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Chevrolet Spark

Chevrolet sustituye al Matiz con un utilitario completamente nuevo, de aspecto original y basado en la arquitectura mini de General Motors. A pesar de su tamaño no renuncia a las cinco plazas, ni a un equipamiento bastante completo, todo ello sin que el precio final se resienta.
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Chevrolet Spark
A la venta a partir de enero y con un precio de partida de 8.400 euros (sin tener en cuenta casi seguras campañas de lanzamiento, ni plan 2000 E), el Chevrolet Spark nace como una alternativa urbana muy a tener en cuenta, y no sólo por el competitivo precio que siempre ha caracterizado a los modelos de Chevrolet, sino también por sus firmes cualidades como producto y cuidados detalles, entre ellos el tubo de escape integrado en el faldón posterior, que brinda una estética más deportiva a las versiones superiores.

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Chevrolet Spark Contacto

Antes de subirnos echamos un vistazo al maletero, en el que caben dos maletas pequeñas sin problemas y algún que otro bulto más, si jugamos al Tetris. Son 170 litros, según datos oficiales, que crecen hasta 568 litros al abatir los asientos traseros. El Chevrolet Spark está homologado para 5 pasajeros, algo de lo que no todos los coches de su segmento pueden presumir. El puesto del conductor está muy elevado, y todavía se puede subir más mediante la regulación en altura de la banqueta, que se lleva a cabo con una rueda. Los demás ajustes son por palanca. En los dos acabados básicos, Spark y Spark+, la columna de la dirección es fija, mientras que en el resto de terminaciones, LS, LS+ y LT, se puede modificar en altura. En cualquier caso, la postura al volante no varía en exceso y resulta adecuada mientras el conductor no sea de talla muy alta. El asiento es bastante cómodo, tanto por mullido como por contorno.

La llave de contacto no lleva mando para abrir las puertas en los acabados inferiores. Arrancamos el motor y el pequeño y original cuadro de mandos tipo moto cobra vida. Tiene hasta cuentarrevoluciones digital; e incluso ordenador de viaje en los modelos superiores, con reloj, termómetro exterior y autonomía, aunque sin consumo medio. La primera impresión es muy buena, quizá porque esperábamos algo más sencillo. Pero la mejor sorpresa nos llega al iniciar la marcha. El tacto del cambio es preciso y da sensación de solidez, sin holguras. Mejor aún la dirección de asistencia hidráulica: transmite consistencia, como si de un coche más grande se tratase, además, el volante resulta muy ergonómico y logra convencernos. Otros mandos secundarios, como intermitentes o limpiaparabrisas, son menos finos. Sólo falta ver cómo responden los motores y el nuevo bastidor realizado sobre la arquitectura "mini" de General Motors. Empezamos con el 1.0 de 68 CV, la alternativa básica. Por encima está el 1.2 de 81 CV, también de gasolina. Iniciamos la marcha y las suspensiones absorben el primer badén con una suavidad inesperada, mucho mejor de lo que recordamos en algunos de sus rivales. El Chevrolet Spark se está ganando nuestra simpatía... Este motor estira muy bien a altas revoluciones, pero le faltan bajos. Para movernos entre el tráfico con cierta soltura es necesario reducir constantemente de marcha, además, los desarrollos son bastante largos (se rozan los 100 km/h en segunda). En el 1.2, por el contrario, no tenemos este problema, ya que, aunque su par máximo no resulta significativamente superior y se obtiene también a 4.800 vueltas, la forma de entrega resulta mucho más plena y satisfactoria; permite insertar 5ª en condiciones en las que con el 1.0 íbamos en 3ª, y seguimos contando con respuesta al hundir el pie derecho. En cuanto a comportamiento, el Chevrolet Spark apunta maneras, resulta predecible y transmite sensación de seguridad y aplomo. A partir del segundo trimestre de 2010 podrá equiparse con control de estabilidad (250 euros), todo un lujo en este segmento, al igual que el navegador (600 euros, sólo para LT). Entre el equipamiento de seguridad, destacan sus 6 airbags de serie. Dentro de dos años se pondrá a la venta una versión 1.2 con cambio automático de convertidor de par de 4 marchas, una tecnología menos costosa que uno de variador continuo, y más confortable que un cambio de embrague robotizado.

Nos ha gustado también cómo está resuelto el interior, tanto por la cantidad de huecos en los que vaciarnos los bolsillos, como por su cuidado diseño y logrado equipo de sonido, que cumple de sobra las expectativas incluso con sólo dos altavoces delanteros; en él se pueden conectar casi todo tipo de dispositivos externos gracias a sus tomas mini-USB (es necesario un cable con un adaptador para insertar una memoria USB) y auxiliar (tipo mini-jack), disponibles desde los acabados más básicos. Al igual que el Cruze, Chevrolet va a lanzar el Spark en mercados de todo el mundo, incluido Estados Unidos. Acabado Spark 1.0: 8.400 €
Spark 1.0 +: 9.190 €
Spark 1.0 LS: 10.300 €
Spark 1.2 LS+: 10.950 €
Spark 1.2 LT: 11.800 €


Opciones Pintura Metalizada: 300 €
Navegador (sólo disponible para LT): 600 €
Control electrónico de estabilidad: 250 €
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