalmente distinta, lo que nos cita par la próxima generación del Grand Espace el momento de ver este avance. Hasta el momento, sólo dos de los cuatro modelos aquí probados han pasado las pruebas Euro NCAP. El Kia obtuvo cuatro estrellas –sobre cinco- en protección de adultos y tres en la de niños, quedándose en uno ante los peatones. El otro modelo, el Grand Espace, obtuvo cinco estrellas en la protección de adultos y dos en la de peatones.

Aparte de esta dos de seguridad pasiva, hay que reseñar que los resultados de las pruebas de frenada indican una sensible ventaja del Grand Espace sobre el Grand Voyager, que a su vez se aleja del Kia y del Rodius, éste último bastante descolgado. Eso sí, hay que reseñar que en nuestro recorrido de conducción exigente, el único modelo que dio muestras de desfallecimiento fue el Chrysler, mientras que los otros tres aguantaron con estoicismo el mal trato recibido. En el Chrysler no sólo es posible esconder los asientos en el suelo, también pueden formar un auténtico salón de estar. Analizando el equipamiento, podemos decir que el Renault es el único que puede incluir, en opción, los airbags laterales traseros. El Rodius no dispone más que de los dos frontales delanteros, algo fuera de tono hoy en día, ni anuncia sistema Isofix para los asientos infantiles. Por el contrario, es el único que dispone de alarma antirrobo. Todos disponen de sistema de control de estabilidad, pero el más intrusivo y exagerado en su acción corresponde al SsangYong.

Ninguno de los modelos coreanos dispone de control de presión de neumáticos, sistema que viene de serie en el Chrysler y opción en el Renault. Tampoco el Kia incluye mandos de la radio en el volante y comparte con el Rodius la imposibilidad de incluir faros de xenón, que se ven acompañados de direccionales en el Grand Espace. Por fin, los orientales disfrutan de ruedas de repuesto normales, siendo las de sus rivales de emergencia. Como se ve, un panorama variopinto pero que, en general, deja a los modelos occidentales por delante de sus rivales del extremo oriente.
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