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Chevrolet HHR: único en su especie

Muy diferente al tipo de coches que circula por Europa, el Chevrolet HHR se inspira en el Suburban de 1949, un modelo que cosechó importantes éxitos para la compañía americana. A España llegará en noviembre con un precio en torno a los 24.000 euros.
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Chevrolet HHR: único en su especie
Desarrollado sobre la plataforma Delta, también utilizada en el Chevrolet Cobalt en América y empleada en los modelos Astra y Zafira en Europa, mide de 447 cm de largo, 175 cm de anchura, una altura de 160 cm y una batalla de 263 cm, es decir, como un compacto familiar medio.

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Chevrolet HHR: detalles

No es un monovolumen al uso, pues la carrocería se encuentra más cercana a una berlina familiar alta y, además, no ofrece ningún tipo de modularidad interior, aunque sus dimensiones se asemejan mucho a las de un Ford Focus Sportbreak, Renault Mégane Grand Tour, Citroën C4 Picasso o a un Seat Altea XL. Las formas de la carrocería son muy clásicas, con pasos de rueda muy marcados –especialmente delante-, superficies curvadas en capó y techo, pequeñas lunas y ventanillas laterales situadas en una cintura muy alta. La parte delantera recuerda fielmente al modelo de 1949, con el capó delantero realizado en una sola y pieza y de apertura frontal, con una llamativa parrilla de barras delanteras cromadas. Esta particular disposición y los requerimientos del diseño no permiten un óptimo aprovechamiento del espacio interior, ya que el espacio real se encuentra limitado por la anchura de la carrocería, muy inferior a la de sus posibles competidores.

La terminación general del habitáculo y la ergonomía no es la habitual que encontramos en modelos europeos, con masivo empleo de plásticos rígidos en salpicadero, bandejas y revestimiento de puertas, etc. Nos ha llamado la atención la situación de los mandos de ventanillas poco accesibles en la parte baja de la consola central, la ausencia de asidero para el acompañante en el montante del techo o la palanca de cambios muy retrasada para su manejo con comodidad. Tampoco nos ha gustado mucho la posición del volante –muy grande, bastante vertical y sin posibilidad de reglaje en profundidad-. La comodidad que ofrecen las plazas delanteras es razonable, aunque los asientos no sujetan demasiado el cuerpo, tienen poco relieve y el tapizado de piel no favorece el agarre. Disponen de bastante altura hasta el techo y cuentan con ajuste eléctrico de la banqueta del conductor. Por su parte, las traseras gozan de suficiente altura y espacio para las piernas, pero no permiten viajar a más de dos ocupantes en ellas con comodidad. La consola central resta algo de espacio para la plaza central (sólo dispone de dos reposacabezas, aunque anuncia capacidad para tres ocupantes en ellas). El maletero promete gran capacidad, pero se queda muy justo en anchura, pues los pasos de rueda restan algunos centímetros útiles, y el portón no ofrece un ángulo de apertura suficientemente amplio como para permitir que usuarios de más de 1,75 metros puedan cargar el coche sin necesidad de agacharse. La rueda de repuesto de emergencia y la batería se “comen” unos cuantos litros de maletero en el fondo, que queda cubierto por una tapa de plástico rígido. Encima de ésta, que dispone de relieve para poder dejar objetos, se sitúa otra que sirve de mesa (puede quedar anclada en la zona inferior o bien a media altura, dejando 60 cm de separación entre ellas). Esta bandeja de plástico también puede situarse en posición inclinada para separar la carga y colgar bolsas de ella, evitando que se derrame la carga. Tras los respaldos posteriores, que pueden abatirse en proporción 40/60, cuenta con dos huecos con tapa para llevar objetos sin que se muevan (dispone también de una red de anclaje con cuatro puntos de sujeción). Para mejorar la capacidad de carga, el respaldo del asiento del acompañante se puede plegar hacia delante, de forma que se logra una longitud útil total de 2,40 metros, con lo que la capacidad del maletero puede variar desde 638 hasta 1.634 litros, con los respaldos abatidos. No le sobra potencia, pero la elevada cilindrada permite una respuesta muy agradable a cualquier régimen. Tanto con caja manual de cinco velocidades como con la automática de cuatro se muestra bastante suave y silencioso desde el ralentí hasta el régimen de potencia máxima, que se produce bien superadas las 6.000 revoluciones. Las cifras de consumo que anuncia no son especialmente bajas (durante el recorrido por autopista y carretera, el ordenador de viaje registró algo más de 14 l/100 km sin abusar del acelerador en la variante automática), aunque se muestran contenidos si se trata con mimo el pedal del acelerador.

El comportamiento en general nos ha parecido bastante bueno, está claro que no es un coche prestacional, pero mantiene cruceros muy razonables con extrema facilidad. En carreteras con firme rizado resultan muy cómodas las suspensiones, que, siendo bastante blandas, permiten buen absorben con facilidad las imperfecciones del terreno. Sólo en zonas de curvas muy pronunciadas se produce un balanceo de la carrocería más acusado que, en el lado del acompañante resulta más problemático al no disponer de asidero en el lado derecho. Desarrollado sobre la plataforma Delta, también utilizada en el Chevrolet Cobalt en América y empleada en los modelos Astra y Zafira en Europa, mide de 447 cm de largo, 175 cm de anchura, una altura de 160 cm y una batalla de 263 cm, es decir, como un compacto familiar medio. No es un monovolumen al uso, pues la carrocería se encuentra más cercana a una berlina familiar alta y, además, no ofrece ningún tipo de modularidad interior, aunque sus dimensiones se asemejan mucho a las de un Ford Focus Sportbreak, Renault Mégane Grand Tour, Citroën C4 Picasso o a un Seat Altea XL. Las formas de la carrocería son muy clásicas, con pasos de rueda muy marcados –especialmente delante-, superficies curvadas en capó y techo, pequeñas lunas y ventanillas laterales situadas en una cintura muy alta. La parte delantera recuerda fielmente al modelo de 1949, con el capó delantero realizado en una sola y pieza y de apertura frontal, con una llamativa parrilla de barras delanteras cromadas. Esta particular disposición y los requerimientos del diseño no permiten un óptimo aprovechamiento del espacio interior, ya que el espacio real se encuentra limitado por la anchura de la carrocería, muy inferior a la de sus posibles competidores.

La terminación general del habitáculo y la ergonomía no es la habitual que encontramos en modelos europeos, con masivo empleo de plásticos rígidos en salpicadero, bandejas y revestimiento de puertas, etc. Nos ha llamado la atención la situación de los mandos de ventanillas poco accesibles en la parte baja de la consola central, la ausencia de asidero para el acompañante en el montante del techo o la palanca de cambios muy retrasada para su manejo con comodidad. Tampoco nos ha gustado mucho la posición del volante –muy grande, bastante vertical y sin posibilidad de reglaje en profundidad-. La comodidad que ofrecen las plazas delanteras es razonable, aunque los asientos no sujetan demasiado el cuerpo, tienen poco relieve y el tapizado de piel no favorece el agarre. Disponen de bastante altura hasta el techo y cuentan con ajuste eléctrico de la banqueta del conductor. Por su parte, las traseras gozan de suficiente altura y espacio para las piernas, pero no permiten viajar a más de dos ocupantes en ellas con comodidad. La consola central resta algo de espacio para la plaza central (sólo dispone de dos reposacabezas, aunque anuncia capacidad para tres ocupantes en ellas). El maletero promete gran capacidad, pero se queda muy justo en anchura, pues los pasos de rueda restan algunos centímetros útiles, y el portón no ofrece un ángulo de apertura suficientemente amplio como para permitir que usuarios de más de 1,75 metros puedan cargar el coche sin necesidad de agacharse. La rueda de repuesto de emergencia y la batería se “comen” unos cuantos litros de maletero en el fondo, que queda cubierto por una tapa de plástico rígido. Encima de ésta, que dispone de relieve para poder dejar objetos, se sitúa otra que sirve de mesa (puede quedar anclada en la zona inferior o bien a media altura, dejando 60 cm de separación entre ellas). Esta bandeja de plástico también puede situarse en posición inclinada para separar la carga y colgar bolsas de ella, evitando que se derrame la carga. Tras los respaldos posteriores, que pueden abatirse en proporción 40/60, cuenta con dos huecos con tapa para llevar objetos sin que se muevan (dispone también de una red de anclaje con cuatro puntos de sujeción). Para mejorar la capacidad de carga, el respaldo del asiento del acompañante se puede plegar hacia delante, de forma que se logra una longitud útil total de 2,40 metros, con lo que la capacidad del maletero puede variar desde 638 hasta 1.634 litros, con los respaldos abatidos. No le sobra potencia, pero la elevada cilindrada permite una respuesta muy agradable a cualquier régimen. Tanto con caja manual de cinco velocidades como con la automática de cuatro se muestra bastante suave y silencioso desde el ralentí hasta el régimen de potencia máxima, que se produce bien superadas las 6.000 revoluciones. Las cifras de consumo que anuncia no son especialmente bajas (durante el recorrido por autopista y carretera, el ordenador de viaje registró algo más de 14 l/100 km sin abusar del acelerador en la variante automática), aunque se muestran contenidos si se trata con mimo el pedal del acelerador.

El comportamiento en general nos ha parecido bastante bueno, está claro que no es un coche prestacional, pero mantiene cruceros muy razonables con extrema facilidad. En carreteras con firme rizado resultan muy cómodas las suspensiones, que, siendo bastante blandas, permiten buen absorben con facilidad las imperfecciones del terreno. Sólo en zonas de curvas muy pronunciadas se produce un balanceo de la carrocería más acusado que, en el lado del acompañante resulta más problemático al no disponer de asidero en el lado derecho. Desarrollado sobre la plataforma Delta, también utilizada en el Chevrolet Cobalt en América y empleada en los modelos Astra y Zafira en Europa, mide de 447 cm de largo, 175 cm de anchura, una altura de 160 cm y una batalla de 263 cm, es decir, como un compacto familiar medio. No es un monovolumen al uso, pues la carrocería se encuentra más cercana a una berlina familiar alta y, además, no ofrece ningún tipo de modularidad interior, aunque sus dimensiones se asemejan mucho a las de un Ford Focus Sportbreak, Renault Mégane Grand Tour, Citroën C4 Picasso o a un Seat Altea XL. Las formas de la carrocería son muy clásicas, con pasos de rueda muy marcados –especialmente delante-, superficies curvadas en capó y techo, pequeñas lunas y ventanillas laterales situadas en una cintura muy alta. La parte delantera recuerda fielmente al modelo de 1949, con el capó delantero realizado en una sola y pieza y de apertura frontal, con una llamativa parrilla de barras delanteras cromadas. Esta particular disposición y los requerimientos del diseño no permiten un óptimo aprovechamiento del espacio interior, ya que el espacio real se encuentra limitado por la anchura de la carrocería, muy inferior a la de sus posibles competidores.

La terminación general del habitáculo y la ergonomía no es la habitual que encontramos en modelos europeos, con masivo empleo de plásticos rígidos en salpicadero, bandejas y revestimiento de puertas, etc. Nos ha llamado la atención la situación de los mandos de ventanillas poco accesibles en la parte baja de la consola central, la ausencia de asidero para el acompañante en el montante del techo o la palanca de cambios muy retrasada para su manejo con comodidad. Tampoco nos ha gustado mucho la posición del volante –muy grande, bastante vertical y sin posibilidad de reglaje en profundidad-. La comodidad que ofrecen las plazas delanteras es razonable, aunque los asientos no sujetan demasiado el cuerpo, tienen poco relieve y el tapizado de piel no favorece el agarre. Disponen de bastante altura hasta el techo y cuentan con ajuste eléctrico de la banqueta del conductor. Por su parte, las traseras gozan de suficiente altura y espacio para las piernas, pero no permiten viajar a más de dos ocupantes en ellas con comodidad. La consola central resta algo de espacio para la plaza central (sólo dispone de dos reposacabezas, aunque anuncia capacidad para tres ocupantes en ellas). El maletero promete gran capacidad, pero se queda muy justo en anchura, pues los pasos de rueda restan algunos centímetros útiles, y el portón no ofrece un ángulo de apertura suficientemente amplio como para permitir que usuarios de más de 1,75 metros puedan cargar el coche sin necesidad de agacharse. La rueda de repuesto de emergencia y la batería se “comen” unos cuantos litros de maletero en el fondo, que queda cubierto por una tapa de plástico rígido. Encima de ésta, que dispone de relieve para poder dejar objetos, se sitúa otra que sirve de mesa (puede quedar anclada en la zona inferior o bien a media altura, dejando 60 cm de separación entre ellas). Esta bandeja de plástico también puede situarse en posición inclinada para separar la carga y colgar bolsas de ella, evitando que se derrame la carga. Tras los respaldos posteriores, que pueden abatirse en proporción 40/60, cuenta con dos huecos con tapa para llevar objetos sin que se muevan (dispone también de una red de anclaje con cuatro puntos de sujeción). Para mejorar la capacidad de carga, el respaldo del asiento del acompañante se puede plegar hacia delante, de forma que se logra una longitud útil total de 2,40 metros, con lo que la capacidad del maletero puede variar desde 638 hasta 1.634 litros, con los respaldos abatidos. No le sobra potencia, pero la elevada cilindrada permite una respuesta muy agradable a cualquier régimen. Tanto con caja manual de cinco velocidades como con la automática de cuatro se muestra bastante suave y silencioso desde el ralentí hasta el régimen de potencia máxima, que se produce bien superadas las 6.000 revoluciones. Las cifras de consumo que anuncia no son especialmente bajas (durante el recorrido por autopista y carretera, el ordenador de viaje registró algo más de 14 l/100 km sin abusar del acelerador en la variante automática), aunque se muestran contenidos si se trata con mimo el pedal del acelerador.

El comportamiento en general nos ha parecido bastante bueno, está claro que no es un coche prestacional, pero mantiene cruceros muy razonables con extrema facilidad. En carreteras con firme rizado resultan muy cómodas las suspensiones, que, siendo bastante blandas, permiten buen absorben con facilidad las imperfecciones del terreno. Sólo en zonas de curvas muy pronunciadas se produce un balanceo de la carrocería más acusado que, en el lado del acompañante resulta más problemático al no disponer de asidero en el lado derecho. Desarrollado sobre la plataforma Delta, también utilizada en el Chevrolet Cobalt en América y empleada en los modelos Astra y Zafira en Europa, mide de 447 cm de largo, 175 cm de anchura, una altura de 160 cm y una batalla de 263 cm, es decir, como un compacto familiar medio. No es un monovolumen al uso, pues la carrocería se encuentra más cercana a una berlina familiar alta y, además, no ofrece ningún tipo de modularidad interior, aunque sus dimensiones se asemejan mucho a las de un Ford Focus Sportbreak, Renault Mégane Grand Tour, Citroën C4 Picasso o a un Seat Altea XL. Las formas de la carrocería son muy clásicas, con pasos de rueda muy marcados –especialmente delante-, superficies curvadas en capó y techo, pequeñas lunas y ventanillas laterales situadas en una cintura muy alta. La parte delantera recuerda fielmente al modelo de 1949, con el capó delantero realizado en una sola y pieza y de apertura frontal, con una llamativa parrilla de barras delanteras cromadas. Esta particular disposición y los requerimientos del diseño no permiten un óptimo aprovechamiento del espacio interior, ya que el espacio real se encuentra limitado por la anchura de la carrocería, muy inferior a la de sus posibles competidores.

La terminación general del habitáculo y la ergonomía no es la habitual que encontramos en modelos europeos, con masivo empleo de plásticos rígidos en salpicadero, bandejas y revestimiento de puertas, etc. Nos ha llamado la atención la situación de los mandos de ventanillas poco accesibles en la parte baja de la consola central, la ausencia de asidero para el acompañante en el montante del techo o la palanca de cambios muy retrasada para su manejo con comodidad. Tampoco nos ha gustado mucho la posición del volante –muy grande, bastante vertical y sin posibilidad de reglaje en profundidad-. La comodidad que ofrecen las plazas delanteras es razonable, aunque los asientos no sujetan demasiado el cuerpo, tienen poco relieve y el tapizado de piel no favorece el agarre. Disponen de bastante altura hasta el techo y cuentan con ajuste eléctrico de la banqueta del conductor. Por su parte, las traseras gozan de suficiente altura y espacio para las piernas, pero no permiten viajar a más de dos ocupantes en ellas con comodidad. La consola central resta algo de espacio para la plaza central (sólo dispone de dos reposacabezas, aunque anuncia capacidad para tres ocupantes en ellas). El maletero promete gran capacidad, pero se queda muy justo en anchura, pues los pasos de rueda restan algunos centímetros útiles, y el portón no ofrece un ángulo de apertura suficientemente amplio como para permitir que usuarios de más de 1,75 metros puedan cargar el coche sin necesidad de agacharse. La rueda de repuesto de emergencia y la batería se “comen” unos cuantos litros de maletero en el fondo, que queda cubierto por una tapa de plástico rígido. Encima de ésta, que dispone de relieve para poder dejar objetos, se sitúa otra que sirve de mesa (puede quedar anclada en la zona inferior o bien a media altura, dejando 60 cm de separación entre ellas). Esta bandeja de plástico también puede situarse en posición inclinada para separar la carga y colgar bolsas de ella, evitando que se derrame la carga. Tras los respaldos posteriores, que pueden abatirse en proporción 40/60, cuenta con dos huecos con tapa para llevar objetos sin que se muevan (dispone también de una red de anclaje con cuatro puntos de sujeción). Para mejorar la capacidad de carga, el respaldo del asiento del acompañante se puede plegar hacia delante, de forma que se logra una longitud útil total de 2,40 metros, con lo que la capacidad del maletero puede variar desde 638 hasta 1.634 litros, con los respaldos abatidos. No le sobra potencia, pero la elevada cilindrada permite una respuesta muy agradable a cualquier régimen. Tanto con caja manual de cinco velocidades como con la automática de cuatro se muestra bastante suave y silencioso desde el ralentí hasta el régimen de potencia máxima, que se produce bien superadas las 6.000 revoluciones. Las cifras de consumo que anuncia no son especialmente bajas (durante el recorrido por autopista y carretera, el ordenador de viaje registró algo más de 14 l/100 km sin abusar del acelerador en la variante automática), aunque se muestran contenidos si se trata con mimo el pedal del acelerador.

El comportamiento en general nos ha parecido bastante bueno, está claro que no es un coche prestacional, pero mantiene cruceros muy razonables con extrema facilidad. En carreteras con firme rizado resultan muy cómodas las suspensiones, que, siendo bastante blandas, permiten buen absorben con facilidad las imperfecciones del terreno. Sólo en zonas de curvas muy pronunciadas se produce un balanceo de la carrocería más acusado que, en el lado del acompañante resulta más problemático al no disponer de asidero en el lado derecho.

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