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Chrysler Grand Voyager

El monovolumen más vendido de Chrysler, el Grand Voyager, se renueva completamente ofreciendo una nueva imagen exterior, un interior más moderno y con una gran modularidad y un equipamiento de serie muy completo. De la generación anterior del Grand Voyager sólo quedan su gama de motores y el inteligente sistema de ocultación de asientos. Ya está disponible, a partir de 40.390 euros.
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Chrysler Grand Voyager
Esta nueva generación del Chrysler Grand Voyager tiene por delante un reto importante ya que se trata de continuar con el éxito, definido en número de unidades vendidas, que sus anteriores ediciones han ido consiguiendo a lo largo de sus más de veinticuatro años de existencia. Y es que desde 1983 hasta hoy son más de doce millones de Chrysler, entre Voyager y Grand Voyager, los que se han vendido en todo el mundo.

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Exteriormente, el nuevo Chrysler Grand Voyager ha recibido un cambio que se podría definir como casi radical. Su nuevo diseño exterior le confiere un aspecto moderno y desenfadado, sin olvidar en ningún momento un cierto “toque de clase”. El frontal recibe la nueva imagen de marca que se inauguró con el Chrysler 300 C y que, poco a poco, se irá implantando en todos los modelos de Chrysler.

Su marcada parrilla y la nueva configuración de los faros hacen que su vista frontal nos indique claramente su procedencia. En su diseño se ha tenido bastante en cuenta el hecho de enmascarar en lo más posible sus nada contenidas –al menos para el mercado europeo- dimensiones. Así las proporciones cristal/chapa, la implantación de pilares poco anchos, una cintura más inclinada… en fin toda una serie de pasos encaminados a que los 5,14 metros de longitud, 1,95 de anchura y 1,75 de altura parezcan, por fuera, menos de lo que en realidad son. Si por fuera el Grand Voyager parece, a simple vista, más pequeño, en el interior sucede justamente lo contrario, ya que lo que se ha buscado es, precisamente, que parezca lo que es: un coche grande, amplio y cómodo. De serie, el Grand Voyager viene equipado con lo que la marca denomina Stow ‘n Go que permite ocultar todos los asientos de la segunda y tercera fila en el suelo del coche sin mucho esfuerzo y dejando una gran superficie y, sobre todo, muy lisa y regular.

Este sistema no es nuevo puesto que la anterior generación del Chrysler Grand Voyager ya lo montaba, pero sigue pareciéndonos un invento ciertamente “genial” . Y más si tenemos en cuenta que los asientos individuales pesan lo suyo -45 kg cada uno- con lo que si tuviéramos que sacarlos del coche –que también se puede- para poder disponer de todo el habitáculo para carga deberíamos antes pasar por el gimnasio y hacer unos cuantos ejercicios de fortalecimiento de lumbares, dorsales, bíceps y algún que otro músculo más. Para los más cómodos, se ofrece como opción “de sibaritas” la posibilidad de que la tercera fila de asientos se oculte de forma totalmente automática, simplemente pulsando un botón situado en el maletero del coche.

La otra opción que el Grand Voyager ofrece se denomina Swivel ‘n Go que incluye la posibilidad de girar los asientos de la segunda fila 180º, montar una mesa entre éstos y la tercera fila y poder viajar como si estuviéramos en el salón de casa. Esta nueva generación del Chrysler Grand Voyager tiene por delante un reto importante ya que se trata de continuar con el éxito, definido en número de unidades vendidas, que sus anteriores ediciones han ido consiguiendo a lo largo de sus más de veinticuatro años de existencia. Y es que desde 1983 hasta hoy son más de doce millones de Chrysler, entre Voyager y Grand Voyager, los que se han vendido en todo el mundo. Exteriormente, el nuevo Chrysler Grand Voyager ha recibido un cambio que se podría definir como casi radical. Su nuevo diseño exterior le confiere un aspecto moderno y desenfadado, sin olvidar en ningún momento un cierto “toque de clase”. El frontal recibe la nueva imagen de marca que se inauguró con el Chrysler 300 C y que, poco a poco, se irá implantando en todos los modelos de Chrysler.

Su marcada parrilla y la nueva configuración de los faros hacen que su vista frontal nos indique claramente su procedencia. En su diseño se ha tenido bastante en cuenta el hecho de enmascarar en lo más posible sus nada contenidas –al menos para el mercado europeo- dimensiones. Así las proporciones cristal/chapa, la implantación de pilares poco anchos, una cintura más inclinada… en fin toda una serie de pasos encaminados a que los 5,14 metros de longitud, 1,95 de anchura y 1,75 de altura parezcan, por fuera, menos de lo que en realidad son. Si por fuera el Grand Voyager parece, a simple vista, más pequeño, en el interior sucede justamente lo contrario, ya que lo que se ha buscado es, precisamente, que parezca lo que es: un coche grande, amplio y cómodo. De serie, el Grand Voyager viene equipado con lo que la marca denomina Stow ‘n Go que permite ocultar todos los asientos de la segunda y tercera fila en el suelo del coche sin mucho esfuerzo y dejando una gran superficie y, sobre todo, muy lisa y regular.

Este sistema no es nuevo puesto que la anterior generación del Chrysler Grand Voyager ya lo montaba, pero sigue pareciéndonos un invento ciertamente “genial” . Y más si tenemos en cuenta que los asientos individuales pesan lo suyo -45 kg cada uno- con lo que si tuviéramos que sacarlos del coche –que también se puede- para poder disponer de todo el habitáculo para carga deberíamos antes pasar por el gimnasio y hacer unos cuantos ejercicios de fortalecimiento de lumbares, dorsales, bíceps y algún que otro músculo más. Para los más cómodos, se ofrece como opción “de sibaritas” la posibilidad de que la tercera fila de asientos se oculte de forma totalmente automática, simplemente pulsando un botón situado en el maletero del coche.

La otra opción que el Grand Voyager ofrece se denomina Swivel ‘n Go que incluye la posibilidad de girar los asientos de la segunda fila 180º, montar una mesa entre éstos y la tercera fila y poder viajar como si estuviéramos en el salón de casa. Esta nueva generación del Chrysler Grand Voyager tiene por delante un reto importante ya que se trata de continuar con el éxito, definido en número de unidades vendidas, que sus anteriores ediciones han ido consiguiendo a lo largo de sus más de veinticuatro años de existencia. Y es que desde 1983 hasta hoy son más de doce millones de Chrysler, entre Voyager y Grand Voyager, los que se han vendido en todo el mundo. Exteriormente, el nuevo Chrysler Grand Voyager ha recibido un cambio que se podría definir como casi radical. Su nuevo diseño exterior le confiere un aspecto moderno y desenfadado, sin olvidar en ningún momento un cierto “toque de clase”. El frontal recibe la nueva imagen de marca que se inauguró con el Chrysler 300 C y que, poco a poco, se irá implantando en todos los modelos de Chrysler.

Su marcada parrilla y la nueva configuración de los faros hacen que su vista frontal nos indique claramente su procedencia. En su diseño se ha tenido bastante en cuenta el hecho de enmascarar en lo más posible sus nada contenidas –al menos para el mercado europeo- dimensiones. Así las proporciones cristal/chapa, la implantación de pilares poco anchos, una cintura más inclinada… en fin toda una serie de pasos encaminados a que los 5,14 metros de longitud, 1,95 de anchura y 1,75 de altura parezcan, por fuera, menos de lo que en realidad son. Si por fuera el Grand Voyager parece, a simple vista, más pequeño, en el interior sucede justamente lo contrario, ya que lo que se ha buscado es, precisamente, que parezca lo que es: un coche grande, amplio y cómodo. De serie, el Grand Voyager viene equipado con lo que la marca denomina Stow ‘n Go que permite ocultar todos los asientos de la segunda y tercera fila en el suelo del coche sin mucho esfuerzo y dejando una gran superficie y, sobre todo, muy lisa y regular.

Este sistema no es nuevo puesto que la anterior generación del Chrysler Grand Voyager ya lo montaba, pero sigue pareciéndonos un invento ciertamente “genial” . Y más si tenemos en cuenta que los asientos individuales pesan lo suyo -45 kg cada uno- con lo que si tuviéramos que sacarlos del coche –que también se puede- para poder disponer de todo el habitáculo para carga deberíamos antes pasar por el gimnasio y hacer unos cuantos ejercicios de fortalecimiento de lumbares, dorsales, bíceps y algún que otro músculo más. Para los más cómodos, se ofrece como opción “de sibaritas” la posibilidad de que la tercera fila de asientos se oculte de forma totalmente automática, simplemente pulsando un botón situado en el maletero del coche.

La otra opción que el Grand Voyager ofrece se denomina Swivel ‘n Go que incluye la posibilidad de girar los asientos de la segunda fila 180º, montar una mesa entre éstos y la tercera fila y poder viajar como si estuviéramos en el salón de casa. Esta nueva generación del Chrysler Grand Voyager tiene por delante un reto importante ya que se trata de continuar con el éxito, definido en número de unidades vendidas, que sus anteriores ediciones han ido consiguiendo a lo largo de sus más de veinticuatro años de existencia. Y es que desde 1983 hasta hoy son más de doce millones de Chrysler, entre Voyager y Grand Voyager, los que se han vendido en todo el mundo. Exteriormente, el nuevo Chrysler Grand Voyager ha recibido un cambio que se podría definir como casi radical. Su nuevo diseño exterior le confiere un aspecto moderno y desenfadado, sin olvidar en ningún momento un cierto “toque de clase”. El frontal recibe la nueva imagen de marca que se inauguró con el Chrysler 300 C y que, poco a poco, se irá implantando en todos los modelos de Chrysler.

Su marcada parrilla y la nueva configuración de los faros hacen que su vista frontal nos indique claramente su procedencia. En su diseño se ha tenido bastante en cuenta el hecho de enmascarar en lo más posible sus nada contenidas –al menos para el mercado europeo- dimensiones. Así las proporciones cristal/chapa, la implantación de pilares poco anchos, una cintura más inclinada… en fin toda una serie de pasos encaminados a que los 5,14 metros de longitud, 1,95 de anchura y 1,75 de altura parezcan, por fuera, menos de lo que en realidad son. Si por fuera el Grand Voyager parece, a simple vista, más pequeño, en el interior sucede justamente lo contrario, ya que lo que se ha buscado es, precisamente, que parezca lo que es: un coche grande, amplio y cómodo. De serie, el Grand Voyager viene equipado con lo que la marca denomina Stow ‘n Go que permite ocultar todos los asientos de la segunda y tercera fila en el suelo del coche sin mucho esfuerzo y dejando una gran superficie y, sobre todo, muy lisa y regular.

Este sistema no es nuevo puesto que la anterior generación del Chrysler Grand Voyager ya lo montaba, pero sigue pareciéndonos un invento ciertamente “genial” . Y más si tenemos en cuenta que los asientos individuales pesan lo suyo -45 kg cada uno- con lo que si tuviéramos que sacarlos del coche –que también se puede- para poder disponer de todo el habitáculo para carga deberíamos antes pasar por el gimnasio y hacer unos cuantos ejercicios de fortalecimiento de lumbares, dorsales, bíceps y algún que otro músculo más. Para los más cómodos, se ofrece como opción “de sibaritas” la posibilidad de que la tercera fila de asientos se oculte de forma totalmente automática, simplemente pulsando un botón situado en el maletero del coche.

La otra opción que el Grand Voyager ofrece se denomina Swivel ‘n Go que incluye la posibilidad de girar los asientos de la segunda fila 180º, montar una mesa entre éstos y la tercera fila y poder viajar como si estuviéramos en el salón de casa. Esta nueva generación del Chrysler Grand Voyager tiene por delante un reto importante ya que se trata de continuar con el éxito, definido en número de unidades vendidas, que sus anteriores ediciones han ido consiguiendo a lo largo de sus más de veinticuatro años de existencia. Y es que desde 1983 hasta hoy son más de doce millones de Chrysler, entre Voyager y Grand Voyager, los que se han vendido en todo el mundo. Exteriormente, el nuevo Chrysler Grand Voyager ha recibido un cambio que se podría definir como casi radical. Su nuevo diseño exterior le confiere un aspecto moderno y desenfadado, sin olvidar en ningún momento un cierto “toque de clase”. El frontal recibe la nueva imagen de marca que se inauguró con el Chrysler 300 C y que, poco a poco, se irá implantando en todos los modelos de Chrysler.

Su marcada parrilla y la nueva configuración de los faros hacen que su vista frontal nos indique claramente su procedencia. En su diseño se ha tenido bastante en cuenta el hecho de enmascarar en lo más posible sus nada contenidas –al menos para el mercado europeo- dimensiones. Así las proporciones cristal/chapa, la implantación de pilares poco anchos, una cintura más inclinada… en fin toda una serie de pasos encaminados a que los 5,14 metros de longitud, 1,95 de anchura y 1,75 de altura parezcan, por fuera, menos de lo que en realidad son. Si por fuera el Grand Voyager parece, a simple vista, más pequeño, en el interior sucede justamente lo contrario, ya que lo que se ha buscado es, precisamente, que parezca lo que es: un coche grande, amplio y cómodo. De serie, el Grand Voyager viene equipado con lo que la marca denomina Stow ‘n Go que permite ocultar todos los asientos de la segunda y tercera fila en el suelo del coche sin mucho esfuerzo y dejando una gran superficie y, sobre todo, muy lisa y regular.

Este sistema no es nuevo puesto que la anterior generación del Chrysler Grand Voyager ya lo montaba, pero sigue pareciéndonos un invento ciertamente “genial” . Y más si tenemos en cuenta que los asientos individuales pesan lo suyo -45 kg cada uno- con lo que si tuviéramos que sacarlos del coche –que también se puede- para poder disponer de todo el habitáculo para carga deberíamos antes pasar por el gimnasio y hacer unos cuantos ejercicios de fortalecimiento de lumbares, dorsales, bíceps y algún que otro músculo más. Para los más cómodos, se ofrece como opción “de sibaritas” la posibilidad de que la tercera fila de asientos se oculte de forma totalmente automática, simplemente pulsando un botón situado en el maletero del coche.

La otra opción que el Grand Voyager ofrece se denomina Swivel ‘n Go que incluye la posibilidad de girar los asientos de la segunda fila 180º, montar una mesa entre éstos y la tercera fila y poder viajar como si estuviéramos en el salón de casa. Esta nueva generación del Chrysler Grand Voyager tiene por delante un reto importante ya que se trata de continuar con el éxito, definido en número de unidades vendidas, que sus anteriores ediciones han ido consiguiendo a lo largo de sus más de veinticuatro años de existencia. Y es que desde 1983 hasta hoy son más de doce millones de Chrysler, entre Voyager y Grand Voyager, los que se han vendido en todo el mundo. Exteriormente, el nuevo Chrysler Grand Voyager ha recibido un cambio que se podría definir como casi radical. Su nuevo diseño exterior le confiere un aspecto moderno y desenfadado, sin olvidar en ningún momento un cierto “toque de clase”. El frontal recibe la nueva imagen de marca que se inauguró con el Chrysler 300 C y que, poco a poco, se irá implantando en todos los modelos de Chrysler.

Su marcada parrilla y la nueva configuración de los faros hacen que su vista frontal nos indique claramente su procedencia. En su diseño se ha tenido bastante en cuenta el hecho de enmascarar en lo más posible sus nada contenidas –al menos para el mercado europeo- dimensiones. Así las proporciones cristal/chapa, la implantación de pilares poco anchos, una cintura más inclinada… en fin toda una serie de pasos encaminados a que los 5,14 metros de longitud, 1,95 de anchura y 1,75 de altura parezcan, por fuera, menos de lo que en realidad son. Si por fuera el Grand Voyager parece, a simple vista, más pequeño, en el interior sucede justamente lo contrario, ya que lo que se ha buscado es, precisamente, que parezca lo que es: un coche grande, amplio y cómodo. De serie, el Grand Voyager viene equipado con lo que la marca denomina Stow ‘n Go que permite ocultar todos los asientos de la segunda y tercera fila en el suelo del coche sin mucho esfuerzo y dejando una gran superficie y, sobre todo, muy lisa y regular.

Este sistema no es nuevo puesto que la anterior generación del Chrysler Grand Voyager ya lo montaba, pero sigue pareciéndonos un invento ciertamente “genial” . Y más si tenemos en cuenta que los asientos individuales pesan lo suyo -45 kg cada uno- con lo que si tuviéramos que sacarlos del coche –que también se puede- para poder disponer de todo el habitáculo para carga deberíamos antes pasar por el gimnasio y hacer unos cuantos ejercicios de fortalecimiento de lumbares, dorsales, bíceps y algún que otro músculo más. Para los más cómodos, se ofrece como opción “de sibaritas” la posibilidad de que la tercera fila de asientos se oculte de forma totalmente automática, simplemente pulsando un botón situado en el maletero del coche.

La otra opción que el Grand Voyager ofrece se denomina Swivel ‘n Go que incluye la posibilidad de girar los asientos de la segunda fila 180º, montar una mesa entre éstos y la tercera fila y poder viajar como si estuviéramos en el salón de casa.

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