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Chrysler 300C Touring SRT

Envuelto en un sofisticado bastidor y en un motor V6 Diesel de origen Mercedes y excelente respuesta, esta gran ranchera americana aúna capacidad, impronta y, sobre todo, distinción. Asociada ahora a las siglas SRT Design adopta una imagen más deportiva.
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Chrysler 300C Touring SRT
No se dejen intimidar por tan imponente aspecto; el Chrysler 300C Touring no es lo que parece. Eso piensa todo aquel que baja de este atractivo y voluminoso familiar. En la industria del automóvil -como en la vida- las apariencias en algunas ocasiones engañan. En otras sirven para aportar un extra de distinción entre tanta competitividad. Así lo ha demostrado Chrysler con su emblemático 300C, una berlina tan americana en sus formas como europea en su fondo.

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Chrysler Touring

Bajo una imagen diferente y musculosa, el Chrysler 300C llegó al Viejo Continente en versiones Sedán y Touring para competir con los Audi A6, BMW Serie 5 o Mercedes Clase E, de quien tomó la plataforma y, desde 2005, su mecánica V6 Diesel pero con 216 CV en lugar de los 224 alemanes por cuestiones de “márketing”. Quizás sin tanta tecnología punta y menor calidad visual interior, pero con un buen rendimiento dinámico, un tamaño superior –más de 5 metros de longitud- y un precio sensiblemente inferior.

Cumplió las expectativas, se convirtió en su modelo más vendido. Y en esas aterrizó su variante de altas prestaciones SRT-8, algo así como una versión AMG de Mercedes. Y gustaba su estética más agresiva… pero, claro, con un propulsor V8 de 6,1 litros de cilindrada, 432 brutales CV y altísimo consumo sus ventas sólo podían ser testimoniales. Así que ahora Chrysler funde tanto valor añadido en este impactante familiar: capacidad y confort, impronta poderosa, mecánica eficaz de gasóleo y esa pizca de estética deportiva que las siglas SRT aportan, esta vez, como paquete exclusivo de diseño y equipamiento... aunque ya no resulte tan económico. En la práctica nada de motor ultra-prestacional, ni frenos Brembo, ni siquiera suspensión rebajada 13 mm con muelles cortos como el SRT-8. Este 300C sigue siendo el mismo cómodo Chrysler, eso sí con llantas de aluminio de 20 pulgadas sobre neumáticos más anchos y de menor perfil (245/45 frente a los convencionales 225/60 R18), nuevos paragolpes y parrilla cromada específica.

A todo ello el Chrysler 300C Touring SRT Design une unos renovados parachoques y grupos ópticos traseros, que incorpora también toda la gama 2008 de la poderosa berlina. Eso por fuera. Por dentro, asientos de cuero más envolventes, volante deportivo (aunque parezca mentira por su gran diámetro de 39 centímetros) y algún nuevo elemento de lujo, como diodos LED que iluminan los posavasos delanteros y los paneles de las puertas. En definitiva, una apariencia mejorada y a la altura de lo esperado, aunque todavía un paso por detrás de los Audi, BMW o Mercedes en calidad de materiales y ergonomía general. Y es que los alemanes siguen siendo cosa muy seria. En conjunto, el Chrysler 300C Touring SRT eleva su precio por encima de los 52.000 euros, por lo que no hablamos de un familiar asequible. Destaca su amplitud, eficacia mecánica y calidad de rodadura, añadiendo también una imagen espectacular y distintiva. Para mejor economía se puede adquirir un 300C Touring CRD tan espectacular y bien equipado por poco más de 45.000 €.
Rápido y estable
No se dejen intimidar por tan imponente aspecto; el Chrysler 300C Touring no es lo que parece. Eso piensa todo aquel que baja de este atractivo y voluminoso familiar. En la industria del automóvil -como en la vida- las apariencias en algunas ocasiones engañan. En otras sirven para aportar un extra de distinción entre tanta competitividad. Así lo ha demostrado Chrysler con su emblemático 300C, una berlina tan americana en sus formas como europea en su fondo. Bajo una imagen diferente y musculosa, el Chrysler 300C llegó al Viejo Continente en versiones Sedán y Touring para competir con los Audi A6, BMW Serie 5 o Mercedes Clase E, de quien tomó la plataforma y, desde 2005, su mecánica V6 Diesel pero con 216 CV en lugar de los 224 alemanes por cuestiones de “márketing”. Quizás sin tanta tecnología punta y menor calidad visual interior, pero con un buen rendimiento dinámico, un tamaño superior –más de 5 metros de longitud- y un precio sensiblemente inferior.

Cumplió las expectativas, se convirtió en su modelo más vendido. Y en esas aterrizó su variante de altas prestaciones SRT-8, algo así como una versión AMG de Mercedes. Y gustaba su estética más agresiva… pero, claro, con un propulsor V8 de 6,1 litros de cilindrada, 432 brutales CV y altísimo consumo sus ventas sólo podían ser testimoniales. Así que ahora Chrysler funde tanto valor añadido en este impactante familiar: capacidad y confort, impronta poderosa, mecánica eficaz de gasóleo y esa pizca de estética deportiva que las siglas SRT aportan, esta vez, como paquete exclusivo de diseño y equipamiento... aunque ya no resulte tan económico. En la práctica nada de motor ultra-prestacional, ni frenos Brembo, ni siquiera suspensión rebajada 13 mm con muelles cortos como el SRT-8. Este 300C sigue siendo el mismo cómodo Chrysler, eso sí con llantas de aluminio de 20 pulgadas sobre neumáticos más anchos y de menor perfil (245/45 frente a los convencionales 225/60 R18), nuevos paragolpes y parrilla cromada específica.

A todo ello el Chrysler 300C Touring SRT Design une unos renovados parachoques y grupos ópticos traseros, que incorpora también toda la gama 2008 de la poderosa berlina. Eso por fuera. Por dentro, asientos de cuero más envolventes, volante deportivo (aunque parezca mentira por su gran diámetro de 39 centímetros) y algún nuevo elemento de lujo, como diodos LED que iluminan los posavasos delanteros y los paneles de las puertas. En definitiva, una apariencia mejorada y a la altura de lo esperado, aunque todavía un paso por detrás de los Audi, BMW o Mercedes en calidad de materiales y ergonomía general. Y es que los alemanes siguen siendo cosa muy seria. En conjunto, el Chrysler 300C Touring SRT eleva su precio por encima de los 52.000 euros, por lo que no hablamos de un familiar asequible. Destaca su amplitud, eficacia mecánica y calidad de rodadura, añadiendo también una imagen espectacular y distintiva. Para mejor economía se puede adquirir un 300C Touring CRD tan espectacular y bien equipado por poco más de 45.000 €.
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