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Chrysler 300C Touring SRT

Envuelto en un sofisticado bastidor y en un motor V6 Diesel de origen Mercedes y excelente respuesta, esta gran ranchera americana aúna capacidad, impronta y, sobre todo, distinción. Asociada ahora a las siglas SRT Design adopta una imagen más deportiva.
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Chrysler 300C Touring SRT
Con sugerente encanto, el Chrsyler 300C Touring SRT desde fuera apabulla. Desde dentro, en principio oprime, por un enorme habitáculo en anchura y espacio trasero para piernas (muy superior a sus rivales) pero con ventanillas y parabrisas pequeños de claro estilo americano, y una altura interior justa y recortada por el techo panorámico ahora de serie. Tampoco en capacidad de carga está entre los mejores, con un maletero correcto con 455 dm3 reales (el Sedan le supera con 560), aunque su amplio portón, un hueco compartimentado y la posibilidad de crear una mayor superficie plana abatiendo la fila trasera sean claras ventajas.

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Chrysler Touring

Una vez acomodados, vaya por delante que sus completos reglajes eléctricos (incluso de volante y pedales) y el agradable mullido de los asientos hacen muy cómoda la estancia con el paso de kilómetros, donde realmente este Chrysler rompe cualquier inicial aprensión: que si esencia americana, que si mucha envergadura, que si extremada suavidad de suspensiones… llegan las primeras curvas y ¡zas! Este 300C Touring agarra lo suyo.

Ni es un barco de paseo, ni flota en exceso. Más parece un catamarán (sin doble casco, por supuesto) por su capacidad dinámica y poco balanceo. Dicho está que recoge de la Clase E su bastidor y trenes de suspensión, aunque adopta en el eje trasero unos amortiguadores de gas que mantienen la altura de la carrocería sin importar la carga. Toda una garantía por su compromiso entre confort y efectividad. Un auténtico “aparato”. Esta frase tan coloquial define a la perfección a este 300C. Tiene mérito conjugar una estética tan impactante y distintiva con un comportamiento tan eficaz y confortable. Por el volumen y peso (casi 2 toneladas), evidentemente, surgen inercias, pero el Chrysler 300C Touring SRT mantiene la compostura incluso a ritmos rápidos, con una dirección precisa que guía sin complicaciones al tren delantero, y un eje posterior progresivo y que asume con destacable motricidad la espectacular fuerza –más de 50 mkg de par máximo- que su V6 Diesel entrega a las ruedas traseras (no olvidemos que la tracción integral sólo lo asocia este Touring en versiones gasolina).

Muy contundente en todo su régimen, este propulsor de tres litros, inyectores piezo-cerámicos y turbo variable, ofrece fantásticas prestaciones, muy bueno en las recuperaciones y adelantamientos, poco más de medio segundo más lento que el Clase E por su evidente peor aerodinámica y penalizado por una transmisión automática con convertidor de par de sólo cinco relaciones y modo secuencial a través de movimiento transversal de palanca. También de origen Mercedes, sus leyes son muy conservadoras, adelantando el cambio antes de alcanzar incluso las 4.000 rpm; eso sí, contribuye a obtener moderados consumos en vías rápidas, donde este 300C se siente especialmente a gusto. Al gran equipamiento de serie habitual en los Chrysler 300C, los SRT añaden también equipo de audio Boston Acoustics de alta potencia y navegador, disponible además con el sistema multimedia MyGIG de pantalla táctil, disco duro de 20 Gb y reconocimiento por voz. — Confort de marcha
— Respuesta mecánica
— Equipamiento
— Maniobrabilidad urbana
— Altura interior
— Rueda de emergencia
Traje deportivo
Con sugerente encanto, el Chrsyler 300C Touring SRT desde fuera apabulla. Desde dentro, en principio oprime, por un enorme habitáculo en anchura y espacio trasero para piernas (muy superior a sus rivales) pero con ventanillas y parabrisas pequeños de claro estilo americano, y una altura interior justa y recortada por el techo panorámico ahora de serie. Tampoco en capacidad de carga está entre los mejores, con un maletero correcto con 455 dm3 reales (el Sedan le supera con 560), aunque su amplio portón, un hueco compartimentado y la posibilidad de crear una mayor superficie plana abatiendo la fila trasera sean claras ventajas. Una vez acomodados, vaya por delante que sus completos reglajes eléctricos (incluso de volante y pedales) y el agradable mullido de los asientos hacen muy cómoda la estancia con el paso de kilómetros, donde realmente este Chrysler rompe cualquier inicial aprensión: que si esencia americana, que si mucha envergadura, que si extremada suavidad de suspensiones… llegan las primeras curvas y ¡zas! Este 300C Touring agarra lo suyo.

Ni es un barco de paseo, ni flota en exceso. Más parece un catamarán (sin doble casco, por supuesto) por su capacidad dinámica y poco balanceo. Dicho está que recoge de la Clase E su bastidor y trenes de suspensión, aunque adopta en el eje trasero unos amortiguadores de gas que mantienen la altura de la carrocería sin importar la carga. Toda una garantía por su compromiso entre confort y efectividad. Un auténtico “aparato”. Esta frase tan coloquial define a la perfección a este 300C. Tiene mérito conjugar una estética tan impactante y distintiva con un comportamiento tan eficaz y confortable. Por el volumen y peso (casi 2 toneladas), evidentemente, surgen inercias, pero el Chrysler 300C Touring SRT mantiene la compostura incluso a ritmos rápidos, con una dirección precisa que guía sin complicaciones al tren delantero, y un eje posterior progresivo y que asume con destacable motricidad la espectacular fuerza –más de 50 mkg de par máximo- que su V6 Diesel entrega a las ruedas traseras (no olvidemos que la tracción integral sólo lo asocia este Touring en versiones gasolina).

Muy contundente en todo su régimen, este propulsor de tres litros, inyectores piezo-cerámicos y turbo variable, ofrece fantásticas prestaciones, muy bueno en las recuperaciones y adelantamientos, poco más de medio segundo más lento que el Clase E por su evidente peor aerodinámica y penalizado por una transmisión automática con convertidor de par de sólo cinco relaciones y modo secuencial a través de movimiento transversal de palanca. También de origen Mercedes, sus leyes son muy conservadoras, adelantando el cambio antes de alcanzar incluso las 4.000 rpm; eso sí, contribuye a obtener moderados consumos en vías rápidas, donde este 300C se siente especialmente a gusto. Al gran equipamiento de serie habitual en los Chrysler 300C, los SRT añaden también equipo de audio Boston Acoustics de alta potencia y navegador, disponible además con el sistema multimedia MyGIG de pantalla táctil, disco duro de 20 Gb y reconocimiento por voz. — Confort de marcha
— Respuesta mecánica
— Equipamiento
— Maniobrabilidad urbana
— Altura interior
— Rueda de emergencia
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